{"id":337977,"date":"2018-05-29T20:18:29","date_gmt":"2018-05-29T18:18:29","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/cirugia-farmacos-y-otros-enfoques\/"},"modified":"2018-05-29T20:18:29","modified_gmt":"2018-05-29T18:18:29","slug":"cirugia-farmacos-y-otros-enfoques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/cirugia-farmacos-y-otros-enfoques\/","title":{"rendered":"Cirug\u00eda, f\u00e1rmacos y otros enfoques"},"content":{"rendered":"<p><strong>La incontinencia de esfuerzo se trata quir\u00fargicamente, mientras que la vejiga hiperactiva se trata principalmente con medicaci\u00f3n. Si las medidas conservadoras no tienen \u00e9xito, debe realizarse una aclaraci\u00f3n uroginecol\u00f3gica y urodin\u00e1mica.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>La incontinencia urinaria afecta a personas de todas las edades, pero muestra un aumento de prevalencia relacionado con la edad [1,2]. En el mundo occidental, se sit\u00faa entre el 24% y el 45%. En Suiza, seg\u00fan la Encuesta de Salud Suiza de 2012 de la Oficina Federal de Estad\u00edstica, una de cada diez mujeres &#8220;a veces tiene dificultades para retener el agua&#8221; y requiere cirug\u00eda por incontinencia urinaria o descensos genitales (descenso o protrusi\u00f3n de la vagina o el \u00fatero) a la edad de 80 a\u00f1os <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong> [3].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-10253\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17.png\" style=\"height:427px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"782\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17-800x569.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17-120x85.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17-90x64.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17-320x227.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/abb1_hp5_s17-560x398.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de incontinencia urinaria es &#8220;cualquier p\u00e9rdida involuntaria de orina&#8221; [4]. Si esto ocurre de forma sincronizada con una actividad f\u00edsica como toser, estornudar o re\u00edr, se denomina incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE). Si los pacientes sufren una necesidad imperiosa y dif\u00edcil de reprimir de orinar, acompa\u00f1ada normalmente de &#8220;polaquiuria&#8221; (micci\u00f3n frecuente) y nicturia (micci\u00f3n nocturna), padecen el s\u00edndrome de vejiga hiperactiva (VHA; t\u00e9rminos m\u00e1s antiguos &#8220;vejiga irritable&#8221; o &#8220;incontinencia de urgencia&#8221;); un tercio son incontinentes, dos tercios son continentes (VHA &#8220;h\u00fameda&#8221; o VHA &#8220;seca&#8221; o seca). La distinci\u00f3n entre incontinencia de esfuerzo y OAB es importante porque los enfoques terap\u00e9uticos son diferentes: Mientras que la incontinencia de esfuerzo puede tratarse quir\u00fargicamente, la OAB se trata principalmente con medicaci\u00f3n. Algo menos de un tercio padece incontinencia de esfuerzo pura y una cuarta parte, OAB pura (seg\u00fan las pacientes de nuestra consulta especial de uroginecolog\u00eda del Hospital Universitario de Z\u00farich, con una edad media de 58,5 a\u00f1os). En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica diaria, casi una de cada dos personas afectadas presenta una combinaci\u00f3n de ambas formas de incontinencia (incontinencia mixta), lo que dificulta el tratamiento y reduce su \u00e9xito. Las enfermedades neurol\u00f3gicas, las f\u00edstulas o la incontinencia polineurop\u00e1tica por rebosamiento en la diabetes mellitus son ejemplos de otras formas raras de incontinencia.