{"id":340611,"date":"2016-12-01T01:00:00","date_gmt":"2016-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/sintomas-aclaraciones-y-opciones-de-tratamiento\/"},"modified":"2016-12-01T01:00:00","modified_gmt":"2016-12-01T00:00:00","slug":"sintomas-aclaraciones-y-opciones-de-tratamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/sintomas-aclaraciones-y-opciones-de-tratamiento\/","title":{"rendered":"S\u00edntomas, aclaraciones y opciones de tratamiento"},"content":{"rendered":"<p><strong>La prevalencia de los des\u00f3rdenes alimentarios y los trastornos de la conducta alimentaria en el deporte de competici\u00f3n es elevada y, seg\u00fan los informes, alcanza el 45% en el caso de las deportistas de \u00e9lite y el 19% en el de los deportistas masculinos. Los factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimentario en el deporte pueden dividirse en factores de riesgo generales, espec\u00edficos del deporte y espec\u00edficos del sexo. En el deporte de competici\u00f3n, se distingue entre los trastornos alimentarios &#8220;cl\u00e1sicos&#8221; seg\u00fan la CIE-10 o el DSM-5 y los fenotipos espec\u00edficos del deporte del comportamiento alimentario alterado, como la anorexia atl\u00e9tica y la dismorfia muscular. Las comorbilidades psiqui\u00e1tricas en el contexto de un comportamiento alimentario alterado en el deporte son los trastornos psic\u00f3ticos, el s\u00edndrome de sobreentrenamiento y la adicci\u00f3n al deporte. El sistema de puntuaci\u00f3n existente para la estratificaci\u00f3n del riesgo y la toma de decisiones relativas a la participaci\u00f3n deportiva, el espaciamiento y la &#8220;vuelta al juego&#8221; de la declaraci\u00f3n de consenso de la Coalici\u00f3n de la Tr\u00edada deber\u00eda utilizarse en la actividad cl\u00ednica.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las alteraciones del comportamiento alimentario y los trastornos alimentarios son m\u00e1s frecuentes en los deportistas que en los no deportistas. Seg\u00fan los informes, la prevalencia de los trastornos alimentarios es de hasta el 45% en las mujeres deportistas de \u00e9lite y de hasta el 19% en los hombres [1].<\/p>\n<p>El tipo de deporte y el nivel de competici\u00f3n, el sexo y la edad influyen decisivamente en el riesgo de que un deportista desarrolle una conducta alimentaria desordenada o un trastorno alimentario [1]. Las atletas de deportes est\u00e9ticos como la gimnasia r\u00edtmica tienen un riesgo especialmente alto de desarrollar un trastorno alimentario [2]. En los deportes de pelota y en los deportes en los que la forma y el peso corporal se consideran menos importantes, los atletas tienen un riesgo menor, pero sigue siendo mayor que en los no atletas [3]. Una investigaci\u00f3n sobre atletas noruegos de \u00e9lite, hombres y mujeres, inform\u00f3 de tasas de prevalencia de trastornos alimentarios de m\u00e1s del 30% en atletas de deportes est\u00e9ticos y del 11% en deportes de pelota [3,4]. Se obtuvieron resultados similares en estudios sobre atletas australianos de \u00e9lite [5]. En otro estudio sobre atletas francesas de \u00e9lite, la mayor presencia de trastornos alimentarios se detect\u00f3 en deportes de resistencia y est\u00e9ticos; los atletas masculinos se vieron m\u00e1s afectados en deportes de peso como la lucha libre y el boxeo [6].<\/p>\n<p>Los trastornos alimentarios son multifactoriales y resultan de una combinaci\u00f3n de factores de vulnerabilidad biol\u00f3gicos, sociales y psicol\u00f3gicos [7,8]. Los factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimentario en el deporte pueden dividirse en factores de riesgo generales, espec\u00edficos del deporte y espec\u00edficos del sexo o factores de riesgo espec\u00edficos del deporte y no espec\u00edficos del deporte <strong>(Tab.