{"id":341049,"date":"2016-08-20T02:00:00","date_gmt":"2016-08-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/apoyo-a-familiares-y-pacientes-con-enfermedades-terminales\/"},"modified":"2016-08-20T02:00:00","modified_gmt":"2016-08-20T00:00:00","slug":"apoyo-a-familiares-y-pacientes-con-enfermedades-terminales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/apoyo-a-familiares-y-pacientes-con-enfermedades-terminales\/","title":{"rendered":"Apoyo a familiares y pacientes con enfermedades terminales"},"content":{"rendered":"<p><strong>El duelo en s\u00ed no es una enfermedad, sino un proceso natural tras la p\u00e9rdida de una persona cercana, que permite tanto experiencias positivas como un gran estr\u00e9s. Una actitud abierta y de apoyo hacia el morir y la muerte es una caracter\u00edstica de calidad de una buena instituci\u00f3n. En el caso de un duelo muy intenso, los procesos de regulaci\u00f3n emocional y som\u00e1tica pueden verse permanentemente perturbados. El asesoramiento intensivo en duelo o incluso la terapia s\u00f3lo son necesarios en los casos m\u00e1s raros y requieren un diagn\u00f3stico exhaustivo as\u00ed como una intervenci\u00f3n espec\u00edfica.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Afrontar la muerte es un tema complejo en nuestra sociedad y, por tanto, tambi\u00e9n en la atenci\u00f3n m\u00e9dica, que implica cuestiones jur\u00eddicas, m\u00e9dicas, sociales y psicol\u00f3gicas. Este art\u00edculo tratar\u00e1 brevemente las preguntas m\u00e1s importantes sobre el duelo y la gesti\u00f3n del duelo. puede esbozarse el asesoramiento sobre el duelo.<\/p>\n<p>Las personas que ejercen profesiones de ayuda se enfrentan repetidamente a p\u00e9rdidas, deben ser capaces de lidiar con la desesperaci\u00f3n de los familiares y al mismo tiempo procesar su propia consternaci\u00f3n. Tanto los cuidadores como los familiares se encuentran a menudo solos en su p\u00e9rdida y se sienten impotentes ante la situaci\u00f3n de muerte. No obstante, es importante afrontar la situaci\u00f3n de forma competente. En muchos casos, los cuidadores se enfrentan al duelo y al dolor de la p\u00e9rdida sin haber sido formados espec\u00edficamente para ello. Recientemente se ha reconocido el problema y cada vez hay m\u00e1s literatura que intenta llenar este vac\u00edo [1]. Sin embargo, especialmente en el \u00e1mbito de los cuidados, existen diferentes ideas sobre c\u00f3mo afrontar el duelo, que a veces se aplican sin reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es a\u00fan m\u00e1s importante que la p\u00e9rdida no se considere una tarea de atenci\u00f3n primaria, sino un acontecimiento vital que no causa per se un sufrimiento que requiera tratamiento m\u00e9dico de ning\u00fan tipo: la &#8220;medicalizaci\u00f3n&#8221; del duelo [2]. Asimismo, los cuidados espirituales no son obligatorios en caso de fallecimiento. Sin embargo, es muy sensato preguntarse c\u00f3mo afrontar las p\u00e9rdidas cuando se ejerce una profesi\u00f3n de ayuda. Esta manipulaci\u00f3n afecta, por un lado, a la propia instituci\u00f3n y, por otro, a los pacientes y sus familiares y a las personas empleadas en la instituci\u00f3n. La muerte de un paciente no es un momento bienvenido. Los departamentos que atienden a las personas para las que ya no existe &#8220;medicina&#8221; a menudo se externalizan de las operaciones habituales. Es especialmente importante que las instituciones sanitarias tomen conciencia de su propia cultura a la hora de tratar el morir y la muerte, para que la p\u00e9rdida no se trate t\u00edmidamente como un &#8220;accidente&#8221;. Para los familiares, es fundamental saber que la dignidad de la persona se preserva incluso despu\u00e9s de su fallecimiento. Especialmente importante para el grupo de personas que trabajan en una instituci\u00f3n es la certeza de que no s\u00f3lo tienen valor las medidas para salvar vidas y el tiempo y la energ\u00eda invertidos en ellas, sino tambi\u00e9n los factores &#8220;blandos&#8221;, por ejemplo, la provisi\u00f3n de una sala de despedida en la que tanto los familiares como el personal m\u00e9dico puedan asimilar la p\u00e9rdida.<\/p>\n<h2 id=\"la-carga-de-la-perdida\">La carga de la p\u00e9rdida<\/h2>\n<p>El duelo en s\u00ed no es una enfermedad, sino un proceso natural tras la p\u00e9rdida de una persona cercana, que permite tanto experiencias positivas como un gran estr\u00e9s. No obstante, la tensi\u00f3n emocional suele ser grande y puede manifestarse de diversas maneras. Hay emociones intensas de miedo, ira, culpa y tristeza, pero tambi\u00e9n sentimientos de vac\u00edo emocional, frialdad y estados de alivio o soledad. A nivel de comportamiento, podemos observar:<\/p>\n<ul>\n<li>Apat\u00eda<\/li>\n<li>Histeria<\/li>\n<li>Comportamiento narc\u00f3tico (medicaci\u00f3n, alcohol, drogas)<\/li>\n<li>Amplia b\u00fasqueda de est\u00edmulos (tambi\u00e9n sexuales)<\/li>\n<li>Autolesiones (hasta el suicidio)<\/li>\n<li>Trastornos de la alimentaci\u00f3n y del sue\u00f1o.