{"id":339310,"date":"2017-10-14T02:00:00","date_gmt":"2017-10-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva-2\/"},"modified":"2017-10-14T02:00:00","modified_gmt":"2017-10-14T00:00:00","slug":"el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-lado-femenino-de-la-medicina-deportiva-2\/","title":{"rendered":"El lado femenino de la medicina deportiva"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hubo una larga lucha hasta que los logros deportivos sobresalientes de las atletas femeninas recibieron el mismo reconocimiento que los de los atletas masculinos. Desde entonces, ha aumentado el debate sobre la comparabilidad del rendimiento deportivo entre ambos sexos. Parte del debate se centra en las diferencias f\u00edsicas entre mujeres y hombres y la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 impacto tienen en el rendimiento.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Diversas publicaciones sobre el tema de &#8220;la mujer y el deporte&#8221; comienzan mencionando las dificultades anteriores de las atletas para participar en los Juegos Ol\u00edmpicos, a la medida de todos los acontecimientos deportivos en general. El rocoso camino de las mujeres hacia Olimpia es sumamente interesante desde un punto de vista hist\u00f3rico. Este art\u00edculo comenzar\u00e1 con los requisitos de elegibilidad de las atletas, ahora fundamentalmente revisados. Con motivo de los \u00faltimos Juegos Ol\u00edmpicos de verano en R\u00edo de Janeiro, se concedieron medallas en 28 deportes diferentes (desde el B para el b\u00e1dminton hasta el V para el voleibol), en 27 de los cuales se &#8220;permiti\u00f3&#8221; la participaci\u00f3n de hombres, y en gimnasia r\u00edtmica la lista de participantes incluso estaba formada exclusivamente por gimnastas femeninas. En poco m\u00e1s de 100 a\u00f1os, la situaci\u00f3n con respecto a los criterios de admisi\u00f3n ha cambiado as\u00ed radicalmente, incluso si, desde una perspectiva global, las mujeres siguen teniendo que luchar con grandes problemas en muchos pa\u00edses (pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, estados isl\u00e1micos). Por ejemplo, apenas hay actividades deportivas para las mujeres o no se les permite aparecer descubiertas en p\u00fablico por motivos religiosos. El entrenamiento conjunto con hombres suele ser completamente tab\u00fa. No obstante, se puede afirmar en&nbsp; que, desde el punto de vista de la medicina deportiva, este cambio demuestra claramente que las preocupaciones iniciales e injustificadas por la salud han remitido.<\/p>\n<p>Sin embargo, estos cambios sociol\u00f3gicos no significan en absoluto que las mujeres no muestren diferencias en t\u00e9rminos de actividad deportiva con respecto a los hombres, y ahora es necesario examinar m\u00e1s de cerca estas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<h2 id=\"el-fisico-en-comparacion-con-el-genero\">El f\u00edsico en comparaci\u00f3n con el g\u00e9nero<\/h2>\n<p>Empecemos por las diferencias m\u00e1s evidentes relativas a la morfolog\u00eda. Como es sabido, las mujeres y los hombres tienen diferencias constitucionales caracter\u00edsticas. Por t\u00e9rmino medio, las mujeres son 10-15&nbsp;cm m\u00e1s bajas y 10-20&nbsp;kg m\u00e1s ligeras que los hombres. La raz\u00f3n de su menor tama\u00f1o es la maduraci\u00f3n esquel\u00e9tica m\u00e1s r\u00e1pida inducida hormonalmente y el cierre m\u00e1s temprano asociado de las placas de crecimiento [1]. Tambi\u00e9n es (bien) visible la llamada acentuaci\u00f3n del torso del sexo femenino frente a la acentuaci\u00f3n de las extremidades del masculino. En comparaci\u00f3n con los hombres, las mujeres tienen las extremidades m\u00e1s cortas y el torso relativamente m\u00e1s largo. Desde un punto de vista morfol\u00f3gico, la mujer tiene los hombros m\u00e1s estrechos que el hombre, por lo que se la califica de