{"id":339812,"date":"2017-05-28T02:00:00","date_gmt":"2017-05-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-cerebro-enferma-al-corazon-o-viceversa\/"},"modified":"2017-05-28T02:00:00","modified_gmt":"2017-05-28T00:00:00","slug":"el-cerebro-enferma-al-corazon-o-viceversa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-cerebro-enferma-al-corazon-o-viceversa\/","title":{"rendered":"El cerebro enferma al coraz\u00f3n, \u00bfo viceversa?"},"content":{"rendered":"<p><strong>El coraz\u00f3n y el cerebro est\u00e1n estrechamente relacionados en t\u00e9rminos de salud. En este bloque tem\u00e1tico se tendi\u00f3 un puente entre los aspectos neurol\u00f3gicos, cardiol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos en determinadas enfermedades cardiacas y cerebrales.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>La muerte s\u00fabita cardiaca (MSC) es una de las causas m\u00e1s comunes de fallecimiento en pacientes con epilepsia y representa aproximadamente una quinta parte de la mortalidad total, inform\u00f3 el Prof. Dr. Hanno Tan, del Centro del Coraz\u00f3n de la Universidad de \u00c1msterdam. El riesgo de MSC es unas tres veces mayor entre los pacientes epil\u00e9pticos que en la poblaci\u00f3n general, seg\u00fan datos del registro holand\u00e9s ARREST [1]. Los llamados casos de SUDEP &#8211; Muerte S\u00fabita Inexplicada en Epilepsia &#8211; probablemente s\u00f3lo contribuyen a ello en una peque\u00f1a medida. La definici\u00f3n de SUDEP requiere en realidad una autopsia negativa y excluye la enfermedad cardiaca concomitante, se\u00f1al\u00f3 Tan. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que la causa de la muerte no se aclara completamente en muchos casos de SUDEP.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfa qu\u00e9 se debe el mayor riesgo de MSC en los pacientes epil\u00e9pticos? Como era de esperar, la presencia de una enfermedad cardiaca cl\u00ednicamente relevante y el deterioro mental se identificaron como factores de riesgo, seg\u00fan inform\u00f3 Tan [2]. Adem\u00e1s, el uso de ciertos f\u00e1rmacos antiepil\u00e9pticos, especialmente los inhibidores de los canales de sodio como la lamotrigina, puede asociarse a un mayor riesgo de MSC [3]. Se encontraron aumentos de riesgo correspondientes no s\u00f3lo en pacientes con epilepsia, sino tambi\u00e9n en pacientes con dolor neurop\u00e1tico que fueron tratados con dichos f\u00e1rmacos antiepil\u00e9pticos. &#8220;Los trastornos de los canales i\u00f3nicos y los s\u00edndromes de arritmia cong\u00e9nita asociados, como el s\u00edndrome de QT prolongado o la taquicardia ventricular catecolamin\u00e9rgica, tambi\u00e9n pueden ser importantes&#8221;, se\u00f1al\u00f3 Tan.<\/p>\n<p>El cardi\u00f3logo recomend\u00f3 una cooperaci\u00f3n m\u00e1s estrecha entre neur\u00f3logos y cardi\u00f3logos y un uso m\u00e1s generoso de los ex\u00e1menes de ECG para prevenir mejor la MSC en pacientes con epilepsia.<\/p>\n<p>Los desencadenantes emocionales como la pena, la ira\/frustraci\u00f3n o los conflictos personales son los principales responsables de la miocardiopat\u00eda de Takotsubo (TAK) o &#8220;s\u00edndrome del coraz\u00f3n roto&#8221;. Pero los factores f\u00edsicos desencadenantes, como una dificultad respiratoria aguda o enfermedades neurol\u00f3gicas como un ataque epil\u00e9ptico, son igual de relevantes, inform\u00f3 el Prof. Dr. Christian Templin, del Centro Universitario del Coraz\u00f3n de Z\u00farich. Seg\u00fan las cifras del registro internacional de TAK (www.takotsubo-registry.com), se encontraron desencadenantes f\u00edsicos hasta en un 36% de los afectados, desencadenantes emocionales s\u00f3lo en un 27% y ambos en un 8% [4]. Templin es uno de los iniciadores del registro, que en Suiza incluye los centros card\u00edacos de Lucerna y Basilea, as\u00ed como el de Z\u00farich.