{"id":339855,"date":"2017-05-18T02:00:00","date_gmt":"2017-05-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/procedimiento-adecuado-segun-el-subtipo-de-sii\/"},"modified":"2017-05-18T02:00:00","modified_gmt":"2017-05-18T00:00:00","slug":"procedimiento-adecuado-segun-el-subtipo-de-sii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/procedimiento-adecuado-segun-el-subtipo-de-sii\/","title":{"rendered":"Procedimiento adecuado seg\u00fan el subtipo de SII"},"content":{"rendered":"<p><strong>Existen opciones de tratamiento farmacol\u00f3gico y no farmacol\u00f3gico para el s\u00edndrome del intestino irritable. Sin embargo, primero hay que reconocer los s\u00edntomas t\u00edpicos e interpretar correctamente los signos de alarma. La relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente a largo plazo es fundamental en esta enfermedad.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>El s\u00edndrome del intestino irritable (SII) es una afecci\u00f3n del colon. El s\u00edndrome del intestino irritable [IBS]) es una enfermedad intestinal funcional que, con una prevalencia del 5-15%, es una de las enfermedades gastrointestinales m\u00e1s comunes. Se produce principalmente alrededor de la tercera d\u00e9cada de vida [1,2]. En los pa\u00edses occidentales, las mujeres se ven afectadas con el doble de frecuencia que los hombres; por el contrario, en Asia, los hombres tienen m\u00e1s probabilidades de padecer esta enfermedad que las mujeres [3]. El s\u00edndrome del intestino irritable conlleva una reducci\u00f3n significativa de la calidad de vida y es una de las causas m\u00e1s comunes de absentismo laboral [4]. Aproximadamente el 40% de las consultas con gastroenter\u00f3logos o el 2% de todas las visitas al m\u00e9dico general se deben a molestias del intestino irritable.<\/p>\n<h2 id=\"patogenesis-y-curso\">Patog\u00e9nesis y curso<\/h2>\n<p>La patog\u00e9nesis del s\u00edndrome del intestino irritable a\u00fan no se conoce del todo. Se describe una alteraci\u00f3n de la motilidad gastrointestinal. Adem\u00e1s, se presupone una hipersensibilidad visceral, en el sentido de una mayor percepci\u00f3n del dolor [5\u20137]. Adem\u00e1s, se ha podido demostrar que tras una infecci\u00f3n gastrointestinal, existe un mayor riesgo de desarrollar lo que entonces se denomina s\u00edndrome del intestino irritable postinfeccioso. Por ejemplo, el riesgo de desarrollar trastornos funcionales intestinales es de tres a cuatro veces mayor tras un episodio de diarrea del viajero [8]. Cabe destacar el papel del microbioma intestinal, cuya alteraci\u00f3n se considera favorable para el desarrollo del SII [9].<\/p>\n<p>Factores psicosociales como la ansiedad o los trastornos del sue\u00f1o o una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica tambi\u00e9n favorecen el desarrollo del SII [10,11]. En resumen, la patog\u00e9nesis del colon irritable puede entenderse como multifactorial. Incluye no s\u00f3lo factores som\u00e1ticos sino tambi\u00e9n psicosom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Los datos sobre la evoluci\u00f3n natural de esta enfermedad siguen siendo limitados. M\u00e1s del 5% de los pacientes afectados siguen experimentando s\u00edntomas siete a\u00f1os despu\u00e9s del diagn\u00f3stico, y s\u00f3lo alrededor del 10% de los pacientes informan de una recuperaci\u00f3n completa de los s\u00edntomas [12]. Sin embargo, la enfermedad no conlleva una reducci\u00f3n de la esperanza de vida, por lo que el pron\u00f3stico se califica de bueno a pesar de la prolongaci\u00f3n de los s\u00edntomas.