{"id":332441,"date":"2020-11-19T12:00:00","date_gmt":"2020-11-19T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/datos-actuales-sobre-covid-19-y-la-diabetes\/"},"modified":"2020-11-19T12:00:00","modified_gmt":"2020-11-19T11:00:00","slug":"datos-actuales-sobre-covid-19-y-la-diabetes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/datos-actuales-sobre-covid-19-y-la-diabetes\/","title":{"rendered":"Datos actuales sobre COVID-19 y la diabetes"},"content":{"rendered":"<p><strong>En particular, los diab\u00e9ticos de edad avanzada con un IMC elevado tienen un mayor riesgo de evolucionar de forma grave y las tasas de mortalidad tambi\u00e9n son m\u00e1s elevadas en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n general. Las interacciones implicadas son extremadamente complejas. El control regular de la glucosa y el mantenimiento de los valores objetivo de <sub>HbA1c<\/sub> son algunos de los factores de riesgo cl\u00ednicamente relevantes sobre los que se puede influir.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Un estudio de China (n=1099) inform\u00f3 de que el 15% de los enfermos hospitalizados de COVID-19 de edad mixta confirmada por laboratorio eran diab\u00e9ticos [1,2]. Los datos de un centro sanitario de Nueva York mostraron que la proporci\u00f3n de diab\u00e9ticos era mayor en los pacientes coronarios hospitalizados que en los subgrupos no hospitalizados (31,8% frente a 5,4%) [3]. Entre todos los pacientes COVID-19 incluidos en este estudio, el 15% estaban afectados por la diabetes. Un IMC &gt;40 result\u00f3 ser un factor de riesgo importante para la hospitalizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2 id=\"el-riesgo-de-curso-grave-aumenta-significativamente\">El riesgo de curso grave aumenta significativamente<\/h2>\n<p>Una b\u00fasqueda en PubMed muestra que han aparecido m\u00e1s de 2000 publicaciones sobre el COVID-19 y la diabetes desde el inicio de la pandemia. Muchos de los art\u00edculos informan de una correlaci\u00f3n entre los niveles elevados de glucosa en sangre y una evoluci\u00f3n grave, que incluye la ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica, la estancia en la UCI y la muerte, explica la doctora Juliana Chan, de la Universidad China de Hong Kong y el Hospital Pr\u00edncipe de Gales, Shatin, Hong Kong [4]. Seg\u00fan un amplio estudio brit\u00e1nico (n=61.414.470), la prevalencia de la diabetes en la poblaci\u00f3n general es del 4,7%. La proporci\u00f3n de diab\u00e9ticos de tipo 2 entre los 23 698 fallecidos de pacientes hospitalizados en COVID-19 fue del 31,4%, es decir, casi un tercio [5]. La estructura de interacci\u00f3n implicada es muy compleja. La utilizaci\u00f3n de la glucosa en el organismo depende de una disponibilidad adecuada de ox\u00edgeno y de insulina para que la glucosa sea captada por las c\u00e9lulas y garantice las funciones vitales. Un estr\u00e9s agudo como la enfermedad de COVID-19 puede desestabilizar estos procesos interrelacionados, dando lugar a niveles descontrolados de glucosa en la sangre y a un fallo multiorg\u00e1nico. Es bien sabido que unos niveles de glucosa mal ajustados se asocian a procesos inflamatorios y a una menor resistencia. Como muestran los datos actuales. Esto se refleja en la alteraci\u00f3n de los par\u00e1metros relacionados (por ejemplo, IL6\u2191, linfocitos\u2193, CRP\u2191) en comparaci\u00f3n con los pacientes COVID-19 sin diabetes [8]. Los diab\u00e9ticos de m\u00e1s edad y los que presentan complicaciones microvasculares y macrovasculares o un IMC elevado, en particular, tienen un mayor riesgo de sufrir una evoluci\u00f3n grave con consecuencias mortales <span style=\"font-family:franklin gothic demi\">(resumen 1)<\/span>.