<\/p>\n<p>Los mecanismos desencadenantes del s\u00edndrome de Takotsubo a\u00fan no se comprenden con claridad. Lo m\u00e1s probable es que el s\u00edndrome est\u00e9 desencadenado por un trastorno microcirculatorio, seg\u00fan Templin. Tambi\u00e9n son importantes el aumento de los niveles de hormonas del estr\u00e9s como las catecolaminas y la activaci\u00f3n del sistema nervioso simp\u00e1tico. En el contexto de un TAK, pueden producirse arritmias potencialmente mortales y, en teor\u00eda, tambi\u00e9n podr\u00eda desencadenarse un infarto de miocardio, continu\u00f3 el cardi\u00f3logo. Y: &#8220;La muerte s\u00fabita cardiaca tambi\u00e9n puede ser la manifestaci\u00f3n inicial del s\u00edndrome&#8221;.<\/p>\n<p>Debido a un conocimiento insuficiente de la enfermedad y a fallos en el diagn\u00f3stico, Templin cree que la TAK se diagnostica a menudo de forma err\u00f3nea y, por tanto, se subestima su frecuencia. Seg\u00fan la estimaci\u00f3n del cardi\u00f3logo suizo y la experiencia del Centro del Coraz\u00f3n de Z\u00farich, alrededor del 2-3% de todos los pacientes con sospecha de s\u00edndromes coronarios agudos padecen el s\u00edndrome de Takotsubo. En el caso de las mujeres, la proporci\u00f3n es a\u00fan mayor, en torno al 6%. La enfermedad se sigue considerando especialmente t\u00edpica en mujeres mayores que han sufrido un acontecimiento traum\u00e1tico, por ejemplo la p\u00e9rdida de su pareja. En general, la prevalencia de la miocardiopat\u00eda de estr\u00e9s ha aumentado significativamente en los \u00faltimos a\u00f1os, inform\u00f3 Templin.<\/p>\n<p>La TAK fue descrita por primera vez en 1991 por el m\u00e9dico japon\u00e9s Dr. Hikaru Sato. Durante la angiograf\u00eda coronaria, se document\u00f3 espasmo coronario y disfunci\u00f3n ventricular izquierda en la paciente, pero no se hallaron estenosis relevantes. Unos d\u00edas despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n, la funci\u00f3n ventricular izquierda volv\u00eda a ser normal y la paciente tambi\u00e9n se hab\u00eda recuperado en gran medida.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, los cardi\u00f3logos creyeron que si los pacientes sobreviv\u00edan al evento agudo potencialmente mortal con una variedad de posibles complicaciones mec\u00e1nicas, ten\u00edan un buen pron\u00f3stico. Sin embargo, esta valoraci\u00f3n parece haber sido err\u00f3nea. Seg\u00fan los datos del registro, los afectados tambi\u00e9n tienen un pron\u00f3stico a largo plazo igual de malo que los pacientes con s\u00edndrome coronario agudo (SCA). La tasa de mortalidad a cinco a\u00f1os es del 65%, inform\u00f3 Templin. Sin embargo, los datos a\u00fan no se han desglosado en funci\u00f3n de las enfermedades concomitantes de los pacientes, como las neurol\u00f3gicas, que tienen una gran importancia pron\u00f3stica. Sin embargo, los estudios de seguimiento de 286 pacientes con TAK realizados por un grupo de investigaci\u00f3n alem\u00e1n dirigido por el Dr. Ingo Eitel, del Centro Cardiol\u00f3gico de L\u00fcbeck, confirman el aumento de la mortalidad a largo plazo. Como informaron los autores en la reuni\u00f3n del DGK, la mortalidad a un a\u00f1o fue del 10% y a cuatro a\u00f1os del 25% [5].