{"id":338077,"date":"2018-05-13T02:00:00","date_gmt":"2018-05-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/un-dulce-ajuste-de-cuentas\/"},"modified":"2018-05-13T02:00:00","modified_gmt":"2018-05-13T00:00:00","slug":"un-dulce-ajuste-de-cuentas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/un-dulce-ajuste-de-cuentas\/","title":{"rendered":"Un dulce ajuste de cuentas"},"content":{"rendered":"<p><strong>El 41% de la poblaci\u00f3n suiza tiene sobrepeso. La Asociaci\u00f3n Suiza de Diabetes calcula que casi 500.000 personas padecen diabetes en Suiza. Los diab\u00e9ticos obesos resistentes a la insulina corren un mayor riesgo de padecer una serie de enfermedades cr\u00f3nicas. Una investigaci\u00f3n cr\u00edtica de las causas de estas circunstancias y sus interrelaciones.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>A menudo se atribuye a Charles Darwin esta cita: &#8220;No es el m\u00e1s fuerte de la especie el que sobrevive, ni el m\u00e1s inteligente. Es la que m\u00e1s se adapta a los cambios&#8221;.<br \/>\nEn su original de 1859 &#8220;Sobre el origen de las especies&#8221; no se encuentra efectivamente la cita, sino la siguiente afirmaci\u00f3n: &#8220;Cualquiera que sea la causa de cada ligera diferencia en la descendencia respecto a sus padres -y una causa para cada una debe existir- es la acumulaci\u00f3n constante, mediante la selecci\u00f3n natural, de tales diferencias, cuando son beneficiosas para el individuo, lo que da lugar a todas las modificaciones m\u00e1s importantes de la estructura, por las que los innumerables seres sobre la faz de esta tierra est\u00e1n capacitados para luchar entre s\u00ed, y los mejor adaptados para sobrevivir.&#8221;<\/p>\n<p>Sea como fuere, la adaptaci\u00f3n o adaptabilidad parece ser efectivamente un requisito previo crucial para sobrevivir de forma saludable a cambios medioambientales inh\u00f3spitos o destructivos. Pero la adaptaci\u00f3n lleva mucho tiempo.<\/p>\n<h2 id=\"las-enfermedades-gemelas-obesidad-y-diabetes\">Las enfermedades gemelas obesidad y diabetes<\/h2>\n<p>Seg\u00fan la Encuesta Suiza de Salud de 2012, el 41% de la poblaci\u00f3n tiene sobrepeso, el 51% de los hombres y el 32% de las mujeres. En cuanto a la obesidad total, las diferencias entre hombres y mujeres son menos pronunciadas (11 frente a 9%). En 20 a\u00f1os, la proporci\u00f3n de personas obesas casi se ha duplicado. En el caso de los hombres ha pasado del 6% al 11%, y en el de las mujeres del 5% al 9%. Los j\u00f3venes de 15 a 24 a\u00f1os se ven especialmente afectados por este aumento [1].<br \/>\nLa Asociaci\u00f3n Suiza de Diabetes informa de cifras alarmantes [2]. Se calcula que casi 500.000 personas padecen diabetes en Suiza, de las cuales unas 40.000 son diab\u00e9ticos de tipo 1. En todo el mundo, 415 millones de personas padecen diabetes, lo que corresponde aproximadamente al 5,6% de la poblaci\u00f3n mundial. China est\u00e1 a la cabeza con cerca de 109, India con 69, EE.UU. con 29, Brasil con 14 y Rusia con 12 millones de diab\u00e9ticos. Seg\u00fan las estimaciones de la Federaci\u00f3n Internacional de Diabetes, alrededor de 642 millones de personas en todo el mundo padecer\u00e1n diabetes en 2040, lo que supone una de cada diez personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-10114\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab1_cv2_s27.png\" style=\"height:388px; width:400px\" width=\"901\" height=\"875\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX se produjo un aumento epid\u00e9mico de la obesidad y la diabetes de tipo 2 en las poblaciones occidentales y, m\u00e1s recientemente, en las poblaciones asi\u00e1ticas e ind\u00edgenas, que son ahora algunas de las enfermedades dominantes de los tiempos modernos. La resistencia a la insulina desempe\u00f1a un papel importante en ambas enfermedades. Los diab\u00e9ticos obesos resistentes a la insulina corren un mayor riesgo de padecer una serie de enfermedades cr\u00f3nicas.  <strong>La tabla 1<\/strong> enumera las &#8220;enfermedades occidentales&#8221; descritas por Burkitt &amp; Trowell y asociadas a la resistencia a la insulina.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pueden explicarse estas observaciones? \u00bfQu\u00e9 permiti\u00f3 el desarrollo de una epidemia tan grave?<\/p>\n<h2 id=\"el-sindrome-metabolico-vascular\">El s\u00edndrome metab\u00f3lico-vascular<\/h2>\n<p>Lechner et al. resumen las recomendaciones nutricionales para el s\u00edndrome metab\u00f3lico-vascular en una revisi\u00f3n muy amena [4]. Postulan que el s\u00edndrome metab\u00f3lico, las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad del h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico (NAFLD) y los c\u00e1nceres m\u00e1s comunes (colon, mama y pr\u00f3stata) tienen causas comunes y los agrupan bajo el nombre de &#8220;s\u00edndrome metab\u00f3lico-vascular&#8221;. Se cree que la resistencia a la insulina, asociada a una hiperinsulinemia compensatoria, desempe\u00f1a un papel fisiopatol\u00f3gico central. Gary Taubes, en su libro &#8220;El caso contra el az\u00facar&#8221; [5], describe la hip\u00f3tesis definitiva del &#8220;si\/entonces&#8221;: &#8220;Si estas enfermedades occidentales est\u00e1n asociadas a la obesidad, la diabetes, la resistencia a la insulina y el s\u00edndrome metab\u00f3lico, que muchas de ellas lo est\u00e1n, entonces es probable que lo que cause la resistencia a la insulina y el s\u00edndrome metab\u00f3lico sea el desencadenante diet\u00e9tico necesario de las enfermedades, o al menos un actor clave en la v\u00eda causal&#8221;.<\/p>\n<h2 id=\"recomendaciones-para-reducir-la-grasa\">Recomendaciones para reducir la grasa<\/h2>\n<p>Debido al aumento de las enfermedades cardiovasculares, en 1977 las autoridades de EE.UU. y en 1983 las de Inglaterra introdujeron recomendaciones diet\u00e9ticas, ambas centradas en limitar las grasas alimentarias. En concreto, bas\u00e1ndose en la hip\u00f3tesis de las grasas de Ancel Key, se recomendaba una reducci\u00f3n de la ingesta total de grasas a &lt;30 por ciento de energ\u00eda, de las grasas saturadas a &lt;10 por ciento de energ\u00eda y del colesterol a &lt;300 mg\/d\u00eda. Esto provoc\u00f3 un aumento compensatorio de la ingesta de alimentos ricos en almid\u00f3n y az\u00facar [4]. No exist\u00edan pruebas cient\u00edficas para la introducci\u00f3n de esta &#8220;Dieta Paso 1&#8221; para 220 millones de estadounidenses y 56 millones de ingleses [6]. Ancel Keys, en un cuidadoso an\u00e1lisis de la literatura y de su propio estudio metab\u00f3lico controlado, lleg\u00f3 a la siguiente conclusi\u00f3n en 1956 [7]: &#8220;Se concluye que en los hombres adultos el nivel de colesterol s\u00e9rico es esencialmente independiente de la ingesta de colesterol en toda la gama de dietas humanas naturales&#8221;.<\/p>\n<p>El colesterol diet\u00e9tico tambi\u00e9n se clasifica ahora como un nutriente seguro en las \u00faltimas directrices diet\u00e9ticas estadounidenses y, en contra de la creencia popular, el nivel de ingesta total de grasas no es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades metab\u00f3lico-vasculares [8,9]. En un an\u00e1lisis del estudio PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology, [10]), publicado recientemente, en el que se examinaron los h\u00e1bitos alimentarios de 135.335 personas de 18 pa\u00edses&nbsp;de los cinco continentes&nbsp;, una dieta rica en grasas se asoci\u00f3 con el menor riesgo de mortalidad. Por otro lado, un alto contenido en carbohidratos se asoci\u00f3 a una mayor mortalidad por todas las causas. Cabe destacar que en este gran estudio de cohortes de personas de 35 a 70 a\u00f1os sin enfermedades cardiovasculares previas, tambi\u00e9n se examinaron por primera vez los pa\u00edses de renta baja. Al estudiar la bibliograf\u00eda sobre la grasa, estos resultados no son sorprendentes, por lo que tampoco lo es la sugerencia de los autores de que se reconsideren las directrices diet\u00e9ticas globales a la luz de estos resultados.