ancha de pelvis. La anchura de la pelvis representa aproximadamente el 55% de la longitud del torso, mientras que en los hombres es s\u00f3lo del 50% <strong>(Fig. 1) <\/strong>. Esta caracter\u00edstica es importante en medicina deportiva, porque esta anchura de cadera conduce compensatoriamente a una posici\u00f3n X-B fisiol\u00f3gica. Junto con la flotabilidad del torso, esta posici\u00f3n de g\u00e9nova-valga favorece un desplazamiento hacia abajo del centro de gravedad del cuerpo, lo que puede tener un efecto negativo en la pr\u00e1ctica deportiva, especialmente en las disciplinas de carrera y salto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-9158\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/abb1_hp9_s6.jpg\" style=\"height:65px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1184\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"mamiferos-y-actividad-deportiva\">Mam\u00edferos y actividad deportiva<\/h2>\n<p>Una de las diferencias morfol\u00f3gicas m\u00e1s evidentes entre macho y hembra son las mamas. Este \u00f3rgano desempe\u00f1a un papel central, tambi\u00e9n en t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos, como elemento de autoestima e imagen corporal. Pero tambi\u00e9n en el contexto del deporte, donde parecen desencadenar algunos problemas. Apenas se sabe de nuestra \u00e9poca que casi una de cada cinco mujeres se abstiene de la actividad f\u00edsica a causa de sus pechos, que se consideran una desventaja. Entre las quejas comunicadas se incluyen las miradas de incomodidad en los pechos grandes, pero tambi\u00e9n el dolor [3]. Hay que tener en cuenta aqu\u00ed que las mamas, dependiendo de su volumen, con un peso de hasta 200 g por lado, pueden tener ciertamente un impacto en la postura. El dolor lumbar con pechos grandes no es infrecuente. Se conocen algunos casos de reducci\u00f3n de pl\u00e1sticos en deportes de \u00e9lite (la finalista de Roland-Garros 2017, tenis). Tambi\u00e9n puede haber un dolor m\u00e1s localizado debido a los movimientos m\u00e1s amplios del \u00f3rgano durante la actividad f\u00edsica. Un reciente estudio brit\u00e1nico ha podido demostrar que el pecho femenino se mueve mucho m\u00e1s de lo que se pensaba, y en todas direcciones, no s\u00f3lo hacia arriba y hacia abajo [4]. Este hallazgo fue independiente del tama\u00f1o de la mama. Las mujeres con pechos peque\u00f1os pueden experimentar dolor durante el ejercicio, al igual que las atletas con pechos grandes. Esto puede atribuirse a lesiones del ligamento de Cooper, el \u00fanico sistema anat\u00f3mico de suspensi\u00f3n de la mama. Estas consideraciones est\u00e1n estrechamente ligadas a la elecci\u00f3n del soporte pectoral; con mucho, no todos los modelos son adecuados para el deporte. No s\u00f3lo los fabricantes, sino tambi\u00e9n los especialistas m\u00e9dicos recomiendan tener el mismo cuidado al elegir un sujetador adecuado para el deporte que al elegir unas zapatillas para correr. De hecho, ser\u00eda lamentable que se disuadiera a las mujeres de realizar actividad f\u00edsica, ya que la actividad f\u00edsica regular parece tener un efecto protector demostrado contra el desarrollo de tumores malignos de mama [5].<\/p>\n<p>En el contexto m\u00e1s amplio del deporte y su influencia en el tejido mamario, hay que mencionar los traumatismos directos (golpes, cinturones de seguridad, balones, etc.).&nbsp;  Una vez m\u00e1s, la protecci\u00f3n que proporciona la ropa desempe\u00f1a un papel importante. Los hematomas resultantes tienden a calcificarse, lo que puede provocar ciertas dificultades en la interpretaci\u00f3n de las mamograf\u00edas.