&nbsp;1)<\/strong>. Se supone que el mayor riesgo de que los deportistas desarrollen un comportamiento alimentario desordenado est\u00e1 provocado por los factores de riesgo espec\u00edficos del deporte [9]. Este supuesto tambi\u00e9n se utiliza en el modelo etiol\u00f3gico de Petrie y Greenleaf [10]. Este modelo incluye la idea de que los deportistas est\u00e1n expuestos a dos tipos de presi\u00f3n. Por un lado, en el deporte existe la presi\u00f3n de tener un cuerpo ideal para un rendimiento f\u00edsico \u00f3ptimo, que var\u00eda seg\u00fan los deportes debido a las diferentes exigencias corporales. Por otro lado, est\u00e1 la presi\u00f3n social influenciada por Occidente para ser delgada. Este \u00faltimo afecta tanto a los deportistas como a los no deportistas, mientras que las presiones en el deporte s\u00f3lo afectan a los deportistas y pueden explicar la mayor prevalencia de los trastornos alimentarios entre los deportistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8001\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/tab1_np6_s23.png\" style=\"height:776px; width:400px\" width=\"917\" height=\"1778\"><\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"triada-de-la-mujer-atleta\">Triada de la mujer atleta<\/h2>\n<p>La <em>tr\u00edada de la mujer deportista,<\/em> en lo sucesivo denominada &#8220;tr\u00edada&#8221;, se refiere a la relaci\u00f3n rec\u00edproca de la disponibilidad energ\u00e9tica, el estado menstrual y la salud \u00f3sea <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong> [11]. La disponibilidad energ\u00e9tica influye directamente en el estado menstrual, mientras que tanto la disponibilidad energ\u00e9tica como el estado menstrual influyen directamente en la salud \u00f3sea. Las manifestaciones cl\u00ednicas de la tr\u00edada y los puntos finales cl\u00ednicos graves son la baja disponibilidad energ\u00e9tica (con\/sin trastorno alimentario cl\u00ednicamente manifiesto), la ammenorrea hipotal\u00e1mica funcional y la osteoporosis. Las ni\u00f1as y mujeres f\u00edsicamente activas se mueven a diferentes velocidades a lo largo de los componentes individuales de la tr\u00edada, dependiendo de la ingesta de alimentos y del comportamiento de ejercicio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8002 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/abb1_np6_s24.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/599;height:436px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"599\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las estimaciones de la prevalencia de los tres extremos cl\u00ednicos graves de la tr\u00edada en el deporte oscilan entre el 0 y el 16%; en cambio, las estimaciones de uno o dos componentes son mucho m\u00e1s elevadas, acerc\u00e1ndose al 50 o 60% en determinados grupos de deportistas [12]. En estudios recientes, los puntos finales cl\u00ednicos graves tambi\u00e9n se han descrito en atletas adolescentes [12]. Esto es preocupante, tambi\u00e9n a la luz del hecho de que el 90% de la masa \u00f3sea m\u00e1xima se alcanza a la edad de 18 a\u00f1os [13], y porque los adolescentes necesitan una nutrici\u00f3n adecuada y una funci\u00f3n hormonal normal para una mineralizaci\u00f3n \u00f3sea \u00f3ptima durante este periodo cr\u00edtico de desarrollo.<\/p>\n<p>Otras consecuencias potenciales de la tr\u00edada incluyen la disfunci\u00f3n endotelial asociada a efectos cardiovasculares, fracturas por estr\u00e9s y lesiones musculoesquel\u00e9ticas [12]. Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta un impacto significativo en el rendimiento f\u00edsico debido a una baja disponibilidad energ\u00e9tica persistente, ya que las lesiones musculoesquel\u00e9ticas dejan al deportista fuera de combate y reducen su rendimiento en competici\u00f3n. Vanheest et al.  [14]  informan de que los hijos de nadadoras de \u00e9lite con alteraci\u00f3n del ciclo menstrual y evidencias de baja disponibilidad energ\u00e9tica rindieron menos en comparaci\u00f3n con sus hom\u00f3logos con ciclos normales.<\/p>\n<p>De forma an\u00e1loga a la <em>tr\u00edada de la atleta femenina<\/em>, tambi\u00e9n se ha descrito una <em>tr\u00edada de la atleta masculina<\/em>, pero apenas se ha estudiado hasta ahora y recibe mucha menos atenci\u00f3n cl\u00ednica, en parte porque a menudo no se reconocen los trastornos del aparato reproductor debidos a un nivel bajo de testosterona [1]. Adem\u00e1s del estado de la testosterona, otros componentes de la <em>tr\u00edada del deportista<\/em> masculino incluyen la disponibilidad de energ\u00eda (y los patrones alimentarios) y la salud \u00f3sea.