{"id":339007,"date":"2017-11-19T01:00:00","date_gmt":"2017-11-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva\/"},"modified":"2017-11-19T01:00:00","modified_gmt":"2017-11-19T00:00:00","slug":"el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva\/","title":{"rendered":"El lado femenino de la medicina deportiva"},"content":{"rendered":"<p><strong>Una evaluaci\u00f3n exhaustiva de medicina deportiva sobre el papel del g\u00e9nero en relaci\u00f3n con el rendimiento deportivo tambi\u00e9n incluye la influencia de la actividad deportiva en diversas funciones corporales femeninas, como el ciclo menstrual. Asimismo, deben tenerse en cuenta los h\u00e1bitos alimentarios adaptados a los diferentes deportes y sus efectos sobre el estado de salud.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size:10px\"><a href=\"https:\/\/www.medizinonline.com\/artikel\/die-weibliche-seite-der-sportmedizin\"><em>Puede leer la primera parte de este art\u00edculo en el n\u00famero&nbsp;9 de HAUSARZT PRAXIS.<\/em><\/a><\/span><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<h2 id=\"ciclo-femenino-y-deporte\">Ciclo femenino y deporte<\/h2>\n<p>La menstruaci\u00f3n muestra algunas correlaciones relevantes con la actividad deportiva. Por ejemplo, las j\u00f3venes deportistas pueden experimentar un retraso en su primer sangrado (menarquia) si su porcentaje de grasa corporal desciende &lt;17% debido al ejercicio f\u00edsico (excesivo)&nbsp; [2]. La ausencia de menstruaci\u00f3n (amenorrea) afecta a menudo a las deportistas cuyo deporte exige una figura esbelta, es decir, con poca grasa corporal. La literatura disponible contiene una gran variedad de cifras porcentuales de este fen\u00f3meno, que oscilan entre el 1 y el 44% de las atletas afectadas [1]. Al analizar la influencia de la menstruaci\u00f3n y el deporte, surge la pregunta de en qu\u00e9 fase del ciclo el rendimiento atl\u00e9tico es mayor. El \u00f3ptimo de rendimiento para la mayor\u00eda de las atletas parece estar en la fase postmenstrual. La explicaci\u00f3n es posiblemente el aumento del nivel de estr\u00f3genos durante esta fase. Por el contrario, la fase premenstrual se considera desfavorable para el rendimiento. Durante la menstruaci\u00f3n propiamente dicha, la mayor\u00eda de las mujeres describen capacidades constantes o incluso mejoradas [2]. Se sabe por el mundo del deporte que los mejores rendimientos se alcanzaron en todas las fases del ciclo menstrual, lo que significar\u00eda que, al menos para las deportistas de \u00e9lite, el ciclo menstrual no influye en el rendimiento.<\/p>\n<p>Actualmente se habla cada vez m\u00e1s del llamado ciclo largo. Los preparados hormonales (p\u00edldora anticonceptiva) se toman de forma que el ciclo se prolongue sin hemorragias intermitentes abortivas. Por ejemplo, la atleta femenina tiene la posibilidad de influir hormonalmente en la competici\u00f3n y evitar los dolores menstruales. Normalmente, se completan de tres a cuatro ciclos antes de permitir una sangr\u00eda de terminaci\u00f3n. A\u00fan no se dispone de resultados a largo plazo sobre este procedimiento, por lo que todav\u00eda no se puede evaluar la influencia sobre la fertilidad o el efecto a largo plazo sobre el metabolismo \u00f3seo.<\/p>\n<p>En vista de una competici\u00f3n importante, a veces es conveniente posponer el periodo menstrual. Debe actuarse con cautela en este enfoque; la administraci\u00f3n de hormonas sexuales con este fin debe seguir siendo una excepci\u00f3n. En los atletas m\u00e1s j\u00f3venes, debe tenerse en cuenta en este contexto la posibilidad de un cierre prematuro de la articulaci\u00f3n epifisaria [1].<\/p>\n<p>Los anticonceptivos no est\u00e1n en la lista de dopaje. Sin embargo, s\u00ed que se pueden encontrar algunos medicamentos espec\u00edficos para mujeres. Por lo tanto, para los deportistas de competici\u00f3n, como para el resto de pacientes, la recomendaci\u00f3n es tener en cuenta las prescripciones m\u00e9dicas. La necesidad de prescribir medicaci\u00f3n tambi\u00e9n puede reducirse simplemente por el hecho de que las mujeres que hacen ejercicio con regularidad tienen menos dolencias relacionadas con el ciclo en general.