{"id":338369,"date":"2018-03-15T01:00:00","date_gmt":"2018-03-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/un-fenomeno-sorprendentemente-comun\/"},"modified":"2018-03-15T01:00:00","modified_gmt":"2018-03-15T00:00:00","slug":"un-fenomeno-sorprendentemente-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/un-fenomeno-sorprendentemente-comun\/","title":{"rendered":"Un fen\u00f3meno sorprendentemente com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p><strong>La desnutrici\u00f3n aumenta con la edad. El s\u00edntoma principal es la p\u00e9rdida de peso no deseada. En la terapia nutricional, la supervisi\u00f3n de un nutricionista cualificado es de gran importancia.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Aunque vivimos en un pa\u00eds caracterizado por la prosperidad, el n\u00famero de personas desnutridas es asombrosamente elevado. Especialmente en hospitales y residencias de ancianos, entre el 20% y el 60% de los pacientes de medicina interna y cirug\u00eda presentan malnutrici\u00f3n energ\u00e9tica y\/o proteica, observ\u00e1ndose la mayor prevalencia en los departamentos de geriatr\u00eda (56,2%), oncolog\u00eda (37,6%) y gastroenterolog\u00eda (32,6%). El 43% de los pacientes mayores de 70 a\u00f1os estaban afectados por malnutrici\u00f3n, frente a s\u00f3lo el 7,8% de los pacientes menores de 30 a\u00f1os [1]. En nuestro propio estudio de m\u00e1s de 32.000 pacientes, tambi\u00e9n observamos que la prevalencia de la malnutrici\u00f3n depende directamente de la edad <strong>(Fig. 1)<\/strong> [2]. As\u00ed pues, la malnutrici\u00f3n es frecuente y aumenta con la edad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-9881\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13.png\" style=\"height:448px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"822\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-800x598.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-320x240.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-300x225.png 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-120x90.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-90x68.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb1-hp3_s13-560x418.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta ahora, las sociedades profesionales nacionales e internacionales no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre una definici\u00f3n uniforme de desnutrici\u00f3n. Sin embargo, todos los expertos consideran que la p\u00e9rdida de peso no deseada es uno de los principales s\u00edntomas de malnutrici\u00f3n. Cualquier persona que haya perdido m\u00e1s del 5% de su peso corporal en un mes o m\u00e1s del 10% en seis meses cumple un criterio clave de desnutrici\u00f3n. Otros indicadores importantes de riesgo de malnutrici\u00f3n que suelen ser m\u00e1s f\u00e1ciles de determinar en la vida cotidiana son una ingesta de alimentos reducida involuntariamente y un \u00edndice de masa corporal inferior a 20&nbsp;<sup>kg\/m2<\/sup> [3].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9882 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 904px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 904\/773;height:342px; width:400px\" width=\"904\" height=\"773\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13.png 904w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13-800x684.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13-120x103.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13-90x77.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13-320x274.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/uebersicht1_hp3_s13-560x479.