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-14828\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/ubersicht1_hp10_s50.png\" style=\"height:328px; width:400px\" width=\"724\" height=\"594\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"el-control-de-la-glucosa-como-factor-de-riesgo-variable\">El control de la glucosa como factor de riesgo variable<\/h2>\n<p>El Dr. Daniel J. Drucker, del Instituto de Investigaci\u00f3n Lunenfeld-Tanenbaum del Hospital Mount Sinai de la Universidad de Toronto (Canad\u00e1), destaca que el control de la glucosa es un factor de riesgo modificable. Un buen control gluc\u00e9mico reduce el riesgo de progresi\u00f3n COVID-19 grave y es m\u00e1s f\u00e1cil de influir que la obesidad, por ejemplo, afirm\u00f3 el ponente. Las relaciones fisiopatol\u00f3gicas de la comorbilidad de la infecci\u00f3n por el SRAS-CoV-2 y la diabetes son muy complejas y existen numerosas variables de confusi\u00f3n. La ACE2 (enzima convertidora de angiotensina 2) y la DPP4 (dipeptidil peptidasa-4) son dos prote\u00ednas receptoras de coronavirus que tambi\u00e9n participan en las v\u00edas de transducci\u00f3n de se\u00f1ales metab\u00f3licas y desempe\u00f1an un papel importante en la homeostasis de la glucosa. Sin embargo, seg\u00fan los datos disponibles en la actualidad, no existen pruebas convincentes de que los f\u00e1rmacos dirigidos a las v\u00edas de se\u00f1alizaci\u00f3n asociadas a la ECA2 o la DPP4 produzcan efectos cl\u00ednicamente relevantes en la infecci\u00f3n por SARS-CoV-2 [1,6]. Est\u00e1 claro que el control de la glucosa es un factor importante, tambi\u00e9n en este contexto. Esto se debe a que la hiperglucemia provoca una glucosilaci\u00f3n reversible de los receptores ACE2, lo que podr\u00eda facilitar la entrada de coronavirus y, por tanto, provocar infecciones m\u00e1s graves. Si los inhibidores de la DPP4 tienen una influencia relevante en los resultados cl\u00ednicos de los pacientes diab\u00e9ticos con infecci\u00f3n por coronavirus no puede evaluarse sobre la base de los datos actuales [1]. En los casos de diab\u00e9ticos con infecci\u00f3n activa por SRAS-CoV-2 y deterioro de la funci\u00f3n renal, se sugiere que puede ser necesario ajustar la dosis de los inhibidores de la DPP4. Tambi\u00e9n en lo que respecta a otras sustancias reductoras de la glucosa, no se pueden hacer recomendaciones terap\u00e9uticas basadas en pruebas a partir de la situaci\u00f3n actual de los datos, afirma el Prof. Drucker. El r\u00e1pido crecimiento de la cantidad de datos sobre el SARS-CoV-2 requiere un seguimiento continuo de los nuevos hallazgos para comprender mejor los riesgos y beneficios de los f\u00e1rmacos hipoglucemiantes en pacientes con COVID-19. Esto tambi\u00e9n se aplica a los casos de insulinodependientes, aunque se dispone de d\u00e9cadas de experiencia sobre el uso de insulina en diab\u00e9ticos hospitalizados en estado cr\u00edtico.<\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"-2\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-14829 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/kasten_hp10_s50.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/339;height:185px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"339\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/h2>\n<h2 id=\"-3\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"diabetes-de-tipo-1-el-grupo-de-riesgo-esta-formado-principalmente-por-personas-mayores-de-50-anos\">Diabetes de tipo 1: el grupo de riesgo est\u00e1 formado principalmente por personas mayores de&nbsp;50 a\u00f1os.<\/h2>\n<p>En un estudio basado en la poblaci\u00f3n del Reino Unido, se descubri\u00f3 que los pacientes hospitalizados por COVID-19 con diabetes de tipo 2 ten\u00edan un riesgo de mortalidad 3,5 veces mayor que la poblaci\u00f3n general, con una edad media de 72 a\u00f1os. En lo que respecta a la diabetes de tipo 1, seg\u00fan los datos actuales, s\u00f3lo las personas mayores de 50 a\u00f1os que padecen diabetes desde hace varios a\u00f1os (el 80% desde hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os) y tienen una <sub>HbA1c<\/sub> &gt;El 10% tiene un mayor riesgo de sufrir un curso grave, explica la doctora Catarina Limbert, del Centro Universitario de Lisboa Central y el Hospital Dona Estefania de Lisboa (Portugal). [7]. En cuanto a las posibles conexiones entre la pandemia coronal y las cifras de incidencia, el ponente se\u00f1al\u00f3 que estudios multic\u00e9ntricos anteriores no hab\u00edan registrado un aumento de nuevos casos de diabetes tipo 1 durante la pandemia