{"id":336599,"date":"2019-03-04T01:00:00","date_gmt":"2019-03-04T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/entre-la-silla-y-el-banco\/"},"modified":"2019-03-04T01:00:00","modified_gmt":"2019-03-04T00:00:00","slug":"entre-la-silla-y-el-banco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/entre-la-silla-y-el-banco\/","title":{"rendered":"Entre la silla y el banco"},"content":{"rendered":"<p><strong>La terapia de los adolescentes y adultos j\u00f3venes que desarrollan un c\u00e1ncer se encuentra en una &#8220;brecha de competencias&#8221; entre la oncolog\u00eda pedi\u00e1trica y la oncolog\u00eda de adultos. Los pacientes corren un alto riesgo de sufrir complicaciones tard\u00edas. Por lo tanto, debe proporcionarse una atenci\u00f3n de seguimiento constante durante un largo periodo de tiempo.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>En los pa\u00edses desarrollados, el c\u00e1ncer en adolescentes y adultos j\u00f3venes (AYA) es la causa m\u00e1s com\u00fan de muerte relacionada con la enfermedad. En Europa, el c\u00e1ncer es la tercera causa de muerte despu\u00e9s de los accidentes de tr\u00e1fico y el suicidio [1]. El grupo de edad de los AYA no est\u00e1 definido de manera uniforme; en Europa, a menudo se utiliza para referirse a las personas de 15 a 29 a\u00f1os; seg\u00fan la definici\u00f3n actual del Instituto Nacional del C\u00e1ncer de EE.UU. en consulta con la Red Europea para el C\u00e1ncer en Ni\u00f1os y Adolescentes (ENCCA), el t\u00e9rmino se aplica internacionalmente a las personas de 15 a 39 a\u00f1os [2]. Los AYA, a diferencia de los ni\u00f1os y los pacientes mayores con c\u00e1ncer, tienen necesidades m\u00e9dicas y psicosociales muy diferentes. Por lo tanto, este grupo de edad supone un reto especial para el m\u00e9dico responsable. El pron\u00f3stico para los adultos j\u00f3venes con c\u00e1ncer es superior a la media, con m\u00e1s de un 80% de curaci\u00f3n permanente. Por lo tanto, debe prestarse especial atenci\u00f3n a las consecuencias tard\u00edas y a largo plazo en el seguimiento de este grupo especial de pacientes. Adem\u00e1s, la atenci\u00f3n de seguimiento debe ser de por vida. A pesar de las buenas tasas de curaci\u00f3n, la mejora de la supervivencia conseguida en los \u00faltimos a\u00f1os no es tan buena como en los ni\u00f1os o las personas mayores con c\u00e1ncer. Por lo tanto, este grupo de edad est\u00e1 cada vez m\u00e1s en el punto de mira con el objetivo de seguir mejorando la supervivencia, la terapia y los cuidados.<\/p>\n<h2 id=\"epidemiologia-e-incidencia\">Epidemiolog\u00eda e incidencia<\/h2>\n<p>El c\u00e1ncer es una enfermedad de la tercera edad; el c\u00e1ncer se da relativamente poco entre los 15 y los 39 a\u00f1os <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong>. Con un total de 480.000 nuevos casos de c\u00e1ncer en Alemania al a\u00f1o, alrededor de 15.000 nuevos casos se diagnostican entre personas de 15 a 39 a\u00f1os al a\u00f1o. Entre los 15 y los 24 a\u00f1os, la tasa de nuevos casos es la misma para hombres y mujeres; a partir de los 25 a\u00f1os, desarrollan c\u00e1ncer m\u00e1s mujeres que hombres. A partir de los 55 a\u00f1os, la situaci\u00f3n vuelve a ser diferente y se diagnostica c\u00e1ncer a un n\u00famero significativamente mayor de hombres que de mujeres <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong>. Estas cifras pueden trasladarse f\u00e1cilmente a Suiza sobre una base per c\u00e1pita (Alemania aprox. 80&nbsp;millones de habitantes, Suiza aprox. 8&nbsp;millones de habitantes).