<\/p>\n<h2 id=\"equilibrio-del-hierro\">Equilibrio del hierro<\/h2>\n<p>En relaci\u00f3n con la menstruaci\u00f3n est\u00e1 el equilibrio de hierro de la mujer. El hierro es un oligoelemento importante en el organismo. Es necesario para diversas funciones corporales, principalmente para el transporte de ox\u00edgeno a trav\u00e9s de su uni\u00f3n en el pigmento rojo de la sangre, la hemoglobina. Las mujeres deportistas corren un mayor riesgo debido a la mayor p\u00e9rdida de hierro durante la menstruaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n al consumo de hierro durante el esfuerzo f\u00edsico, entre otras cosas a trav\u00e9s de la secreci\u00f3n de sudor. Tienen un mayor volumen sangu\u00edneo con la correspondiente mayor necesidad de hierro, y tambi\u00e9n suelen tener una dieta deficiente. Por tanto, tiene sentido prestar atenci\u00f3n a una dieta equilibrada, aunque el organismo s\u00f3lo absorba el 10% del hierro contenido en los alimentos. Adem\u00e1s, las mediciones peri\u00f3dicas de los niveles s\u00e9ricos de ferritina est\u00e1n indicadas en las deportistas, especialmente cuando aparecen uno o varios s\u00edntomas sospechosos de carencia de hierro, pero tambi\u00e9n como parte de los reconocimientos m\u00e9dicos deportivos recomendados regularmente. Hoy en d\u00eda, existen nuevos valores umbral&nbsp;: ferritina s\u00e9rica &gt;50&nbsp;ng\/ml (doctrina hasta ahora &gt;20&nbsp;ng\/ml para mujeres en edad menstrual), aproximadamente 100-200&nbsp;ng\/ml se considera el valor \u00f3ptimo para ambos sexos [2].<\/p>\n<h2 id=\"comportamiento-alimentario-y-deporte\">Comportamiento alimentario y deporte<\/h2>\n<p>Se mencion\u00f3 el riesgo de deficiencias nutricionales en ciertas atletas femeninas. Un t\u00e9rmino que se menciona con frecuencia en el \u00e1mbito de la salud y el deporte femeninos es la triada de la atleta femenina, un complejo de enfermedades en las mujeres que consiste en trastornos alimentarios, alteraciones de los ciclos menstruales (oligo\/amenorrea) y disminuci\u00f3n de la calidad \u00f3sea (osteopenia\/osteoporosis). Los componentes individuales tambi\u00e9n pueden darse de forma aislada, pero a menudo se condicionan e influyen mutuamente. Curiosamente, este cuadro cl\u00ednico -que ahora tambi\u00e9n parece darse en atletas- se abrevia como FAT (\u00a1grasa!). El alto rendimiento f\u00edsico, con la correspondiente necesidad cal\u00f3rica, por un lado, y la b\u00fasqueda de un f\u00edsico ideal, por otro, especialmente en deportes de influencia est\u00e9tica como la gimnasia, el ballet, etc., conducen a la malnutrici\u00f3n, que a menudo se asocia a alteraciones del ciclo menstrual. Ambas cosas, a su vez, afectan negativamente al metabolismo \u00f3seo, la masa \u00f3sea se vuelve menor e inferior y aumenta el riesgo de fracturas por estr\u00e9s y otras lesiones. Es crucial reconocer el problema. Por ejemplo, toda paciente con fractura por fatiga debe ser interrogada espec\u00edficamente sobre irregularidades menstruales y h\u00e1bitos alimentarios. Si se identifica una triada de la mujer deportista, debe adoptarse una estrategia de tratamiento multidisciplinar para abordar los diferentes aspectos.