<\/p>\n<h2 id=\"conducta-alimentaria-alterada-y-trastornos-alimentarios-en-el-deporte-de-competicion\">Conducta alimentaria alterada y trastornos alimentarios en el deporte de competici\u00f3n<\/h2>\n<p>En el deporte, se puede distinguir entre los trastornos alimentarios &#8220;cl\u00e1sicos&#8221; seg\u00fan la CIE-10 o el DSM-5 y los fenotipos espec\u00edficos del deporte de la conducta alimentaria alterada. Intraindividualmente, los trastornos alimentarios suelen mostrar un alto grado de constancia, pero en el curso de la enfermedad se producen cambios muy frecuentes entre la <em>anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa<\/em> y los trastornos alimentarios at\u00edpicos o &#8220;Trastornos alimentarios no especificados de otro modo&#8221; (EDNOS) [7]. Probablemente se aplique lo mismo en el deporte, salvo que los fenotipos de los trastornos alimentarios deben ampliarse para incluir los espec\u00edficos del deporte. Un buen modelo en este contexto es el de un continuo de conductas alimentarias desordenadas. Pugliese et al.  [30]  dirigi\u00f3 en 1983 el  <em>Anorexia atl\u00e9tica  <\/em>como un concepto de trastorno alimentario subcl\u00ednico inducido por el deporte, que posteriormente fue modificado por Sundgot-Borgen [3].  <strong>(Tab.2).<\/strong> El <em>Ejercicio Bulimia,<\/em>  en la que la actividad f\u00edsica se utiliza como medida compensatoria y activa tras un episodio de atrac\u00f3n, pero tambi\u00e9n tras una alimentaci\u00f3n &#8220;normal&#8221;, s\u00f3lo se ha encontrado hasta ahora en revistas deportivas y foros de Internet y corresponde a la descripci\u00f3n de la bulimia nerviosa. El peligro de los fenotipos espec\u00edficos del deporte es, por tanto, principalmente la banalizaci\u00f3n y socializaci\u00f3n de un trastorno cl\u00ednicamente manifiesto y grave de la conducta alimentaria. De Pope et al. la dismorfia muscular se introdujo en 1993 [15]. Las caracter\u00edsticas principales son el miedo a no ser lo suficientemente musculoso y el af\u00e1n por conseguir un f\u00edsico musculoso y delgado, con la consiguiente actividad f\u00edsica excesiva, cambios en el comportamiento diet\u00e9tico, dietas extremas, uso de suplementos nutricionales, abuso de esteroides anabolizantes (-androg\u00e9nicos) y sustancias [16]. La dismorfia muscular se diagnostica con mayor frecuencia en adultos j\u00f3venes, y los culturistas se consideran un grupo de alto riesgo [16]. Si la dismorfia muscular es o no un trastorno alimentario es algo controvertido. En el DSM-5 se clasifica como &#8220;trastorno dism\u00f3rfico corporal&#8221; con la especificaci\u00f3n &#8220;con dismorfia muscular&#8221;, pero a\u00fan no se menciona en la CIE. Las herramientas de detecci\u00f3n y diagn\u00f3stico de los trastornos alimentarios suelen centrarse en la b\u00fasqueda de un cuerpo delgado y no muscular y en el bajo peso corporal, m\u00e1s que en otros marcadores de baja disponibilidad energ\u00e9tica, como la disminuci\u00f3n de la masa grasa y de la tasa metab\u00f3lica basal. Si se tienen en cuenta estas limitaciones de las herramientas de cribado y diagn\u00f3stico, los rasgos b\u00e1sicos mencionados y el comportamiento resultante son buenas razones para considerar la dismorfia muscular como un trastorno alimentario. La fuerte fijaci\u00f3n por una alimentaci\u00f3n sana, descrita por Bratmann en 1997 como ortorexia [17], caracterizada por una preocupaci\u00f3n excesiva y que requiere mucho tiempo por una alimentaci\u00f3n sana, se considera actualmente no como una enfermedad sino como una actitud consciente de la salud [18]. S\u00f3lo en casos extremos la fuerte fijaci\u00f3n por una dieta sana puede convertirse en patol\u00f3gica, con dietas muy restrictivas y la evitaci\u00f3n de muchos alimentos que se consideran perjudiciales [18]. La prevalencia de la ortorexia en la poblaci\u00f3n general se sit\u00faa en torno al 7% [19]. En un estudio de m\u00e1s de 500 atletas, se descubri\u00f3 que m\u00e1s de una cuarta parte eran ortorrectales [20].