<\/p>\n<p>La incontinencia urinaria no es peligrosa per se. Resulta sorprendente que, a pesar de la reducci\u00f3n de la calidad de vida, s\u00f3lo un tercio de los afectados busque ayuda m\u00e9dica [5]. Esta enfermedad ocasiona gastos considerables en consultas m\u00e9dicas, medicaci\u00f3n, ayudas para la incontinencia, cat\u00e9teres, fisioterapia, cirug\u00eda, lavander\u00eda, ropa, tratamientos para infecciones de la piel o del tracto urinario, limpieza de alfombras y muebles: En EE.UU. se calcula que cuesta 17,5&nbsp;mil millones de d\u00f3lares anuales y en Alemania casi 4&nbsp;mil millones de euros [6,7]. La incontinencia urinaria puede tratarse, siempre que se aborde abiertamente este tema tab\u00fa.<\/p>\n<h2 id=\"etiologia-de-la-incontinencia-urinaria\">Etiolog\u00eda de la incontinencia urinaria<\/h2>\n<p>El extremo inferior de la cavidad abdominal est\u00e1 formado por el suelo p\u00e9lvico. La marcha erguida aumenta la presi\u00f3n abdominal. El suelo p\u00e9lvico debe contrarrestarlo durante toda su vida y permitir al mismo tiempo las funciones fisiol\u00f3gicas de micci\u00f3n, defecaci\u00f3n y reproducci\u00f3n. El embarazo y el parto (especialmente vaginal) da\u00f1an agudamente el suelo p\u00e9lvico, mientras que la obesidad, la tos cr\u00f3nica, las enfermedades pulmonares o el estre\u00f1imiento sobrecargan cr\u00f3nicamente el suelo p\u00e9lvico. Otros factores de riesgo son la deficiencia de estr\u00f3genos, la histerectom\u00eda, el deterioro cognitivo, el tabaquismo, la diabetes mellitus, la hipertensi\u00f3n arterial y, probablemente, la debilidad hereditaria del tejido conectivo [8]. Dado que muchos de estos factores de riesgo aumentan con la edad y que el aumento de la esperanza de vida conlleva una sobrecarga m\u00e1s duradera del suelo p\u00e9lvico, la incontinencia urinaria es un problema de salud especialmente para las personas mayores. Los procesos de envejecimiento, como los cambios en la proporci\u00f3n del tejido conjuntivo muscular en detrimento de la proporci\u00f3n muscular, parecen influir negativamente en la funci\u00f3n y la estructura del suelo p\u00e9lvico y, por tanto, en el complejo mecanismo de la continencia. En la mujer, la uretra descansa sobre la fascia endop\u00e9lvica y la pared vaginal anterior: est\u00e1 suspendida lateralmente de la pelvis por la fascia del arco tendinoso y est\u00e1 tensada y estabilizada por el m\u00fasculo elevador (teor\u00eda de la hamaca seg\u00fan DeLancey) [9]. Esta capa de soporte est\u00e1 suspendida como un trampol\u00edn anteriormente de la ligamenta pubouretralia (suspensi\u00f3n suburetral), lateralmente del arcus tendineus fasciae pelvis y dorsalmente de la ligamenta sacrouterina y cardinalia (teor\u00eda integral de Petros y Ulmsten) [10]. As\u00ed, cuando aumenta la presi\u00f3n intraabdominal, la uretra se ve presionada contra esta capa de soporte en forma de hamaca y su lumen se cierra. Unos ligamentos pubouretrales da\u00f1ados o debilitados pueden provocar una uretra hiperm\u00f3vil y, en \u00faltima instancia, incontinencia de esfuerzo. El principio de los arneses para la incontinencia pretende corregir esta situaci\u00f3n. La presi\u00f3n de cierre uretral debida a la contracci\u00f3n del esf\u00ednter uretral contribuye adem\u00e1s al mecanismo de continencia. El n\u00famero y el di\u00e1metro de sus fibras musculares disminuyen aproximadamente un 2% por a\u00f1o de vida, lo que explica la observaci\u00f3n en urodin\u00e1mica de la disminuci\u00f3n de la presi\u00f3n de oclusi\u00f3n uretral en reposo con la edad histomorfol\u00f3gicamente [11,12]. Tambi\u00e9n se observan cambios correspondientes relacionados con la edad en el compartimento anterior del suelo p\u00e9lvico [8].