{"id":339469,"date":"2017-08-21T02:00:00","date_gmt":"2017-08-21T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/fiebre-en-los-ninos-a-menudo-asociada-a-preocupacion-e-incertidumbre\/"},"modified":"2017-08-21T02:00:00","modified_gmt":"2017-08-21T00:00:00","slug":"fiebre-en-los-ninos-a-menudo-asociada-a-preocupacion-e-incertidumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/fiebre-en-los-ninos-a-menudo-asociada-a-preocupacion-e-incertidumbre\/","title":{"rendered":"Fiebre en los ni\u00f1os &#8211; a menudo asociada a preocupaci\u00f3n e incertidumbre"},"content":{"rendered":"<p><strong>La fiebre es un s\u00edntoma com\u00fan en los ni\u00f1os y no suele ser motivo de preocupaci\u00f3n si por lo dem\u00e1s gozan de buena salud general. Como objetivo m\u00e1s importante, primero debe aclararse la causa de la fiebre. La reducci\u00f3n de la fiebre con medicaci\u00f3n debe depender principalmente del estado general del ni\u00f1o, no de la temperatura.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>La fiebre en los ni\u00f1os es una de las razones m\u00e1s comunes por las que los padres acuden al m\u00e9dico. La fiebre alta siempre provoca preocupaci\u00f3n e incertidumbre, incluso entre los profesionales. La fiebre no es una enfermedad, sino s\u00f3lo un s\u00edntoma que puede incluso influir positivamente en las defensas del organismo contra las infecciones. Por lo tanto, si se debe tratar la fiebre y c\u00f3mo hacerlo depende menos del nivel de la temperatura que de la causa de la fiebre y del estado general del ni\u00f1o.<\/p>\n<h2 id=\"fisiologia-de-la-regulacion-de-la-temperatura\">Fisiolog\u00eda de la regulaci\u00f3n de la temperatura<\/h2>\n<p>La temperatura del cuerpo humano var\u00eda entre 35,6 y 37,5\u00b0C en funci\u00f3n de la edad, la hora del d\u00eda y la actividad f\u00edsica. Aunque la fiebre es un s\u00edntoma com\u00fan, no existe una definici\u00f3n universal de la temperatura a partir de la cual se habla de fiebre. La mayor\u00eda de las veces, sin embargo, se fija como l\u00edmite 38 o 38,5\u00b0C.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista patog\u00e9nico, la fiebre est\u00e1 causada por un ajuste mediado por citocinas del punto de consigna de la temperatura end\u00f3gena en el hipot\u00e1lamo: las interleucinas, el interfer\u00f3n y el factor de necrosis tumoral liberados perif\u00e9ricamente provocan un aumento de la s\u00edntesis de prostaglandinas (especialmente PGE2) en el hipot\u00e1lamo, a consecuencia de lo cual la temperatura corporal aumenta hasta que se alcanza el nuevo valor objetivo. Este aumento de la temperatura se consigue mediante la congelaci\u00f3n (temblores musculares a escalofr\u00edos, etc.), la reducci\u00f3n de la circulaci\u00f3n cut\u00e1nea y el aumento de la actividad metab\u00f3lica. Se discute si la fatiga frecuentemente observada asociada a la fiebre puede explicarse por el aumento de los niveles de IL-1 y el dolor muscular y de las extremidades por el aumento de los niveles de PGE2. Una taquicardia leve con fiebre es normal [1].