<\/p>\n<h2 id=\"diferencias-de-genero\">Diferencias de g\u00e9nero<\/h2>\n<p>Se conocen otras diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero a nivel de otros sistemas org\u00e1nicos, por ejemplo en el sistema cardiovascular, el sistema respiratorio, o en el contexto del metabolismo general y la termorregulaci\u00f3n. Las diferencias mencionadas no se discutir\u00e1n m\u00e1s en este marco, pero estas diferencias morfol\u00f3gicas, estructurales y funcionales tienen l\u00f3gicamente una influencia directa en las formas de estr\u00e9s motor m\u00e1s importantes, los factores de condici\u00f3n. Debido a los menores par\u00e1metros de rendimiento cardiopulmonar, las mujeres tienen una capacidad de resistencia menor en t\u00e9rminos absolutos que los hombres. En todas las formas de fuerza (fuerza m\u00e1xima, fuerza r\u00e1pida, resistencia a la fuerza), las mujeres son claramente inferiores a los hombres debido principalmente a su menor masa muscular. En general, la velocidad de las mujeres es menor que la de los hombres debido al componente de fuerza necesario, pero la capacidad psicomotriz, que tambi\u00e9n es indispensable para la velocidad, es id\u00e9ntica. Debido a las diferentes propiedades tisulares de los ligamentos, tendones y m\u00fasculos, las mujeres suelen tener m\u00e1s movilidad que los hombres. Por \u00faltimo, la destreza y la agilidad, es decir, las cualidades coordinativas de la mujer, son iguales a las del hombre, si no se requiere una fuerza descomunal.<\/p>\n<h2 id=\"conclusion\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>As\u00ed pues, el hombre y la mujer difieren en varios aspectos biol\u00f3gicos, lo que, sin embargo, no significa en absoluto la superioridad o inferioridad de un sexo sobre el otro, sino que es m\u00e1s bien la expresi\u00f3n de diferentes tareas biol\u00f3gicas para la preservaci\u00f3n de la especie. A lo largo de la historia del deporte, los hombres en posiciones de poder han abusado de estas diferencias bas\u00e1ndose en argumentos sociales, morales y pseudobiol\u00f3gicos, en su mayor\u00eda cuestionables, para &#8220;proteger&#8221; a las mujeres. Sin embargo, con el desarrollo del papel social de ambos sexos en la sociedad, la situaci\u00f3n se ha suavizado en gran medida y el n\u00famero de mujeres que participan en el deporte ha aumentado r\u00e1pidamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Las caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas descritas (y otras) de las mujeres en el deporte deben tenerse en cuenta en la medicina deportiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Weineck J.: Sportbiologie. Editorial Spitta 2004<\/li>\n<li>Schaub BS: El s\u00edndrome ferrop\u00e9nico, diagn\u00f3stico y terapia. Ars Medici 1\/2006: 1-5.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2017; 12(10): 4-6<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una evaluaci\u00f3n exhaustiva de medicina deportiva sobre el papel del g\u00e9nero en relaci\u00f3n con el rendimiento deportivo tambi\u00e9n incluye la influencia de la actividad deportiva en diversas funciones corporales femeninas,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":71379,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Medicina de g\u00e9nero - Parte 2","footnotes":""},"category":[11369,11291,11288,11470,11552],"tags":[36028,36007,32126,14709,36001,36021,18720,29970,36015],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-339007","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-ginecologia","category-medicina-deportiva","category-medicina-interna-general","category-noticias","category-rx-es","tag-ciclo-femenino","tag-comportamiento-alimentario","tag-medicina-de-genero-es","tag-medicina-deportiva","tag-menstruacion","tag-mujer-y-deporte","tag-osteoporosis-es","tag-rendimiento-es","tag-triada-de-la-mujer-atleta","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-05-06 05:49:18","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/339007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=339007"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/339007\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/71379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=339007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=339007"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=339007"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=339007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}