{"id":336694,"date":"2019-02-15T01:00:00","date_gmt":"2019-02-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/volando-alto-con-ninos\/"},"modified":"2019-02-15T01:00:00","modified_gmt":"2019-02-15T00:00:00","slug":"volando-alto-con-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/volando-alto-con-ninos\/","title":{"rendered":"Volando alto con ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><strong>La aclimataci\u00f3n a una altitud cada vez mayor da lugar a diversas adaptaciones fisiol\u00f3gicas. \u00bfCu\u00e1ndo se trata de fen\u00f3menos no patol\u00f3gicos frente a patol\u00f3gicos? \u00bfQu\u00e9 se sabe sobre la prevenci\u00f3n y el tratamiento del mal de altura en ni\u00f1os y adolescentes?<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las vacaciones familiares en zonas de gran altitud como el Himalaya y los Andes son cada vez m\u00e1s populares. Sin embargo, una familia suiza no tiene que viajar muy lejos para exponerse a la altitud, ya que las familias ya viajan a altitudes superiores a 2000&nbsp;m para hacer senderismo y esquiar en Suiza. Esto tambi\u00e9n aumenta el n\u00famero de visitas al m\u00e9dico para prepararse para la altitud y proporcionar informaci\u00f3n sobre la prevenci\u00f3n del mal de altura, especialmente para los ni\u00f1os. Nos gustar\u00eda darle una mochila para que est\u00e9 preparado para ello.<\/p>\n<h2 id=\"que-ocurre-a-gran-altitud\">\u00bfQu\u00e9 ocurre a gran altitud?<\/h2>\n<p>El aire que respiramos cada d\u00eda contiene un 21% de ox\u00edgeno. A nivel del mar, existe una gran diferencia de presi\u00f3n para el ox\u00edgeno, lo que permite que \u00e9ste penetre f\u00e1cilmente en los tejidos. Si abandona las altitudes m\u00e1s bajas y se desplaza a gran altitud, el aire sigue conteniendo un 21% de ox\u00edgeno, pero la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica disminuye continuamente, de modo que el tejido de la periferia se vuelve hip\u00f3xico<strong> (Fig.&nbsp;1)<\/strong>. Los quimiorreceptores de la periferia reaccionan a esto y hacen que nuestro cuerpo respire m\u00e1s (hiperventilaci\u00f3n). El ritmo card\u00edaco aumenta. Estos procesos se hacen m\u00e1s evidentes cuanto m\u00e1s se asciende. Ambos mecanismos contribuyen a un aumento de la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno en la sangre y se denominan adaptaci\u00f3n aguda. Si pasa varios d\u00edas y semanas en altitud, el organismo reacciona con otras adaptaciones subagudas y cr\u00f3nicas. Entre ellas se incluyen un mayor aumento de la respiraci\u00f3n, una reducci\u00f3n del volumen del plasma sangu\u00edneo, la excreci\u00f3n de bicarbonato por los ri\u00f1ones (para neutralizar la alcalosis respiratoria) y, en particular, el aumento de la producci\u00f3n de gl\u00f3bulos rojos. Todas estas son adaptaciones cr\u00f3nicas importantes que conducen a un mayor aumento de la capacidad de transporte de ox\u00edgeno [1]. Aunque no existen datos sobre la aclimataci\u00f3n de los ni\u00f1os, cabe suponer que estos mecanismos tambi\u00e9n se aplican a ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-11338\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/abb1_hp1_s26.png\" style=\"height:429px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"787\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si esta aclimataci\u00f3n no se produce sin problemas, el organismo se resiente. Existen tres tipos principales de mal de altura: el mal agudo de monta\u00f1a (MAM), el edema pulmonar de altura (EPAA) y el edema cerebral de altura (ECAA). La ABK se desarrolla ya en altitudes inferiores de 2500&nbsp;m y puede tratarse bien, mientras que la HAPE y la HACE se dan principalmente en altitudes de 4000&nbsp;m y son enfermedades potencialmente mortales.