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 904px) 100vw, 904px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las causas de la aparici\u00f3n de la malnutrici\u00f3n son complejas. En <strong>la Tabla 1 <\/strong>se muestra un resumen de las posibles causas que pueden provocar malnutrici\u00f3n. En primer lugar, a lo largo de la vida se producen cambios en la composici\u00f3n corporal: el m\u00fasculo se reduce y es sustituido por masa grasa ya a los 30 a\u00f1os. Este cambio afecta al rendimiento f\u00edsico, de modo que algunos ancianos ya no son capaces de hacer la compra o preparar la comida, por ejemplo. Adem\u00e1s, la sensaci\u00f3n de sed y el deseo de comer se reducen en la vejez. Esta llamada anorexia de la vejez se explica por una mayor actividad de los factores de saciedad gastrointestinales. La biodisponibilidad del hierro, la vitamina B12 y el calcio se reduce debido a la disminuci\u00f3n de la resecci\u00f3n \u00e1cida g\u00e1strica en la vejez. Muchos ancianos pasan menos tiempo al aire libre, por lo que su piel sintetiza menos vitamina D a trav\u00e9s de la exposici\u00f3n al sol. Por ello, se recomienda a los hombres y mujeres mayores de 60 a\u00f1os que tomen suplementos de 800 UI\/d\u00eda para alcanzar una concentraci\u00f3n sangu\u00ednea objetivo de 25(OH)D de 50 nmol\/l. Adem\u00e1s, se deteriora la capacidad de responder adecuadamente al estr\u00e9s metab\u00f3lico. Por ello, incluso una enfermedad inofensiva puede provocar a menudo un deterioro del estado nutricional y el desarrollo de malnutrici\u00f3n en la vejez. Estos cambios en la vejez rara vez se producen de forma aislada, sino m\u00e1s bien en paralelo, y se ven exacerbados por la polifarmacia [4].<\/p>\n<p>La presencia de malnutrici\u00f3n tiene consecuencias tanto cl\u00ednicas para el paciente como econ\u00f3micas <strong>(Fig. 2) <\/strong>[5]. La desnutrici\u00f3n tiene un impacto estructural y funcional en pr\u00e1cticamente todos los sistemas org\u00e1nicos. Por ejemplo, el estado inmunol\u00f3gico de los pacientes disminuye, por lo que aumenta el riesgo de infecciones y complicaciones. Como consecuencia, por un lado, disminuye la tolerancia de la terapia y, por otro, disminuye la calidad de vida de los pacientes, con lo que aumentan la morbilidad y la mortalidad globales [5]. El estado nutricional reducido suele provocar que los pacientes permanezcan m\u00e1s tiempo en el hospital y aumenta los costes de la atenci\u00f3n. Los an\u00e1lisis sistem\u00e1ticos realizados en Alemania demuestran unos costes adicionales directos debidos a la malnutrici\u00f3n del orden de unos 9.000 millones de euros al a\u00f1o [5]. En un estudio m\u00e1s antiguo encargado por la Oficina Federal de Salud P\u00fablica para determinar los costes de la malnutrici\u00f3n en Suiza, los costes pod\u00edan cifrarse en una media de 526 millones de francos suizos al a\u00f1o [6]. Podemos suponer que hoy en d\u00eda los costes son sustancialmente m\u00e1s elevados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9883 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/515;height:281px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"515\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13-800x375.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13-120x56.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13-90x42.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13-320x150.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/abb2_hp3_s13-560x262.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"reconocer-la-desnutricion\">Reconocer la desnutrici\u00f3n<\/h2>\n<p>En los hospitales, centros de asistencia o incluso en la consulta del m\u00e9dico, deben realizarse controles regulares para comprobar si un paciente sufre malnutrici\u00f3n. Diferentes cuestionarios han demostrado su utilidad para el cribado. Se recomienda el cribado del riesgo nutricional [7] para los pacientes hospitalizados y la minievaluaci\u00f3n nutricional [8,9] para los pacientes mayores. El cuestionario para pacientes geri\u00e1tricos es adecuado tanto para pacientes hospitalizados como ambulatorios. Todos los cuestionarios tienen en com\u00fan que preguntan sobre la p\u00e9rdida de peso involuntaria y la ingesta restringida de alimentos.