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8003 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/tab2_np6_s26.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1136;height:826px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"1136\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aras de la exhaustividad, tambi\u00e9n debe introducirse aqu\u00ed brevemente el t\u00e9rmino <em>adipositas atl\u00e9tica<\/em>, que describe un trastorno alimentario espec\u00edfico del deporte en atletas con grandes masas de grasa [21]. Se pueden encontrar ejemplos en la lucha de sumo o en la nataci\u00f3n en aguas abiertas y de larga distancia. &#8220;Los atracones&#8221;, es decir, el comportamiento alimentario incontrolado en relaci\u00f3n con la pr\u00e1ctica deportiva excesiva, pero tambi\u00e9n despu\u00e9s de abandonar el deporte de competici\u00f3n, se observan cada vez m\u00e1s en los deportistas, aunque todav\u00eda no se dispone de datos m\u00e1s precisos al respecto en la literatura.<\/p>\n<h2 id=\"continuidad-del-comportamiento-alimentario-alterado\">Continuidad del comportamiento alimentario alterado<\/h2>\n<p>En el concepto de la tr\u00edada, los diferentes fenotipos de trastornos alimentarios descritos anteriormente pueden trazarse y comprenderse a lo largo del espectro de la disponibilidad energ\u00e9tica y el comportamiento alimentario [11] y\/o un continuo. Este continuo de conductas alimentarias desordenadas comienza con dietas saludables ortodoxas, reducci\u00f3n de la ingesta energ\u00e9tica y sucesivas p\u00e9rdidas de peso, para pasar despu\u00e9s a dietas restrictivas, dietas cr\u00f3nicas, frecuentes fluctuaciones de peso, ayuno, deshidrataci\u00f3n pasiva como saunas y ba\u00f1os calientes, deshidrataci\u00f3n activa como el uso de ch\u00e1ndales durante el ejercicio. Los trastornos alimentarios &#8220;cl\u00e1sicos&#8221; <em>anorexia nerviosa<\/em> y <em>bulimia nerviosa<\/em> representan entonces el extremo de este continuo de conductas alimentarias alteradas.<\/p>\n<h2 id=\"comorbilidades-psiquiatricas\">Comorbilidades psiqui\u00e1tricas<\/h2>\n<p>Los trastornos alimentarios suelen ir acompa\u00f1ados de otros trastornos mentales, los trastornos del Eje I (trastornos psiqui\u00e1tricos generales), depresi\u00f3n, ansiedad y trastornos obsesivo-compulsivos, pero tambi\u00e9n los trastornos del Eje II (trastornos de la personalidad) son frecuentes y pueden tener una influencia decisiva en el curso del trastorno alimentario y deben incluirse en el tratamiento [22,23]. Comorbilidades psiqui\u00e1tricas que deben tenerse en cuenta en el contexto de las alteraciones del comportamiento alimentario en el deporte (cf. Visi\u00f3n general [24]): Los <em>trastornos psic\u00f3ticos<\/em> son poco frecuentes en el deporte, pero son muy importantes en el contexto de la<em> dismorfia muscular<\/em> y el uso de esteroides anabolizantes androg\u00e9nicos y deben tenerse en cuenta. El <em>s\u00edndrome de sobreentrenamiento, <\/em>definido como la p\u00e9rdida de la capacidad de rendimiento con o sin signos fisiol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos, tras un entrenamiento excesivo y prolongado, y <em>la adicci\u00f3n al<\/em> deporte tienen la mayor importancia como comorbilidades. Mientras que la<em> adicci\u00f3n deportiva<\/em> primaria es poco frecuente, el tipo secundario es com\u00fan y entonces se produce como comorbilidad de una enfermedad mental, normalmente un trastorno alimentario. Es importante tener en cuenta cualquier adicci\u00f3n <em>deportiva<\/em> adicional en atletas con un trastorno alimentario, ya que el tratamiento de s\u00f3lo el trastorno alimentario puede conducir a un aumento de los s\u00edntomas del trastorno alimentario si no se reconoce la adicci\u00f3n deportiva, y viceversa, el tratamiento de s\u00f3lo la adicci\u00f3n deportiva puede conducir a un aumento de los s\u00edntomas del trastorno alimentario. En estudios sobre deportistas, la prevalencia de la adicci\u00f3n al deporte se ha registrado entre un 3 y un 4,5% [25]. Otras comorbilidades que podr\u00edan ser relevantes en el contexto de la alteraci\u00f3n del comportamiento alimentario en el deporte son el trastorno <em>por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad<\/em> (TDAH) y <em>el delirio <\/em>. La hipernatremia, la hipertermia o el golpe de calor pueden ser causas de delirio agudo, que puede producirse especialmente en atletas de resistencia.