<\/p>\n<h2 id=\"clinica\">Cl\u00ednica<\/h2>\n<p>En el s\u00edndrome del intestino irritable, el dolor abdominal intermitente de intensidad y frecuencia variables ocupa el primer lugar entre los s\u00edntomas [13]. Las molestias suelen producirse en relaci\u00f3n con la defecaci\u00f3n, en el sentido de una alteraci\u00f3n de la frecuencia y la consistencia de las heces [14]. Los pacientes afectados se clasifican en cuatro subtipos en funci\u00f3n de la consistencia predominante de las heces. Se distingue entre el SII con predominio de la diarrea (SII-D), el SII con predominio del estre\u00f1imiento (SII-C) o el SII con heces de consistencia variable (SII-M). En este \u00faltimo caso, la flatulencia y el dolor abdominal suelen estar a la cabeza de los s\u00edntomas. El cuarto subtipo de SII describe a los pacientes con SII &#8220;sin clasificar&#8221; (SII-U) que cumplen los criterios del SII (Roma IV, <strong>Tab.&nbsp;1)<\/strong> pero que no pueden clasificarse en ninguna de las otras subclases [14].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8635\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12.jpg\" style=\"height:213px; width:400px\" width=\"869\" height=\"463\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12.jpg 869w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12-800x426.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12-120x64.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12-90x48.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12-320x170.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab1__12-560x298.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 869px) 100vw, 869px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los pacientes tambi\u00e9n suelen referir flatulencia abdominal, secreci\u00f3n mucosa y sensaci\u00f3n de vaciado incompleto. Para el diagn\u00f3stico, estas molestias se consideran de apoyo, pero no tienen por qu\u00e9 estar presentes [15].<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas conducen a menudo a numerosos ex\u00e1menes de laboratorio, tanto qu\u00edmicos y bacteriol\u00f3gicos como instrumentales, sin que se detecte una enfermedad org\u00e1nica subyacente.<\/p>\n<h2 id=\"diagnostico\">Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>El diagn\u00f3stico del s\u00edndrome del intestino irritable debe realizarse lo antes posible y con el menor equipamiento y gasto econ\u00f3mico posibles.<br \/>\nEl diagn\u00f3stico paso a paso se basa primero en una anamnesis detallada con reconocimiento de los s\u00edntomas cl\u00ednicos t\u00edpicos as\u00ed como la identificaci\u00f3n de los llamados signos de alarma<strong> (tab.&nbsp;2)<\/strong> y despu\u00e9s en un examen cl\u00ednico minucioso. Cualquier anomal\u00eda o signo de alarma debe aclararse posteriormente [16].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8636 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/401;height:219px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"401\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4-800x292.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4-120x44.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4-90x33.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4-320x117.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tab2__4-560x204.