<\/p>\n<p>Todo ello explica el desarrollo de la incontinencia de esfuerzo y el descensos genital. Dado que en las mujeres premenop\u00e1usicas se han detectado receptores de estr\u00f3genos en el epitelio escamoso de la uretra proximal y distal, en la vagina, en el tr\u00edgono vesical y tambi\u00e9n en el aparato de retenci\u00f3n del suelo p\u00e9lvico (por ejemplo, en el m\u00fasculo&nbsp;pubococc\u00edgeo), se considera que la carencia de estr\u00f3genos es en parte responsable del desarrollo de la insuficiencia del suelo p\u00e9lvico en la vejez [13\u201316]. Los cambios nerviosos centrales y perif\u00e9ricos relacionados con la edad, como la reducci\u00f3n de los nervios positivos a la acetilcolinesterasa y del n\u00famero de axones en el m\u00fasculo de la vejiga, influyen a su vez en la micci\u00f3n con el desarrollo de la OAB y tambi\u00e9n provocan una disminuci\u00f3n de la actividad electromiogr\u00e1fica [17\u201321]. Esta denervaci\u00f3n se da m\u00e1s en mujeres que han dado a luz, tras una cirug\u00eda p\u00e9lvica o en la neuropat\u00eda [22\u201324].<\/p>\n<h2 id=\"diagnostico\">Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>Incluso si la paciente no saca este tema tab\u00fa por iniciativa propia, la anamnesis espec\u00edfica de la incontinencia debe incluir informaci\u00f3n sobre situaciones con p\u00e9rdidas de orina, necesidad de compresas, problemas de prolapso (normalmente una sensaci\u00f3n de presi\u00f3n vaginal, cuerpos extra\u00f1os o molestias en el bajo vientre que aumentan durante el d\u00eda y mejoran al tumbarse), hematuria, Infecciones urogenitales, partos (los partos con ventosa o f\u00f3rceps se asocian con mayor frecuencia a disfunciones p\u00e9lvicas) y lesiones en el parto, operaciones o radiaciones en la pelvis, enfermedades neurol\u00f3gicas y endocrinol\u00f3gicas, molestias gastrointestinales, consumo de medicamentos y antecedentes sexuales y fecales.  [25]. Un diario de micciones durante dos o tres d\u00edas permite objetivar la micci\u00f3n y la conducta de beber y facilita la distinci\u00f3n entre las distintas formas y causas de incontinencia (por ejemplo, polidipsia o nicturia aislada por causas cardiacas) al proporcionar informaci\u00f3n clara sobre la frecuencia, la micci\u00f3n imperiosa, los episodios de incontinencia, el uso de compresas, la nicturia y la poliuria. Como puede verse en <strong>la tabla&nbsp;1<\/strong>, la distinci\u00f3n entre incontinencia de esfuerzo y OAB ya es posible sobre la base de la anamnesis. El acr\u00f3nimo &#8220;DIAPPERS&#8221; sirve de ayuda memoria para excluir las posibles causas de la OAB: delirio, infecciones (ITU), uretritis\/vaginitis atr\u00f3fica, psic\u00f3gena (depresi\u00f3n, neurosis), farmacoterapia, micci\u00f3n excesiva, movilidad reducida (&#8220;restringida&#8221;) y masas de heces en el recto (&#8220;impactaci\u00f3n fecal&#8221;) [26]. En los casos de p\u00e9rdidas continuas de orina tras una intervenci\u00f3n quir\u00fargica p\u00e9lvica o un parto, tambi\u00e9n debe considerarse la posibilidad de una f\u00edstula vesicovaginal y descartarla uroginecol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10254 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/627;height:342px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"627\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18-800x456.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18-120x68.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18-90x51.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18-320x182.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_hp5_s18-560x319.