<\/p>\n<h2 id=\"declaraciones-y-documentos-de-posicion\">Declaraciones y documentos de posici\u00f3n<\/h2>\n<p>El Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional (COI) [9], el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva (ACSM) [11] y la Asociaci\u00f3n Nacional Estadounidense de Entrenadores de Atletismo (NATA) [26] han emitido declaraciones y documentos de posici\u00f3n sobre la alimentaci\u00f3n desordenada y los trastornos alimentarios en el deporte de competici\u00f3n durante la \u00faltima d\u00e9cada. Los documentos de posici\u00f3n de la ACSM y del COI hacen referencia a la <em>triada de la atleta femenina;<\/em> el documento de posici\u00f3n de la NATA aborda los des\u00f3rdenes alimentarios y los trastornos alimentarios en los atletas femeninos y masculinos. Una limitaci\u00f3n significativa de estos documentos es, o era, que -con la excepci\u00f3n del documento de la NATA, que tambi\u00e9n se dirig\u00eda a los atletas masculinos- s\u00f3lo se refer\u00edan a las atletas femeninas. Otra limitaci\u00f3n de estos trabajos es que ninguno de ellos formulaba recomendaciones sobre las condiciones en las que se permitir\u00eda a los deportistas afectados reanudar su pr\u00e1ctica deportiva; es decir, faltaban los criterios para un &#8220;retorno al juego&#8221; (Return-To-Play, RTP).<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n consensuada de la <em>Coalici\u00f3n de la Triada de Atletas Femeninas<\/em> [27] y la actualizaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n del COI [28], publicadas tambi\u00e9n en 2014, han reducido parcialmente las restricciones mencionadas. La declaraci\u00f3n de consenso de la Coalici\u00f3n de la Tr\u00edada [27] pretend\u00eda complementar la declaraci\u00f3n de la ACSM [11] revisada en 2007, y proporcionar directrices cl\u00ednicas a m\u00e9dicos, entrenadores y otros proveedores de atenci\u00f3n sanitaria sobre la detecci\u00f3n, el diagn\u00f3stico y el tratamiento de la tr\u00edada. Y, a diferencia de los documentos anteriores, la declaraci\u00f3n de consenso inclu\u00eda ahora recomendaciones claras de RTP.<\/p>\n<p>Los autores de la declaraci\u00f3n de consenso proponen un sistema de puntuaci\u00f3n para la estratificaci\u00f3n del riesgo que tiene en cuenta el grado de riesgo y pretende ayudar a los m\u00e9dicos a tomar decisiones sobre la participaci\u00f3n deportiva, el espaciamiento y el RTP.<\/p>\n<p>La actualizaci\u00f3n de 2014 de la declaraci\u00f3n del COI [28] tambi\u00e9n proporciona directrices sobre la evaluaci\u00f3n de riesgos, el tratamiento y la RTP. All\u00ed se propone un nombre m\u00e1s completo para la afecci\u00f3n conocida como <em>Triada de la Atleta Femenina<\/em>: el nuevo nombre &#8220;Deficiencia Energ\u00e9tica Relativa en el Deporte&#8221; (RED-S) pretende reflejar tanto la complejidad de esta afecci\u00f3n como el hecho de que los atletas masculinos tambi\u00e9n pueden verse afectados. La nueva designaci\u00f3n ha sido objeto de controversia desde entonces. La principal cr\u00edtica a la nueva denominaci\u00f3n es que no est\u00e1 suficientemente respaldada cient\u00edficamente [29]. Por lo tanto, se utiliz\u00f3 el concepto de tr\u00edada, que cuenta con m\u00e1s de 30 a\u00f1os de pruebas publicadas, y no se sigui\u00f3 discutiendo el RED-S. En consecuencia, el contenido de este art\u00edculo se basa en la declaraci\u00f3n de la ACSM [11] y en la declaraci\u00f3n de consenso de la Coalici\u00f3n de la Tr\u00edada [27].<\/p>\n<h2 id=\"prevencion-deteccion-diagnostico-y-tratamiento\">Prevenci\u00f3n, detecci\u00f3n, diagn\u00f3stico y tratamiento<\/h2>\n<p>Para la prevenci\u00f3n y la intervenci\u00f3n precoz de las conductas alimentarias perturbadas en el deporte de competici\u00f3n, es importante una formaci\u00f3n adecuada de los deportistas, as\u00ed como de los padres, entrenadores, preparadores f\u00edsicos, jueces y oficiales.