{"id":340705,"date":"2016-11-05T01:00:00","date_gmt":"2016-11-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-pie-diabetico-infectado-diagnostico-y-tratamiento\/"},"modified":"2016-11-05T01:00:00","modified_gmt":"2016-11-05T00:00:00","slug":"el-pie-diabetico-infectado-diagnostico-y-tratamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-pie-diabetico-infectado-diagnostico-y-tratamiento\/","title":{"rendered":"El pie diab\u00e9tico infectado &#8211; diagn\u00f3stico y tratamiento"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las infecciones en el s\u00edndrome del pie diab\u00e9tico son frecuentes, causan una elevada morbilidad y a menudo requieren largas hospitalizaciones con m\u00faltiples intervenciones quir\u00fargicas, hasta llegar incluso a la p\u00e9rdida de una extremidad. La etiolog\u00eda es multifactorial, y la enfermedad vascular perif\u00e9rica, la neuropat\u00eda y la inmunopat\u00eda desempe\u00f1an los papeles m\u00e1s importantes. El tratamiento requiere un enfoque sistem\u00e1tico y multidisciplinar. Los signos cl\u00ednicos cl\u00e1sicos suelen estar ausentes o s\u00f3lo aparecen en una fase avanzada. Las muestras de la herida y, si es necesario, del hueso son necesarias para iniciar la terapia antimicrobiana. Las intervenciones quir\u00fargicas son necesarias para las heridas de moderada a gravemente avanzadas o para la infestaci\u00f3n sist\u00e9mica. A continuaci\u00f3n, el desbridamiento es el procedimiento m\u00e1s importante y debe incluir todos los compartimentos afectados. La amputaci\u00f3n y\/o el cierre de la herida s\u00f3lo deben llevarse a cabo cuando el estado del paciente sea estable y la estrategia de tratamiento est\u00e9 definida. El diagn\u00f3stico precoz es muy importante para limitar la extensi\u00f3n del da\u00f1o tisular. Los cuidados postoperatorios son esenciales para evitar reca\u00eddas y complicaciones.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Las \u00falceras de pie infectadas en pacientes con diabetes mellitus son una causa importante de morbilidad, asociada a una menor calidad de vida, necesidad de cuidados especializados de las heridas, terapia antimicrobiana e intervenciones quir\u00fargicas frecuentes. Tambi\u00e9n son la causa m\u00e1s com\u00fan de hospitalizaciones asociadas a la diabetes y de p\u00e9rdida de extremidades inferiores. En un amplio estudio retrospectivo de pacientes con \u00falceras de pie diab\u00e9tico, la infecci\u00f3n aument\u00f3 el riesgo de amputaci\u00f3n menor en un 50% en comparaci\u00f3n con las heridas no infectadas. Alrededor del 15% de los pacientes con diabetes desarrollan ulceraciones en los pies a lo largo de su vida y cerca de dos tercios de \u00e9stas se convierten en casos complicados con osteomielitis. Por ello, el diagn\u00f3stico precoz y un plan de tratamiento preciso son de suma importancia para evitar la progresi\u00f3n de la infecci\u00f3n y la amputaci\u00f3n. En este breve art\u00edculo nos centraremos en las directrices actuales de diagn\u00f3stico y tratamiento.<\/p>\n<p>Los tres mayores factores de riesgo son la enfermedad vascular perif\u00e9rica, la neuropat\u00eda y la inmunopat\u00eda. M\u00e1s concretamente, una sensibilidad reducida o completamente abolida, combinada con un traumatismo menor, conduce a un da\u00f1o tisular repetitivo. Esto provoca infecciones y una peor cicatrizaci\u00f3n debido a la reducci\u00f3n del flujo sangu\u00edneo y al compromiso del sistema inmunol\u00f3gico. La fisiopatolog\u00eda es sencilla: los niveles elevados de glucosa en sangre provocan cambios metab\u00f3licos en los nervios (glicolizaci\u00f3n de las prote\u00ednas y disminuci\u00f3n del transporte axonal), reducen la fagocitosis de los leucocitos y, por tanto, exponen a eventos infecciosos. Por este motivo, siempre es necesario un enfoque multidisciplinar que implique a un amplio abanico de disciplinas: cirug\u00eda vascular, angiolog\u00eda, ortopedia, cirug\u00eda pl\u00e1stica, neurolog\u00eda, as\u00ed como asesoramiento nutricional, fisioterapia y, por supuesto, internistas y diabet\u00f3logos.<\/p>\n<h2 id=\"diagnostico\">Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>El diagn\u00f3stico de las infecciones de tejidos blandos en estos pacientes no siempre es f\u00e1cil, ya que los s\u00edntomas t\u00edpicos suelen ser poco pronunciados o estar ausentes: La respuesta inflamatoria puede ser limitada (isquemia y\/o neuropat\u00eda) y a menudo hay poco o ning\u00fan dolor (neuropat\u00eda). Los signos sist\u00e9micos suelen aparecer tarde y en casos muy graves, cuando ya existe un shock s\u00e9ptico o la enfermedad pone en peligro la vida. Los signos locales como el edema, la hipertermia y el dolor (a pesar de la neuropat\u00eda) sugieren una infecci\u00f3n. La toma de muestras microbiol\u00f3gicas es entonces obligatoria para confirmar el diagn\u00f3stico y establecer la terapia. Siempre deben realizarse an\u00e1lisis de sangre (PCR, procalcitonina, leucocitos&#8230;). La mayor sensibilidad suele ofrecerla la hiperglucemia no controlada a pesar de la terapia.