<\/li>\n<li>A nivel cognitivo, se nota:<\/li>\n<li>Negaci\u00f3n (no querer admitirlo)<\/li>\n<li>Mente vac\u00eda<\/li>\n<li>Mente acelerada.<\/li>\n<li>Som\u00e1ticamente, el duelo puede manifestarse en:<\/li>\n<li>Dolor<\/li>\n<li>Inquietud motora<\/li>\n<li>Trastornos cardiovasculares.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La intensidad de la reacci\u00f3n de duelo resulta de la relaci\u00f3n con la persona fallecida (determina la reacci\u00f3n de duelo m\u00e1s que otras circunstancias). En el caso de un duelo muy intenso, los procesos de regulaci\u00f3n emocional y som\u00e1tica pueden verse permanentemente perturbados. Esto perjudica la funci\u00f3n adaptativa de la experiencia emocional, por lo que los dolientes no siempre se comportan de forma adecuada a la situaci\u00f3n en contextos sociales. A largo plazo, esto puede provocar trastornos psicol\u00f3gicos y som\u00e1ticos.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida exige un alto nivel de adaptaci\u00f3n, que no tiene \u00e9xito en todos los casos. Seg\u00fan las estimaciones, cabe esperar complicaciones del duelo en aproximadamente el 5-15% de todos los casos de duelo [3], que se manifiestan principalmente en una reacci\u00f3n de duelo persistente. Las razones son tan variadas como las propias formas de duelo. A menudo, una complicaci\u00f3n del duelo es el resultado de un trastorno mental existente o que ha remitido. Se estima que en los casos de duelo persistente, la comorbilidad actual con la depresi\u00f3n es del 55% y con cualquier trastorno de ansiedad supera el 60% [4].<\/p>\n<p>Hasta ahora, el diagn\u00f3stico &#8220;duelo persistente&#8221; no existe ni para la CIE ni para el DSM. En la revisi\u00f3n actual del DSM V, a pesar de los hallazgos de apoyo, el duelo persistente o complicado no se ha incluido como diagn\u00f3stico independiente; sin embargo, se espera un diagn\u00f3stico de este tipo para la revisi\u00f3n pendiente de la CIE-11 [5]. A pesar de la situaci\u00f3n diagn\u00f3stica poco clara, es indiscutible que el duelo puede adoptar rasgos patol\u00f3gicos y en este caso est\u00e1 indicada la intervenci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<h2 id=\"asesoramiento-en-duelo-o-intervencion-psicologica\">\u00bfAsesoramiento en duelo o intervenci\u00f3n psicol\u00f3gica?<\/h2>\n<p>La terapia de duelo est\u00e1 dirigida a personas que experimentan su duelo como algo insoportable o que han acudido a un psicoterapeuta debido a otros problemas y se dan cuenta durante el tratamiento de que sus problemas est\u00e1n relacionados, al menos en parte, con un duelo no elaborado previamente. En la actualidad, los trabajos de duelo se basan principalmente en una visi\u00f3n orientada a las tareas [6]. Worden distingue cuatro tareas que los dolientes deben realizar para adaptarse a la p\u00e9rdida:<\/p>\n<ol>\n<li>Aceptar la realidad de la p\u00e9rdida. Muchos dolientes luchan por aceptar la realidad de la muerte de su ser querido. La realidad parece un mal sue\u00f1o del que uno quiere escapar. Aceptar adecuadamente la p\u00e9rdida es un proceso que puede durar varios meses.<\/li>\n<li>Experimentar y aceptar el dolor de la p\u00e9rdida. El duelo que no se siente emocionalmente puede manifestarse som\u00e1ticamente en forma de s\u00edntomas &#8211; o el dolor emocional se manifiesta como una reacci\u00f3n de duelo retardado s\u00f3lo m\u00e1s tarde, semanas o meses despu\u00e9s de la p\u00e9rdida. La magnitud de las reacciones emocionales de dolor (como sentirse triste, enfadado, culpable, ansioso o extremadamente solo) es menos decisiva para un buen procesamiento de lo que generalmente se supone, ya que la intensidad de la reacci\u00f3n de dolor est\u00e1 influida por muchos factores.<\/li>\n<li>Adaptarse a un entorno en el que la persona fallecida ha desaparecido. Pueden pasar meses hasta que se den cuenta de todas las facetas de la p\u00e9rdida. La creciente percepci\u00f3n de la p\u00e9rdida es una de las razones del largo tiempo que se tarda en asimilar la muerte de una persona cercana. Esto implica un ajuste a las nuevas circunstancias de la vida (externo), a los nuevos papeles y a un nuevo estatus social, ajustes que afectan a la autoestima y al sentimiento de autoeficacia (interno), as\u00ed como cambios en el &#8220;sistema de creencias&#8221; &#8211; cuestiones de fe y de la propia visi\u00f3n del mundo (espiritual).