{"id":340508,"date":"2016-12-16T01:00:00","date_gmt":"2016-12-16T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/como-se-comunican-el-cerebro-y-el-tejido-adiposo\/"},"modified":"2016-12-16T01:00:00","modified_gmt":"2016-12-16T00:00:00","slug":"como-se-comunican-el-cerebro-y-el-tejido-adiposo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/como-se-comunican-el-cerebro-y-el-tejido-adiposo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo se comunican el cerebro y el tejido adiposo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Al aunar campos de investigaci\u00f3n que antes se realizaban de forma independiente, como la neurociencia, el metabolismo y la diabetolog\u00eda, as\u00ed como la psicolog\u00eda, tambi\u00e9n aumentan los conocimientos sobre enfermedades tan complejas como la obesidad humana. La Dra. Olivia M Farr y el profesor Christos S Mantzoros, de la Facultad de Medicina de Harvard, trabajan intensamente para dilucidar las v\u00edas de comunicaci\u00f3n entre el cerebro y el tejido adiposo. En M\u00fanich, en el 52\u00ba Congreso Europeo de Diabetolog\u00eda EASD, mostraron lo que ya se sabe.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>El cerebro recibe constantemente se\u00f1ales de todos los \u00f3rganos implicados en el metabolismo. Procesa la informaci\u00f3n y a su vez da \u00f3rdenes a todas las c\u00e9lulas metab\u00f3licamente activas con el objetivo de establecer y mantener la homeostasis. Qu\u00e9 centros de conmutaci\u00f3n del cerebro controlan nuestro metabolismo para ajustarlo de forma \u00f3ptima a nuestro entorno es algo que hasta ahora s\u00f3lo se conoce de forma cr\u00edptica. &#8220;El cerebro integra informaci\u00f3n de dentro y de fuera, queremos saber d\u00f3nde est\u00e1n exactamente los puntos de conmutaci\u00f3n&#8221;, explic\u00f3 el profesor Christos S Mantzoros, de la Facultad de Medicina de Harvard, en el Congreso Europeo de Diabetes celebrado en M\u00fanich<strong> (Fig.&nbsp;1)<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8106\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34.png\" style=\"height:599px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"824\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-800x600.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-320x240.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-300x225.png 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-120x90.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-90x68.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_cv6_s34-560x420.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"comemos-porque-hay-comida\">Comemos porque hay comida<\/h2>\n<p>Una explicaci\u00f3n de la actual epidemia de obesidad es muy sencilla: rara vez comemos cuando tenemos hambre, sino simplemente porque nos sienta bien, sabe bien y hay mucha oferta. Por qu\u00e9 algunas personas permanecen delgadas mientras otras se vuelven obesas es la gran caja negra. Seg\u00fan el Dr. Farr y el profesor Mantzoros, los principales actores son los adipocitos y ciertos centros cerebrales. &#8220;El efecto de recompensa de los buenos rellenos es comparable al de la coca\u00edna&#8221;, se\u00f1al\u00f3 el Dr. Farr <strong>(Fig.&nbsp;2)<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8107 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/440;height:320px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"440\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34-800x320.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34-120x48.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34-90x36.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34-320x128.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb2_cv6_s34-560x224.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tejido adiposo abdominal no s\u00f3lo es responsable del almacenamiento de triglic\u00e9ridos. Tambi\u00e9n regula los procesos metab\u00f3licos e inflamatorios de m\u00faltiples maneras que van mucho m\u00e1s all\u00e1 del almacenamiento de energ\u00eda en forma de grasa. Los efectos conocidos son sobre el sistema cardiovascular, la sensibilidad a la insulina y la secreci\u00f3n de insulina. Si el intercambio de se\u00f1ales entre el sistema nervioso central y el tejido adiposo se descontrola debido a influencias internas y\/o externas, deriva hacia el mal funcionamiento y se inicia un c\u00edrculo vicioso [1].