<\/p>\n<h2 id=\"azucar-refinado-el-principal-sospechoso\">Az\u00facar refinado: el principal sospechoso<\/h2>\n<p>Gary Taubes sostiene en su libro que el consumo creciente de az\u00facar y de &#8220;jarabe de ma\u00edz con alto contenido en fructosa&#8221; (sirope de ma\u00edz, jarabe de glucosa-fructosa) es el nutriente desencadenante responsable de las &#8220;enfermedades occidentales&#8221;, es decir, de diversas enfermedades cr\u00f3nicas. Peter Cleave inform\u00f3 ya en 1950 sobre lo que denomin\u00f3 &#8220;enfermedad de la sacarina&#8221;: el alarmante aumento de la caries dental representaba una clave evidente para explicar las causas de las &#8220;enfermedades occidentales&#8221;. &#8220;Ser\u00eda una coincidencia extraordinaria&#8221;, escribi\u00f3, &#8220;si estos carbohidratos refinados, que se sabe que causan tantos estragos en los dientes, no tuvieran tambi\u00e9n profundas repercusiones en otras partes del canal alimentario durante su paso por \u00e9l, y en otras partes del cuerpo tras su absorci\u00f3n desde el canal.&#8221;<\/p>\n<p>El consumo de az\u00facar refinado en Suiza se ha multiplicado por m\u00e1s de trece en 150 a\u00f1os <strong>(Tab.&nbsp;2)<\/strong>. Seg\u00fan Gastromed Suisse, los suizos consumieron nada menos que 52&nbsp;kg de az\u00facar per c\u00e1pita en 2014\/2015 [11].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10115 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 921px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 921\/521;height:226px; width:400px\" width=\"921\" height=\"521\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0.png 921w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0-800x453.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0-120x68.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0-90x51.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0-320x181.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab2_cv2_s28_0-560x317.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 921px) 100vw, 921px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos evolutivos, 150 a\u00f1os es un periodo de tiempo muy corto para los procesos de adaptaci\u00f3n del organismo. La propagaci\u00f3n epid\u00e9mica de enfermedades cr\u00f3nicas debidas al consumo excesivo de hidratos de carbono y a la mala calidad de los mismos, combinada con la inactividad muscular generalizada en la actualidad, que contribuyen a la resistencia a la insulina [12], afectan ya a casi todas las poblaciones del mundo.<\/p>\n<h2 id=\"metabolismo-del-azucar\">Metabolismo del az\u00facar<\/h2>\n<p>Los hidratos de carbono digeribles proporcionan al organismo monosac\u00e1ridos para la producci\u00f3n de energ\u00eda, los no digeribles est\u00e1n disponibles para su fermentaci\u00f3n en el intestino grueso por las bacterias intestinales <strong>(Tab.