<\/p>\n<p>Los diagn\u00f3sticos adicionales incluyen un examen neurol\u00f3gico para buscar neuropat\u00edas concomitantes y\/o compresi\u00f3n de nervios perif\u00e9ricos. Tan pronto como se sospeche una afectaci\u00f3n \u00f3sea, debe realizarse una resonancia magn\u00e9tica; esto debe hacerse antes de iniciar la terapia antibi\u00f3tica, ya que si aparecen signos de osteomielitis es necesaria una biopsia \u00f3sea (para cultivo bacteriano e histolog\u00eda). Las radiograf\u00edas convencionales tambi\u00e9n son necesarias para descartar problemas \u00f3seos o articulares agudos (fracturas, luxaciones) o patolog\u00edas degenerativas (como la artropat\u00eda de Charcot)<strong> (Fig.&nbsp;1) <\/strong>. Por \u00faltimo, debe obtenerse un estado angiol\u00f3gico para evaluar la perfusi\u00f3n arterial. Para ello se recomiendan m\u00e9todos no invasivos (Doppler) y, si es necesaria una revascularizaci\u00f3n perif\u00e9rica, diagn\u00f3sticos invasivos (angiograf\u00eda por TC o RM, angiograf\u00eda directa).<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-7875\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/abb1_hp10_s28.jpg\" style=\"height:282px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"388\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez realizado el diagn\u00f3stico, la clasificaci\u00f3n en niveles de gravedad puede ayudar a planificar la estrategia de tratamiento. <strong>La tabla&nbsp;1 <\/strong>muestra la clasificaci\u00f3n de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA) basada en los signos cl\u00ednicos locales y el estado general del paciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7876 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/tab1-hp10_s28.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/679;height:494px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"679\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/h2>\n<h2 id=\"-2\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"tratamiento\">Tratamiento<\/h2>\n<p>La estrategia de tratamiento depende de la gravedad de la infecci\u00f3n.<strong> La tabla 2<\/strong> muestra las recomendaciones de la IDSA.<\/p>\n<p>El paciente debe ser estabilizado con respecto a su diabetes, todos los dem\u00e1s sistemas org\u00e1nicos anormales (coraz\u00f3n, ri\u00f1\u00f3n&#8230;) tambi\u00e9n requieren tratamiento. La terapia antibi\u00f3tica debe adaptarse al antibiograma de los g\u00e9rmenes detectados. Existen diversas recomendaciones en la literatura sobre la duraci\u00f3n y la forma de la terapia antibi\u00f3tica, pero no hay pruebas claras y, por lo tanto, la terapia debe guiarse por los signos cl\u00ednicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7877 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/tab2_hp10_s30.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/974;height:708px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"974\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En caso de que est\u00e9 indicado el desbridamiento quir\u00fargico<strong>  (Fig.&nbsp;2),<\/strong>  Para lograr el mejor resultado, el cirujano debe sobre todo evitar la propagaci\u00f3n de la infecci\u00f3n y cualquier progresi\u00f3n de la necrosis mediante la incisi\u00f3n de todos los compartimentos implicados, el desbridamiento de las zonas necr\u00f3ticas, la toma de muestras \u00f3seas para microbiolog\u00eda e histolog\u00eda, una hemostasia meticulosa y un seguimiento postoperatorio intensivo. El cirujano debe conocer las estructuras del pie y los compartimentos inferiores de la pierna (profundos y superficiales) y las v\u00edas t\u00edpicas de propagaci\u00f3n de la infecci\u00f3n. Esto suele ocurrir a lo largo de los tendones, que tienen la menor resistencia tisular. Las articulaciones y los huesos infectados deben desbridarse ampliamente o, dependiendo de la situaci\u00f3n vascular local, amputarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7878 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/abb1_hp10_s29.