<\/p>\n<h2 id=\"el-mal-mas-comun-el-mal-agudo-de-montana\">El mal m\u00e1s com\u00fan: el mal agudo de monta\u00f1a<\/h2>\n<p>El mal agudo de monta\u00f1a (MAM) es la forma m\u00e1s com\u00fan de mal de altura. Aumenta con el incremento de la altitud, independientemente de la edad<strong> (Fig.&nbsp;2)<\/strong>. La prevalencia en los ni\u00f1os es comparable a la de los adultos, aunque la variabilidad en los distintos estudios es mayor que en los adultos, probablemente debido al reducido n\u00famero de casos, los diferentes diagn\u00f3sticos y las tasas de ascenso. En un estudio representativo realizado en el Jungfraujoch (3450&nbsp;m), la prevalencia fue del 30% en ni\u00f1os, del 37% en adolescentes y del 45% en adultos [2].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11339 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/abb2_hp1_s26.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/796;height:434px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"796\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los criterios de diagn\u00f3stico de una OVC son la exposici\u00f3n aguda a la altitud (&gt;2500&nbsp;m) y la presencia de s\u00edntomas espec\u00edficos, que normalmente s\u00f3lo aparecen tras una estancia de 4-12 horas. El s\u00edntoma cardinal del ABK es el dolor de cabeza, a menudo acompa\u00f1ado de n\u00e1useas, fatiga, mareos y trastornos del sue\u00f1o. Para diagnosticar la CVO, se calcula una puntuaci\u00f3n a partir de los cuatro s\u00edntomas principales (dolor de cabeza, n\u00e1useas\/v\u00f3mitos, fatiga y mareos). Se requiere una puntuaci\u00f3n de al menos 3 para el diagn\u00f3stico de ABK (sistema de puntuaci\u00f3n de Lake Louise). Existe controversia sobre si la cefalea debe ser una parte obligatoria del diagn\u00f3stico, tal y como se define en las \u00faltimas directrices para adultos [3]. Nuestra experiencia demuestra que los ni\u00f1os en particular no siempre se quejan de dolores de cabeza aunque est\u00e9n presentes todos los dem\u00e1s s\u00edntomas [2].<\/p>\n<p>Existe un mayor riesgo de sufrir una OVC si se eleva r\u00e1pidamente, con el aumento de la altitud y si la edad es inferior a seis a\u00f1os. Algunos estudios, pero no todos [4], sugieren una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica [2].<\/p>\n<p>El sistema de puntuaci\u00f3n de Lake Louise [3] es una herramienta sencilla para diagnosticar la CVO y determinar su gravedad<strong> (Fig.&nbsp;3)<\/strong>. Tambi\u00e9n puede utilizarse en ni\u00f1os a partir de 8-9 a\u00f1os. Se recomienda precauci\u00f3n con los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, ya que a menudo no pueden quejarse de forma sintom\u00e1tica. Por este motivo, tampoco es aconsejable confiar en el sistema de puntuaci\u00f3n LakeLouise para ni\u00f1os peque\u00f1os, a pesar de que se desarroll\u00f3 espec\u00edficamente para esta edad [5]. La regla b\u00e1sica m\u00e1s importante para los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os es: si el comportamiento del ni\u00f1o no es normal (en lo que respecta al juego, la alimentaci\u00f3n, el sue\u00f1o, la interacci\u00f3n con otros ni\u00f1os y adultos), debe asumirse que el ni\u00f1o tiene ABK y debe ser desmontado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11340 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/abb3_hp1_s27.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1304;height:711px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1304\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"edema-pulmonar-peligroso-de-gran-altitud\">Edema pulmonar peligroso de gran altitud<\/h2>\n<p>El edema pulmonar de altitud (EPAA) es un edema pulmonar no cardiaco inducido por la hipoxia. El s\u00edntoma cardinal es la disminuci\u00f3n del rendimiento f\u00edsico combinada con s\u00edntomas pulmonares como disnea en reposo y tos de esfuerzo. Esto va seguido de disnea en reposo, estertores, cianosis, tos en reposo y, en algunos casos, aparici\u00f3n de esputo espumoso de color rosado [6]. Aunque un HAPE de 3000&nbsp;m, suele manifestarse a partir de los 4000 m de altitud.