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siguiente paso diagn\u00f3stico consiste en realizar un laboratorio b\u00e1sico (hemograma con VSG\/PCR, qu\u00edmica cl\u00ednica, TSH), que normalmente no presenta observaciones. Adem\u00e1s, especialmente en los pacientes con SII-D, debe determinarse la serolog\u00eda del espr\u00fae (anticuerpos antigliadina y antiendomisio, as\u00ed como anticuerpos contra la transglutaminasa tisular [IgG, IgA] y determinaci\u00f3n de la IgA total para excluir hallazgos falsos negativos debidos a una deficiencia de IgA). La exclusi\u00f3n o el diagn\u00f3stico de la enfermedad cel\u00edaca es relevante, ya que puede presentarse pr\u00e1cticamente con los mismos s\u00edntomas que el SII [17]. Sin embargo, la enfermedad cel\u00edaca es tambi\u00e9n un diagn\u00f3stico diferencial muy importante, ya que los pacientes con SII tienen unas cinco veces m\u00e1s probabilidades de que se les diagnostique espr\u00fae antes de la prueba que la poblaci\u00f3n normal [18].<\/p>\n<p>En los pacientes con SII-D, deben realizarse an\u00e1lisis de heces adicionales para detectar bacterias, par\u00e1sitos (\u00a1lamblia!) y leucocitos, as\u00ed como calprotectina, especialmente si existen antecedentes positivos de viajes. La calprotectina desempe\u00f1a un importante papel diagn\u00f3stico diferencial en la diferenciaci\u00f3n de la enfermedad inflamatoria intestinal de la enfermedad intestinal funcional [19,20]. Sin embargo, no es posible distinguir entre una inflamaci\u00f3n infecciosa y una no infecciosa utilizando la calprotectina. Adem\u00e1s, la calprotectina puede estar elevada en tumores, hemorragias gastrointestinales, diverticulitis y cirrosis hep\u00e1tica.<\/p>\n<p>Si se sospechan intolerancias alimentarias, el paciente debe ser registrado para una prueba de exposici\u00f3n alimentaria. Si se sospecha cl\u00ednicamente una intolerancia a la lactosa, est\u00e1 indicada una prueba del aliento con H2 o una prueba gen\u00e9tica de la lactasa, y puede realizarse adem\u00e1s una prueba de omisi\u00f3n, evitando las dietas sin objetivo. Si hay pruebas de una intolerancia, tiene sentido que el paciente reciba asesoramiento nutricional, sobre todo para evitar la malnutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico por aparatos suele incluir una ecograf\u00eda abdominal que, sin embargo, no suele revelar ning\u00fan hallazgo patol\u00f3gico grave, aunque se detectan c\u00e1lculos biliares en alrededor del 5% de los pacientes. En las mujeres, tambi\u00e9n se recomienda un examen ginecol\u00f3gico con ecograf\u00eda endovaginal para descartar endometriosis, anexitis, carcinoma ov\u00e1rico y quistes ov\u00e1ricos [17].<\/p>\n<p>La gastroscopia se recomienda especialmente en pacientes con signos de alarma o SII predominante (tipo SII-D). Deben tomarse biopsias duodenales para descartar el espr\u00fae o la enfermedad de Whipple, y tambi\u00e9n puede tomarse jugo duodenal para descartar el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).<\/p>\n<p>Asimismo, en pacientes con SII-D o signos de alarma, una ileocolonoscopia forma parte del diagn\u00f3stico para excluir diagn\u00f3sticos diferenciales importantes (como colitis microsc\u00f3pica, colitis infecciosa, diverticulitis, enfermedad intestinal inflamatoria cr\u00f3nica). En los pacientes con SII mayores de 50 a\u00f1os, la ileocolonoscopia est\u00e1 indicada incluso sin diarrea, aunque s\u00f3lo sea para el cribado de p\u00f3lipos o la detecci\u00f3n precoz del c\u00e1ncer. Sin embargo, en el sentido de &#8220;tranquilizar&#8221;, tambi\u00e9n pueden realizarse ex\u00e1menes endosc\u00f3picos puntuales en pacientes sintom\u00e1ticos para poder transmitir de forma convincente la inocuidad de las molestias.