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El examen b\u00e1sico consiste en excluir una infecci\u00f3n urinaria y la formaci\u00f3n de orina residual. Esto se hace f\u00e1cilmente en el consultorio familiar con un an\u00e1lisis de orina en tira y un urocultivo. Examen por ultrasonidos o cateterismo desechable factible. Cualquier infecci\u00f3n del tracto urinario debe tratarse primero con resistencia antes de seguir aclarando, ya que en las mujeres mayores a menudo s\u00f3lo se presenta con s\u00edntomas irritativos de VH como &#8220;polaquiuria&#8221; o polaquiuria e incontinencia urinaria sin presencia de s\u00edntomas t\u00edpicos de ITU como alg o disuria, por lo que puede fingir una VH (de nueva aparici\u00f3n) [27]. Dado que, por un lado, tanto la VH como las infecciones del tracto urinario se producen con frecuencia y cada vez m\u00e1s en la vejez y, por otro, los s\u00edntomas de infecci\u00f3n del tracto urinario no siempre son t\u00edpicos en la vejez, el diagn\u00f3stico se hace m\u00e1s dif\u00edcil. A la inversa, los s\u00edntomas preexistentes de OAB tambi\u00e9n pueden dificultar el reconocimiento de una infecci\u00f3n urinaria florida [28].<\/p>\n<p>Los vol\u00famenes de orina residual superiores a 100&nbsp;ml pueden ser el resultado de un descensus genital (trastornos del vaciado de la vejiga, por ejemplo en el cistocele) o de causas neurol\u00f3gicas, por lo que requieren una aclaraci\u00f3n uroginecol\u00f3gica adicional. Por cierto, la incontinencia urinaria y la formaci\u00f3n de orina residual no son en absoluto mutuamente excluyentes (incontinencia por rebosamiento); una mayor cantidad de orina residual puede favorecer el desarrollo de una ITU.<\/p>\n<p>El descensus genital puede evaluarse r\u00e1pidamente con el ajuste del esp\u00e9culo: Como regla general, puede detectarse un descenso de la pared vaginal anterior (vejiga), posterior (recto) o apical. El \u00fatero sobrepasa distalmente la franja himeneal, lo que provoca s\u00edntomas. El trofismo genital puede evaluarse con tiras reactivas de pH (papel Lakmus) o en el nativo: Un valor de pH \u22654,5 indica atrofia genital, siempre que se haya descartado una infecci\u00f3n. En el nativo, casi s\u00f3lo aparecen c\u00e9lulas parabasales junto a posibles signos de inflamaci\u00f3n. Si la vejiga no est\u00e1 vac\u00eda, la prueba de la tos puede realizarse inmediatamente: La salida de orina sincronizada con la tos y visible en el meato uretral externo demuestra cl\u00ednicamente la incontinencia de esfuerzo. Sin embargo, una prueba de la tos negativa no descarta la incontinencia.<\/p>\n<p>En caso de fracaso de las medidas conservadoras, antes de la terapia quir\u00fargica, en caso de una historia compleja o de enfermedades neurol\u00f3gicas, pero tambi\u00e9n en caso de cualquier incontinencia poco clara o recurrente, recomendamos una clarificaci\u00f3n uroginecol\u00f3gica y urodin\u00e1mica adicional para objetivar y cuantificar los s\u00edntomas de incontinencia urinaria, lo que tambi\u00e9n es \u00fatil en pacientes de edad avanzada [29]. Esto incluye la urodin\u00e1mica mediante cisto y uretrotonometr\u00eda, as\u00ed como la mictiometr\u00eda, complementada con la ecograf\u00eda perineal (visualizaci\u00f3n de la uretra y el cuello de la vejiga con una sonda abdominal colocada en el perineo) y, si es necesario, la cistoscopia. Este examen uroginecol\u00f3gico y urodin\u00e1mico es una prestaci\u00f3n obligatoria del seguro de enfermedad.