&nbsp;m. La prevalencia oscila entre el 0,2 y el 15%, seg\u00fan la altitud alcanzada y la velocidad de ascenso: 0,2% para un ascenso a 4500&nbsp;m en cuatro d\u00edas, 15% con una subida a 5500&nbsp;m en uno o dos d\u00edas. El riesgo de HAPE aumenta significativamente en los monta\u00f1eros que ya han sufrido HAPE, impresionantemente hasta un 60%. La HAPE es una enfermedad potencialmente mortal. Si no se trata, el 50% de los adultos afectados mueren. Hasta ahora faltan datos sobre los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>La HAPE se desencadena por una respuesta excesiva de la presi\u00f3n arterial pulmonar a la hipoxia, en la que tanto la presi\u00f3n arterial como la capilar llegan a ser tan grandes que se produce una fuga de l\u00edquido hacia el intersticio y los alv\u00e9olos a trav\u00e9s de la denominada fuga capilar y los procesos inflamatorios secundarios. Es probable que los ni\u00f1os que viven en zonas bajas tengan el mismo riesgo que los adultos de desarrollar HAPE. Tambi\u00e9n en este caso se sospecha una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica con acumulaci\u00f3n intrafamiliar [7,8].<\/p>\n<p>Sin embargo, los ni\u00f1os que viven a \u22653000 m parecen tener un mayor riesgo de desarrollar lo que se conoce como &#8220;HAPE de reentrada&#8221; [9]. Estos ni\u00f1os desarrollan HAPE tras s\u00f3lo dos d\u00edas en las tierras bajas despu\u00e9s de regresar a la altitud. Esto parece ser m\u00e1s com\u00fan en ni\u00f1os que en adultos. Este hecho debe tenerse en cuenta cuando las familias vivan a largo plazo en altitudes m\u00e1s elevadas. M\u00e1s importante para nuestras latitudes es el hecho de que las infecciones respiratorias poco antes o durante la exposici\u00f3n a la altitud favorecen el riesgo de desarrollar HAPE en los ni\u00f1os, probablemente a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n de mediadores inflamatorios [10]. Los ni\u00f1os con vicisitudes card\u00edacas corren un riesgo especial.<\/p>\n<h2 id=\"rapidamente-mortal-edema-cerebral-de-gran-altitud\">R\u00e1pidamente mortal: edema cerebral de gran altitud<\/h2>\n<p>El edema cerebral de gran altitud (HACE) es un edema cerebral vasog\u00e9nico potencialmente mortal desencadenado por la hipoxia y que se manifiesta por alteraciones de la conciencia y ataxia. Son t\u00edpicos los s\u00edntomas de presi\u00f3n cerebral con dolores de cabeza resistentes a la terapia del dolor y v\u00f3mitos, aunque los dolores de cabeza en particular pueden estar enmascarados por el estado alterado de conciencia. El HACE pr\u00e1cticamente s\u00f3lo se produce en altitudes superiores a 4000&nbsp;m, con una prevalencia del 0,5-1%, y normalmente s\u00f3lo aparece all\u00ed al cabo de dos d\u00edas. Es extremadamente rara en ni\u00f1os y nuestros conocimientos se limitan a unos pocos informes de casos [11]. No obstante, pueden producirse HACE durante las excursiones a zonas remotas, que hoy en d\u00eda tambi\u00e9n realizan familias con ni\u00f1os. Si no se reconoce r\u00e1pidamente y se trata de inmediato, o si no es posible el descenso inmediato pertinente, la letalidad es extremadamente alta.