{"id":335116,"date":"2019-12-21T01:00:00","date_gmt":"2019-12-21T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/biomarcadores-en-la-enfermedad-inflamatoria-intestinal\/"},"modified":"2019-12-21T01:00:00","modified_gmt":"2019-12-21T00:00:00","slug":"biomarcadores-en-la-enfermedad-inflamatoria-intestinal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/biomarcadores-en-la-enfermedad-inflamatoria-intestinal\/","title":{"rendered":"Biomarcadores en la enfermedad inflamatoria intestinal"},"content":{"rendered":"<p><strong>Seg\u00fan un an\u00e1lisis secundario publicado en 2019, los niveles bajos de vitamina D se asocian a una peor evoluci\u00f3n de la enfermedad y a un deterioro de la calidad de vida. Es necesario seguir investigando sobre los posibles efectos positivos de los suplementos de vitamina D en esta poblaci\u00f3n de pacientes.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Como muestran los datos de una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica publicada en 2019 [1], los niveles bajos de 25-OH-D son un biomarcador de la actividad de la enfermedad en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y un factor predictivo de un peor pron\u00f3stico. La concentraci\u00f3n de 25-OH-D refleja la ingesta de vitamina D con los alimentos y su formaci\u00f3n a partir de las provitaminas de la piel por la luz UV. Se distingue entre estado normal de vitamina D (nivel s\u00e9rico de 25-OH vitamina D &gt;75&nbsp;nmol\/l), insuficiencia de vitamina D (&lt;75&nbsp;nmol\/l) y deficiencia real de vitamina D (nivel s\u00e9rico de 25-OH vitamina D &lt;15 nmol\/l).<\/p>\n<h2 id=\"etiologia-multifactorial-y-curso-recidivante\">Etiolog\u00eda multifactorial y curso recidivante<\/h2>\n<p>La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, los dos tipos principales de EII, se caracterizan por periodos de baja actividad de la enfermedad que se alternan con exacerbaciones graves. A menudo se requiere un tratamiento de por vida para controlar los s\u00edntomas y mejorar la calidad de vida. El objetivo de la terapia es principalmente el alivio y la reducci\u00f3n de la aparici\u00f3n de reca\u00eddas. Los s\u00edntomas var\u00edan seg\u00fan las personas y van desde un dolor abdominal leve a s\u00edntomas de c\u00f3licos y numerosos episodios de diarrea. La inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica del intestino se debe a una desregulaci\u00f3n del sistema inmunitario.<\/p>\n<p>A\u00fan quedan muchas preguntas sin respuesta sobre la etiolog\u00eda de la EII. Los conocimientos actuales sugieren causas multifactoriales, que implican complejas interacciones entre la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, la desregulaci\u00f3n del sistema inmunitario y la microflora intestinal, y factores ambientales desencadenantes [1]. Cada vez hay m\u00e1s pruebas que sugieren que la vitamina&nbsp;D puede desempe\u00f1ar un papel protector en la patog\u00e9nesis de la EII [2,3]. Por ejemplo, se ha demostrado que la vitamina D desempe\u00f1a un papel importante en el mantenimiento de la funci\u00f3n de barrera epitelial en el tracto intestinal para defenderse de los factores inflamatorios y pat\u00f3genos [4,5]. Adem\u00e1s, en estudios anteriores se han demostrado funciones antiinflamatorias y efectos reguladores del microbioma intestinal en el contexto de las respuestas inmunitarias [6,7].<\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"-2\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-12772\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/abb_hp11_s22.jpg\" style=\"height:261px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"478\"><\/h2>\n<h2 id=\"-3\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"alta-prevalencia-de-sintomas-carenciales\">Alta prevalencia de s\u00edntomas carenciales<\/h2>\n<p>Los niveles demasiado bajos de vitamina D son frecuentes en pacientes con EII. Seg\u00fan un an\u00e1lisis secundario con datos de m\u00e1s de 900 pacientes [8], exist\u00eda una deficiencia en el 38,1% de las personas con enfermedad de Crohn y en el 31,6% de las personas con