<\/p>\n<p>El \u00faltimo punto a mencionar es la alteraci\u00f3n de ciertos equilibrios hormonales por los repetidos golpes en los senos. Seg\u00fan se lleve o no un sujetador deportivo mientras se corre, se han descrito fluctuaciones en la secreci\u00f3n de prolactina, as\u00ed como amenorrea [6] y puede producirse galactorrea en ausencia de sujeci\u00f3n. Por lo tanto, merece la pena preguntarse por estos h\u00e1bitos de vestimenta en el caso de los trastornos endocrinol\u00f3gicos de las corredoras.<\/p>\n<h2 id=\"estructura-osea\">Estructura \u00f3sea<\/h2>\n<p>Si observamos la estructura \u00f3sea con respecto a las diferencias espec\u00edficas de cada sexo, podemos ver que el sexo femenino tiene una estructura \u00f3sea m\u00e1s &#8220;ligera&#8221; en comparaci\u00f3n con el masculino, combinada con un menor grado de mineralizaci\u00f3n (peso alrededor de un 25% m\u00e1s ligero). Como consecuencia, cabe esperar una resistencia mec\u00e1nica m\u00e1s d\u00e9bil, lo que muy probablemente explica que el riesgo de fracturas por estr\u00e9s sea entre 2 y 6 veces mayor [1]. En t\u00e9rminos de masa muscular, las mujeres tienen un buen 10% menos de masa muscular que los hombres. Parece que tambi\u00e9n existen diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero en la composici\u00f3n de las fibras musculares: la fibra muscular de tipo I predomina en las mujeres. Adem\u00e1s, el \u00e1rea transversal de la fibra muscular es mucho menor en las mujeres (15-40%), lo que explica en \u00faltima instancia por qu\u00e9 la fuerza m\u00e1xima del sexo femenino tambi\u00e9n es inferior a la de los hombres en una proporci\u00f3n similar. Todas estas peculiaridades, reforzadas por las influencias anat\u00f3micas y hormonales ya comentadas, explican el riesgo de lesi\u00f3n casi 10 veces mayor de las roturas del ligamento cruzado anterior [2]. El \u00faltimo punto a mencionar es el dep\u00f3sito de grasa m\u00e1s generoso de las mujeres en comparaci\u00f3n con los hombres. La diferencia es de aproximadamente un 10% [7]. Este factor, combinado con un esqueleto m\u00e1s ligero, confiere a la mujer una menor densidad corporal, que en combinaci\u00f3n con la anatom\u00eda p\u00e9lvica, la posici\u00f3n m\u00e1s baja del centro de gravedad del cuerpo y la mayor longitud del torso es responsable de las ventajas en t\u00e9rminos de posici\u00f3n de nado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.medizinonline.com\/artikel\/die-weibliche-seite-der-sportmedizin-0\"><em>Puede leer la segunda parte de este art\u00edculo en el n\u00famero&nbsp;10 de HAUSARZT PRAXIS.<\/em><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\nLiteratura:<\/p>\n<ol>\n<li>Neumann G, Buhl H: Requisitos biol\u00f3gicos previos del rendimiento y aspectos de la fisiolog\u00eda del ejercicio en mujeres entrenadas. Med Sport 1981; 21: 154-160.<\/li>\n<li>Weineck J.: Sportbiologie. Editorial Spitta 2004<\/li>\n<li>Burnett E, et al: La influencia del pecho en la participaci\u00f3n en la actividad f\u00edsica de las mujeres. J&nbsp;Phys Act Health 2015; 12(4): 588-594.<\/li>\n<li>Risius D, et al.: Cinem\u00e1tica multiplanar de la mama durante diferentes modalidades de ejercicio. Eur J&nbsp;Sport Sci 2015; 15(2): 111-117.<\/li>\n<li>Lynch BM, et al: Actividad f\u00edsica y prevenci\u00f3n del c\u00e1ncer de mama. Resultados recientes Cancer Res 2011; 186: 13-42.<\/li>\n<li>Prior J, et al: Los cambios de prolactina con el ejercicio var\u00edan con el movimiento de la mama: An\u00e1lisis de la carrera a pie frente al ciclismo. Fertilidad y esterilidad 1981; 36:268.<\/li>\n<li>Tomasistas J, Haber P.: Fisiolog\u00eda del rendimiento, libro de texto para fisioterapeutas y entrenadores deportivos. Sprinter Verlag Berlin Heidelberg 2016.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\n<em>PR\u00c1CTICA GP 2017; 12(9): 6-8<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo una larga lucha hasta que los logros deportivos sobresalientes de las atletas femeninas recibieron el mismo reconocimiento que los de los atletas masculinos. 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