<\/p>\n<p>Gracias a diagn\u00f3sticos urodin\u00e1micos m\u00e1s precisos, se puede evaluar mejor el \u00e9xito de la operaci\u00f3n y proporcionar informaci\u00f3n preoperatoria individualizada al paciente. As\u00ed pues, las pacientes ideales para un cabestrillo de incontinencia tienen un perfil de presi\u00f3n uretral normal y una uretra m\u00f3vil. Por el contrario, los factores desfavorables son una presi\u00f3n de cierre uretral m\u00e1xima preoperatoria profunda (&lt;20&nbsp;cm H2O), las contracciones patol\u00f3gicas del detrusor que se producen en la cistometr\u00eda de llenado (&gt;25&nbsp;cm H2O) y, sobre todo, la combinaci\u00f3n de una presi\u00f3n de cierre uretral profunda y una uretra inm\u00f3vil (insuficiencia intr\u00ednseca del esf\u00ednter).<\/p>\n<h2 id=\"procedimiento-terapeutico\">Procedimiento terap\u00e9utico<\/h2>\n<p>En pacientes posmenop\u00e1usicas, recomendamos la estrogenizaci\u00f3n local para todas las formas de incontinencia. La terapia hormonal sist\u00e9mica oral en el tratamiento de la IUE mostr\u00f3 un empeoramiento de los s\u00edntomas de incontinencia en el estudio HERS; sin embargo, los datos son menos claros en el caso de la estrogenizaci\u00f3n local [30\u201332]. La reducci\u00f3n de la incidencia de IU de 5,9 a 0,5 al a\u00f1o y la normalizaci\u00f3n de la flora vaginal por el estriol administrado por v\u00eda intravaginal en mujeres posmenop\u00e1usicas no pueden descartarse [33].<\/p>\n<p>Dado que la edad parece ser, con mucho, el factor predictivo m\u00e1s importante para el desarrollo de la incontinencia de esfuerzo que el estado menop\u00e1usico, el prop\u00f3sito del reemplazo estrog\u00e9nico puede residir m\u00e1s en la prevenci\u00f3n o en la prevenci\u00f3n de la incontinencia de esfuerzo. en posponer los s\u00edntomas [34\u201338].<\/p>\n<p>La fisioterapia para la rehabilitaci\u00f3n del suelo p\u00e9lvico ayuda con la IUE y la OAB. Pudimos demostrar tasas de \u00e9xito comparables en pacientes j\u00f3venes y mayores [39]. En el caso de la OAB, tambi\u00e9n es importante la terapia conductual con entrenamiento de la vejiga para aumentar gradualmente la cantidad de micci\u00f3n o micci\u00f3n. Prolongar el intervalo y llevar un calendario miccional para el autocontrol forman parte del tratamiento. En cuanto a la administraci\u00f3n de l\u00edquidos, debe procurarse beber aproximadamente 1,5 l al d\u00eda, dividido en cuatro raciones.<\/p>\n<p>Los anticolin\u00e9rgicos se consideran la farmacoterapia de primera l\u00ednea para la OAB. Reducen la micci\u00f3n imperiosa en un 50%, los episodios de incontinencia en un 70% (0,6 episodios de incontinencia al d\u00eda), la frecuencia en un 20-30% y mejoran la calidad de vida [40]. El efecto comienza tras una semana y alcanza su m\u00e1ximo tras ocho a doce semanas. Sin embargo, el cumplimiento es escaso: despu\u00e9s de entre seis y doce meses, s\u00f3lo una quinta parte sigue tomando el f\u00e1rmaco, ya que o bien su efecto es insuficiente o aparecen efectos secundarios intolerables, como sequedad de boca en un 25%, estre\u00f1imiento en un 10% y trastornos centrales como n\u00e1useas, fatiga, falta de concentraci\u00f3n y visi\u00f3n borrosa hasta en un 12% de los casos. Las contraindicaciones de los anticolin\u00e9rgicos incluyen el glaucoma de \u00e1ngulo estrecho no tratado, las estenosis en el tracto gastrointestinal o las arritmias taquic\u00e1rdicas. Una nueva clase de f\u00e1rmacos con un mecanismo de acci\u00f3n diferente son los agonistas de los adrenoceptores B3, que relajan directamente el depresor vesical. Son comparables en su efecto a los anticolin\u00e9rgicos, pero sin efectos secundarios anticolin\u00e9rgicos. Los efectos secundarios m\u00e1s comunes son la hipertensi\u00f3n, las infecciones del tracto urinario, el dolor de cabeza y la nasofaringitis.