&nbsp;3) <\/strong>. Las fibras alimentarias interact\u00faan con la &#8220;microbiota&#8221; intestinal, reducen la inflamaci\u00f3n y, por tanto, influyen favorablemente en el metabolismo de las grasas. El monosac\u00e1rido glucosa puede ser absorbido por todas las c\u00e9lulas del organismo y quemado para obtener energ\u00eda. Mientras no comamos en exceso de forma permanente, la glucosa no se convierte en un problema. La fructosa, en cambio, se absorbe casi exclusivamente en el h\u00edgado&nbsp;&nbsp; . En el proceso de degradaci\u00f3n se produce glucosa, lactato y \u00e1cidos grasos. Las dietas ricas en fructosa pueden aumentar la lipog\u00e9nesis de novo hep\u00e1tica y las concentraciones plasm\u00e1ticas de triglic\u00e9ridos.<\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"-2\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10116 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tab3_cv2_s28.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 849px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 849\/477;height:225px; width:400px\" width=\"849\" height=\"477\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/h2>\n<h2 id=\"-3\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"calidad-de-los-carbohidratos\">Calidad de los carbohidratos<\/h2>\n<p>Lechner et al. [4] afirman en su art\u00edculo que la calidad de los hidratos de carbono tiene una importancia destacada en relaci\u00f3n con el riesgo metab\u00f3lico-vascular. Influye -en parte de forma independiente de las calor\u00edas- en se\u00f1ales endocrinas como el hambre y la saciedad, la lipog\u00e9nesis de novo hep\u00e1tica, el sistema central de recompensa y el microbioma intestinal. La ingesta de carbohidratos procedentes de alimentos procesados con una elevada proporci\u00f3n de az\u00facares a\u00f1adidos y almidones refinados tiene un efecto insulin\u00f3geno significativamente mayor que la ingesta de carbohidratos procedentes de alimentos naturales, que suelen ser ricos en fibra. Un buen marcador para evaluar la calidad de los hidratos de carbono es el cociente entre el contenido de hidratos de carbono y el de fibra (fibra alimentaria). Una proporci\u00f3n &lt;5:1 indica fuentes de hidratos de carbono de muy alta calidad, mientras que una proporci\u00f3n &gt;10:1 indica fuentes de hidratos de carbono no recomendables.<\/p>\n<p>La calidad y la digestibilidad de los hidratos de carbono pueden influir en las concentraciones de glucosa plasm\u00e1tica posprandial y en la respuesta inflamatoria, lo que, dependiendo del volumen de ingesta de hidratos de carbono, puede favorecer el desarrollo de resistencia a la insulina, s\u00edndrome metab\u00f3lico y diabetes de tipo 2. Los alimentos con un \u00edndice gluc\u00e9mico (IG) y una carga gluc\u00e9mica (CG) elevados se asocian a un mayor riesgo de padecer enfermedades occidentales. Reducir el IG y la CG mejora el control metab\u00f3lico, aumentar la proporci\u00f3n entre prote\u00ednas y carbohidratos reduce la glucemia, la inflamaci\u00f3n puede aliviarse con modificaciones en la dieta [12].<\/p>\n<h2 id=\"de-metabolicamente-sano-a-metabolicamente-enfermo\">De metab\u00f3licamente sano a metab\u00f3licamente enfermo<\/h2>\n<p>El contenido de grasa intrahep\u00e1tica est\u00e1 asociado al desarrollo de diabetes de tipo 2, as\u00ed como a la dislipidemia aterog\u00e9nica (HDL bajo, triglic\u00e9ridos altos). El consumo excesivo de ciertos hidratos de carbono provoca un aumento de la lipog\u00e9nesis de novo hep\u00e1tica y una mayor &#8220;salida&#8221; de part\u00edculas VLDL ricas en triglic\u00e9ridos del h\u00edgado, que suministran a todos los tejidos grasas esenciales, colesterol y antioxidantes. Los triglic\u00e9ridos se almacenan cada vez m\u00e1s de forma ect\u00f3pica en los \u00f3rganos viscerales una vez agotada la capacidad de almacenamiento de los adipocitos en expansi\u00f3n. La hipertrofia de los adipocitos se asocia a su vez con la acumulaci\u00f3n de macr\u00f3fagos en el tejido adiposo blanco, lo que finalmente conduce a la muerte de los adipocitos con una