<\/p>\n<h2 id=\"terapia-no-farmacologica\">Terapia no farmacol\u00f3gica<\/h2>\n<p><strong>Medidas generales: <\/strong>El primer pilar de la terapia para los pacientes con SII consiste en establecer una relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente estable y a largo plazo y tomarse en serio las quejas que subjetivamente se perciben como extremadamente angustiosas. La comunicaci\u00f3n clara y completa del diagn\u00f3stico desempe\u00f1a un papel fundamental. Hay que educar a los pacientes para que sepan que esta enfermedad es inofensiva y no est\u00e1 asociada a ninguna reducci\u00f3n de la esperanza de vida. Deben evitarse los diagn\u00f3sticos repetidos e innecesarios como expresi\u00f3n de la duda de que se haya pasado por alto otra enfermedad subyacente.<\/p>\n<p>Se recomienda un ajuste del estilo de vida. Por ejemplo, se ha demostrado que un aumento de la actividad f\u00edsica se asocia a una disminuci\u00f3n significativa de los s\u00edntomas del SII [21]. Los factores desencadenantes individuales de los s\u00edntomas (por ejemplo, el estr\u00e9s, la nicotina, la falta de sue\u00f1o) deben identificarse y eliminarse probatoriamente.<\/p>\n<p><strong>Dieta: Los pacientes con SII <\/strong>tambi\u00e9n pueden beneficiarse de un cambio en la dieta. A menudo se recomienda la llamada dieta baja en FODMAP (ingesta reducida de oligo-, di- y monosac\u00e1ridos fermentables, as\u00ed como de polioles). Los FODMAP incluyen la fructosa, la lactosa y los alcoholes del az\u00facar como el sorbitol y el xilitol. Estas sustancias son osm\u00f3ticamente activas en la luz intestinal y son fermentadas por las bacterias, lo que puede provocar flatulencias y exacerbar los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>Sin embargo, numerosos estudios arrojaron resultados controvertidos, por lo que actualmente no est\u00e1 claro si una dieta compleja baja en FODMAP es realmente superior a las t\u00edpicas recomendaciones diet\u00e9ticas generales para el SII (como evitar las legumbres, hacer comidas regulares, comer despacio, evitar las bebidas carbonatadas, etc.).<\/p>\n<p>Los cambios diet\u00e9ticos de prueba pueden llevarse a cabo en cualquier momento, pero siempre conllevan el riesgo de desnutrici\u00f3n y, por lo tanto, deben integrarse en un asesoramiento nutricional profesional.<\/p>\n<p><strong>Reguladores de las heces:<\/strong> Una dieta rica en fibra desempe\u00f1a un papel importante en el tratamiento de los pacientes con SII de cualquier subtipo. La fibra alimentaria tiene un efecto regulador sobre la consistencia de las heces. Sin embargo, varios estudios s\u00f3lo pudieron demostrar un efecto beneficioso para las fibras alimentarias solubles, por ejemplo, para la c\u00e1scara de psyllium (Psyillium\/Ispaghula). Por el contrario, las fibras alimentarias insolubles en agua (como el salvado) no aportaron ning\u00fan beneficio en comparaci\u00f3n con el placebo e incluso fueron responsables de la exacerbaci\u00f3n de los s\u00edntomas en algunos casos [17,19].<\/p>\n<p><strong>Probi\u00f3ticos: <\/strong>Los cambios en el microbioma intestinal desempe\u00f1an un importante papel patogen\u00e9tico en el desarrollo del s\u00edndrome del intestino irritable. Por lo tanto, se puede intentar influir en el microbioma en t\u00e9rminos de beneficios para la salud mediante el uso de probi\u00f3ticos. Los preparados consisten en cepas \u00fanicas de bacterias o mezclas de cepas de lactobacilos, bifidobacterias o saccharomyces que se consideran beneficiosas. Suelen administrarse en forma de leche fermentada o yogur. Sin embargo, sigue sin estar claro cu\u00e1l de los numerosos preparados debe utilizarse para cada paciente y subtipo de SII. Si no hay respuesta a una terapia de prueba con un probi\u00f3tico, el preparado puede cambiarse [21].