<\/p>\n<p>Los pesarios y tampones para la incontinencia son una alternativa viable para las pacientes motivadas. La paciente se introduce estas ayudas vaginalmente por s\u00ed misma durante el d\u00eda si es necesario y se las retira por la noche. Para cualquier incontinencia urinaria, es importante no olvidar los absorbentes para la incontinencia, que se pueden adquirir libremente en el mercado y que son reembolsados por las cajas de enfermedad en Suiza de diferentes maneras seg\u00fan el grado de gravedad (lista de medios y objetos MiGeL 15.01-15.07).<\/p>\n<h2 id=\"tratamiento-quirurgico-de-la-incontinencia-de-esfuerzo\">Tratamiento quir\u00fargico de la incontinencia de esfuerzo<\/h2>\n<p>En la actualidad, el tratamiento quir\u00fargico de referencia para la incontinencia de esfuerzo en mujeres con una uretra (hiper)m\u00f3vil es el cabestrillo vaginal sin tensi\u00f3n. Bas\u00e1ndonos en los resultados de nuestros propios estudios, preferimos el m\u00e9todo original: la &#8220;cinta vaginal sin tensi\u00f3n&#8221; (TVT) retrop\u00fabica desarrollada por Ulmsten y Petros e introducida en 1995 [41\u201343]. Esta t\u00e9cnica de asa m\u00ednimamente invasiva consiste en la implantaci\u00f3n de una banda de polipropileno no absorbible macroporosa y monofilamento, que se inserta bajo anestesia local y analgesia a trav\u00e9s de un 1&nbsp;Se realiza una colpotom\u00eda suburetral de cm de longitud a nivel de la secci\u00f3n media de la uretra (uretra media) por detr\u00e1s de la s\u00ednfisis con agujas especiales y se pasa retrop\u00fabicamente a la pared abdominal directamente por encima de la s\u00ednfisis a partir de dos incisiones punzantes suprasinfisarias. Por ello se habla de cabestrillos &#8220;miduretrales&#8221; o &#8220;suburetrales&#8221;. Los t\u00e9rminos se utilizan aqu\u00ed como sin\u00f3nimos. El principio de acci\u00f3n es reforzar el anclaje pubouretral debilitado y estabilizar la uretra media, pero sin elevarla ni obstruirla. El procedimiento se lleva a cabo en r\u00e9gimen de hospitalizaci\u00f3n breve. La tasa de curaci\u00f3n objetiva es del 90% [44]. La banda retrop\u00fabica explica las posibles complicaciones intraoperatorias como la perforaci\u00f3n de la vejiga, la lesi\u00f3n intestinal o la hemorragia, por lo que se desarroll\u00f3 el abordaje transobturador para reducirlas [45,46]. En el postoperatorio, cabe esperar un 5% de disfunciones miccionales de la vejiga y un 7% de quejas de urgencia de novo.<\/p>\n<p>Si la uretra es poco m\u00f3vil a fija e hipot\u00f3nica, se habla de insuficiencia del esf\u00ednter intr\u00ednseco. Esta forma de incontinencia de esfuerzo se manifiesta, por ejemplo, como incontinencia recurrente tras una operaci\u00f3n de incontinencia, a consecuencia de la cual la uretra se ha vuelto r\u00edgida e hipot\u00f3nica. Su tratamiento tiene peor pron\u00f3stico. Aqu\u00ed es donde entra en juego la inyecci\u00f3n periuretral de agentes aumentadores de volumen: \u00c9stas estiran localmente el tejido periuretral y constri\u00f1en la uretra, aumentando la transmisi\u00f3n de presi\u00f3n en la uretra proximal o media [47]. Como esta t\u00e9cnica es bastante menos invasiva que la TVT y puede realizarse con anestesia local, tambi\u00e9n es adecuada como terapia para pacientes multim\u00f3rbidos. Sin embargo, las tasas de \u00e9xito del 76% al cabo de un a\u00f1o y del 48% al cabo de dos a\u00f1os son significativamente m\u00e1s bajas que con la TVT y los &#8220;aumentadores de volumen&#8221; no est\u00e1n sujetos al seguro obligatorio.