{"id":334224,"date":"2020-05-02T02:00:00","date_gmt":"2020-05-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/lesiones-vertebrales-no-inflamatorias-cambios-medulares\/"},"modified":"2020-05-02T02:00:00","modified_gmt":"2020-05-02T00:00:00","slug":"lesiones-vertebrales-no-inflamatorias-cambios-medulares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/lesiones-vertebrales-no-inflamatorias-cambios-medulares\/","title":{"rendered":"Lesiones vertebrales no inflamatorias: Cambios medulares"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las causas de los cambios medulares en las v\u00e9rtebras son m\u00faltiples. Las noxas inflamatorias, tumorales y traum\u00e1ticas como desencadenantes suelen provocar un edema de la esponjosa. En el contexto de las afecciones vertebrales degenerativas, el edema, la fatificaci\u00f3n o la esclerosis de la esponjosa pueden documentarse en t\u00e9rminos de morfolog\u00eda de la imagen. La tomograf\u00eda por resonancia magn\u00e9tica, en particular, es el m\u00e9todo de elecci\u00f3n en este caso.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las lesiones degenerativas de la m\u00e9dula vertebral casi siempre van acompa\u00f1adas de cambios degenerativos del disco y son el resultado de fisuras de las interfases con el consiguiente edema de la esponjosa o el brote de tejido fibrovascular [1].&nbsp;  En este caso, las interfaces corticales aparecen intactas en los ex\u00e1menes de imagen, en contraste con la espondilodiscitis, que se asocia a cambios \u00f3seos, especialmente a la destrucci\u00f3n de las placas terminales vertebrales. Los cambios medulares cr\u00f3nicos y agudos tambi\u00e9n pueden detectarse de forma simult\u00e1nea y multisegmentaria [2,3]. Los cambios pueden producirse en la columna cervical, tor\u00e1cica y lumbar, principalmente lumbar. La extensi\u00f3n de la degeneraci\u00f3n y la carga determinan los s\u00edntomas, que pueden ser lumbares o lumboisquialgiformes de intensidad variable.<\/p>\n<p>El edema \u00f3seo esponjoso debido a un traumatismo tambi\u00e9n puede producirse tras contusiones vertebrales, tras un latigazo cervical como resultado de una compresi\u00f3n segmentaria o en relaci\u00f3n con fracturas (por ejemplo, sinterizaci\u00f3n osteopor\u00f3tica). Estas reacciones de la m\u00e9dula \u00f3sea, tambi\u00e9n llamadas &#8220;hematoma \u00f3seo&#8221; [4], visualizan el edema de la m\u00e9dula \u00f3sea inducido por el traumatismo, los componentes sangu\u00edneos, las fracturas microtrabeculares y tambi\u00e9n los procesos reparativos ya iniciales con formaci\u00f3n de tejido fibrovascular. La anamnesis exacta indica el tipo de cambios traum\u00e1ticos que cabe esperar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-13226\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/abb1_hp2_s31.jpg\" style=\"height:353px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"647\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los cambios degenerativos de los discos intervertebrales, las espondilosis y las espondiloartrosis pueden evaluarse f\u00e1cilmente mediante tomograf\u00eda computerizada. Sin embargo, en comparaci\u00f3n con la IRM, la TC presenta d\u00e9ficits considerables en la detecci\u00f3n de cambios medulares relacionados con la carga, como el edema de la esponjosa. Sin embargo, el diagn\u00f3stico de fractura pura sigue siendo dominio de la radiograf\u00eda y especialmente del TAC, pero las fracturas radiol\u00f3gicamente ocultas (microtrabeculares) s\u00f3lo se detectan mediante IRM [4] o como hallazgos inespec\u00edficos mediante gammagraf\u00eda esquel\u00e9tica.<\/p>\n<p>Los ex\u00e1menes por resonancia magn\u00e9tica en el diagn\u00f3stico del esqueleto, as\u00ed como de otras regiones org\u00e1nicas del cuerpo humano, se apreciaron poco despu\u00e9s de su introducci\u00f3n en la rutina cl\u00ednica. La diferenciaci\u00f3n no invasiva de las inflamaciones del sistema esquel\u00e9tico fue una de las principales ventajas del m\u00e9todo, adem\u00e1s de la visualizaci\u00f3n multiplanar de los procesos patol\u00f3gicos y la ausencia de exposici\u00f3n a la radiaci\u00f3n [5].<\/p>\n<p>La m\u00e9dula \u00f3sea normal muestra una se\u00f1al equivalente a la grasa en adultos<strong> (Tab.&nbsp;1), <\/strong>la m\u00e9dula \u00f3sea roja es diferenciable [6]. La aplicaci\u00f3n intravenosa de medio de contraste no produce ning\u00fan cambio relevante de la se\u00f1al en la cavidad medular sana [7], mientras que las zonas de hueso esponjoso alteradas edematosamente muestran un aumento de la se\u00f1al independientemente de la causa.