{"id":326198,"date":"2022-04-01T09:15:28","date_gmt":"2022-04-01T07:15:28","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/cambios-en-la-estructura-cerebral-a-largo-plazo-en-individuos-no-hospitalizados\/"},"modified":"2022-04-01T09:15:28","modified_gmt":"2022-04-01T07:15:28","slug":"cambios-en-la-estructura-cerebral-a-largo-plazo-en-individuos-no-hospitalizados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/cambios-en-la-estructura-cerebral-a-largo-plazo-en-individuos-no-hospitalizados\/","title":{"rendered":"Cambios en la estructura cerebral a largo plazo en individuos no hospitalizados"},"content":{"rendered":"<p><strong>Utilizando los datos del &#8220;Biobanco del Reino Unido&#8221; longitudinal iniciado en la era prepand\u00e9mica, se pudieron recoger por primera vez los hallazgos de la IRM cerebral antes y despu\u00e9s de la COVID-19 en los mismos individuos y compararlos con un grupo de control de individuos no infectados [1]. Los resultados mostraron una disminuci\u00f3n de la materia gris en el c\u00f3rtex orbitofrontal y una disminuci\u00f3n de la masa cerebral total en los infectados por el SARS-CoV-2 entretanto. Los resultados de las pruebas cognitivas de los afectados tambi\u00e9n se deterioraron en el curso de la enfermedad. Si estos cambios son reversibles sigue siendo una cuesti\u00f3n abierta. Otro estudio [2] mostr\u00f3 una mayor tasa de demencia de novo tras la COVID-19 en comparaci\u00f3n con otras neumon\u00edas.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Muchos estudios ya han demostrado anomal\u00edas en la estructura cerebral asociadas a la COVID-19. Sin embargo, hasta ahora no ha quedado claro si los cursos m\u00e1s leves de la infecci\u00f3n por SARS-CoV-2 tambi\u00e9n pueden provocar tales cambios. Ahora se ha publicado un estudio en la prestigiosa revista Nature [1] que, como parte del gran estudio longitudinal &#8220;UK Biobank Imaging Study&#8221; [2], ha investigado por primera vez los cambios cerebrales por resonancia magn\u00e9tica en individuos infectados por el SARS-CoV-2 de los que ya se dispon\u00eda de resonancias magn\u00e9ticas cerebrales antes de la pandemia. En el Estudio de Im\u00e1genes del Biobanco del Reino Unido, que comenz\u00f3 en 2006, m\u00e1s de 40.000 personas (&gt;45 a\u00f1os) se han sometido desde entonces a resonancias magn\u00e9ticas cerebrales multimodales del cerebro en cuatro centros utilizando protocolos estandarizados. El estudio se paus\u00f3 inicialmente debido a la pandemia; despu\u00e9s se empez\u00f3 a invitar a los participantes a someterse a otra resonancia magn\u00e9tica a partir de febrero de 2021. Entretanto, muchos de ellos hab\u00edan sufrido una infecci\u00f3n por SARS-CoV-2.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Para investigar el impacto potencial de la infecci\u00f3n por SARS-CoV-2 en la estructura cerebral, se compararon los dos esc\u00e1neres (antes y despu\u00e9s de la COVID-19) con los de los participantes que no ten\u00edan COVID-19. La disponibilidad de im\u00e1genes previas a la infecci\u00f3n minimiz\u00f3 la probabilidad de que factores de riesgo o anomal\u00edas preexistentes desconocidos se interpretaran posteriormente de forma err\u00f3nea como relacionados con el COVID. Asimismo, los participantes con hallazgos cerebrales incidentales en la primera exploraci\u00f3n fueron excluidos del estudio. Los grupos estaban emparejados de forma exhaustiva, es decir, no hab\u00eda diferencias significativas en cuanto a edad, sexo, etnia, presi\u00f3n arterial media, diabetes mellitus, peso\/IMB, consumo de alcohol y nicotina o estatus socioecon\u00f3mico (&#8220;\u00edndice de privaci\u00f3n de Townsend&#8221;).&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">De 785 personas elegibles en el biobanco (de 51 a 81 a\u00f1os) con dos resonancias magn\u00e9ticas cerebrales cada una, 401 hab\u00edan experimentado una infecci\u00f3n por el SRAS-CoV-2 entre las dos exploraciones, 15 de las cuales hab\u00edan sido hospitalizadas. El tiempo medio transcurrido entre el diagn\u00f3stico de la infecci\u00f3n y la segunda exploraci\u00f3n fue de 141 d\u00edas. El grupo de control incluy\u00f3 a 384 personas. El intervalo entre las dos exploraciones cerebrales fue de una media de 3,2 \u00b1 1,6 a\u00f1os en ambos grupos.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Como resultado, se produjeron efectos longitudinales significativos o cambios en la resonancia magn\u00e9tica en el grupo de infectados por el SARS-CoV-2 entretanto. Entre ellos se inclu\u00eda una disminuci\u00f3n de la materia gris y una disminuci\u00f3n del contraste tisular en el c\u00f3rtex orbitofrontal (c\u00f3rtex de la zona frontal situado sobre las cuencas de los ojos) y en la llamada circunvoluci\u00f3n parahipocampal (parte del sistema l\u00edmbico situada en el l\u00f3bulo temporal). Tambi\u00e9n se produjeron cambios o da\u00f1os tisulares en regiones cerebrales que est\u00e1n conectadas funcionalmente con el c\u00f3rtex olfativo primario, as\u00ed como una mayor disminuci\u00f3n de la masa cerebral total. Los infectados por el SARS-CoV-2 entretanto tambi\u00e9n mostraron un deterioro significativamente mayor (en el tiempo transcurrido entre las dos exploraciones) en las pruebas cognitivas que las personas no infectadas. Estas diferencias