<\/p>\n<h2 id=\"medicion-de-la-temperatura-corporal\">Medici\u00f3n de la temperatura corporal<\/h2>\n<p>La temperatura rectal suele considerarse el patr\u00f3n oro de la medici\u00f3n de la temperatura. Aunque esta medici\u00f3n es f\u00e1cil de realizar y m\u00e1s fiable para los beb\u00e9s, los ni\u00f1os mayores suelen encontrarla muy inc\u00f3moda. En la pr\u00e1ctica, en mi opini\u00f3n, el nivel exacto de la temperatura no desempe\u00f1a un papel tan decisivo como para insistir en una medici\u00f3n rectal. Baso mi decisi\u00f3n terap\u00e9utica en otros factores adem\u00e1s del nivel exacto de la temperatura. No obstante, es aconsejable preguntar a los padres por la temperatura que tomaron, ya que la percepci\u00f3n subjetiva de lo que es la fiebre var\u00eda mucho: los padres ansiosos suelen interpretar incluso temperaturas inferiores a 39\u00b0C como preocupantes y declaran en su historial m\u00e9dico que el ni\u00f1o tuvo &#8220;fiebre alta&#8221;.<\/p>\n<h2 id=\"aclarar-la-causa-de-la-fiebre\">Aclarar la causa de la fiebre<\/h2>\n<p>Especialmente en la infancia, la fiebre es un s\u00edntoma muy com\u00fan y t\u00edpico. En la mayor\u00eda de los casos, se trata en realidad de un s\u00edntoma acompa\u00f1ante inofensivo de las enfermedades infecciosas que rara vez requiere tratamiento. Que sea as\u00ed depende de la causa y de las enfermedades concomitantes. En la atenci\u00f3n m\u00e9dica de los ni\u00f1os con fiebre, el esclarecimiento del diagn\u00f3stico diferencial de la causa de la fiebre reviste una importancia fundamental. Si se puede tratar la enfermedad subyacente, la temperatura corporal tambi\u00e9n vuelve a la normalidad en casi todos los casos. En caso de fiebre nueva, es importante averiguar si se debe a una infecci\u00f3n v\u00edrica, una infecci\u00f3n bacteriana u otras causas poco frecuentes. Sin embargo, existe poca correlaci\u00f3n entre el nivel y la duraci\u00f3n de la fiebre y la gravedad o el riesgo de complicaciones de la enfermedad.<\/p>\n<p>Por regla general, la fiebre en s\u00ed no es peligrosa y la retenci\u00f3n de fiebre no reduce la morbilidad de una enfermedad. Al contrario: hay indicios de que el sistema inmunol\u00f3gico funciona mejor con una fiebre moderada (hasta 40\u00baC), es decir, que la fiebre tambi\u00e9n tiene una funci\u00f3n fisiol\u00f3gica. Las excepciones a esta regla son las constelaciones en las que el aumento del metabolismo en el contexto de la fiebre somete al sistema cardiopulmonar a una tensi\u00f3n adicional excesiva. El aumento del metabolismo alcanza un l\u00edmite cr\u00edtico mucho m\u00e1s r\u00e1pido cuando no hay reservas. Este puede ser el caso en el shock agudo o en ciertas enfermedades subyacentes raras como los trastornos metab\u00f3licos, las lesiones cerebrales traum\u00e1ticas o las enfermedades cardiopulmonares. Las alteraciones del equilibrio h\u00eddrico y electrol\u00edtico o la sensaci\u00f3n grave de enfermedad con malestar general severo tambi\u00e9n pueden requerir una terapia sintom\u00e1tica [2].<\/p>\n<p>En determinadas situaciones con un alto riesgo de infecciones graves, se requiere un esclarecimiento r\u00e1pido y exhaustivo, as\u00ed como un tratamiento generoso y precoz, por ejemplo en ni\u00f1os con neutropenia, infecci\u00f3n por VIH o en lactantes en los tres primeros meses de vida.<\/p>\n<p>Los siguientes comentarios se refieren a la fiebre frecuente en el grupo de ni\u00f1os previamente sanos sin enfermedades subyacentes preexistentes significativas [3].