<\/p>\n<h2 id=\"neurotoxina-botulinica-en-el-tratamiento-de-la-vejiga-hiperactiva\">Neurotoxina botul\u00ednica en el tratamiento de la vejiga hiperactiva<\/h2>\n<p>En la vejiga hiperactiva idiop\u00e1tica o neurog\u00e9nica refractaria, ya sea debido a efectos secundarios intolerables de f\u00e1rmacos anticolin\u00e9rgicos o simpaticomim\u00e9ticos B3 o a contraindicaciones del tratamiento farmacol\u00f3gico, puede inyectarse neurotoxina botul\u00ednica en el m\u00fasculo vesical y bajo el urotelio con anestesia local o anestesia con visualizaci\u00f3n cistosc\u00f3pica [48,49]. Normalmente, se inyectan 100 unidades de tipo A <sup>(Botox\u00ae<\/sup>) para la OAB idiop\u00e1tica. En Suiza, esta terapia es un servicio obligatorio para la OAB refractaria, siempre que se lleve a cabo en un centro o en un hospital. evaluados y aplicados con los conocimientos adecuados. La neurotoxina botul\u00ednica de tipo A impide la liberaci\u00f3n de acetilcolina en la placa terminal motora. Esta quimiodenervaci\u00f3n es reversible y dura unos tres meses en los eferentes de los m\u00fasculos esquel\u00e9ticos estriados y de ocho a diez meses en los m\u00fasculos lisos (m\u00fasculo detrusor vesical), pero tambi\u00e9n afecta a los aferentes. El paciente siente cada vez m\u00e1s el inicio del efecto a partir del segundo d\u00eda [50]. Al cabo de dos semanas, debe comprobarse la orina residual. En ocasiones puede llegar a varios cientos de mililitros durante algunas semanas o meses; si adem\u00e1s se producen trastornos del vaciado de la vejiga o infecciones del tracto urinario, debe realizarse un (auto)sondaje. De lo contrario, se puede vigilar de cerca la orina residual. Esto se debe a que el efecto de la quimiodenervaci\u00f3n disminuye con el paso de las semanas y los meses, y la cantidad de orina residual se normaliza. Las tasas de \u00e9xito medidas por la reducci\u00f3n de los episodios de incontinencia oscilan entre el 67 y el 100% para la OAB idiop\u00e1tica, dependiendo del estudio [51]. El estudio multic\u00e9ntrico prospectivo suizo mostr\u00f3 una mejora estad\u00edsticamente significativa de la funci\u00f3n vesical y la calidad de vida en el 88% [49]: Tras s\u00f3lo dos semanas, el 82% se aliviaron los s\u00edntomas de urgencia y el 86% los de incontinencia, y la frecuencia miccional pr\u00e1cticamente se normaliz\u00f3 con la correspondiente recuperaci\u00f3n de la capacidad vesical m\u00e1xima. Contraindicado en tumores malignos de vejiga, embarazo y lactancia, insuficiencia renal y en infecci\u00f3n urinaria florida. Tambi\u00e9n somos muy prudentes con la diabetes mellitus. Las reinyecciones en caso de efecto reducido deben realizarse como muy pronto a los tres meses para evitar la formaci\u00f3n de anticuerpos. En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica diaria, comprobamos que s\u00f3lo tenemos que repetir las inyecciones de Botox al cabo de uno o dos a\u00f1os.<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>El diagn\u00f3stico y el tratamiento de la incontinencia urinaria s\u00f3lo difieren ligeramente entre pacientes j\u00f3venes y mayores.<\/li>\n<li>Ante cualquier aparici\u00f3n nueva de incontinencia urinaria, siempre hay que descartar una infecci\u00f3n del tracto urinario y un aumento de la orina residual.<\/li>\n<li>Mientras que la incontinencia de esfuerzo se trata quir\u00fargicamente (o mec\u00e1nicamente), la vejiga hiperactiva se trata principalmente con medicaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Si las medidas conservadoras como los anticolin\u00e9rgicos o la fisioterapia no tienen \u00e9xito, est\u00e1 indicada una evaluaci\u00f3n uroginecol\u00f3gica y urodin\u00e1mica.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Hannestad YS, et al: Una encuesta epidemiol\u00f3gica comunitaria sobre la incontinencia urinaria femenina: el estudio noruego EPINCONT. 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