coronal en comparaci\u00f3n con el mismo periodo de a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de implicaciones para el tratamiento, la pandemia de COVID-19 result\u00f3 ser un revulsivo para la telemedicina, seg\u00fan el profesor Limbert. Aunque la revoluci\u00f3n digital ya lleva alg\u00fan tiempo en marcha con el uso de bombas de insulina, sensores, administraci\u00f3n automatizada de insulina y recomendaciones virtuales de dosificaci\u00f3n, la pandemia coronaria tambi\u00e9n puso de relieve la importancia de los sistemas de atenci\u00f3n a distancia para evaluar la evoluci\u00f3n del estado de un paciente y tomar decisiones terap\u00e9uticas basadas en esta informaci\u00f3n. Se ha demostrado que el control gluc\u00e9mico mejora con el uso de la tecnolog\u00eda moderna, lo que ha impulsado a los proveedores de atenci\u00f3n sanitaria a ofrecer cl\u00ednicas virtuales de diabetes como complemento a las visitas presenciales convencionales. Sin embargo, esto requiere una cooperaci\u00f3n multidisciplinar y debe ser posible garantizar los conocimientos tecnol\u00f3gicos y el apoyo pr\u00e1ctico necesarios. En cuanto a los dispositivos port\u00e1tiles para la diabetes, las bombas de insulina modernas permiten seleccionar varias tasas basales y diferentes formas de bolo con distintos retrasos de administraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Fuente:&nbsp;EASD 2020<\/em><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Drucker DJ: Infecciones por coronavirus y diabetes tipo 2 &#8211; V\u00edas compartidas con implicaciones terap\u00e9uticas. Endocrine Reviews 2020; 41(3): 457-470.<\/li>\n<li>Guan WJ, et al: New Eng J Med 2020. DOI: 10.1056\/NEJMoa2002032<\/li>\n<li>Petrilli CM, et al: Factores asociados a la hospitalizaci\u00f3n y la enfermedad cr\u00edtica entre 4.103 pacientes con la enfermedad COVID-19 en la ciudad de Nueva York. medRxiv 2020. doi:2020.2004.2008.20057794<\/li>\n<li>Chan J: COVID-19 y diabetes: \u00bfcu\u00e1l es la evidencia? Prof. Juliana Chan, Conferencia de prensa, EASD, 22.09.2020.<\/li>\n<li>Barron E, et al: Associations of type 1 and type 2 diabetes with COVID-19-related mortality in England: a whole-population study. The Lancet Diabetes &amp; Endocrinology 2020; 8 (10): 813-822.<\/li>\n<li>Drucker DJ: COVID-19 y diabetes: \u00bfcu\u00e1l es la evidencia? Prof. Daniel J. Drucker, Conferencia de prensa, EASD, 22.09.2020.<\/li>\n<li>Limbert C: COVID-19 y diabetes: \u00bfcu\u00e1l es la evidencia? Prof. Catarina Limbert, Conferencia de prensa, EASD, 22.09.2020.<\/li>\n<li>Chan J: Visi\u00f3n general sobre la COVID-19 en personas con diabetes: \u00bfcu\u00e1l es la evidencia? Prof. Juliana Chan, Conferencia de prensa, EASD, 23.09.2020.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>HAUSARZT PRAXIS 2020; 15(10): 50-51 (publicado el 21.10.20, antes de impresi\u00f3n).<br \/>\nCARDIOVASC 2020; 19(4): 32-33<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En particular, los diab\u00e9ticos de edad avanzada con un IMC elevado tienen un mayor riesgo de evolucionar de forma grave y las tasas de mortalidad tambi\u00e9n son m\u00e1s elevadas en&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":100484,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Coronapandemia","footnotes":""},"category":[11296,11483,11352,11475,11372,11288,11552],"tags":[13236,13241,11662],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-332441","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-contenido-para-socios","category-el-congreso-informa","category-endocrinologia-y-diabetologia","category-estudios","category-infectologia","category-medicina-interna-general","category-rx-es","tag-corona-es","tag-covid-es","tag-diabetes-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-06-26 21:28:48","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332441\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/100484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=332441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332441"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=332441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}