<\/p>\n<h2 id=\"fiebre-sin-foco\">Fiebre sin foco<\/h2>\n<p>Desde el punto de vista del m\u00e9dico, la fiebre sin foco es en realidad la constelaci\u00f3n m\u00e1s preocupante, porque no hay que pasar por alto una infecci\u00f3n bacteriana grave e invasiva y\/o una sepsis que pueden tratarse con antibi\u00f3ticos, y la diferenciaci\u00f3n entre g\u00e9nesis bacteriana y v\u00edrica es terap\u00e9uticamente crucial. Por lo tanto, en t\u00e9rminos de diagn\u00f3stico diferencial, debe distinguirse entre<\/p>\n<ul>\n<li>una infecci\u00f3n v\u00edrica que (a excepci\u00f3n de la infecci\u00f3n por herpes simple) s\u00f3lo se trata sintom\u00e1ticamente,<\/li>\n<li>una infecci\u00f3n bacteriana invasiva grave hasta la sepsis y<\/li>\n<li>Una infecci\u00f3n bacteriana focal (especialmente meningitis, neumon\u00eda o infecci\u00f3n del tracto urinario).<\/li>\n<\/ul>\n<p>tener lugar.<\/p>\n<p>Dado que la infecci\u00f3n del tracto urinario es la segunda causa m\u00e1s frecuente de fiebre sin foco despu\u00e9s de las infecciones v\u00edricas, especialmente en los lactantes (pero tambi\u00e9n en todas las edades), un correcto examen de orina forma parte absolutamente de la evaluaci\u00f3n cl\u00ednica. Una bolsa de orina s\u00f3lo es utilizable en caso de un resultado discreto, ya que hay muchos falsos positivos pero apenas falsos negativos. Si, por el contrario, la orina de la bolsa es conspicua, deber\u00e1 recogerse de nuevo orina de la forma m\u00e1s est\u00e9ril posible (recogida est\u00e9ril de orina a mitad del chorro, sondaje vesical o punci\u00f3n suprap\u00fabica) y examinarse cuidadosamente.<\/p>\n<p>En general, las bacteriemias ocultas o las sepsis incipientes son muy poco frecuentes, y la incidencia de meningitis causadas por Haemophilus influenzae tipo B, neumococos y meningococos tipo C tambi\u00e9n ha disminuido significativamente desde la introducci\u00f3n de las vacunaciones. Un ni\u00f1o gravemente enfermo en mal estado general debe, no obstante, ser ingresado como paciente en observaci\u00f3n. Los reci\u00e9n nacidos o los ni\u00f1os en los tres primeros meses de vida corren claramente el mayor riesgo, por lo que deben ser controlados muy generosamente como pacientes hospitalizados [4,5]. En caso de deterioro agudo o de aparici\u00f3n de nuevos s\u00edntomas adicionales, puede iniciarse r\u00e1pidamente una terapia antibi\u00f3tica calculada si es necesario.<\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de los an\u00e1lisis de orina, las pruebas de laboratorio no son obligatorias. La determinaci\u00f3n de la PCR y el recuento sangu\u00edneo pueden apoyar la evaluaci\u00f3n cl\u00ednica, pero no son concluyentes en un sentido u otro. Algunas enfermedades v\u00edricas tambi\u00e9n pueden ir acompa\u00f1adas de una PCR elevada; por el contrario, una PCR baja no descarta una infecci\u00f3n bacteriana si el curso de la enfermedad es corto (menos de doce horas). Si el paciente se encuentra en buen estado general y no hay enfermedades previas ni factores de riesgo, se puede organizar una observaci\u00f3n ambulatoria con nueva presentaci\u00f3n al d\u00eda siguiente [4].<\/p>\n<h2 id=\"terapia-en-funcion-del-estado-general-del-nino\">Terapia en funci\u00f3n del estado general del ni\u00f1o<\/h2>\n<p>Para los ni\u00f1os por lo dem\u00e1s sanos, la fiebre no suele suponer un riesgo adicional para la salud. No influye negativamente en el curso o el resultado de una enfermedad. Por lo tanto, el objetivo principal de una terapia no puede ser simplemente bajar la temperatura corporal a valores normales. La terapia para reducir la fiebre s\u00f3lo est\u00e1 indicada si mejora el bienestar del ni\u00f1o. Con valores inferiores a 38,5\u00b0C, la terapia antifebril s\u00f3lo est\u00e1 indicada en casos raros y excepcionales.