<\/p>\n<h2 id=\"poblaciones-especiales\">Poblaciones especiales<\/h2>\n<p><strong>Reci\u00e9n nacidos y ni\u00f1os peque\u00f1os:<\/strong> Una y otra vez, los padres preguntan si est\u00e1 permitido viajar en altitud con ni\u00f1os en su primer a\u00f1o de vida. En la actualidad, no existen datos convincentes que apoyen un mayor riesgo de s\u00edndrome de muerte s\u00fabita del lactante en altitud. Los estados de hipoxia prolongada se midieron en estudios experimentales individuales, en los que exist\u00edan varias deficiencias metodol\u00f3gicas, en particular en una publicaci\u00f3n muy valorada [12]. No obstante, se recomienda precauci\u00f3n, sobre todo cuando duerma sin vigilancia en altitudes superiores a los 2.500 m, ya que la respiraci\u00f3n inmadura puede estar presente especialmente en los primeros meses de vida [13]. Las subidas a corto plazo no suponen ning\u00fan problema.<\/p>\n<p><strong>Ni\u00f1os con mayor riesgo:<\/strong>  En principio, los ni\u00f1os y adolescentes con una enfermedad cr\u00f3nica, que traen consigo estados hipox\u00e9micos o los alcanzan m\u00e1s r\u00e1pidamente, tienen un mayor riesgo de desarrollar el mal de altura o complicaciones en altitud  <strong>(Fig.4). <\/strong>Se recomienda especial precauci\u00f3n en ni\u00f1os y adolescentes con riesgos combinados de aumento de los estados hipox\u00e9micos, como el s\u00edndrome de Downs (vitiaci\u00f3n cardiaca, apnea del sue\u00f1o) o la fibrosis qu\u00edstica (enfermedad pulmonar, hipertensi\u00f3n pulmonar). En realidad, estos j\u00f3venes enfermos no pertenecen a altitudes superiores a 2000&nbsp;m. Excepcionalmente, puede concederse una exposici\u00f3n moderada a la altitud sin desaturaci\u00f3n en caso de enfermedad leve y una prueba de esfuerzo sin s\u00edntomas en tierras bajas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11341 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/abb4_hp1_s27.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/420;height:229px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"420\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"prevencion-del-mal-de-altura\">Prevenci\u00f3n del mal de altura<\/h2>\n<p><strong>La tabla&nbsp;1<\/strong> ofrece recomendaciones para prevenir el mal de altura en ni\u00f1os y adultos. Se aconseja no subir m\u00e1s de 300-500&nbsp;m por d\u00eda y tomar un d\u00eda de descanso cada tres d\u00edas. Lo ideal es una aclimataci\u00f3n previa a altitudes de al menos 3000&nbsp;m con actividad f\u00edsica uno o dos meses antes, ya que esto puede reducir la incidencia del ABK en adultos [14]. El riesgo de mal de altura puede reducirse sin duda con una aclimataci\u00f3n de una semana a altitudes entre 2000-3000&nbsp;m, preferiblemente poco antes de una nueva exposici\u00f3n a la altitud [15]. En general, cuando se va acompa\u00f1ado de ni\u00f1os, hay que ser muy flexible en el plan de ascenso, gui\u00e1ndose principalmente por el bienestar de los ni\u00f1os y, por supuesto, de los adultos.<\/p>\n<p>En principio, no se recomienda la prevenci\u00f3n farmacol\u00f3gica en ni\u00f1os y adolescentes. Un ascenso lento (definici\u00f3n en la <strong>Tabla 1)<\/strong> puede evitar normalmente la necesidad de tomar medicaci\u00f3n [16]. El senderismo o el monta\u00f1ismo en altitud es una actividad de ocio. Adem\u00e1s, tomar medicaci\u00f3n puede provocar efectos secundarios. En raras ocasiones, su uso es sin embargo necesario, especialmente si las condiciones laborales o log\u00edsticas hacen imposible una subida lenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11342 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tab1_hp1_s29.