{"id":333025,"date":"2020-10-19T02:00:00","date_gmt":"2020-10-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/enfoque-bio-psico-social-de-la-terapia-del-dolor-abdominal-funcional\/"},"modified":"2020-10-19T02:00:00","modified_gmt":"2020-10-19T00:00:00","slug":"enfoque-bio-psico-social-de-la-terapia-del-dolor-abdominal-funcional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/enfoque-bio-psico-social-de-la-terapia-del-dolor-abdominal-funcional\/","title":{"rendered":"Enfoque bio-psico-social de la terapia del dolor abdominal funcional"},"content":{"rendered":"<p><strong>El dolor abdominal funcional puede suponer un deterioro considerable de la calidad de vida y la capacidad de afrontamiento diario de los afectados y puede aparecer ya en la adolescencia. La cronificaci\u00f3n es frecuente y requiere una estrategia de tratamiento adaptada a ella. Entre otras cosas, los m\u00e9todos de terapia cognitivo-conductual y el uso de hierbas medicinales han demostrado su eficacia.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las molestias gastrointestinales funcionales no pueden explicarse por una enfermedad som\u00e1tica o por funciones corporales espec\u00edficas (por ejemplo, los periodos menstruales), ni por el consumo de f\u00e1rmacos o efectos t\u00f3xicos, y se producen durante un periodo de al menos 6 meses. Seg\u00fan los criterios actuales de Roma IV, el dolor epig\u00e1strico (DPE), caracterizado por dolor o ardor abdominal superior dominante, se considera uno de los dos s\u00edntomas principales de la dispepsia funcional (DF) <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong> [1].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-14360\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24.png\" style=\"height:302px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"553\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24-800x402.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24-120x60.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24-90x45.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24-320x161.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/abb1_hp8_s24-560x282.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El segundo s\u00edntoma principal de la DF es el s\u00edndrome de malestar postprandial (SPP), que se caracteriza por una sensaci\u00f3n de plenitud y saciedad prematura. Con una prevalencia del 10-20%, la DF es uno de los trastornos funcionales m\u00e1s comunes del tracto gastrointestinal [2]. En el estudio prospectivo DIGEST (&#8220;Domestic International Gastro Enterology surveillance Study&#8221;), alrededor de un tercio de los m\u00e1s de 5.500 encuestados de una muestra representativa de la poblaci\u00f3n general declararon padecer molestias disp\u00e9pticas, de los cuales un 6,5% sufr\u00eda molestias disp\u00e9pticas agudas y un 22,5% molestias disp\u00e9pticas cr\u00f3nicas [3]. Estos \u00faltimos se caracterizan por una alternancia peri\u00f3dica de s\u00edntomas agudos e intervalos libres o sin s\u00edntomas. S\u00f3lo una quinta parte de los pacientes con DF consiguen liberarse de los s\u00edntomas de forma duradera [1,4\u20136]. La etiolog\u00eda del dolor abdominal superior funcional no se conoce del todo, pero se supone que la hipersensibilidad visceral, es decir, la hipersensibilidad a las sensaciones en la zona del tubo digestivo, desempe\u00f1a un papel. Las situaciones vitales psicosociales estresantes y los trastornos mentales (por ejemplo, depresi\u00f3n, trastorno de ansiedad) tambi\u00e9n son posibles factores de influencia. Diversos hallazgos emp\u00edricos confirman que existe una conexi\u00f3n entre los factores psicol\u00f3gicos y las molestias gastrointestinales funcionales. Por ejemplo, Steinsvik et al. demuestran que existe una correlaci\u00f3n positiva de las molestias gastrointestinales postprandiales con los problemas de ansiedad y con los s\u00edntomas neur\u00f3ticos [7]. Los instrumentos de medida utilizados fueron el &#8220;\u00cdndice de sensibilidad visceral&#8221; y el &#8220;Cuestionario de personalidad-neuroticismo de Eysenck&#8221;.<\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<table border=\"1\" cellpadding=\"5\" cellspacing=\"1\" style=\"width:578px\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width:568px\"><strong>Cronificaci\u00f3n a menudo ya en la adolescencia<\/strong><br \/>\n  Seg\u00fan un estudio publicado en 2020 por Sj\u00f6lund et al.  [19]  muestra que el dolor abdominal a los 12 a\u00f1os es un factor de riesgo para las molestias gastrointestinales funcionales a los 16 a\u00f1os. En este estudio emp\u00edrico prospectivo basado en la poblaci\u00f3n de Suecia, se analizaron los datos de 4089 ni\u00f1os de las cohortes de nacimiento de 1994-1996 en relaci\u00f3n con las dolencias epig\u00e1stricas a los 1,2, 12 y 16 a\u00f1os de edad. En el 44,9% de los afectados por s\u00edntomas de dolor abdominal a los 12 a\u00f1os, \u00e9stos persistieron hasta los 16 a\u00f1os y aument\u00f3 significativamente el riesgo de sufrir molestias gastrointestinales funcionales en general. Por otro lado, no hubo asociaci\u00f3n estad\u00edstica con el dolor abdominal superior en la primera infancia. Para obtener informaci\u00f3n sobre los s\u00edntomas a los 1-2 a\u00f1os de edad, se entrevist\u00f3 a los padres; la informaci\u00f3n sobre las quejas a los 12 y 16 a\u00f1os se basa en autoinformes.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h2 id=\"-2\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"se-recomienda-el-tratamiento-multimodal-para-los-adolescentes\">Se recomienda el tratamiento multimodal para los adolescentes<\/h2>\n<p>Tras descartar las causas org\u00e1nicas y determinar el diagn\u00f3stico de las molestias abdominales funcionales, los procedimientos psicol\u00f3gicos desempe\u00f1an un papel importante en el tratamiento. La eficacia de los m\u00e9todos de terapia cognitivo-conductual se ha demostrado emp\u00edricamente en varias ocasiones [8\u201310]. En el marco de la psicoeducaci\u00f3n, se explican las conexiones fisiopatol\u00f3gicas de las molestias funcionales. Adem\u00e1s del modelo de hipersensibilidad visceral (disminuci\u00f3n del umbral individual del dolor), tambi\u00e9n se abordan factores desencadenantes como el estr\u00e9s. El objetivo del tratamiento con m\u00e9todos de terapia cognitivo-conductual es reducir los s\u00edntomas del dolor y mejorar la calidad de vida mediante el aprendizaje de conductas de afrontamiento constructivas. Adem\u00e1s de la psicoeducaci\u00f3n, pueden utilizarse m\u00e9todos de relajaci\u00f3n, diversos procedimientos cognitivos (por ejemplo, t\u00e9cnicas de distracci\u00f3n, reestructuraci\u00f3n cognitiva) y medidas para reducir el estr\u00e9s [11\u201313]. Los m\u00e9todos de relajaci\u00f3n como la relajaci\u00f3n muscular progresiva, la imaginaci\u00f3n (viajes de fantas\u00eda) o el entrenamiento aut\u00f3geno pueden contrarrestar la tensi\u00f3n inducida por el dolor. La reestructuraci\u00f3n cognitiva consiste en garantizar que los s\u00edntomas latentes de dolor cr\u00f3nico persistente no se experimenten como incontrolables, sino que sea posible una conducta activa de afrontamiento mediante estrategias de manejo del dolor. Esto incluye tambi\u00e9n la reducci\u00f3n de la pasividad para promover la adecuaci\u00f3n de los pacientes a la vida cotidiana, incluida la integraci\u00f3n ocupacional-social (formaci\u00f3n, profesi\u00f3n) [14]. Entre los f\u00e1rmacos recomendados para el tratamiento de la dispepsia funcional en la adolescencia se encuentran los probi\u00f3ticos y los medicamentos que contienen aceite de menta [15]. <sup>Carmenthin\u00ae<\/sup> es un preparado fitofarmacol\u00f3gico a base de menta piperita y aceite de alcaravea que est\u00e1 autorizado por el seguro de enfermedad suizo para adultos y adolescentes a partir de 12 a\u00f1os para el tratamiento de c\u00f3licos leves, distensi\u00f3n abdominal, dolor epig\u00e1strico y flatulencia [16]. Los efectos analg\u00e9sicos y relajantes del aceite de menta sobre los m\u00fasculos del tracto gastrointestinal se basan en la uni\u00f3n del ingrediente mentol al receptor del fr\u00edo (TRPM8) o a una se\u00f1al de fr\u00edo desencadenada por \u00e9ste, seguida de un efecto inhibidor sobre los nervios transmisores del dolor [17]. La tolerabilidad de <sup>Carmenthin\u00ae<\/sup> es buena incluso con un uso frecuente y prolongado [18].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Stanghellini V, et al: Roma IV &#8211; Trastornos gastroduodenales. Gastroenterolog\u00eda 2016 pii: S0016-5085(16)00177-3<\/li>\n<li>Madisch A, et al: Diagn\u00f3stico y tratamiento de la dispepsia funcional. Dtsch Arztebl Int. 2018 Mar; 115(13): 222-232.<\/li>\n<li>Eggleston A, Farup C, Meier R: El estudio nacional\/internacional de vigilancia gastroenterol\u00f3gica (DIGEST): dise\u00f1o, sujetos y m\u00e9todos. Scand J Gastroenterol 1999; 231(Suppl): 9-14.