mayor liberaci\u00f3n de citoquinas proinflamatorias. Esto conduce, en el sentido de un c\u00edrculo vicioso, a un aumento de la enfermedad del h\u00edgado graso (NAFLD), que favorece la resistencia a la insulina. Un exceso de glucosa y fructosa en la sangre provoca da\u00f1os por glicaci\u00f3n en las prote\u00ednas, que ya no pueden realizar su funci\u00f3n. Con el tiempo, se produce una acumulaci\u00f3n de &#8220;restos proteicos&#8221; glicosilados (productos finales de glicaci\u00f3n avanzada, AGE). \u00c9stas desempe\u00f1an un papel fundamental en ciertos procesos de envejecimiento, la aterosclerosis y las consecuencias a largo plazo de la diabetes tipo 2 [13]. Esta espiral negativa es descrita por Seneff et al.  [13]  aumentado en una dieta baja en grasa y colesterol pero alta en fructosa.<\/p>\n<p>Una&nbsp;resistencia a la insulina&nbsp;del h\u00edgado representa una perturbaci\u00f3n masiva de todo el metabolismo de los hidratos de carbono. El organismo segrega demasiada insulina y, sin embargo, ya no puede variar el nivel de az\u00facar en sangre en funci\u00f3n de las necesidades. Esto no s\u00f3lo favorece el desarrollo de la diabetes de tipo 2, sino que tambi\u00e9n puede conducir a la obesidad y, con el tiempo, a la hipertensi\u00f3n arterial y a la t\u00edpica dislipidemia aterog\u00e9nica con un exceso de triglic\u00e9ridos y un bajo nivel de HDL. Si todo esto se junta, hablamos del s\u00edndrome metab\u00f3lico&nbsp;. Estos desarrollos pueden constituir una base sobre la que muchas de las &#8220;enfermedades occidentales&#8221; pueden desarrollarse de forma especialmente precoz y r\u00e1pida.<\/p>\n<p>Demasiada comida y poco ejercicio, se propagan a menudo como causas del preocupante aumento de las &#8220;Enfermedades Occidentales&#8221;. Bas\u00e1ndonos en lo que se ha descrito, \u00bfno podr\u00eda ser correcta una respuesta mucho m\u00e1s sencilla y probable: el az\u00facar?<\/p>\n<h2 id=\"que-pautas-dieteticas-debe-recomendar-mannun\">\u00bfQu\u00e9 pautas diet\u00e9ticas debe recomendar mannun<\/h2>\n<p>Una estrategia nutricional \u00f3ptima o unos patrones diet\u00e9ticos saludables deber\u00edan mantener la salud y ser principalmente profil\u00e1cticos contra las enfermedades cr\u00f3nicas. Idealmente, deber\u00edan ser adecuados para individuos metab\u00f3licamente sanos, prevenir la progresi\u00f3n de los cambios metab\u00f3licos subcl\u00ednicos a la enfermedad manifiesta y, al mismo tiempo, ser una terapia \u00f3ptima para los que ya est\u00e1n enfermos.<\/p>\n<p>La mejor estrategia nutricional basada en pruebas para la prevenci\u00f3n y el tratamiento de la diabetes mellitus debe reducir la glucemia posprandial y la insulinemia sin tener efectos negativos sobre otros factores de riesgo. Se pueden recomendar patrones diet\u00e9ticos mediterr\u00e1neos saludables y dietas bajas en IG\/GL (por ejemplo, dietas vegetarianas) en lugar de las dietas convencionales bajas en grasa.<\/p>\n<h2 id=\"conclusiones\">Conclusiones<\/h2>\n<p>Una alimentaci\u00f3n sana debe conducir autom\u00e1ticamente a una ingesta equilibrada y menos energ\u00e9tica de nutrientes sin contar las calor\u00edas. Pero la &#8220;dieta correcta&#8221; tambi\u00e9n debe cumplir muchos otros requisitos: Debe ser agradable, factible sin prohibiciones, vers\u00e1til, sabrosa, sensual, adaptable a los h\u00e1bitos socioculturales e individuales, apta para j\u00f3venes y mayores, sanos y enfermos, y basada en pruebas.<\/p>\n<p>La dieta mediterr\u00e1nea se recomienda como ejemplo de dieta saludable, ya que se ha demostrado que reduce significativamente la mortalidad por infarto de miocardio [14] y se asocia a una reducci\u00f3n de la mortalidad por todas las causas y por c\u00e1ncer [15].