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1325;height:723px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1325\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a la medicaci\u00f3n, existe la posibilidad de utilizar acetazolamida si hay un mayor riesgo de ABK. En caso de intolerancia, la dexametasona se considera una alternativa. Existe una indicaci\u00f3n de medicaci\u00f3n profil\u00e1ctica en ni\u00f1os y adolescentes si se ha producido un ABK en un perfil de altitud comparable o si, en ausencia de una exposici\u00f3n previa o m\u00e1s leve, el ascenso es m\u00e1s r\u00e1pido (&gt;500&nbsp;m\/d\u00eda por encima de 3000&nbsp;m o en el plazo de un d\u00eda a altitudes &gt;3000&nbsp;m). La acetazolamida debe iniciarse un d\u00eda antes de la exposici\u00f3n. Es aconsejable tomarlo hasta que pueda permanecer a cierta altitud durante dos d\u00edas sin s\u00edntomas o hasta que descienda. Los efectos secundarios del f\u00e1rmaco son parestesias en dedos de manos y pies (35-90% de los adultos), poliuria inicial (8-55% de los adultos) y cambio de sabor desagradable al consumir bebidas carbonatadas (4-14% de los adultos). Debido al riesgo de efectos secundarios relevantes al tomar dexametasona (hiperglucemia, supresi\u00f3n de la corteza suprarrenal, cambios psicol\u00f3gicos), este uso debe limitarse a unos pocos d\u00edas. Adem\u00e1s, la dexametasona s\u00f3lo puede utilizarse para indicaciones muy espec\u00edficas (intolerancia documentada a la acetazolamida o exposici\u00f3n r\u00e1pida inevitable a gran altitud).<\/p>\n<h2 id=\"como-tratarla\">\u00bfC\u00f3mo tratarla?<\/h2>\n<p>La terapia del mal de altura puede evitarse normalmente con las medidas preventivas descritas anteriormente. Si a pesar de todo aparecen s\u00edntomas, en caso de ABK leve se puede organizar un d\u00eda de descanso con terapia sintom\u00e1tica (paracetamol contra el dolor de cabeza, antiem\u00e9ticos). Si los s\u00edntomas persisten durante m\u00e1s de 24 horas, descienda 500-1000 m. Se puede probar el uso terap\u00e9utico de la acetazolamida en la OVC leve, pero faltan buenos estudios. Si el descenso no es posible y persisten los s\u00edntomas graves, existen tres opciones terap\u00e9uticas: Dexametasona cada seis horas, ox\u00edgeno suplementario (2-4 l\/min) o el uso de una bolsa hiperb\u00e1rica que reduce la altitud efectiva en 2000 m [17]. Estas terapias se han evaluado en adultos. Muchos expertos recomiendan [11,16] tambi\u00e9n para los ni\u00f1os, aunque esto no est\u00e1 respaldado por estudios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11343 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/empfehlungen_kasten.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1060px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1060\/1103;height:624px; width:600px\" width=\"1060\" height=\"1103\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si se sospecha la aparici\u00f3n de HAPE o HACE, descienda inmediatamente para salvar la vida, siempre que sea posible de forma pasiva para evitar una hipoxemia a\u00fan m\u00e1s masiva inducida por la carga, que puede ser mortal. Si esto no es posible por razones log\u00edsticas o meteorol\u00f3gicas, el nifedipino puede reducir significativamente la presi\u00f3n arterial pulmonar y, al carecer pr\u00e1cticamente de efectos secundarios, es ideal para su uso en ni\u00f1os. En el caso del HACE, deber\u00eda utilizarse dexametasona adem\u00e1s del descenso en la dosis mencionada (tambi\u00e9n en este caso se carece hasta ahora de datos de estudios).<\/p>\n<p>El viaje a las alturas debe ser una experiencia para la familia y no un calvario. A menudo, el mal de altura no es el problema, sino que algunas familias se enfrentan a problemas completamente distintos que podr\u00edan haberse evitado con una buena planificaci\u00f3n y preparaci\u00f3n del viaje. El <strong>recuadro<\/strong> ofrece consejos \u00fatiles para remediarlo.<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>El m\u00e1s com\u00fan es el mal agudo de monta\u00f1a (MAM, a partir de 2500 m de altitud), cuya gravedad puede registrarse mediante el sistema de puntuaci\u00f3n del lago Louise. Se centra en los cuatro s\u00edntomas principales: dolor de cabeza, n\u00e1useas\/v\u00f3mitos, fatiga y mareos.