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-11403\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb1_oh1_s11.png\" style=\"height:477px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"874\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los adultos, los cuatro c\u00e1nceres m\u00e1s frecuentes son los de pr\u00f3stata, mama, pulm\u00f3n y colorrectal. Representan un total del 50% de todos los nuevos casos de c\u00e1ncer. Los AYA presentan tipos de c\u00e1ncer completamente diferentes en funci\u00f3n de su edad. Mientras que los tumores pedi\u00e1tricos como las leucemias y los linfomas siguen siendo frecuentes en el grupo de edad de 15 a 19 a\u00f1os, los tumores s\u00f3lidos como los carcinomas de tiroides, los melanomas, los tumores testiculares o el c\u00e1ncer de mama se hacen m\u00e1s frecuentes a medida que aumenta la edad, y en el grupo de edad de 25 a 39 a\u00f1os los tumores s\u00f3lidos de adultos se hacen m\u00e1s frecuentes.<strong>  (Tab.&nbsp;1 y Fig.&nbsp;2).<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11404 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1065px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1065\/813;height:458px; width:600px\" width=\"1065\" height=\"813\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1.png 1065w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1-800x611.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1-120x92.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1-90x68.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1-320x244.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab1_oh1_s11_1-560x427.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1065px) 100vw, 1065px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11405 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/877;height:478px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"877\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0-800x638.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0-120x96.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0-90x72.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0-320x255.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/abb2_oh1_s11_0-560x446.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"etiologia\">Etiolog\u00eda<\/h2>\n<p>La etiolog\u00eda del c\u00e1ncer en los AYA no est\u00e1 bien estudiada y en parte no est\u00e1 clara. Se supone que el c\u00e1ncer suele desarrollarse de forma espont\u00e1nea e independiente de la exposici\u00f3n familiar y de las influencias medioambientales. Los s\u00edndromes gen\u00e9ticos o familiares (por ejemplo, la poliposis adenomatosa familiar coli, PAF) representan menos del 5% de los casos de c\u00e1ncer AYA. Se conocen factores ambientales o de riesgo para algunos tipos de c\u00e1ncer. Entre ellos se incluyen la luz ultravioleta para el melanoma, la infecci\u00f3n por VPH para el c\u00e1ncer de cuello de \u00fatero, el VIH como factor de riesgo para el linfoma (especialmente el linfoma de Burkitt, el sarcoma de Kaposi y el LNH), y la infecci\u00f3n por VEB, que se asocia a la aparici\u00f3n del linfoma de Hodgkin y el linfoma de Burkitt end\u00e9mico. En el caso de algunos tumores, tambi\u00e9n se sospecha que existe una relaci\u00f3n con la etapa de la vida; por ejemplo, los osteosarcomas aparecen con mayor frecuencia durante la pubertad, cuando el crecimiento \u00f3seo es especialmente fuerte [3]. Un factor de riesgo adicional para el c\u00e1ncer en los AYA es el c\u00e1ncer de la primera infancia que ha sido tratado con quimioterapia o radioterapia.