<\/p>\n<h2 id=\"leptina-y-cerebro\">Leptina y cerebro<\/h2>\n<p>El Prof. Mantzoros y su grupo de investigaci\u00f3n est\u00e1n especialmente interesados en las sustancias mensajeras leptina, irisina y adiponectina de los adipocitos, pero tambi\u00e9n se centran en la grelina, la insulina y el PYY. Utilizando im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica funcional (IRMf), en Harvard investigan en animales y humanos qu\u00e9 regiones del cerebro se &#8220;iluminan&#8221; cuando se muestra, por ejemplo, comida apetitosa. La Dra. Olivia M Farr subray\u00f3 que el complejo cerebro de los humanos es dif\u00edcil de comparar con el de otros mam\u00edferos. Un problema b\u00e1sico de la actual epidemia de obesidad desde el punto de vista neuropsicol\u00f3gico es que los alimentos especialmente grasos y ricos en calor\u00edas se perciben como muy deseables y est\u00e1n disponibles en casi todas partes, explic\u00f3 el Dr. Farr.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfD\u00f3nde surge el deseo, c\u00f3mo se distribuyen los receptores de leptina, qu\u00e9 ocurre cuando administramos leptina recombinante?&#8221; son preguntas actuales en torno a la leptina. La funci\u00f3n b\u00e1sica de esta prohormona es enviar una se\u00f1al al cerebro cuando las reservas de energ\u00eda est\u00e1n suficientemente llenas. Si la hormona no puede producirse debido a un cambio en el material gen\u00e9tico, el cerebro no recibe una se\u00f1al de saciedad. Como resultado, se ingiere comida sin moderaci\u00f3n y se desarrolla un sobrepeso extremo. La leptina recombinante no puede utilizarse para tratar la obesidad, pero es una opci\u00f3n para la lipodistrofia relacionada con el VIH. Este es el primer resultado cl\u00ednicamente relevante de Harvard [2].<\/p>\n<h2 id=\"comedores-emocionales\">Comedores emocionales<\/h2>\n<p>En su b\u00fasqueda de receptores de leptina y de c\u00f3mo se podr\u00eda influir en ellos, los investigadores de Harvard examinaron, entre otras cosas, la lorcaserina. Este agonista del receptor 2c de la serotonina-5-hidroxitriptamina podr\u00eda tratar eficazmente a los pacientes obesos que comen principalmente por motivos emocionales y\/o como recompensa, explic\u00f3 el profesor Mantzoros. Crea una sensaci\u00f3n de saciedad y frena la ingesta de calor\u00edas. La IRMf mostr\u00f3 una actividad reducida en el c\u00f3rtex parietal y visual y en la \u00ednsula y la am\u00edgdala. Las zonas que responden con mayor intensidad a las ofertas de comida en los comedores emocionales [3].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8108 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1157;height:631px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1157\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34-800x841.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34-120x126.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34-90x95.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34-320x337.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/kasten_cv6_s34-560x589.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las regiones cerebrales responsables de la recompensa e implicadas en el comportamiento alimentario tambi\u00e9n muestran una estructura divergente en comparaci\u00f3n con las personas de peso normal. El sobrepeso y la obesidad tambi\u00e9n est\u00e1n asociados a cambios en los neurotransmisores del cerebro. Concretamente, el sistema opioide es diferente al de las personas de peso normal. En este sentido, se especula sobre si el sobrepeso y la obesidad son comparables a las adicciones, a los antojos excesivos y la falta de autocontrol, y a la necesidad de cantidades cada vez mayores de comida. As\u00ed lo han demostrado cient\u00edficos finlandeses y se ha publicado en el &#8220;Journal of Neuroscience&#8221; [4]. El objeto de la investigaci\u00f3n ser\u00e1 ahora averiguar si estos cambios son el resultado de una ingesta incontrolada de alimentos o si se deben a una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n<h2 id=\"glucagon-y-cerebro\">Glucag\u00f3n y cerebro<\/h2>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 pierden peso los pacientes diab\u00e9ticos que toman el an\u00e1logo del p\u00e9ptido similar al glucag\u00f3n liraglutida? Esta cuesti\u00f3n tambi\u00e9n se investig\u00f3 en Harvard. La liraglutida activa el receptor GLP-1, que interviene en la regulaci\u00f3n del apetito y activa los centros del cerebro que conducen a una sensaci\u00f3n de saciedad. Como resultado, las personas tratadas comen menos y pierden peso. Adem\u00e1s, la liraglutida estimula la secreci\u00f3n de insulina y disminuye la de glucag\u00f3n, lo que conduce a una reducci\u00f3n de la glucemia posprandial y en ayunas [5].