<\/li>\n<li>El edema pulmonar de altitud (EPAA, a partir de 3000 m de altitud) se manifiesta por una disminuci\u00f3n del rendimiento f\u00edsico, disnea y tos.<\/li>\n<li>El edema cerebral de gran altitud (HACE, a partir de 4000 m de altitud) se manifiesta con dolores de cabeza, v\u00f3mitos y cambios de conciencia.<\/li>\n<li>Los datos sobre la exposici\u00f3n de los ni\u00f1os a la altitud y sus consecuencias para la salud son escasos.<\/li>\n<li>Si los ni\u00f1os viajan a grandes altitudes, es aconsejable ascender de la forma m\u00e1s conservadora posible y planificar con flexibilidad. Esto minimiza el riesgo de mal de monta\u00f1a y el uso de medicamentos.<\/li>\n<li>En principio, es importante estar bien preparado para la altitud. Adem\u00e1s, suba lentamente (300-500 m\/d\u00eda desde 2500 m). En<\/li>\n<li>La sospecha de HAPE o HACE y ABK grave debe descenderse inmediatamente. Siempre debe considerarse el tratamiento farmacol\u00f3gico con acetazolamida, nifedipino o dexametasona.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Schommer K, Bartsch P: Consejos m\u00e9dicos b\u00e1sicos para viajeros a grandes altitudes. Dtsch Arztebl Int 2011; 108(49): 839-847.<\/li>\n<li>Kriemler S, et al: Prevalencia del mal agudo de monta\u00f1a a 3500 m dentro de una misma familia y entre familias: un estudio prospectivo de cohortes. High Alt Med Biol 2014; 15(1): 28-38.<\/li>\n<li>Roach RC, et al: The 2018 Lake Louise Acute Mountain Sickness Score. High Alt Med Biol 2018; 19(1): 4-6.<\/li>\n<li>Rexhaj E, et al: Reproducibilidad del mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os y adultos: un estudio prospectivo. Pediatr\u00eda 2011: 127(6): e1445-1448.<\/li>\n<li>Meijer HJ, Jean D: Ni\u00f1os en altura. Recomendaciones de la Comisi\u00f3n M\u00e9dica de la UIAA 2008.<\/li>\n<li>B\u00e4rtsch P, Swenson ER: Mal agudo de altura. N Engl J Med 2013; 369(17): 1666-1667.<\/li>\n<li>Kriemler S, et al: Mayor presi\u00f3n arterial pulmonar en ni\u00f1os que en adultos tras un ascenso r\u00e1pido a gran altitud. Eur Respir J 2008; 32(3): 664-669.<\/li>\n<li>MacInnis MJ, Koehle MS, Rupert JL: Pruebas de una base gen\u00e9tica para el mal de altura: actualizaci\u00f3n de 2010. High Alt Med Biol 2010; 11(4): 349-368.<\/li>\n<li>Scoggin CH, et al: Edema pulmonar de gran altitud en los ni\u00f1os y adultos j\u00f3venes de Leadville, Colorado. N Engl J Med 1977; 297: 1269-1272.<\/li>\n<li>Durmowicz AG, et al: Los procesos inflamatorios pueden predisponer a los ni\u00f1os al edema pulmonar de gran altitud. J Pediatr 1997; 130(5): 838-840.<\/li>\n<li>Pollard AJ, et al: Children at high altitude: an international consensus statement by an ad hoc committee of the International Society for Mountain Medicine, 12 de marzo de 2001. High Alt Med Biol 2001; 2(3): 389-403.<\/li>\n<li>Parkins KJ, et al: Efecto de la exposici\u00f3n a un 15% de ox\u00edgeno sobre los patrones respiratorios y la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno en lactantes: estudio de intervenci\u00f3n. BMJ 1998; 316(7135): 887-891.<\/li>\n<li>Niermeyer S: Transici\u00f3n cardiopulmonar en el lactante de gran altitud. High Alt Med Biol 2003; 4(2): 225-239.<\/li>\n<li>Schneider M: Mal agudo de monta\u00f1a: influencia de la susceptibilidad, la preexposici\u00f3n y la velocidad de ascenso. Med Sci Sports Exerc 2002; 34(12): 1886-1891.<\/li>\n<li>Muza SR, Beidleman BA, Fulco CS: Recomendaciones de preexposici\u00f3n a la altitud para inducir la aclimataci\u00f3n. High Alt Med Biol 2010; 11(2): 87-92.