<\/p>\n<h2 id=\"caracteristicas-especiales-en-aya\">Caracter\u00edsticas especiales en AYA<\/h2>\n<p><strong>Heterogeneidad:<\/strong> Para todos los afectados, el diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer es una de las experiencias m\u00e1s dr\u00e1sticas de la vida. En el grupo de edad AYA, sin embargo, los pensamientos sobre la enfermedad y la propia muerte siguen estando muy lejos. Los AYA son ya un grupo muy heterog\u00e9neo de pacientes con necesidades m\u00e9dicas y psicosociales muy diferentes. Los pacientes de entre 15 y 24 a\u00f1os est\u00e1n en la pubertad, se separan del hogar paterno, buscan la aceptaci\u00f3n de amigos y parejas, est\u00e1n en proceso de orientaci\u00f3n sexual, tienen sus primeras experiencias sexuales, cursan estudios o acaban de empezar a trabajar. El comportamiento de riesgo de este grupo de edad es elevado y tienden a adoptar comportamientos poco saludables (problemas de adicci\u00f3n, tabaquismo, alcohol, malos h\u00e1bitos alimentarios, etc.). El cumplimiento, la aceptaci\u00f3n y la adherencia a la terapia suelen ser limitados, lo que empeora el pron\u00f3stico [4]. La parte &#8220;mayor&#8221; consiste en consolidar la propia personalidad. Los j\u00f3venes adultos de entre 18 y 39 a\u00f1os est\u00e1n ocupados con una carrera profesional, formando una familia o convirti\u00e9ndose en padres. En estas fases de la vida, la atenci\u00f3n se centra en hacer frente a muchas nuevas tareas y objetivos vitales. Estos retos y procesos se ven alterados por el diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer, que supone una amenaza existencial. Los procesos se estancan, el objetivo principal debe ser garantizar la supervivencia. Como resultado, la heteronom\u00eda y la dependencia vuelven a aumentar. En comparaci\u00f3n con los pacientes de m\u00e1s edad, los AYA tienen m\u00e1s probabilidades de sufrir d\u00e9ficits psicosociales [5] y est\u00e1n m\u00e1s agobiados por los problemas econ\u00f3micos.<\/p>\n<p><strong>Terapia y cuidados de los AYA: <\/strong>En t\u00e9rminos de terapia, es evidente una &#8220;brecha de competencias&#8221; entre la oncolog\u00eda pedi\u00e1trica y la oncolog\u00eda de adultos en la atenci\u00f3n a los pacientes con c\u00e1ncer de este grupo de edad. En principio, la terapia no difiere de la de los pacientes de m\u00e1s edad, pero los AYA son tratados con mucha menos frecuencia en los estudios, especialmente en comparaci\u00f3n con los ni\u00f1os (estudios pedi\u00e1tricos hasta los 18 a\u00f1os, estudios de adultos de 18 a 65 a\u00f1os). A nivel internacional, existe una controversia adicional sobre si los AYA con leucemias, linfomas, linfomas de Hodgkin, sarcomas y determinados tumores cerebrales, respectivamente, se tratan mejor en protocolos pedi\u00e1tricos o de adultos. \u00c9stas difieren en dosis, duraci\u00f3n de la terapia e intervalos, as\u00ed como en el uso de trasplantes de c\u00e9lulas madre. Debido a la diferente farmacocin\u00e9tica o distribuci\u00f3n y metabolizaci\u00f3n de los agentes quimioterap\u00e9uticos en AYA en comparaci\u00f3n con los adultos, as\u00ed como debido a las influencias hormonales alteradas, se discute si una terapia en protocolos pedi\u00e1tricos para AYA se asociar\u00eda con un mejor resultado. Esto s\u00f3lo se ha podido demostrar para la LLA; no existen estudios al respecto para otros tumores [6,7].<\/p>\n<p><strong>Biolog\u00eda<\/strong> tumoral<strong>:<\/strong> Los tumores en AYA muestran a menudo una biolog\u00eda tumoral diferente a la de los mismos tumores en ni\u00f1os o adultos, lo que influye en el pron\u00f3stico as\u00ed como en la respuesta a la terapia. As\u00ed, los melanomas de los pacientes AYA presentan con mayor frecuencia mutaciones de BRAF con mejor respuesta a los inhibidores de BRAF. Por otro lado, los carcinomas de mama son m\u00e1s a menudo triple negativos (receptor de estr\u00f3geno, receptor de progesterona y HER2 negativo) en personas menores de 40 a\u00f1os. Esto se traduce en menos opciones de tratamiento y un peor pron\u00f3stico. Del mismo modo, las leucosis agudas con perfiles de marcadores moleculares o citogen\u00e9ticos desfavorables (LLA Ph+, con menor frecuencia TEL1-AML, LLA) y los rabdomiosarcomas con subtipos histol\u00f3gica y citogen\u00e9ticamente desfavorables (rabdomiosarcomas alveolares) son m\u00e1s frecuentes en comparaci\u00f3n con los ni\u00f1os [1]. Estas diferencias moleculares o citogen\u00e9ticas son posiblemente un punto de partida para mejorar la terapia y los resultados de los AYA en el futuro mediante terapias m\u00e1s espec\u00edficas.