<\/p>\n<p>El riesgo de convulsiones febriles (un temor com\u00fan de los padres, sobre todo si ya se ha producido una convulsi\u00f3n febril) no puede reducirse mediante la administraci\u00f3n profil\u00e1ctica de antipir\u00e9ticos, por lo que no se trata de una indicaci\u00f3n de medicaci\u00f3n antifebril. Por otra parte, una buena educaci\u00f3n de los padres es fundamental.<\/p>\n<p>A menudo, no son necesarios ni diagn\u00f3sticos ni terapias espec\u00edficas. Mientras el ni\u00f1o beba y juegue, se puede esperar la curaci\u00f3n normal de una infecci\u00f3n. S\u00f3lo es necesaria una aclaraci\u00f3n adicional si el estado del ni\u00f1o se deteriora significativamente o si ya no ingiere suficientes l\u00edquidos.<\/p>\n<p>Las medidas para reducir la fiebre pueden ser \u00fatiles si el aumento de la temperatura corporal va acompa\u00f1ado de un malestar f\u00edsico grave o una sensaci\u00f3n de enfermedad, si hay alteraciones en el equilibrio de agua y sal o si el ni\u00f1o padece una enfermedad subyacente grave. Es importante acompa\u00f1ar la terapia de apoyo con una ingesta suficiente de l\u00edquidos, ya que, por un lado, la necesidad de l\u00edquidos aumenta con la fiebre y, por otro, la propia deshidrataci\u00f3n puede ser la causa de un aumento de la temperatura (&#8220;fiebre de sed&#8221;) [2].<\/p>\n<h2 id=\"medicamentos\">Medicamentos<\/h2>\n<p>El paracetamol y el ibuprofeno son los principales f\u00e1rmacos utilizados para reducir la fiebre en los ni\u00f1os. Pueden considerarse seguros debido a su larga experiencia. Aunque otros f\u00e1rmacos como el metamizol o los esteroides tambi\u00e9n son eficaces, quedan reservados para casos excepcionales debido a su gama de efectos secundarios. El \u00e1cido acetilsalic\u00edlico (AAS) no debe utilizarse por el riesgo de s\u00edndrome de Reye, a pesar de su gran eficacia [6].<\/p>\n<p>La fiebre sigue siendo una de las afecciones m\u00e1s temidas por los padres porque se asocia a enfermedades graves, da\u00f1os cerebrales, convulsiones y muerte. De hecho, la toxicidad de los f\u00e1rmacos antipir\u00e9ticos (especialmente en caso de errores de dosificaci\u00f3n) es en realidad el problema m\u00e1s relevante [7]. Por ello, desde hace tiempo se desaconseja el uso alternado de paracetamol e ibuprofeno, que todav\u00eda se recomienda con frecuencia, aunque con ello se pueda bajar algo mejor la temperatura: Por un lado, porque los errores de dosificaci\u00f3n o las sobredosis se producen con mayor frecuencia y, por otro, porque esto se asocia a una toxicidad potencialmente m\u00e1s elevada, sin ninguna mejora relevante en el estado del ni\u00f1o [8]. Adem\u00e1s, esta recomendaci\u00f3n podr\u00eda fomentar la &#8220;fiebrefobia&#8221; general.<\/p>\n<h2 id=\"paracetamol\">Paracetamol<\/h2>\n<p>El paracetamol es muy adecuado para reducir la fiebre y apenas tiene efectos secundarios cuando se dosifica correctamente (en caso de sobredosis o de disfunci\u00f3n hep\u00e1tica preexistente, sin embargo, puede provocar una intoxicaci\u00f3n grave con insuficiencia hep\u00e1tica). La dosis recomendada es de 10-15&nbsp;mg\/kg\/dosis m\u00e1xima cada cuatro a seis horas. No debe superarse una dosis total de 75 (-90&nbsp;mg\/kg de peso corporal para tratamientos de duraci\u00f3n inferior a tres d\u00edas) al d\u00eda. Se produce un efecto antipir\u00e9tico mensurable al cabo de unos 30-60 minutos, alcanza su m\u00e1ximo al cabo de unas tres horas y dura de cuatro a seis horas.