<\/p>\n<p>El reconocimiento y, si es posible, la prevenci\u00f3n de la malnutrici\u00f3n no s\u00f3lo debe tener lugar en el caso agudo de enfermedad en el hospital, sino ya por parte del m\u00e9dico de familia. Sin embargo, el escaso tiempo disponible en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica requiere herramientas sencillas para comprobar la presencia de malnutrici\u00f3n. Inicialmente, se recomienda medir y documentar el peso de cada paciente dos veces al a\u00f1o como rutina. Sin dedicar mucho tiempo, se pueden formular tres preguntas muy eficaces en la conversaci\u00f3n con el paciente, que figuran en <strong>la tabla&nbsp;1 <\/strong>junto con las posibles respuestas. Una puntuaci\u00f3n total de dos o m\u00e1s indica una situaci\u00f3n de riesgo, que deber\u00eda conducir a una evaluaci\u00f3n nutricional detallada por parte de un dietista cualificado (legalmente reconocido) [10].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9884 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/689;height:376px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"689\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0-800x501.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0-120x75.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0-90x56.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0-320x200.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tab1_hp3_s13_0-560x351.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pregunta clave sobre el apetito desempe\u00f1a un papel central en la anamnesis detallada. Si el apetito es normal o est\u00e1 aumentado, las principales causas de malnutrici\u00f3n son el hipertiroidismo, la diabetes mellitus no controlada, la malabsorci\u00f3n o el feocromocitoma. En la mayor\u00eda de los casos, sin embargo, el apetito est\u00e1 reducido, por lo que la exploraci\u00f3n debe abarcar todo el espectro de la medicina interna y proceder seg\u00fan los s\u00edntomas principales [11].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la entrevista detallada, tambi\u00e9n debe realizarse un breve examen f\u00edsico al paciente. Algunos pacientes desnutridos son obviamente reconocibles como tales, ya que se pueden ver directamente los bordes \u00f3seos y las costillas salientes. La atrofia muscular y la ausencia total de tejido graso subcut\u00e1neo son f\u00e1ciles de reconocer y tambi\u00e9n de palpar. Adem\u00e1s del estado del tejido muscular y adiposo, la cavidad oral es una importante regi\u00f3n anat\u00f3mica del cuerpo en la que se manifiestan signos cl\u00ednicos de deficiencia de nutrientes o malnutrici\u00f3n. Los labios, la lengua, la mucosa oral y las enc\u00edas en particular tambi\u00e9n indican carencias de vitaminas y\/o minerales, a menudo mucho antes de que se vean afectadas otras partes del cuerpo. Los trastornos como el ardor en la boca y la lengua, as\u00ed como los cambios en el gusto, tambi\u00e9n pueden registrarse de esta forma [11].<\/p>\n<h2 id=\"terapia-nutricional-para-la-desnutricion\">Terapia nutricional para la desnutrici\u00f3n<\/h2>\n<p>Si se ha detectado malnutrici\u00f3n o riesgo de malnutrici\u00f3n en un paciente, debe consultarse a un nutricionista cualificado y, si est\u00e1 indicado, debe iniciarse una terapia nutricional individualizada tras realizar una evaluaci\u00f3n nutricional. En los pacientes m\u00e1s j\u00f3venes, la reducci\u00f3n de la morbilidad y la mortalidad es la m\u00e1xima prioridad; por el contrario, en los pacientes geri\u00e1tricos, la preservaci\u00f3n de la funci\u00f3n, la independencia y la calidad de vida son primordiales [12]. La terapia nutricional en la vejez suele ir m\u00e1s all\u00e1 de las medidas puramente nutricionales e incluye una amplia gama de medidas diferentes que pueden contribuir todas ellas a una ingesta alimentaria adecuada. Estas medidas incluyen, por ejemplo, una visita al dentista, utensilios especiales para comer o la participaci\u00f3n de una ayuda a domicilio o un servicio de comidas [12].