<\/p>\n<p><strong>Supervivencia, mortalidad:<\/strong> hace 30 a\u00f1os, el grupo de edad AYA ten\u00eda una supervivencia significativamente mejor que los pacientes pedi\u00e1tricos con c\u00e1ncer, especialmente debido a tumores con un buen pron\u00f3stico. En la d\u00e9cada de 1990, la supervivencia global mejor\u00f3 de forma espectacular, especialmente en el caso de los ni\u00f1os con c\u00e1ncer, pero la mejora de la supervivencia global de los AYA fue mucho menos pronunciada [3]. Las razones podr\u00edan ser la falta de directrices para los AYA, los escasos estudios disponibles y, por tanto, la infrecuente inclusi\u00f3n en ensayos cl\u00ednicos, la diferente farmacocin\u00e9tica de los agentes quimioterap\u00e9uticos, el retraso en el diagn\u00f3stico (en EE.UU., por ejemplo, los AYA tienen menos probabilidades de disponer de seguro m\u00e9dico, y los factores geogr\u00e1ficos tambi\u00e9n influyen en este caso) y la falta de adherencia y cumplimiento terap\u00e9uticos.<\/p>\n<p>Debido a estos malos resultados terap\u00e9uticos y a la falta de avances en la supervivencia global, este grupo de edad ha cobrado cada vez m\u00e1s protagonismo en los \u00faltimos a\u00f1os. Se ha producido un aumento de la concienciaci\u00f3n sobre sus necesidades especiales con mejores opciones de atenci\u00f3n, de modo que los AYA tambi\u00e9n han vuelto a experimentar un aumento de la supervivencia global en los \u00faltimos a\u00f1os [8,9]. Sin embargo, la mejora de la supervivencia en los AYA no afecta a todos los tipos de tumores y sigue siendo significativamente peor para la LLA y la LMA, el linfoma de Hodgkin, el LNH, los astrocitomas, los sarcomas de Ewing y los rabdomiosarcomas que en los ni\u00f1os [10].<\/p>\n<p><strong>Efectos tard\u00edos relacionados con la terapia:<\/strong> La supervivencia global en AYA es muy buena en &gt;80%, pero m\u00e1s del 60-80% sufren secuelas a largo plazo relacionadas con la terapia, que a menudo se asocian con un deterioro significativo de la calidad de vida. En comparaci\u00f3n con los hermanos sanos, los AYA tienen ocho veces m\u00e1s probabilidades de sufrir comorbilidades 30 a\u00f1os despu\u00e9s de la terapia [11]. Las comorbilidades no s\u00f3lo aparecen de cinco a diez a\u00f1os despu\u00e9s del final de la terapia, sino que en \u00faltima instancia pueden seguir apareciendo despu\u00e9s de &gt;30 a\u00f1os [12]. Los factores de riesgo para la aparici\u00f3n de comorbilidades sobre los que no se puede influir son la edad de la enfermedad, el tipo de tumor y el tipo e intensidad del tratamiento (quimioterapia, radioterapia o combinaci\u00f3n). Los factores de riesgo influenciables para la aparici\u00f3n de comorbilidades son los h\u00e1bitos de vida como el tabaquismo, el comportamiento alimentario, as\u00ed como la obesidad y los factores medioambientales como la exposici\u00f3n al sol. Por lo tanto, es esencial prestar atenci\u00f3n a una buena educaci\u00f3n y a la prevenci\u00f3n primaria en el seguimiento de los AYA.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11406 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/914;height:499px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"914\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0-800x665.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0-120x100.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0-90x75.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0-320x266.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab2_oh1_s12_0-560x465.