<\/p>\n<p>El s\u00edndrome de Takotsubo no suele ser un acontecimiento aislado. La recurrencia se produce en el 5-10% de los pacientes, y en alrededor del 2% en el plazo de un a\u00f1o. Se distinguen cuatro tipos de TAK seg\u00fan la fracci\u00f3n de eyecci\u00f3n y la imagen angiogr\u00e1fica del ventr\u00edculo izquierdo, de los cuales el tipo apical (&#8220;abombamiento&#8221; apical del ventr\u00edculo izquierdo) es claramente el m\u00e1s frecuente, con una proporci\u00f3n superior al 80% seg\u00fan los datos del registro. El segundo tipo m\u00e1s com\u00fan es el medioventricular (15%), seguido del basal (2,2%) y el focal (1,5%).<\/p>\n<p>El s\u00edndrome de Takotsubo, como sabemos, no es el \u00fanico ejemplo de la importancia del estr\u00e9s y otros factores emocionales negativos como factores de riesgo cardiovascular por derecho propio. En diversos estudios, la ira, la rabia y la agresividad ya se han correlacionado con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y muerte s\u00fabita cardiaca [6,7], record\u00f3 el experto en psicosom\u00e1tica Prof. Dr.Karl-Heinz Ladwig del Helmholtz Zentrum M\u00fcnchen-Neuherberg. Sin embargo, no todas las personas corren el mismo riesgo. Ladwig: &#8220;Las personas que son m\u00e1s capaces de afrontar el estr\u00e9s tienen menos probabilidades de sufrir una muerte s\u00fabita cardiaca&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El ictus y la muerte s\u00fabita cardiaca tienen muchos factores de riesgo que se solapan, como la hipertensi\u00f3n, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, la obesidad o la falta de ejercicio, por lo que es de esperar una cierta coincidencia de ambos acontecimientos&#8221;, afirm\u00f3 el Prof. Dr. Marc Fatar, neur\u00f3logo del Hospital Universitario de Mannheim.<\/p>\n<p>Sin embargo, en cifras absolutas, las complicaciones agudas cardiacas y neurol\u00f3gicas rara vez se producen simult\u00e1neamente. Seg\u00fan las cifras del registro de la unidad austriaca de ictus sobre m\u00e1s de 44.000 pacientes durante un periodo de seis a\u00f1os, al 1% de los pacientes con ictus isqu\u00e9mico y al 0,3% con ictus hemorr\u00e1gico se les diagnostic\u00f3 tambi\u00e9n un infarto de miocardio en los tres primeros d\u00edas [8]. Seg\u00fan Fatar, los factores predictivos fueron la edad avanzada, los d\u00e9ficits neurol\u00f3gicos graves, los factores de riesgo cardiovascular y los antecedentes positivos de infarto. La muerte s\u00fabita cardiaca tras un ictus ha sido poco estudiada y podr\u00eda afectar a%-3% todos los pacientes con ictus seg\u00fan los datos disponibles, inform\u00f3 Fatar. La conexi\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda explicarse causalmente por una influencia desfavorable sobre la frecuencia cardiaca y el tiempo Qt tras el da\u00f1o cerebral, lo que favorecer\u00eda las arritmias.<\/p>\n<p><em>Fuente: 83\u00aa Reuni\u00f3n Anual de la Sociedad Alemana de Cardiolog\u00eda en abril de 2017, D-Mannheim: Simposio &#8220;Coraz\u00f3n y cerebro&#8221;, 21 de abril de 2017<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Bardai A, et al: PloS One 2012 7(8): e42749.<\/li>\n<li>Bardai A, et al: Heart 2015;101: 17-22.<\/li>\n<li>Lamberts RJ, et al: Neurology 2015; 85(3): 212-8.<\/li>\n<li>Ghadri JR, Templin C: European Heart Journal (2016); 37: 2806-2815.<\/li>\n<li>Eitel I, et al.: Resumen, DGK 2017, Clin Res Cardiol 106, Suppl. 1, abril de 2017.<\/li>\n<li>Chida Y, et al: J Am Coll Cardiol 2009; 53: 936-946.<\/li>\n<li>Mostofsky E, et al: Eur Heart J 2014; 35: 1404-1410.<\/li>\n<li>Gattringer Th, et al: Cerebrovasc Dis 2014; 27.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>InFo NEUROLOG\u00cdA Y PSIQUIATR\u00cdA 2017; 42-43<\/em><br \/>\n<em>CARDIOVASC 2017; 16(3): 32-33<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coraz\u00f3n y el cerebro est\u00e1n estrechamente relacionados en t\u00e9rminos de salud. 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