<\/li>\n<li>Redefina la relaci\u00f3n con la persona fallecida. La persona fallecida no tiene que ser borrada de la vida, pero la relaci\u00f3n debe remodelarse de forma que permita seguir viviendo. Nuevas relaciones, incluso \u00edntimas, con otras personas deber\u00edan ser posibles si el c\u00f3nyuge ha fallecido. Hasta qu\u00e9 punto el v\u00ednculo se disuelve por completo (visi\u00f3n &#8220;moderna&#8221;) o se mantiene por completo (visi\u00f3n &#8220;rom\u00e1ntica&#8221;) es algo que el doliente debe averiguar por s\u00ed mismo. Es importante aceptar la muerte del ser querido.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Adem\u00e1s del procesamiento emocional, la orientaci\u00f3n hacia la vida sin el familiar fallecido es una de las tareas centrales de las personas en duelo.<br \/>\nLa psicoterapia s\u00f3lo est\u00e1 indicada para el duelo si se trata de una reacci\u00f3n de duelo complicada o persistente en la que no se pueden gestionar una o m\u00e1s de las tareas descritas anteriormente. Se trata de una afirmaci\u00f3n importante, porque en muchos c\u00edrculos persiste el mito de que el asesoramiento en duelo es \u00fatil en todos los casos. Efectivamente, esto puede ser as\u00ed desde diferentes perspectivas, pero no hay que hacerse ilusiones de que con ofertas de umbral tan bajo se pueda evitar un desarrollo psicopatol\u00f3gico o que el duelo se viva de forma menos severa mediante un acompa\u00f1amiento profesional. El duelo puede -en casos raros- llegar a convertirse en un trastorno mental. Este parece ser especialmente el caso cuando ya existe una vulnerabilidad a un trastorno mental. Como se ha mencionado, la comorbilidad de otros trastornos mentales con el duelo complicado es muy alta. En un metaan\u00e1lisis reciente, Currier y sus colegas [7] confirmaron el hallazgo de que el tama\u00f1o del efecto aumenta de casi 0 en la terapia para el duelo normal a un tama\u00f1o del efecto medio de d &gt;0,50 para las intervenciones dirigidas a una reacci\u00f3n de duelo complicada.<\/p>\n<p>El asesoramiento profesionalizado sobre el duelo que se ofrece en la vida m\u00e9dica diaria no debe fomentar la &#8220;medicalizaci\u00f3n&#8221; de la vida cotidiana. La p\u00e9rdida no puede ser compensada pero el sufrimiento causado por la p\u00e9rdida puede ser aliviado. La labor de duelo de los pacientes moribundos y sus familiares puede ser promovida por el personal acompa\u00f1ante, no s\u00f3lo mediante la atenci\u00f3n pastoral, a trav\u00e9s de la simpat\u00eda, el consuelo y la cercan\u00eda humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Sch\u00e4rer-Santschi E (ed.): Trauern. Acompa\u00f1amiento de personas en duelo en cuidados paliativos y enfermer\u00eda. Hans Huber, Hogrefe AG, Berna 2012.<\/li>\n<li>Bandini J: La medicalizaci\u00f3n del duelo: el duelo (ab)normal en el DSM-5. Estudios sobre la muerte 2015; 39(6): 347-352.<\/li>\n<li>Znoj HJ, Maercker A: Trabajo de duelo y terapia del duelo persistente. En: Linden M, Hautzinger M (eds.): Manual de terapia conductual. 8 ed. Springer, Heidelberg 2015; 431-435.<\/li>\n<li>Simon NM, et al: Prevalencia y correlatos de la comorbilidad psiqui\u00e1trica en individuos con duelo complicado. Psiquiatr\u00eda Integral 2007; 48: 395-399.<\/li>\n<li>Bryant RA: Duelo prolongado: \u00bfhacia d\u00f3nde despu\u00e9s del Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales,<sup>5\u00aa<\/sup> edici\u00f3n? Current Opinion Psychiatry 2014; 27: 21-26.<\/li>\n<li>Worden WJ: Tareas y mediadores del duelo: una gu\u00eda para el profesional de la salud mental. En Sesi\u00f3n: Psicoterapia en la pr\u00e1ctica 1996; 2(4): 73-80.<\/li>\n<li>Currier JM, Neimeyer RA, Berman JS: La eficacia de las intervenciones psicoterap\u00e9uticas para personas en duelo: Una revisi\u00f3n cuantitativa exhaustiva. Bolet\u00edn psicol\u00f3gico 2008; 134(5): 648-661.<br \/>\n\t&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>InFo ONCOLOG\u00cdA &amp; HEMATOLOG\u00cdA 2015; 3(11-12): 22-24.<\/em><\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2016; 11(8): 8-10<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El duelo en s\u00ed no es una enfermedad, sino un proceso natural tras la p\u00e9rdida de una persona cercana, que permite tanto experiencias positivas como un gran estr\u00e9s. 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