<\/p>\n<p>En definitiva, se trata de un estilo de vida saludable que no se centra en la comida, sino en disfrutarla con moderaci\u00f3n. Queda abierta la cuesti\u00f3n de si el estilo de vida mediterr\u00e1neo es en s\u00ed mismo bueno para la salud. \u00bfPor qu\u00e9 no reintroducimos la siesta y dejamos atr\u00e1s el ajetreo de la vida cotidiana? Porque como dice un viejo proverbio alem\u00e1n: &#8220;Haber vivido feliz y haber muerto dichoso es haber estropeado la cuenta del diablo&#8221;.<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>Una buena calidad alimentaria tiene un efecto beneficioso sobre el riesgo metab\u00f3lico-vascular.<\/li>\n<li>Si existe resistencia a la insulina, la reducci\u00f3n de la carga gluc\u00e9mica es la medida terap\u00e9utica nutricional m\u00e1s sensata.<\/li>\n<li>El recuento de calor\u00edas y el enfoque en nutrientes aislados est\u00e1n fuera.<\/li>\n<li>Se ha demostrado que la adaptaci\u00f3n de los patrones diet\u00e9ticos mediterr\u00e1neos reduce significativamente la mortalidad por infarto de miocardio y se asocia a reducciones de la mortalidad por todas las causas y por c\u00e1ncer.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor no tiene ninguna dependencia financiera en relaci\u00f3n con el art\u00edculo.<\/em><\/p>\n<p>\nLiteratura:<\/p>\n<ol>\n<li>Oficina Federal de Estad\u00edstica de Suiza: Encuesta de salud suiza 2012. www.bfs.admin.ch\/bfs\/de\/home\/statistiken\/gesundheit\/erhebungen\/sgb.html<\/li>\n<li>DiabetesSuiza: Hechos y cifras. www.diabetesschweiz.ch\/diabetes\/facts-figures\/<\/li>\n<li>Hugh Trowell y Denis Burkitt, Enfermedades occidentales: su aparici\u00f3n y prevenci\u00f3n, 1981.<\/li>\n<li>Lechner K, et al: Recomendaciones nutricionales en el s\u00edndrome metab\u00f3lico-vascular. Dtsch Med Wochenschr 2017; 142: 1613-1626.<\/li>\n<li>Gary Taube: El caso contra el az\u00facar. Primera edici\u00f3n. Knopf, Nueva York, 2016.<\/li>\n<li>Harcombe Z, et al: Las pruebas procedentes de ensayos controlados aleatorizados no apoyaron la introducci\u00f3n de directrices sobre grasas alimentarias en 1977 y 1983: una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y metaan\u00e1lisis. Open Heart 2015; 2: e000196.<\/li>\n<li>Keys A, et al.: Dieta y colesterol s\u00e9rico en el hombre. Falta de efecto del colesterol alimentario. J Nutr 1956; 59(1): 39-56<\/li>\n<li>Mozaffarian D, Ludwig DS: Las Gu\u00edas Alimentarias de EE.UU. de 2015: Levantar la prohibici\u00f3n de la grasa diet\u00e9tica total. J Am Med Assoc 2015; 313: 2421-2422.<\/li>\n<li>Mozaffarian D: Alimentos, nutrientes y salud: \u00bfcu\u00e1ndo se pondr\u00e1n al d\u00eda nuestras pol\u00edticas con la ciencia de la nutrici\u00f3n? Lancet Diabetes Endocrinology 2016; 5(2): 85-88.<\/li>\n<li>Dehghan M, et al: Asociaciones de la ingesta de grasas y carbohidratos con las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad en 18 pa\u00edses de los cinco continentes (PURE): un estudio prospectivo de cohortes. Lancet 2017; 390(10107): 2050-2062.<\/li>\n<li>Gastromed Suisse: Nutrici\u00f3n. Salud: Hasta qu\u00e9 punto es perjudicial el az\u00facar, 2015. www.gastromed-suisse.ch<\/li>\n<li>Barazzoni R, et al: Hidratos de carbono y resistencia a la insulina en nutrici\u00f3n cl\u00ednica: Recomendaciones del grupo de expertos ESPEN. Clin Nutr 2017; 36: 355-363.<\/li>\n<li>Seneff S, et al: \u00bfEs el s\u00edndrome metab\u00f3lico causado por una dieta alta en fructosa y relativamente baja en grasas y colesterol? Arch Med Sci 2011; 1: 8-20.<\/li>\n<li>de Lorgeril M, et al.: Dieta mediterr\u00e1nea, factores de riesgo tradicionales y tasa de complicaciones cardiovasculares tras un infarto de miocardio. 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