colitis ulcerosa (criterio: nivel s\u00e9rico de 25(OH)D \u226425&nbsp;ng\/mL). Durante mucho tiempo se ha hablado de una posible asociaci\u00f3n entre la vitamina D y la EII, pero los estudios anteriores no llegaron a resultados claros [1]. Esto puede deberse a aspectos metodol\u00f3gicos (por ejemplo,&nbsp;tama\u00f1o peque\u00f1o de la muestra, estadios heterog\u00e9neos de la enfermedad, tama\u00f1os del efecto bajos, diferentes umbrales para determinar la deficiencia de vitamina D). As\u00ed pues, a\u00fan existen lagunas en nuestra comprensi\u00f3n del papel de la vitamina D en la patog\u00e9nesis de la EII.<\/p>\n<h2 id=\"estructura-de-interaccion-compleja\">Estructura de interacci\u00f3n compleja<\/h2>\n<p>El estudio de Gubatan et&nbsp;al. En 2019, el objetivo era conocer mejor c\u00f3mo los niveles bajos de vitamina D, frecuentes en los pacientes con EII, est\u00e1n relacionados con par\u00e1metros relevantes para la enfermedad (actividad de la enfermedad, inflamaci\u00f3n de la mucosa,&nbsp; tasa de reca\u00edda, calidad de vida). Se incluyeron un total de 27 publicaciones de 2011 a 2018 (colitis ulcerosa: n=3115; enfermedad de Crohn: n=5201) [1]. Los datos proceden de pacientes de 6 continentes y 14 pa\u00edses de&nbsp;(Alemania, Australia, Brasil, Canad\u00e1, China, Dinamarca, Eslovaquia, Estados Unidos, Ir\u00e1n, Irlanda, Noruega, Pa\u00edses Bajos, Portugal, Sud\u00e1frica). La edad media era de 41,4 a\u00f1os y la distribuci\u00f3n por sexos de 45,7%:54,3% (hombres:mujeres). La concentraci\u00f3n media de 25(OH)D de todos los pacientes con EII fue de 25,5 ng\/mL. La calidad de los estudios incluidos se evalu\u00f3 mediante la escala Newcastle-Ottawa (media&nbsp;=&nbsp;7, rango&nbsp;=&nbsp;4-9). 17 estudios (n&nbsp;=&nbsp;3143) cumplieron el criterio de &#8220;enfermedad cl\u00ednicamente activa&#8221;. El an\u00e1lisis mostr\u00f3 que los niveles bajos de 25(OH)D estaban asociados con la actividad de la enfermedad, tanto en todos los pacientes con EII (OR agrupado 1,53; IC del 95%: 1,32-1,77; p&lt;0,00001) y en los subgrupos colitis ulcerosa&nbsp; (OR agrupada 1,47; IC 95% 1,03-2,09; p=0,03) y enfermedad de Crohn (OR agrupada&nbsp;1,66; IC 95%&nbsp;1,36-2,02; p&lt;0,00001). No hubo diferencias significativas entre los dos subgrupos (p=0,43).<\/p>\n<p>Dado que el metaan\u00e1lisis inclu\u00eda estudios observacionales, no pueden concluirse causalidades directas. Existen pruebas de que unos niveles bajos de vitamina D al inicio de la prueba se asocian a un mayor riesgo de actividad y recurrencia de la enfermedad en el futuro. Es posible que la vitamina&nbsp;D desempe\u00f1e un papel tanto como causa como efecto en los par\u00e1metros cl\u00ednicos de la EII.<\/p>\n<h2 id=\"-4\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"-5\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12773 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/kasten_hp11_s24.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 718px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 718\/1037;height:578px; width:400px\" width=\"718\" height=\"1037\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/h2>\n<h2 id=\"-6\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"tiene-sentido-la-suplementacion\">\u00bfTiene sentido la suplementaci\u00f3n?<\/h2>\n<p>Las posibles explicaciones de los bajos niveles de vitamina D en los pacientes con EII son, por un lado, los factores relacionados con la nutrici\u00f3n y la malabsorci\u00f3n en relaci\u00f3n con los procesos inflamatorios. Por otro lado, el malestar como consecuencia de un episodio agudo puede provocar que se pase menos tiempo al aire libre, con la correspondiente reducci\u00f3n de la exposici\u00f3n a la luz solar y, por tanto, una menor producci\u00f3n end\u00f3gena de vitamina D.<\/p>\n<p>En un metaan\u00e1lisis publicado en 2018 por Li et al. [9] demostraron que la suplementaci\u00f3n con vitamina D aumentaba los niveles basales de 25(OH)D y se asociaba a un menor riesgo de reca\u00edda de la EII en comparaci\u00f3n con el placebo. Sin embargo, no se pudo aclarar claramente la relaci\u00f3n entre las tasas de reca\u00edda y la dosis de vitamina D suplementada. Los suplementos vitam\u00ednicos no tuvieron ning\u00fan efecto sobre los marcadores inflamatorios ESR y CRP.