<\/p>\n<h2 id=\"tratamiento-farmacologico\">Tratamiento farmacol\u00f3gico<\/h2>\n<p>Si hay una respuesta inadecuada a pesar de haber agotado las terapias no farmacol\u00f3gicas, se utilizan diversos principios de terapia farmacol\u00f3gica, en funci\u00f3n de los s\u00edntomas predominantes o del subtipo de SII. Debido a la escasa evidencia general de la eficacia de la medicaci\u00f3n en el SII y al gran efecto placebo, la terapia farmacol\u00f3gica tiene car\u00e1cter de ensayo y debe suspenderse y cambiarse a una alternativa al cabo de tres meses como m\u00e1ximo si no hay respuesta.<\/p>\n<p><strong>Tratamiento del dolor:<\/strong> Los analg\u00e9sicos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), el metamizol <sup>(Novalgin\u00ae<\/sup>) o el paracetamol no desempe\u00f1an ning\u00fan papel en el tratamiento del SII debido a su falta de eficacia para el dolor en los pacientes con SII. Del mismo modo, los opi\u00e1ceos no suelen utilizarse, por un lado por falta de pruebas y por otro por su efecto obstipante. Una alternativa es el uso de espasmol\u00edticos como la butilescopolamina <sup>(Buscopan\u00ae<\/sup>), que adem\u00e1s del componente anticolin\u00e9rgico tambi\u00e9n act\u00faa como agonista opioide y, por tanto, modula el dolor [22]. La mebeverina <sup>(Duspatalin\u00ae<\/sup>) tambi\u00e9n tiene un efecto antiespasm\u00f3dico, pero a diferencia de otros espasmol\u00edticos no es anticolin\u00e9rgica. Otra clase importante de sustancias para la modulaci\u00f3n del dolor son los antidepresivos, especialmente los antidepresivos tric\u00edclicos como la amitriptilina (triptizol<sup>\u00ae<\/sup>) 10&nbsp;mg\/d\u00eda sin retardar (ya no disponible en Suiza o s\u00f3lo a trav\u00e9s de farmacia internacional), alternativamente Saroten si es necesario<sup>\u00ae<\/sup>  retard 25 mg, con lo que el efecto modulador del dolor ya se consigue con una dosis inferior a la necesaria para el efecto antidepresivo. Tienen un efecto positivo sobre los s\u00edntomas del SII independientemente del subtipo [23]. Entre los efectos secundarios de la amitriptilina se incluyen la retenci\u00f3n urinaria y el estre\u00f1imiento, que pueden ser beneficiosos en el SII-D pero problem\u00e1ticos en el SII-C.<\/p>\n<p><strong>Fitoterap\u00e9utica:<\/strong> Existen numerosos fitoterap\u00e9uticos y otros remedios naturales para el tratamiento de las dolencias gastrointestinales funcionales. Sin embargo, su eficacia ha sido poco estudiada. Una excepci\u00f3n es Iberogast\u00ae, una mezcla de nueve extractos de hierbas diferentes (menta piperita, manzanilla, melisa, alcaravea, celidonia, fruto del cardo mariano, ra\u00edz de regaliz, ang\u00e9lica y mostaza de los agricultores). Mostr\u00f3 en varios estudios cient\u00edficamente convincentes una reducci\u00f3n significativa de los s\u00edntomas del intestino irritable y adem\u00e1s tambi\u00e9n una mejora de las molestias estomacales en la dispepsia funcional [24].<\/p>\n<p><strong>Loperamida (<sup>Imodium\u00ae<\/sup>): <\/strong>La loperamida se utiliza a menudo como regulador de las heces en pacientes con SII de tipo diarreico. Su eficacia ha quedado demostrada en numerosos estudios; en particular, se observa una mejora de la consistencia de las heces y una reducci\u00f3n de su frecuencia [4]. Sin embargo, no existen pruebas de que la loperamida provoque una disminuci\u00f3n de los s\u00edntomas globales del SII [21]. Debido a la mejor dosificaci\u00f3n, se puede considerar la aplicaci\u00f3n como jarabe, que, a diferencia de otras formas de administraci\u00f3n, no est\u00e1 sujeta al seguro m\u00e9dico obligatorio en Suiza.