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1764;height:1283px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"1764\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El momento de la operaci\u00f3n depende del estado general del paciente. Si el shock s\u00e9ptico es inminente, debe realizarse una incisi\u00f3n y desbridamiento de urgencia. Por lo general, las amputaciones definitivas pueden planificarse de forma secundaria. En la mayor\u00eda de los casos, es necesario un desbridamiento repetido para crear heridas limpias y vitales. La terapia de presi\u00f3n negativa para heridas (NPWT) suele ser muy \u00fatil para proteger las heridas de la desecaci\u00f3n y la necrosis, pero en realidad no puede curar la infecci\u00f3n. S\u00f3lo un desbridamiento preciso, tan a menudo como sea necesario, puede estabilizar la situaci\u00f3n y, junto con una mejora de las circunstancias acompa\u00f1antes, conducir finalmente a la cicatrizaci\u00f3n completa de la herida. Sin embargo, la terapia de presi\u00f3n negativa es extremadamente buena para reducir el tama\u00f1o de las heridas y estimular el tejido de granulaci\u00f3n. A menudo es la \u00fanica forma de lograr el cierre definitivo de la herida en pacientes con una situaci\u00f3n vascular muy mala, aunque pueda llevar meses.<\/p>\n<p>El \u00faltimo paso es el cierre definitivo de la herida, que debe cumplir las normas de la cirug\u00eda pl\u00e1stica reconstructiva. Las heridas superficiales y peque\u00f1as suelen curarse secundariamente; las heridas m\u00e1s grandes y profundas pueden requerir ap\u00f3sitos de piel dividida o incluso colgajos complejos. Una vez m\u00e1s, estas decisiones deben tomarse teniendo en cuenta todos los factores (herida, edad, estado vascular, comorbilidades).<\/p>\n<h2 id=\"tratamiento-postoperatorio\">Tratamiento postoperatorio<\/h2>\n<p>El tratamiento de las \u00falceras del pie diab\u00e9tico suele ser largo y dif\u00edcil, por lo que el tratamiento constante debe continuar tras el alta hospitalaria o en un centro ambulatorio. El cuidado de la piel, los vendajes de compresi\u00f3n (si son necesarios), el cuidado de los pies y los ajustes del calzado son importantes para mantener los resultados conseguidos y evitar una reca\u00edda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Ahmad J: El pie diab\u00e9tico. Diabetes Metab Syndr. 2016; 10(1): 48-60. doi:10.1016\/j.dsx.2015.04.002.<\/li>\n<li>van Baal JG: Tratamiento quir\u00fargico del pie diab\u00e9tico infectado. Clin Infect Dis. 2004; 39 Suppl 2(Suplemento 2): S123-S128. doi:10.1086\/383273.<\/li>\n<li>La Fontaine J, et al: Conceptos actuales en el tratamiento quir\u00fargico de las infecciones agudas del pie diab\u00e9tico. Foot (Edinb). 2014; 24(3): 123-127. doi:10.1016\/j.foot.2014.05.003.<\/li>\n<li>Noor S, et al: Comprender la infecci\u00f3n del pie diab\u00e9tico y su tratamiento. Diabetes Metab Syndr. Junio de 2016. doi:10.1016\/j.dsx.2016.06.023.<\/li>\n<li>Wallace GF: Desbridamiento de las infecciones invasivas del pie diab\u00e9tico. Clin Plast Surg. 2007; 34(4): 731-734. doi:10.1016\/j.cps.2007.07.009.<\/li>\n<li>Directrices de la IDSA: Lipsky et.al: Diagn\u00f3stico y tratamiento de las infecciones del pie diab\u00e9tico, CID 2004: 39.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2016; 11(10): 27-30<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las infecciones en el s\u00edndrome del pie diab\u00e9tico son frecuentes, causan una elevada morbilidad y a menudo requieren largas hospitalizaciones con m\u00faltiples intervenciones quir\u00fargicas, hasta llegar incluso a la p\u00e9rdida&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":60852,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Diabetes","footnotes":""},"category":[11346,11296,11352,11478,11372,11552],"tags":[40565,14885,11662,22971,15346],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-340705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cirugia","category-contenido-para-socios","category-endocrinologia-y-diabetologia","category-formacion-continua","category-infectologia","category-rx-es","tag-cierre-de-heridas","tag-debridement-es","tag-diabetes-es","tag-sindrome-del-pie","tag-ulceras-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-14 22:25:03","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=340705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340705\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/60852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=340705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=340705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=340705"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=340705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}