<\/li>\n<li>Garlick V, O&#8217;Connor A, Shubkin CD: Mal de altura en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica: revisi\u00f3n de la literatura sobre prevenci\u00f3n y tratamiento. Curr Opin Pediatr 2017; 29(4): 503-509.<\/li>\n<li>B\u00e4rtsch P, et al.: Tratamiento del mal agudo de monta\u00f1a mediante descenso simulado: un ensayo controlado aleatorizado. BMJ 1993; 306(6885): 1098-1101.<\/li>\n<li>Theis MK: Mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os a 2835 metros. Am J Dis Child 1993; 147: 143-145.<\/li>\n<li>Pollard AJ, Murdoch DR, Bartsch P: Ni\u00f1os en la monta\u00f1a. BMJ 1998; 316: 874-875.<\/li>\n<li>Moraga FA, Osorio JD, Vargas ME: Mal agudo de monta\u00f1a en turistas con ni\u00f1os en el lago Chungara (4400 m) en el norte de Chile. Wilderness Environ Med 2002; 13: 31-35.<\/li>\n<li>Yaron M, et al: Evaluaci\u00f3n de los criterios diagn\u00f3sticos y la incidencia del mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os preverbales. Wilderness Environ Med 2002; 13: 21-26.<\/li>\n<li>Imray CH, et al: Autoevaluaci\u00f3n del mal agudo de monta\u00f1a en adolescentes: un estudio piloto. Wilderness Environ Med 2004; 15: 202-206.<\/li>\n<li>Moraga FA, Pedreros CP, Rodriguez CE: Mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os y sus padres tras un ascenso r\u00e1pido a 3500 m (Putre, Chile). Wilderness Environ Med 2008; 19: 287-292.<\/li>\n<li>Yaron M, Niermeyer S: Viajes a gran altitud con ni\u00f1os peque\u00f1os: un enfoque para cl\u00ednicos. High Alt Med Biol 2008; 9: 265-269.<\/li>\n<li>Bloch J, et al.: Prevalencia y evoluci\u00f3n temporal del mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os mayores y adolescentes tras un ascenso r\u00e1pido a 3450 metros. Pediatr\u00eda 2009; 123: 1-5.<\/li>\n<li>Dallimore J, Rowbotham EC: Incidencia del mal agudo de monta\u00f1a en adolescentes. Wilderness Environ Med 2009; 20: 221-224.<\/li>\n<li>Pradhan S, et al: Mal agudo de monta\u00f1a en ni\u00f1os a 4380 metros en el Himalaya. Wilderness Environ Med 2009; 20: 359-363.<\/li>\n<li>Stokes SH, et al: Adolescentes con altitud: a los j\u00f3venes les va bien en el Kilimanjaro. Arch Dis Child 2009; 94: 562-563.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2019; 14(1): 25-29<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aclimataci\u00f3n a una altitud cada vez mayor da lugar a diversas adaptaciones fisiol\u00f3gicas. \u00bfCu\u00e1ndo se trata de fen\u00f3menos no patol\u00f3gicos frente a patol\u00f3gicos? \u00bfQu\u00e9 se sabe sobre la prevenci\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":86617,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Enfermedades de altitud","footnotes":""},"category":[11478,11288,11402,11430,11552],"tags":[30273,30285,30305,30297,30307,30301,30291,30294,30280,30289],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-336694","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-formacion-continua","category-medicina-interna-general","category-pediatria","category-prevencion-y-asistencia-sanitaria","category-rx-es","tag-aclimatacion","tag-cambios-fisiologicos","tag-edema-cerebral-de-gran-altitud","tag-edema-pulmonar-de-gran-altitud","tag-hace-es","tag-hape-es","tag-mal-agudo-de-montana-abk","tag-mal-agudo-de-montana-mam","tag-mal-de-altura","tag-presion-atmosferica","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-23 05:44:30","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=336694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336694\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/86617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=336694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=336694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=336694"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=336694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}