<\/p>\n<h2 id=\"ibuprofeno\">Ibuprofeno<\/h2>\n<p>El ibuprofeno tiene un efecto antiinflamatorio adem\u00e1s de su efecto antipir\u00e9tico. Sin embargo, como puede perjudicar la funci\u00f3n renal, no debe utilizarse en absoluto en ni\u00f1os menores de seis meses. Personalmente, s\u00f3lo lo utilizo con precauci\u00f3n por razones toxicol\u00f3gicas o nefroprotectoras, incluso en ni\u00f1os mayores, y recomiendo m\u00e1s bien el paracetamol para la antipir\u00e9tica primaria. Sin embargo, si tambi\u00e9n se desea un efecto antiflog\u00edstico, por ejemplo en la otitis media, el ibuprofeno parece tener una ligera ventaja. Adem\u00e1s, a muchos padres les gusta d\u00e1rselo en forma de <sup>Algifor\u00ae<\/sup> porque a la mayor\u00eda de los ni\u00f1os les gusta el sabor y, por tanto, lo toman de buen grado. La dosis recomendada es de 7,5-10&nbsp;mg\/kgKG\/dosis m\u00e1xima cada seis a ocho horas. El efecto comienza en la primera hora tras la ingesti\u00f3n, alcanza su m\u00e1ximo al cabo de tres o cuatro horas y dura entre seis y ocho horas [1,6].<\/p>\n<h2 id=\"mensajes-para-llevarse-a-casa\">Mensajes para llevarse a casa<\/h2>\n<ul>\n<li>La fiebre es un s\u00edntoma com\u00fan en los ni\u00f1os y no es motivo de preocupaci\u00f3n si por lo dem\u00e1s gozan de buena salud general.<\/li>\n<li>El objetivo m\u00e1s importante es aclarar primero la causa de la fiebre para poder iniciar el tratamiento de la enfermedad subyacente si es necesario.<\/li>\n<li>La reducci\u00f3n de la fiebre con medicamentos es s\u00f3lo un tratamiento sintom\u00e1tico y debe depender principalmente del estado general del ni\u00f1o, no de la temperatura.<\/li>\n<li>En ni\u00f1os menores de seis meses, s\u00f3lo debe utilizarse paracetamol; en ni\u00f1os mayores, tambi\u00e9n puede utilizarse ibuprofeno, pero ya no se recomienda la administraci\u00f3n alterna.<\/li>\n<li>En caso de fiebre sin foco, siempre debe realizarse un examen de orina adecuado para descartar una infecci\u00f3n del tracto urinario.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Ward MA, Edwards MS, Torchia MM: Fiebre en lactantes y ni\u00f1os: Fisiopatolog\u00eda y manejo. Uptodate.com 2017 17 de mayo.<\/li>\n<li>Kowalzik F, Zepp F: El ni\u00f1o febril &#8211; fundamentos del tratamiento. Monatschr Kinderheilkd 2013; 161: 196-203.<\/li>\n<li>Kayman H: Manejo de la fiebre: toma de decisiones basadas en la evidencia. Clin Pediatr (Phila) 2003; 42(5): 383-392.<\/li>\n<li>Huppertz HI: Fiebre sin foco. Monatsschr Kinderheilkd 2013; 161: 204-210.<\/li>\n<li>Huppler AR, Eickhoff JC, Wald ER: Rendimiento de los criterios de bajo riesgo en la evaluaci\u00f3n de lactantes peque\u00f1os con fiebre: revisi\u00f3n de la literatura. Pediatr\u00eda 2010; 125: 228-233.<\/li>\n<li>Sullivan JE, Farrar HC: Fiebre y uso de antipir\u00e9ticos en ni\u00f1os. Pediatr\u00eda 2011; 127(3): 580-587.<\/li>\n<li>Sherman JM, Sood SK: Retos actuales en el diagn\u00f3stico y tratamiento de la fiebre. Curr Opin Pediatr 2012; 24(3): 400-406.<\/li>\n<li>Wong T, et al: Terapia combinada y alternante de paracetamol e ibuprofeno para ni\u00f1os febriles. Cochrane Database Syst Rev 2013; (10): CD009572.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2017; 12(8): 12-14<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiebre es un s\u00edntoma com\u00fan en los ni\u00f1os y no suele ser motivo de preocupaci\u00f3n si por lo dem\u00e1s gozan de buena salud general. 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