<\/p>\n<p><strong>Linaclotida (<sup>Constella\u00ae<\/sup>): <\/strong>Desde hace varios a\u00f1os, la linaclotida est\u00e1 disponible como f\u00e1rmaco espec\u00edfico para el tratamiento del SII-C de moderado a grave. La sustancia act\u00faa sobre la superficie luminal del epitelio intestinal y tiene un efecto prosecretor (cloruro, bicarbonato), lo que provoca una aceleraci\u00f3n del tiempo de tr\u00e1nsito del colon. Adem\u00e1s, existe un efecto modulador del dolor a trav\u00e9s de la inhibici\u00f3n de las fibras nerviosas viscerales aferentes [4,25,26]. Aproximadamente una semana despu\u00e9s de iniciar la terapia, cabe esperar una mejor\u00eda de los s\u00edntomas. Si se interrumpe la medicaci\u00f3n tras tres meses de tratamiento continuado, no se observa ning\u00fan efecto rebote. Como el f\u00e1rmaco es a\u00fan relativamente nuevo en el mercado, no se dispone actualmente de datos sobre efectos secundarios a largo plazo. Un efecto secundario com\u00fan es la diarrea acuosa secretora, que se produce en menos de una quinta parte de los pacientes y es responsable de la interrupci\u00f3n del tratamiento hasta en un 4%.<\/p>\n<p><strong>Eluxadolina (<sup>Viberzi\u00ae<\/sup>):<\/strong> Este nuevo y prometedor compuesto se utiliza espec\u00edficamente para el tratamiento del SII con diarrea predominante. Es un agonista combinado de los receptores \u03bc- y \u03ba-opioides y un antagonista de los receptores \u03b4-opioides que act\u00faa sobre la motilidad intestinal. En los estudios realizados hasta ahora, se ha logrado una reducci\u00f3n significativa del dolor abdominal y una mejora de la consistencia de las heces. Actualmente, el f\u00e1rmaco ya est\u00e1 aprobado en EE.UU. [27]. Los efectos adversos son principalmente n\u00e1useas y estre\u00f1imiento. Sin embargo, seg\u00fan las nuevas recomendaciones de la FDA, el f\u00e1rmaco no debe administrarse a pacientes colecistectomizados debido a un mayor riesgo de pancreatitis por espasmos del esf\u00ednter de Oddi. El preparado no est\u00e1 registrado (todav\u00eda) en Suiza.<\/p>\n<h2 id=\"otras-terapias\">Otras terapias<\/h2>\n<p>A pesar de que se han agotado las medidas generales y los principios de la farmacoterapia, ocurre que los pacientes responden insuficientemente al tratamiento y siguen viendo limitada de forma significativa su calidad de vida. En estos casos, tambi\u00e9n deber\u00eda evaluarse la posibilidad de remitirle a un psic\u00f3logo o psicoterapeuta. Existen diversos m\u00e9todos psicoterap\u00e9uticos (incluidos m\u00e9todos psicosom\u00e1ticos-cognitivos como la terapia de atenci\u00f3n plena [28] o la hipnoterapia) que han demostrado beneficios terap\u00e9uticos en el SII con tasas de respuesta variables. El efecto se basa probablemente en una reducci\u00f3n del estr\u00e9s psicol\u00f3gico y una reducci\u00f3n de la somatizaci\u00f3n [29]. La importancia de otros procedimientos como la acupuntura en el tratamiento del SII sigue sin estar clara [30].<\/p>\n<h2 id=\"conclusion\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>El s\u00edndrome del intestino irritable es un trastorno gastrointestinal com\u00fan, de pron\u00f3stico inofensivo, pero que suele ser muy estresante para los pacientes debido a los s\u00edntomas y conlleva una reducci\u00f3n considerable de la calidad de vida. Un historial m\u00e9dico detallado, un diagn\u00f3stico sensato y espec\u00edfico y el establecimiento de una buena relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente con una terapia adecuada orientada a los s\u00edntomas son los pilares del \u00e9xito del tratamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Lovell RM, et al: Clin Gastroenterol Hepatol 2012; 10: 712-721.