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los efectos tard\u00edos m\u00e1s comunes son las enfermedades cardiovasculares, pulmonares y endocrinas, siendo la enfermedad cardiaca la principal causa de mortalidad no relacionada con el c\u00e1ncer [13]. Adem\u00e1s, el metabolismo \u00f3seo y el ri\u00f1\u00f3n pueden verse afectados, y los AYA sufren con mayor frecuencia trastornos psicosociales <strong>(Tab.&nbsp;2) <\/strong>y tienen un riesgo significativamente mayor de padecer segundas neoplasias malignas [14]. El riesgo se duplica o triplica aproximadamente  [15]El tipo de segunda neoplasia depende de la enfermedad inicial y de la terapia que se haya llevado a cabo para ella (o de su potencial mutag\u00e9nico) <strong>(Tab.&nbsp;3) <\/strong>. El mayor riesgo de tumor contralateral se da en pacientes con tumores mamarios o testiculares y tras radioquimioterapia combinada o terapia de altas dosis. Las segundas neoplasias pueden aparecer en los dos primeros a\u00f1os, pero tambi\u00e9n despu\u00e9s de m\u00e1s de 20 a\u00f1os, por lo que las neoplasias hematol\u00f3gicas suelen aparecer antes que los tumores s\u00f3lidos<strong> (tab.&nbsp;3)<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11407 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tab3_oh1_s12.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/523;height:285px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"523\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo tanto, es importante informar al paciente mucho antes de la terapia y discutir todos los efectos secundarios relevantes que cabe esperar. Es esencial prestar especial atenci\u00f3n a la fertilidad en este grupo de edad y a las posibilidades de preservaci\u00f3n de la fertilidad con asesoramiento en un centro cualificado para ello.<\/p>\n<p><strong>Cuidados <\/strong>de seguimiento: Los cuidados de seguimiento para los AYA que han sobrevivido a una terapia contra el c\u00e1ncer deben ser de por vida. Dependiendo de la terapia que se lleve a cabo, estos pacientes tienen un mayor riesgo de por vida, en particular de sufrir efectos tard\u00edos card\u00edacos, pulmonares y endocrinos, as\u00ed como un mayor riesgo de desarrollar una segunda neoplasia. Por lo tanto, es importante contar con un buen plan de seguimiento y educar al paciente para que preste atenci\u00f3n no s\u00f3lo a una buena prevenci\u00f3n secundaria, sino tambi\u00e9n a una buena prevenci\u00f3n primaria. Adem\u00e1s, hay que intentar no estigmatizar ni desestabilizar al paciente realmente sano mediante las visitas regulares de seguimiento. A pesar de las citas regulares con el m\u00e9dico, deber\u00eda poder llevar una vida lo m\u00e1s normal posible. Ser\u00eda deseable, como ya est\u00e1 establecido en los Pa\u00edses Bajos y el Reino Unido, crear una estructura asistencial separada para este grupo de pacientes con atenci\u00f3n ambulatoria y hospitalaria en un enfoque inter o multidisciplinar [16].<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>A\u00fan es necesario mejorar el diagn\u00f3stico, la terapia y los cuidados.<\/li>\n<li>La terapia y los cuidados deben realizarse, si es posible, en centros especializados. La transici\u00f3n a la oncolog\u00eda de adultos debe estar bien gestionada y regulada.<\/li>\n<li>Los adolescentes y adultos j\u00f3venes que desarrollan un c\u00e1ncer tienen un alto riesgo de sufrir efectos tard\u00edos ( &gt;acumulativo 70%). Por lo tanto, debe proporcionarse una atenci\u00f3n de seguimiento coherente mucho despu\u00e9s del seguimiento real del tumor.<\/li>\n<li>La asistencia posterior significa prevenci\u00f3n: Debe prestarse especial atenci\u00f3n a las consecuencias a largo plazo. En este contexto, la educaci\u00f3n del paciente en el sentido de prevenci\u00f3n primaria, secundaria y terciaria tambi\u00e9n entra en escena.