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n de propagaci\u00f3n de los cambios medulares patol\u00f3gicos bien puede ser patognom\u00f3nico, especialmente tambi\u00e9n en el caso de la siembra difusa de las lesiones en el contexto de enfermedades tumorales, incluidas las hematol\u00f3gicas, subyacentes. Las enfermedades inflamatorias deben diferenciarse. Si se ha producido un traumatismo y hay s\u00edntomas cl\u00ednicos claros, la RM est\u00e1 indicada para visualizar fracturas radiogr\u00e1ficamente ocultas con &#8220;hematoma \u00f3seo&#8221;. Esto se aplica tanto al tronco esquel\u00e9tico como a la periferia esquel\u00e9tica [8].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13227 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/333;height:182px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"333\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0-800x242.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0-120x36.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0-90x27.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0-320x97.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab1_hp2_s30_0-560x170.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLos cambios degenerativos de los segmentos vertebrales se suman a los cambios del disco intervertebral y a las reacciones \u00f3seas, que en la fase aguda se acompa\u00f1an de edema de la esponjosa subcondral, y en la fase cr\u00f3nica de degeneraci\u00f3n grasa de la esponjosa subcondral [6,9]. \u00c9stos muestran entonces una amplificaci\u00f3n de la se\u00f1al en las secuencias T1w y T2w, verificada por la atenuaci\u00f3n de la se\u00f1al en las mediciones con supresi\u00f3n de grasa. A menudo se detectan aposiciones \u00f3seas en las placas terminales vertebrales en el contexto de la espondilosis deformante y tambi\u00e9n artrosis de las articulaciones facetarias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13228 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/tab2_hp2_s30.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/449;height:245px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"449\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se pueden distinguir tres tipos de cambios medulares, clasificados seg\u00fan Modic [10], <strong>(Tab.&nbsp;2),<\/strong> que muestran rasgos caracter\u00edsticos en las secuencias T1w y T2w [1].  &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\nLiteratura:<\/p>\n<ol>\n<li>Burgener FA, Meyers SP, Tan RK, Zaunbauer W: Diagn\u00f3stico diferencial en resonancia magn\u00e9tica. Stuttgart, Nueva York: Georg Thieme Verlag 2002; 314.  &nbsp;<\/li>\n<li>Erlemann R, Hoogeveen A: La espondilitis y sus diagn\u00f3sticos diferenciales. Radiolog\u00eda up2date 2; 2012; 12: 163-184.<\/li>\n<li>Marshman LA, Metcalfe AV, Krishna M, Friesem T: \u00bfSon las zonas de alta intensidad y los cambios m\u00f3dicos mutuamente excluyentes en los discos degenerativos lumbares sintom\u00e1ticos? J Neurosurg Spine 2010; 12(4): 351-356.<\/li>\n<li>Breitenseher M: El MR-Trainer de extremidades inferiores. Stuttgart, Nueva York: Georg Thieme Verlag 2003; 28.<\/li>\n<li>Paushter DM, et al: Resonancia magn\u00e9tica. Principios y aplicaciones. Mes Clin North Am 1984; 68(6): 1393-1421.<\/li>\n<li>Sartor K: Neuroradiologie, Stuttgart, Nueva York: Georg Thieme Verlag, 2\u00aa edici\u00f3n completamente revisada y ampliada 2001; 330.<\/li>\n<li>Brambs, H.-J. (ed.): Radiology Update &#8217;04. mpm Pohlheim 2004; 11.<\/li>\n<li>Rummeny EJ, Reimer P, Heindel W (eds.): Tomograf\u00eda por RM de cuerpo entero. Stuttgart, Nueva York: Georg Thieme Verlag 2002; 579.<\/li>\n<li>Thiel HJ: Diagn\u00f3stico por imagen seccional de la columna vertebral (1.10). Cambios medulares de la columna vertebral. Di\u00e1logo MTA 2010; 11: 966-968.<\/li>\n<li>Boisson M, et al: Discopat\u00eda activa: una realidad cl\u00ednica. RMD Open 2018; 17: 4(1):e000660<\/li>\n<li>Stoller DW: Im\u00e1genes por resonancia magn\u00e9tica en ortopedia y medicina deportiva. Volumen dos &#8211; extremidad superior. Baltimore: Lippincott Williams&amp;Wilkins, 3\u00aa edici\u00f3n, 2007: 1980-1982.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2020; 15(2): 30-32<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las causas de los cambios medulares en las v\u00e9rtebras son m\u00faltiples. 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