<\/p>\n<p>Los deportistas deben someterse a pruebas para detectar la tr\u00edada o el comportamiento alimentario alterado y sus consecuencias f\u00edsicas durante los reconocimientos m\u00e9dicos deportivos y\/o el chequeo m\u00e9dico anual. Este cribado debe incluir preguntas que cubran todos los aspectos de la tr\u00edada, seguidas de un examen m\u00e1s profundo con vistas a: alteraciones del comportamiento alimentario, consecuencias f\u00edsicas de la reducci\u00f3n de la disponibilidad energ\u00e9tica, posibles alteraciones del sistema reproductivo y desmineralizaci\u00f3n de los huesos. El reconocimiento de uno de estos componentes de la tr\u00edada, pero tambi\u00e9n de lesiones musculoesquel\u00e9ticas o fracturas por estr\u00e9s inexplicables o frecuentes, debe conducir inmediatamente a una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda, que incluya los otros componentes de la tr\u00edada.<\/p>\n<p>El cribado con diagn\u00f3stico posterior depende de un cuidadoso interrogatorio y examen por parte de un m\u00e9dico, normalmente el m\u00e9dico de familia o un m\u00e9dico general y\/o un m\u00e9dico deportivo, as\u00ed como de otros miembros de un equipo de tratamiento multidisciplinar. Dicho equipo incluye un nutricionista deportivo, fisi\u00f3logos del ejercicio, as\u00ed como psiquiatras y psicoterapeutas especializados en el campo de los trastornos alimentarios. Los entrenadores, los padres y otros miembros de la familia pueden proporcionar un apoyo significativo al equipo de tratamiento. Deber\u00e1 consultarse a especialistas como ginec\u00f3logos, endocrin\u00f3logos y reumat\u00f3logos si el m\u00e9dico tratante no tiene la experiencia y las competencias suficientes en el diagn\u00f3stico y el tratamiento de los componentes individuales de la tr\u00edada.<\/p>\n<p>Cada miembro de este equipo multidisciplinar de tratamiento debe establecer una relaci\u00f3n terap\u00e9utica sostenible y de confianza con el deportista, el proceso consiste en &#8220;detecci\u00f3n \u2192 diagn\u00f3stico \u2192 estratificaci\u00f3n del riesgo \u2192 tratamiento \u2192 tratamiento&#8221;.  <em>Retorno al juego&#8221;,<\/em>  es persistente y desafiante, especialmente cuando existe un trastorno alimentario cl\u00ednicamente manifiesto y es necesario tomar una decisi\u00f3n sobre la participaci\u00f3n, la distancia y la  <em>Retorno al juego<\/em>  debe tomarse. El entorno del deportista, sus padres, entrenadores, preparadores f\u00edsicos y otras personas clave deben participar en el proceso desde el principio, y posiblemente los compa\u00f1eros de equipo en determinados momentos. Al final, sin embargo, el factor decisivo es la honestidad y la voluntad del deportista de participar en todos y cada uno de los puntos del proceso mencionado.<\/p>\n<p>El primer objetivo del tratamiento de cada componente de la tr\u00edada o de las consecuencias f\u00edsicas de la baja disponibilidad energ\u00e9tica es aumentar la disponibilidad energ\u00e9tica incrementando la ingesta de energ\u00eda alimentaria y\/o reduciendo el gasto energ\u00e9tico mediante el ejercicio. El asesoramiento y el seguimiento nutricional son intervenciones suficientes para muchos deportistas, un comportamiento alimentario alterado posiblemente, un trastorno alimentario cl\u00ednicamente manifiesto con seguridad, sin embargo, requiere un tratamiento psiqui\u00e1trico-psicoterap\u00e9utico adecuado.<\/p>\n<h2 id=\"estratificacion-del-riesgo-y-retorno-al-juego\">Estratificaci\u00f3n del riesgo y <em>retorno al juego<\/em><\/h2>\n<p>En la declaraci\u00f3n de consenso de la Coalici\u00f3n de la Tr\u00edada [27], como suplemento a la declaraci\u00f3n de la ACSM publicada en 2007, los autores proponen un sistema de puntos para la estratificaci\u00f3n del riesgo que tiene en cuenta el alcance del riesgo y pretende apoyar a los m\u00e9dicos en la toma de decisiones relativas a la participaci\u00f3n deportiva, la distancia y <em>la vuelta al juego<\/em>. Este modelo es muy adecuado para uso cl\u00ednico y deber\u00eda utilizarse durante cualquier examen m\u00e9dico deportivo de un atleta.