<\/li>\n<li>Quigley EM, et al: J Clin Gastroenterol 2012; 46: 356-366.<\/li>\n<li>Suares NC, et al: Am J Gastroenterol 2011; 106: 1582-1591.<\/li>\n<li>Ford A, et al: Am J Gastroenterol 2014; 109: S2-S26.<\/li>\n<li>Agrawal A: Am J Gastroenterol 2009; 104: 1998.<\/li>\n<li>Dothel G, et al: Gastroenterology 2015; 148: 1002-1011.e4.<\/li>\n<li>Dorn SD: Gut 2007; 56: 1202.<\/li>\n<li>Schwille-Kiuntke J, et al: Aliment Pharmacol Ther 2015; 41: 1029-1037.<\/li>\n<li>Simr\u00e9n M, et al: Gut 2013; 62(1): 159-176.<\/li>\n<li>Levy RL: Gastroenterolog\u00eda 2001; 121: 799.<\/li>\n<li>Nicholl BI: Dolor 2008; 137: 147.<\/li>\n<li>Agreus L: Am J Gastroenterol 2001; 96: 2905-2914.<\/li>\n<li>Sauter M, Fr\u00fchauf H: Hausarzt Praxis 2015; 10(4): 10-15.<\/li>\n<li>Lacy BE, et. al: Gastroenterolog\u00eda 2016; 150: 1393-1407.<\/li>\n<li>Lovell RM, et al: Am J Gastroenterol 2012; 197: 1793.<\/li>\n<li>Grupo de trabajo del Colegio Americano de Gastroenterolog\u00eda sobre el s\u00edndrome del intestino irritable: Am J Gastroenterol 2009; 104 Suppl 1: S1.<\/li>\n<li>Layer P, et al: Z Gastroenterol 2011; 49: 237-293.<\/li>\n<li>Cash BD, et al: Am J Gastroenterol 2013; 48(7): 801-807.<\/li>\n<li>Spiller R, et al: Gut 2007; 56(12): 1770-1798.<\/li>\n<li>Tibble J, et al: Gut 2000; 47(4): 506-513.<\/li>\n<li>McKenzie YA, et al: J Hum Nutr Diet 2012; 25(3): 260-274.<\/li>\n<li>Ruepert L, et al: Cochrane Database Syst Rev 2011 Aug 10; (8): CCD003460.<\/li>\n<li>Nee J: Opciones actuales de tratamiento en gastroenterolog\u00eda 2015; 13: 432-440.<\/li>\n<li>Madisch A, et al: Z Gastroenteol 2001; 39(7): 511-517.<\/li>\n<li>Camilleri M, et al: United Gastroenterol J 2015; 3: 53-62.<\/li>\n<li>Ford AC, et al: Gut 2009; 58(3): 367-378.<\/li>\n<li>Lembo AJ: N Engl J Med 2016; 374: 242.<\/li>\n<li>Gaylord S, et al: Am J Gastroenterol 2011 Sep; 106(9): 1678-1688.<\/li>\n<li>Eriksson EM: World J Gastroenterol Oct 2015; 21(40): 11439-11449.<\/li>\n<li>Mannheimer E: Cochrane Database Syst Rev 2012; 5: CD005111.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2017; 12(5): 10-13<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen opciones de tratamiento farmacol\u00f3gico y no farmacol\u00f3gico para el s\u00edndrome del intestino irritable. Sin embargo, primero hay que reconocer los s\u00edntomas t\u00edpicos e interpretar correctamente los signos de alarma.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":66474,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Colon irritable (s\u00edndrome del intestino irritable)","footnotes":""},"category":[11475,74323,11478,11358,11552],"tags":[12552,13060,22555,38647,16938,38651,11590],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-339855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-estudios","category-fitoterapia-es","category-formacion-continua","category-gastroenterologia-y-hepatologia","category-rx-es","tag-fitoterapia-es","tag-nutricion","tag-probioticos-es","tag-sii","tag-sindrome-del-intestino-irritable","tag-subtipo-de-sii","tag-terapia-del-dolor","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-25 02:03:40","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/339855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=339855"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/339855\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=339855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=339855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=339855"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=339855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}