<\/li>\n<li>Ford AC, et al: \u00bfCu\u00e1l es la prevalencia de los hallazgos endosc\u00f3picos cl\u00ednicamente significativos en sujetos con dispepsia? Revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y metaan\u00e1lisis. Clin Gastroenterol Hepatol 2010; 8: 830-87.<\/li>\n<li>Talley NJ, Ford AC. Dispepsia funcional. N Engl J Med 2015; 373: 1853-1863.<\/li>\n<li>Talley NJ, Walker MM, Holtmann G: Dispepsia funcional. Curr Opin Gastroenterol 2016; 32: 467-473.<\/li>\n<li>Steinsvik EK, et al. S\u00edntomas postprandiales en pacientes con dispepsia funcional y s\u00edndrome del intestino irritable: relaci\u00f3n con las mediciones ecogr\u00e1ficas y los factores psicol\u00f3gicos. J Neurogastroenterol Motil 2020; 26(1): 96-105.<\/li>\n<li>Eccleston C, et al: Terapias psicol\u00f3gicas para el tratamiento del dolor cr\u00f3nico y recurrente en ni\u00f1os y adolescentes. Cochrane Database Syst Rev 2009: CD003968.<\/li>\n<li>Huertas-Ceballos A, et al: Intervenciones psicosociales para el dolor abdominal recurrente (DAR) y el s\u00edndrome del intestino irritable (SII) en la infancia. Cochrane Database Syst Rev 2008: CD003014.<\/li>\n<li>Palermo TM, et al: Ensayos controlados aleatorios de terapias psicol\u00f3gicas para el tratamiento del dolor cr\u00f3nico en ni\u00f1os y adolescentes: una revisi\u00f3n metaanal\u00edtica actualizada. Dolor 2010; 148: 387-397.<\/li>\n<li>Seemann H: Psicoeducaci\u00f3n en el tratamiento del dolor. En: Behrendt BB, Straub A (eds.): Handbuch Psychoedukation &amp; Selbstmanagement. Enfoques de terapia conductual para la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Tubinga: dgvt-Verlag 2005; 347-412.<\/li>\n<li>Warschburger P, Gross M: &#8220;Stop al dolor&#8221; &#8211; Un programa de tratamiento cognitivo-conductual para ni\u00f1os con dolor abdominal &#8211; Primeros resultados de un estudio piloto. Terapia conductual 2008; 18: 162-7.<\/li>\n<li>Zernikow B: Terapia del dolor en ni\u00f1os, adolescentes y adultos j\u00f3venes. Heidelberg: Springer 2009.<\/li>\n<li>Di Lorenzo C, et al: Dolor abdominal cr\u00f3nico en ni\u00f1os: informe t\u00e9cnico de la Academia Americana de Pediatr\u00eda y la Sociedad Norteamericana de Gastroenterolog\u00eda, Hepatolog\u00eda y Nutrici\u00f3n Pedi\u00e1tricas. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2005; 40: 249-61.<\/li>\n<li>Andrews ET, Beattie RM, Tighe MP: Dolor abdominal funcional: lo que los cl\u00ednicos necesitan saber. Archivos de Enfermedades de la Infancia, 09 Mar 2020. DOI: 10.1136\/archdischild-2020-318825 PMID: 32152039<\/li>\n<li>Informaci\u00f3n tem\u00e1tica: www.compendium.ch<\/li>\n<li>Deutsche Apothekerzeitung (DAZ): DAZ 2018 (9): 73, 01.03.2018.<\/li>\n<li>Madisch A, et al: Internist 2015; 56, (Suppl. 1): 28.<\/li>\n<li>Sj\u00f6lund J, et al: Prevalencia y progresi\u00f3n del dolor abdominal recurrente, desde la primera infancia hasta la adolescencia. Gastroenterolog\u00eda Cl\u00ednica y Hepatolog\u00eda 2020,:https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.cgh.2020.04.047<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PR\u00c1CTICA GP 2020; 15(8): 24-25<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dolor abdominal funcional puede suponer un deterioro considerable de la calidad de vida y la capacidad de afrontamiento diario de los afectados y puede aparecer ya en la adolescencia.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":98784,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Dolor epig\u00e1strico","footnotes":""},"category":[11475,11478,11358,11288,11504,11552],"tags":[15209],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-333025","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-estudios","category-formacion-continua","category-gastroenterologia-y-hepatologia","category-medicina-interna-general","category-mercado-y-medicina","category-rx-es","tag-dolor-abdominal","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-03 13:42:17","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=333025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333025\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/98784"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=333025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=333025"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=333025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}