<\/p>\n<h2 id=\"hora-de-consulta-especial-para-psiquiatria-deportiva-y-psicoterapia\">Hora de consulta especial para psiquiatr\u00eda deportiva y psicoterapia<\/h2>\n<p>Como primer servicio especializado para deportistas de competici\u00f3n con problemas y enfermedades psiqui\u00e1tricas en Suiza, existe una hora de consulta especial para psiquiatr\u00eda y psicoterapia deportiva en la Cl\u00ednica de Psiquiatr\u00eda, Psicoterapia y Psicosom\u00e1tica del Hospital Universitario Psiqui\u00e1trico de Z\u00farich y en el Centro de Trastornos Alimentarios del Hospital Universitario de Z\u00farich [24]. Uno de los focos de este nuevo servicio son los trastornos alimentarios y la <em>adicci\u00f3n al deporte <\/em>. Pero este nuevo servicio tambi\u00e9n pretende ofrecer asesoramiento y tratamiento para otros problemas psicol\u00f3gicos y enfermedades de los deportistas de competici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Bratland-Sanda S, et al: Trastornos alimentarios en atletas: visi\u00f3n general de la prevalencia, factores de riesgo y recomendaciones para la prevenci\u00f3n y el tratamiento. Revista europea de ciencias del deporte 2013; 13(5): 499-508.<\/li>\n<li>Thompson RA, et al: Trastornos alimentarios en el deporte.<sup>1\u00aa<\/sup> ed. Nueva York: Routledge, 2010.<\/li>\n<li>Sundgot-Borgen J: Prevalencia de los trastornos alimentarios en las deportistas de \u00e9lite. Int J Sport Nutr 1993; 3(1): 29-40.<\/li>\n<li>Sundgot-Borgen J, et al.: La prevalencia de los trastornos alimentarios en los deportistas de \u00e9lite es mayor que en la poblaci\u00f3n general. Clin J Sport Med 2004; 14(1): 25-32.<\/li>\n<li>Byrne S, et al: Atletas de \u00e9lite: efectos de la presi\u00f3n por estar delgada. J Sci Med Sport 2002; 5(2): 80-94.<\/li>\n<li>Schaal K, et al.: Equilibrio psicol\u00f3gico en atletas de alto nivel: diferencias basadas en el g\u00e9nero y patrones espec\u00edficos del deporte. PLoS One 2011; 6(5): e19007.<\/li>\n<li>Fairburn CG, et al: Trastornos alimentarios. Lancet 2003; 361(9355): 407-416.<\/li>\n<li>Treasure J, et al: Trastornos alimentarios. Lancet 2010; 375(9714): 583-593.<\/li>\n<li>Grupo de trabajo de la Comisi\u00f3n M\u00e9dica del COI Mujeres en el deporte. Puestos de trabajo &#8211; Coalici\u00f3n Triada Atleta Femenina [cited 2016 Aug 25]. Disponible en: www.femaleathletetriad.org\/for-professionals\/position-stands\/#title2.<\/li>\n<li>Tenenbaum G, et al: Manual de psicolog\u00eda del deporte.<sup>3\u00aa<\/sup> ed. Biblioteca en l\u00ednea Wiley, 2007.<\/li>\n<li>Nattiv A, et al: Posici\u00f3n del Colegio Americano de Medicina Deportiva. La triada de la atleta femenina. Medicina y Ciencia en el Deporte y el Ejercicio 2007; 39(10): 1867-1882.<\/li>\n<li>Barrack MT, et al: Actualizaci\u00f3n sobre la tr\u00edada de la atleta femenina. Revisiones actuales en medicina musculoesquel\u00e9tica 2013; 6(2): 195-204.<\/li>\n<li>Matkovic V, et al.: Momento del pico de masa \u00f3sea en mujeres cauc\u00e1sicas y su implicaci\u00f3n en la prevenci\u00f3n de la osteoporosis. Inferencia a partir de un modelo transversal. J Clin Invest 1994; 93(2): 799-808.<\/li>\n<li>Vanheest JL, Rodgers CD, Mahoney CE, Souza MJ de: La supresi\u00f3n ov\u00e1rica perjudica el rendimiento deportivo en nadadoras de \u00e9lite junior. Medicina y ciencia en el deporte y el ejercicio 2014; 46(1): 156-166.<\/li>\n<li>Pope HG, et al: Anorexia nerviosa y &#8220;anorexia inversa&#8221; entre 108 culturistas masculinos. Compr Psychiatry 1993; 34(6): 406-409.<\/li>\n<li>Suffolk MT, et al: Dismorfia muscular: cuestiones metodol\u00f3gicas, implicaciones para la investigaci\u00f3n. Eat Disord 2013; 21(5): 437-457.<\/li>\n<li>Bratman S: Health Food Junkie &#8211; Ortorexia nerviosa, el nuevo trastorno alimentario [cited 2016 Aug 25]. Disponible en: www.beyondveg.com\/bratman-s\/hfj\/hf-junkie-1a.shtml.