longitudinales de grupo (en imagen y cognici\u00f3n) se mantuvieron incluso cuando los 15 participantes hospitalizados por COVID-19 no se incluyeron en las estad\u00edsticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">El patomecanismo de los cambios cerebrales asociados al SRAS-CoV-2 requiere ahora m\u00e1s investigaci\u00f3n. Los investigadores hablan de una propagaci\u00f3n del virus a trav\u00e9s de v\u00edas olfato-neuronales y procesos inflamatorios. La p\u00e9rdida de entrada sensorial-olfativa debida a la p\u00e9rdida del sentido del olfato (anosmia) tambi\u00e9n podr\u00eda haber causado indirectamente cambios estructurales, seg\u00fan los autores del estudio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">&#8220;Los datos del Biobanco del Reino Unido demuestran que existe un correlato morfol\u00f3gico para los s\u00edntomas neurol\u00f3gicos postCOVID&#8221;, comenta el Dr. Peter Berlit, secretario general de la DGN. &#8220;Ahora hay que seguir investigando en el seguimiento si los cambios documentados en las im\u00e1genes son reversibles en el curso o persisten en el sentido de la neurodegeneraci\u00f3n a largo plazo&#8221;.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Otro estudio [3] tambi\u00e9n describe cambios cerebrales funcionales asociados a la COVID-19. Aqu\u00ed, sin embargo, las m\u00e1s de 10.000 personas afectadas ten\u00edan todas neumon\u00eda por SARS-CoV-2 de curso grave. En el 3%, la demencia de nueva aparici\u00f3n se desarroll\u00f3 despu\u00e9s de &gt;30 d\u00edas. El riesgo de demencia tras una neumon\u00eda por SARS-CoV-2 en este estudio fue un 30% mayor (OR 1,3) que en el caso de una neumon\u00eda no asociada a CoV-19. La demencia de nueva aparici\u00f3n se defini\u00f3 utilizando c\u00f3digos de diagn\u00f3stico primario seg\u00fan la CIE-10-CM (F01.5, F02.8, F03.9, G30, G31, G32). Se excluy\u00f3 a las personas afectadas con s\u00edntomas de demencia o d\u00e9ficits cognitivos preexistentes documentados. En el an\u00e1lisis multivariante se tuvieron en cuenta las comorbilidades que pueden aumentar el riesgo de desarrollar demencia (por ejemplo, hipertensi\u00f3n, consumo de drogas, nicotina y alcohol, y ciertos trastornos neurol\u00f3gicos y psiqui\u00e1tricos).&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">&#8220;Los datos muestran que el virus, aunque afortunadamente s\u00f3lo en casos raros, tambi\u00e9n puede provocar cambios en el cerebro en el curso a largo plazo. En este contexto, la vacunaci\u00f3n no s\u00f3lo ofrece protecci\u00f3n contra los cursos agudos graves de la infecci\u00f3n, sino tambi\u00e9n contra los da\u00f1os secundarios&#8221;, concluye el experto.<\/span><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Douaud G, Lee S, Alfaro-Almagro F et al. El SARS-CoV-2 se asocia a cambios en la estructura cerebral en el Biobanco del Reino Unido. Nature 2022 Mar 7. doi: 10.1038\/s41586-022-04569-5. En l\u00ednea antes de impresi\u00f3n.<\/span><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.ukbiobank.ac.uk\/explore-your-participation\/contribute-further\/imaging-study\" target=\"_new\" rel=\"noopener\"><span style=\"color:#000000\">https:\/\/www.ukbiobank.ac.uk\/explore-your-participation\/contribute-further\/imagin&#8230;<\/span><\/a><\/li>\n<li><span style=\"color:rgb(34, 34, 34); font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif\">Qureshi AI, Baskett WI, Huang W et al. Demencia de nueva aparici\u00f3n entre los supervivientes de neumon\u00eda asociada a la infecci\u00f3n por el coronavirus 2 del s\u00edndrome respiratorio agudo grave. 2022 Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Am\u00e9rica.&nbsp;<\/span><span style=\"box-sizing:border-box; font-family:helvetica neue,helveticaneue,helvetica,arial,lucida grande,sans-serif; line-height:inherit; outline:none 0px; text-decoration:none\"><a href=\"https:\/\/watermark.silverchair.com\/ofac115.pdf\" target=\"_new\" rel=\"noopener\"><span style=\"color:#000000\">https:\/\/watermark.silverchair.com\/ofac115.pdf<\/span><\/a><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<h5 id=\"publicacion-original\"><span style=\"font-size:14px\">Publicaci\u00f3n original:<\/span><\/h5>\n<p>doi: 10.1038\/s41586-022-04569-5<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Utilizando los datos del &#8220;Biobanco del Reino Unido&#8221; longitudinal iniciado en la era prepand\u00e9mica, se pudieron recoger por primera vez los hallazgos de la IRM cerebral antes y despu\u00e9s de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":118974,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"SARS-CoV2","footnotes":""},"category":[11475,11328,11552],"tags":[],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-326198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-estudios","category-neurologia","category-rx-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-14 04:32:15","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326198"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326198\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/118974"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=326198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326198"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=326198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}