<\/p>\n<p>La terapia nutricional tiene como objetivo garantizar que los pacientes reciban un aporte suficiente de energ\u00eda, macro y micronutrientes y l\u00edquidos. El valor orientativo para la ingesta de l\u00edquidos es de 30 ml por kg de peso corporal. Si se produce un aumento de la p\u00e9rdida de l\u00edquidos debido a la sudoraci\u00f3n, la fiebre, la diarrea o los v\u00f3mitos, estas p\u00e9rdidas deben compensarse r\u00e1pidamente. Las necesidades energ\u00e9ticas en reposo disminuyen a lo largo de la vida; el valor orientativo para la ingesta energ\u00e9tica en personas mayores es de unas 30 kcal por kg de peso corporal al d\u00eda. Dependiendo del estado nutricional, la actividad f\u00edsica y la situaci\u00f3n metab\u00f3lica, las necesidades energ\u00e9ticas deben ajustarse en consecuencia. Controlar regularmente su peso corporal le dar\u00e1 una indicaci\u00f3n de si est\u00e1 ingiriendo suficiente energ\u00eda. A diferencia de las necesidades energ\u00e9ticas, las necesidades prote\u00ednicas no disminuyen e incluso aumentan un poco. Con un aporte adecuado de prote\u00ednas, se puede contrarrestar la p\u00e9rdida de masa muscular. Por lo tanto, la ingesta diaria de prote\u00ednas debe ser de al menos 0,8-1,2 g\/kg de peso corporal, siempre que no haya insuficiencia renal [12,13]. Adem\u00e1s de las recomendaciones diet\u00e9ticas, cabe mencionar aqu\u00ed la importancia de la actividad f\u00edsica en la vejez, que tambi\u00e9n favorece la conservaci\u00f3n de la masa muscular, la funci\u00f3n y la calidad de vida [14].<\/p>\n<p>Para alcanzar los objetivos nutricionales, es \u00fatil una estructura regular de comidas. Las comidas principales deben contener siempre una guarnici\u00f3n de almid\u00f3n, como las patatas, y una guarnici\u00f3n de prote\u00ednas. En el desayuno, el acompa\u00f1amiento prote\u00ednico podr\u00eda ser queso, huevo o reques\u00f3n, y en el almuerzo, por ejemplo, carne, huevo o incluso fuentes prote\u00ednicas vegetarianas. Adem\u00e1s, se pueden incluir peque\u00f1os tentempi\u00e9s para conseguir un aporte adecuado de energ\u00eda y prote\u00ednas. La elecci\u00f3n de los alimentos debe basarse en las calor\u00edas y la energ\u00eda. Se prefieren los alimentos ricos en prote\u00ednas como el queso fresco, los frutos secos o el yogur de leche entera. Adem\u00e1s, las comidas pueden enriquecerse con grasas, por ejemplo en forma de aceite de oliva, o con az\u00facar, miel o maltodextrina. Los productos ricos en prote\u00ednas, como la leche desnatada en polvo o las prote\u00ednas en polvo, tambi\u00e9n pueden utilizarse para el enriquecimiento [13].<\/p>\n<p>Si el paciente no puede satisfacer sus necesidades mediante la ingesta normal de alimentos, deben utilizarse suplementos nutricionales orales (SNO). Tambi\u00e9n pueden utilizarse como tentempi\u00e9 entre comidas o como sustituto\/suplemento de una comida. En el contexto de la terapia nutricional para ancianos desnutridos, el uso de ONS es apropiado para estabilizar y mejorar el estado nutricional [15,16]. Las directrices nacionales y europeas de las sociedades m\u00e9dicas de nutrici\u00f3n recomiendan el uso de ONS con un nivel de evidencia A para las personas mayores con desnutrici\u00f3n o en riesgo de desnutrici\u00f3n con el fin de reducir el riesgo de complicaciones y tambi\u00e9n el riesgo de mortalidad [12,17].<\/p>\n<p>Si todas las medidas descritas para la terapia de la malnutrici\u00f3n no son suficientes y persiste un d\u00e9ficit de suministro, debe discutirse con el paciente la alimentaci\u00f3n por sonda o, en \u00faltimo caso, la nutrici\u00f3n parenteral. El requisito previo para el uso de la alimentaci\u00f3n artificial por sonda es siempre que los beneficios esperados superen a las cargas. Los aspectos del pron\u00f3stico y la calidad de vida deben incluirse siempre en la decisi\u00f3n a favor o en contra de la alimentaci\u00f3n artificial por sonda y reevaluarse peri\u00f3dicamente [18]. En estas circunstancias, la inserci\u00f3n de una sonda est\u00e1 indicada en cuanto sea previsible que el paciente no pueda ingerir suficiente alimento por v\u00eda oral, por ejemplo debido a una disfagia. no puede tomar ning\u00fan alimento por v\u00eda oral durante m\u00e1s de tres d\u00edas. La nutrici\u00f3n enteral es siempre preferible a la parenteral. Si un paciente s\u00f3lo necesita ser alimentado por sonda durante poco tiempo, deben utilizarse sondas nasog\u00e1stricas o nasoyeyunales. En el caso de alimentaci\u00f3n por sonda a largo plazo, a partir de unas cuatro semanas, debe discutirse la inserci\u00f3n de una gastrostom\u00eda percut\u00e1nea (PEG) [19]. La nutrici\u00f3n parenteral s\u00f3lo est\u00e1 indicada cuando el paciente ya no tiene un tracto gastrointestinal funcional [18].