<\/li>\n<li>Barthels F, et al.: Comportamiento alimentario ortor\u00e9xico: nosolog\u00eda y tasas de prevalencia. Psychother Psychosom Med Psychol 2012; 62(12): 445-449.<\/li>\n<li>Varga M, et al: Evidencias y lagunas en la literatura sobre la ortorexia nerviosa. Eat Weight Disord 2013; 18(2): 103-111.<\/li>\n<li>Segura-Garc\u00eda C, et al.: Ortorexia nerviosa: una conducta alimentaria desordenada frecuente en deportistas. Eat Weight Disord 2012; 17(4): e226-e233.<\/li>\n<li>Berglund L, et al: Adipositas atl\u00e9tica: un grupo de afecciones desatendidas asociadas a riesgos m\u00e9dicos. Scand J Med Sci Sports 2011; 21(5): 617-624.<\/li>\n<li>Herpertz S, et al: Handbuch Essst\u00f6rungen und Adipositas. 2\u00aa ed. Berl\u00edn, Heidelberg: Springer (en l\u00ednea), 2015.<\/li>\n<li>M\u00f6ller H-J, et al: Psiquiatr\u00eda, Psicosom\u00e1tica, Psicoterapia. 4\u00aa ed. Berl\u00edn, Heidelberg: Springer, 2011.<\/li>\n<li>Claussen MC, et al.: Psiquiatr\u00eda deportiva y psicoterapia deportiva: problemas y enfermedades psicol\u00f3gicas en el deporte de competici\u00f3n. Foro M\u00e9dico Suizo 2015; 15(45): 1044-1049.<\/li>\n<li>Ziemainz H, et al: El riesgo de adicci\u00f3n deportiva en los deportes de resistencia. Dtsch Z Sportmed 2013; 64(2): 57-64. doi: 10.5960\/dzsm.2012.057.<\/li>\n<li>Bonci CM, et al: Declaraci\u00f3n de posici\u00f3n de la asociaci\u00f3n nacional de entrenadores de atletismo: prevenci\u00f3n, detecci\u00f3n y tratamiento de los trastornos alimentarios en los atletas. J Athl Train 2008; 43(1): 80-108.<\/li>\n<li>Joy E, et al: 2014 female athlete triad coalition consensus statement on treatment and return to play of the female athlete triad. Curr Sports Med Rep 2014; 13(4): 219-232.<\/li>\n<li>Mountjoy M, et al: La declaraci\u00f3n de consenso del COI: m\u00e1s all\u00e1 de la triada de la atleta femenina &#8211; Deficiencia energ\u00e9tica relativa en el deporte (RED-S). Br J Sports Med 2014; 48(7): 491-497.<\/li>\n<li>Souza MJ de, et al: Malentendiendo la triada de la atleta femenina: refutando la declaraci\u00f3n de consenso del COI sobre la Deficiencia Energ\u00e9tica Relativa en el Deporte (RED-S). Br J Sports Med 2014; 48(20): 1461-1465.<\/li>\n<li>Pugliese MT, et al: Miedo a la obesidad. Una causa de baja estatura y retraso de la pubertad. N Engl J Med 1983; 309(9): 513-518.<\/li>\n<li>Herpertz-Dahlmann B, et al: Deportes de competici\u00f3n y trastornos alimentarios desde una perspectiva psiqui\u00e1trica infantil y adolescente. Monatsschrift Kinderheilkunde 2000; 148(5): 462-468.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>InFo NEUROLOG\u00cdA Y PSIQUIATR\u00cdA 2016; 14(6): 22-28<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La prevalencia de los des\u00f3rdenes alimentarios y los trastornos de la conducta alimentaria en el deporte de competici\u00f3n es elevada y, seg\u00fan los informes, alcanza el 45% en el caso&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":61763,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Trastornos alimentarios en atletas de competici\u00f3n","footnotes":""},"category":[11478,11291,11354,11435,11552],"tags":[22335,23303,22328,12458,22321,40331,40334,36015],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-340611","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-formacion-continua","category-medicina-deportiva","category-nutricion","category-psiquiatria-y-psicoterapia","category-rx-es","tag-anorexia-es","tag-anorexia-es-2","tag-bulimia-es","tag-obesidad","tag-trastorno-alimentario","tag-triada","tag-triada-es","tag-triada-de-la-mujer-atleta","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-27 11:11:50","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340611","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=340611"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340611\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61763"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=340611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=340611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=340611"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=340611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}