<\/p>\n<p>El profesor Matthias H. Tsch\u00f6p y su grupo de investigaci\u00f3n del Instituto Helmholtz para la Diabetes y la Obesidad de M\u00fanich tambi\u00e9n se han propuesto analizar con m\u00e1s detalle el papel del cerebro en el equilibrio del az\u00facar en sangre. Su conclusi\u00f3n, publicada en la revista cient\u00edfica Nature, es que la regulaci\u00f3n normal de la glucemia depende de una asociaci\u00f3n entre las c\u00e9lulas productoras de insulina del p\u00e1ncreas, por un lado, y los circuitos neuronales del hipot\u00e1lamo y otras regiones cerebrales, por otro [6]. Seg\u00fan el nuevo modelo, la leptina activa el sistema regulador del cerebro, que a su vez estimula la utilizaci\u00f3n de la glucosa, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de otras hormonas independientes de la insulina. Estos contribuyen al metabolismo del az\u00facar de forma similar a la insulina. Para que aparezca la diabetes de tipo 2, ambos sistemas deben estar alterados al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos tambi\u00e9n han demostrado que los astrocitos responden a la leptina. Este es un factor importante para la sensaci\u00f3n de saciedad. Dado que se ha demostrado que tanto la leptina como la insulina influyen en los astrocitos, los investigadores proponen desarrollar un nuevo modelo que, adem\u00e1s de las c\u00e9lulas nerviosas, tambi\u00e9n tenga en cuenta a los astrocitos como reguladores del metabolismo y la sensaci\u00f3n de hambre. Esperan que esta imagen m\u00e1s detallada abra nuevas perspectivas para el desarrollo de f\u00e1rmacos.<\/p>\n<p><em>Fuente: <sup>52\u00aa<\/sup> Reuni\u00f3n Anual de la EASD, 12-16 de septiembre de 2016, M\u00fanich, Alemania.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Farr OM, et al.: Regulaci\u00f3n de la alimentaci\u00f3n por el sistema nervioso central: percepciones a partir de im\u00e1genes cerebrales humanas. Metabolismo. 2016 mayo; 65(5): 699-713.<\/li>\n<li>Farr OM, et al.: Aplicaciones de la leptina en 2015: \u00bfqu\u00e9 hemos aprendido sobre la leptina y la obesidad? Curr Opin Endocrinol Diabetes Obes. 2015 Oct; 22(5): 353-9.<\/li>\n<li>Farr OM, et al: La administraci\u00f3n de lorcaserina disminuye la activaci\u00f3n de los centros cerebrales en respuesta a las se\u00f1ales alimentarias y estos cambios relacionados con la emoci\u00f3n y la saliencia se correlacionan con los efectos de la p\u00e9rdida de peso: un ensayo cl\u00ednico aleatorizado, controlado con placebo y doble ciego de 4 semanas de duraci\u00f3n. Diabetes. 2016 Oct; 65(10): 2943-53.<\/li>\n<li>Karlsson H K, et al: La obesidad se asocia a una menor disponibilidad de receptores \u03bc-opioides pero inalterada de receptores Dopamina D2 en el cerebro. The Journal of Neuroscience, 4 de marzo de 2015, 35(9): 3959-3965.<\/li>\n<li>Farr OM, et al: Existen receptores de GLP-1 en el c\u00f3rtex parietal, el hipot\u00e1lamo y la m\u00e9dula de cerebros humanos y el an\u00e1logo de GLP-1 liraglutida altera la actividad cerebral relacionada con las se\u00f1ales alimentarias altamente deseables en individuos con diabetes: un ensayo cruzado, aleatorizado y controlado con placebo. Diabetolog\u00eda. 2016 mayo; 59(5): 954-65.<\/li>\n<li>C\u00e1ceres, C. et al: (2016): La se\u00f1alizaci\u00f3n astroc\u00edtica de la insulina acopla la captaci\u00f3n cerebral de glucosa con la disponibilidad de nutrientes, Cell, DOI: 10.1016\/j.cell.2016.07.028 www.cell.com\/cell\/fulltext\/S0092-8674(16)30974-6.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>CARDIOVASC 2016; 15(6): 33-36<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al aunar campos de investigaci\u00f3n que antes se realizaban de forma independiente, como la neurociencia, el metabolismo y la diabetolog\u00eda, as\u00ed como la psicolog\u00eda, tambi\u00e9n aumentan los conocimientos sobre enfermedades&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":62613,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"B\u00fasqueda de las causas de la obesidad","footnotes":""},"category":[11483,11352,11288,11328,11354,11430,11552],"tags":[11662,32128,40075,11664,12458,40080],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-340508","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-el-congreso-informa","category-endocrinologia-y-diabetologia","category-medicina-interna-general","category-neurologia","category-nutricion","category-prevencion-y-asistencia-sanitaria","category-rx-es","tag-diabetes-es","tag-fmri-es","tag-glucagon-es","tag-insulina","tag-obesidad","tag-pyy-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-11 19:07:42","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=340508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340508\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62613"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=340508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=340508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=340508"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=340508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}