<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>La desnutrici\u00f3n es frecuente y aumenta con la edad.<\/li>\n<li>El principal s\u00edntoma de malnutrici\u00f3n es la p\u00e9rdida de peso no deseada.<\/li>\n<li>En la terapia nutricional para pacientes geri\u00e1tricos, la atenci\u00f3n se centra en el mantenimiento de la funci\u00f3n, la independencia y la calidad de vida, y el cuidado proporcionado por un nutricionista o terapeuta cualificado y certificado es de gran importancia.<\/li>\n<li>Para las personas mayores sanas, las pautas diarias son 30&nbsp;kcal de energ\u00eda, 0,8-1,2 g de prote\u00ednas y 30 ml de agua por kg de peso corporal.<\/li>\n<li>En el marco de la terapia nutricional para ancianos desnutridos, el uso de alimentos en sorbos es apropiado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Pirlich M, et al: El estudio alem\u00e1n de malnutrici\u00f3n hospitalaria. Nutrici\u00f3n cl\u00ednica 2006; 25: 563-572.<\/li>\n<li>Imoberdorf R, et al: Prevalencia de la desnutrici\u00f3n al ingreso en hospitales suizos. Nutrici\u00f3n cl\u00ednica 2010; 29: 38-41.<\/li>\n<li>Bauer JM, Kaiser MJ, Sieber CC: Evaluaci\u00f3n del estado nutricional en personas mayores: cribado y valoraci\u00f3n nutricional. Opini\u00f3n actual en nutrici\u00f3n cl\u00ednica y cuidados metab\u00f3licos 2010; 13: 8-13.<\/li>\n<li>Bauer JM, et al.: para los participantes en el Simposio BANSS 2006: Malnutrici\u00f3n, sarcopenia y caquexia en las personas mayores: de la fisiopatolog\u00eda al tratamiento. Conclusiones de una reuni\u00f3n internacional de expertos, patrocinada por la Fundaci\u00f3n BANSS. Deutsche medizinische Wochenschrift 2008; 133: 305-310.<\/li>\n<li>L\u00f6ser C: Desnutrici\u00f3n hospitalaria: implicaciones cl\u00ednicas y econ\u00f3micas. Deutsches Arzteblatt internacional 2010; 107: 911-917.<\/li>\n<li>Frei A: Desnutrici\u00f3n hospitalaria &#8211; costes m\u00e9dicos y rentabilidad de la prevenci\u00f3n. Informe encargado por el FOPH. 2006.<\/li>\n<li>Kondrup J, et al: Directrices ESPEN para el cribado nutricional 2002. Nutrici\u00f3n cl\u00ednica 2003; 22: 415-421.<\/li>\n<li>Guigoz Y, Vellas B, Garry PJ: Mini Nutritional Assessment: una herramienta de evaluaci\u00f3n pr\u00e1ctica para calificar el estado nutricional de los pacientes ancianos. Hechos e investigaci\u00f3n en gerontolog\u00eda 1994; 4: 15-59.<\/li>\n<li>Rubenstein LZ, et al: Screening for undernutrition in geriatric practice: developing the short-form Mini-Nutritional Assessment (MNA-SF). Journal of Gerontology: Biology Science and Medical Science 2001; 56: M366-M72.<\/li>\n<li>Ferguson M, et al: Desarrollo de una herramienta de cribado de la desnutrici\u00f3n v\u00e1lida y fiable para pacientes adultos de hospitales de agudos. 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En la terapia nutricional, la supervisi\u00f3n de un nutricionista cualificado es de gran importancia.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":75602,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Malnutrici\u00f3n en pacientes ancianos","footnotes":""},"category":[11478,11316,11288,11354,11552],"tags":[28422,13061,16714,19489,34633],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-338369","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-formacion-continua","category-geriatria","category-medicina-interna-general","category-nutricion","category-rx-es","tag-edad","tag-malnutricion","tag-sintomas-es","tag-terapia-nutricional","tag-valores-de-referencia-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-05-20 23:34:17","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/338369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=338369"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/338369\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/75602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=338369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=338369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=338369"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=338369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}