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Hughes N, Stark D: El tratamiento de adolescentes y adultos j\u00f3venes con c\u00e1ncer. Cancer Treat Rev 2018; 67: 45-53.<\/li>\n<li>Coccia PF, et al: Oncolog\u00eda del adolescente y del adulto joven. Gu\u00edas de pr\u00e1ctica cl\u00ednica en oncolog\u00eda. J Natl Compr Canc Netw 2012; 10(9): 1112-1150.<\/li>\n<li>Bleyer A, Viny A, Barr R: C\u00e1ncer en j\u00f3venes de 15 a 29 a\u00f1os por localizaci\u00f3n primaria. Oncologist 2006; 11(6): 590-601.<\/li>\n<li>Butow P, et al: Revisi\u00f3n de las cuestiones relacionadas con la adherencia en adolescentes y adultos j\u00f3venes con c\u00e1ncer. J Clin Oncol 2010; 28(64): 4800-4809.<\/li>\n<li>Merckaert I, et al: El deseo de apoyo psicol\u00f3gico de los pacientes de c\u00e1ncer: prevalencia e implicaciones para la detecci\u00f3n de las necesidades psicol\u00f3gicas de los pacientes. Psicooncolog\u00eda 2010; 19(2): 141-149.<\/li>\n<li>Veal GJ, Hartford CM, Stewart CF: Farmacolog\u00eda cl\u00ednica en el paciente oncol\u00f3gico adolescente. J Clin Oncol 2010; 28(32): 4790-4799.<\/li>\n<li>Boissel N: \u00bfC\u00f3mo debemos tratar al paciente AYA con LLA reci\u00e9n diagnosticada? Best Pract Res Clin Haematol 2017; 30(3): 175-183.<\/li>\n<li>Bleyer A, et al.: Ni\u00f1os, adolescentes y adultos j\u00f3venes con leucemia: la mitad vac\u00eda del vaso est\u00e1 creciendo. J Clin Oncol 2012; 30(32): 4037-4038; respuesta del autor: 4038-4039.<\/li>\n<li>Barr RD, et al: C\u00e1ncer en adolescentes y adultos j\u00f3venes: una revisi\u00f3n narrativa de la situaci\u00f3n actual y una visi\u00f3n de futuro. JAMA Pediatr 2016; 170(5): 495-501.<\/li>\n<li>Trama A, et al: Supervivencia de adolescentes y adultos j\u00f3venes europeos diagnosticados de c\u00e1ncer en 2000-2007: datos poblacionales de EUROCARE-5. Lancet Oncol 2016; 17(7): 896-906.<\/li>\n<li>Oeffinger KC, et al: Condiciones cr\u00f3nicas de salud en adultos supervivientes de c\u00e1ncer infantil. N Engl J Med 2006; 355(15): 1572-1582.<\/li>\n<li>van der Pal HJ, et al: Alto riesgo de eventos cardiacos sintom\u00e1ticos en supervivientes de c\u00e1ncer infantil. J Clin Oncol 2012; 30(13): 1429-1437.<\/li>\n<li>Dietz AC, Sivanandam S, Konety S, et al: Evaluaci\u00f3n de medidas tradicionales y novedosas de la funci\u00f3n cardiaca para detectar la cardiotoxicidad inducida por antraciclinas en supervivientes de c\u00e1ncer infantil. J Cancer Surviv 2014; 8(2): 183-189.<\/li>\n<li>Woodward E, et al: Efectos tard\u00edos en supervivientes de c\u00e1ncer en adolescentes y adultos j\u00f3venes: \u00bfimporta la edad? Ann Oncol 2011; 22(12): 2561-2568.<\/li>\n<li>Turcotte LM, et al: Riesgo de neoplasias subsiguientes durante la quinta y sexta d\u00e9cadas de vida en la cohorte del estudio de supervivientes de c\u00e1ncer infantil. J Clin Oncol 2015; 33(31): 3568-3575.<\/li>\n<li>Husson O, Manten-Horst E, van der Graaf WT: Colaboraci\u00f3n y trabajo en red. Prog Tumor Res 2016; 43: 50-63.<\/li>\n<li>Hilgendorf, et al: Directrices de la Onkopedia, Adolescentes y adultos j\u00f3venes (AYA), 2016. https:\/\/www.onkopedia.com\/de\/onkopedia\/guidelines\/heranwachsende-und-junge-erwachsene-aya-adolescents-and-young-adults\/@view\/html\/index.html, a 18.12.2018.<\/li>\n<li>Bleyer A: \u00daltimas estimaciones de las tasas de supervivencia de los 24 c\u00e1nceres m\u00e1s comunes en adolescentes y adultos j\u00f3venes estadounidenses. J Adolesc Young Adult Oncol 2011; 1(1): 37-42.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>InFo ONCOLOG\u00cdA Y HEMATOLOG\u00cdA 2019; 7(1): 10-13.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La terapia de los adolescentes y adultos j\u00f3venes que desarrollan un c\u00e1ncer se encuentra en una &#8220;brecha de competencias&#8221; entre la oncolog\u00eda pedi\u00e1trica y la oncolog\u00eda de adultos. 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