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gubatan et al. [1], puede deducirse de los resultados de diversos an\u00e1lisis secundarios que deber\u00eda realizarse un seguimiento rutinario de los niveles de vitamina D en los pacientes con EII. Se necesitan m\u00e1s estudios para responder finalmente a la pregunta de si la administraci\u00f3n de suplementos para la deficiencia de vitamina D es un posible objetivo terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>\nLiteratura:<\/p>\n<ol>\n<li>Gubatan J, Chou ND, Haagen Nielsen O, Moss AC: Revisi\u00f3n sistem\u00e1tica con metaan\u00e1lisis: asociaci\u00f3n del estado de la vitamina D con los resultados cl\u00ednicos en pacientes adultos con enfermedad inflamatoria intestinal. Farmacolog\u00eda y terap\u00e9utica alimentaria 2019, https:\/\/doi.org\/10.1111\/apt.15506<\/li>\n<li>Gubatan J, Moss AC: Vitamina D en la enfermedad inflamatoria intestinal: algo m\u00e1s que un suplemento. Curr Opin Gastroenterol 2018; 34: 217-225.<\/li>\n<li>Nielsen OH, Rejnmark L, Moss AC: Papel de la vitamina D en la historia natural de la enfermedad inflamatoria intestinal. J Crohns Colitis 2018; 12: 742-752.<\/li>\n<li>Assa A, et al: La deficiencia de vitamina D predispone a la disfunci\u00f3n de la barrera inducida por Escherichia coli adherente-invasiva y a la lesi\u00f3n col\u00f3nica experimental. Inflamm Bowel Dis 2015; 21: 297-306.<\/li>\n<li>Chen SW, et al: Efecto protector de la 1, 25-dihidroxivitamina d3 sobre la lesi\u00f3n de la uni\u00f3n estrecha del epitelio intestinal inducida por lipopolisac\u00e1ridos en monocapas de c\u00e9lulas caco-2. Inflamaci\u00f3n 2015; 38: 375-383.<\/li>\n<li>Gubatan J, et al: Los niveles s\u00e9ricos m\u00e1s altos de vitamina D se asocian con perfiles protectores de citocinas s\u00e9ricas en pacientes con colitis ulcerosa.&nbsp;Cytokine 2018; 103: 38-45.<\/li>\n<li>Tabatabaeizadeh SA, et al: Vitamina D, el microbioma intestinal y la enfermedad inflamatoria intestinal. J Res Med Sci 2018; 23: 75.<\/li>\n<li>Del Pinto R, et al: Asociaci\u00f3n entre la enfermedad inflamatoria intestinal y la carencia de vitamina D: revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y metaan\u00e1lisis. Inflamm Bowel Dis 2015; 21: 2708-2717.<\/li>\n<li>Li J, Chen N, Wang D, et al: Eficacia de la vitamina D en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal. Medicina 2018; 97: e1266.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2019; 14(11): 22-24<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un an\u00e1lisis secundario publicado en 2019, los niveles bajos de vitamina D se asocian a una peor evoluci\u00f3n de la enfermedad y a un deterioro de la calidad de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":92753,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Deficiencia de vitamina D","footnotes":""},"category":[11475,11478,11358,11288,11354,11552],"tags":[11636,11812,26814,13104],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-335116","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-estudios","category-formacion-continua","category-gastroenterologia-y-hepatologia","category-medicina-interna-general","category-nutricion","category-rx-es","tag-enfermedad-de-crohn","tag-enfermedad-intestinal","tag-luz-ultravioleta","tag-vitamina-d-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-18 01:26:44","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/335116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=335116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/335116\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/92753"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=335116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=335116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=335116"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=335116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}