{"id":341343,"date":"2016-06-22T02:00:00","date_gmt":"2016-06-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-dano-ocular-es-una-de-las-secuelas-mas-comunes-en-los-diabeticos\/"},"modified":"2016-06-22T02:00:00","modified_gmt":"2016-06-22T00:00:00","slug":"el-dano-ocular-es-una-de-las-secuelas-mas-comunes-en-los-diabeticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-dano-ocular-es-una-de-las-secuelas-mas-comunes-en-los-diabeticos\/","title":{"rendered":"&#8220;El da\u00f1o ocular es una de las secuelas m\u00e1s comunes en los diab\u00e9ticos&#8221;."},"content":{"rendered":"<p><strong>CARDIOVASC entrevist\u00f3 al PD Dr. med. Dr. Daniel Barthelmes, m\u00e9dico jefe de la Cl\u00ednica Oftalmol\u00f3gica del Hospital Universitario de Z\u00farich, sobre el tema de las enfermedades oculares diab\u00e9ticas. La atenci\u00f3n se centr\u00f3 en el riesgo de dichas complicaciones, la detecci\u00f3n precoz y el control del diagn\u00f3stico. \u00bfC\u00f3mo pueden tratarse los distintos estadios de la retinopat\u00eda diab\u00e9tica y el edema macular, cu\u00e1ndo se utiliza qu\u00e9 procedimiento? \u00bfExisten innovaciones terap\u00e9uticas que nos mantendr\u00e1n ocupados en los pr\u00f3ximos a\u00f1os? Tambi\u00e9n se abord\u00f3 la cooperaci\u00f3n entre las distintas disciplinas.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Dr. Barthelmes, \u00bfcu\u00e1ntos diab\u00e9ticos sufren da\u00f1os oculares en el curso de su enfermedad?<\/strong><br \/>\n<em><br \/>\n  <strong>PD Dr. Barthelmes: <\/strong><br \/>\n<\/em>El ojo, especialmente la retina situada en la parte posterior del ojo, es el \u00f3rgano que primero se ve afectado por el da\u00f1o diab\u00e9tico y tambi\u00e9n con mayor frecuencia. El riesgo de que un diab\u00e9tico desarrolle una enfermedad ocular asociada es muy alto.<\/p>\n<p>Sin embargo, es una complicaci\u00f3n que se desarrolla con el tiempo y a veces tarda a\u00f1os en manifestarse [1]. En los pacientes j\u00f3venes con diabetes de tipo 1, cerca del 86% presentan retinopat\u00eda diab\u00e9tica al cabo de 15 a\u00f1os. Por supuesto, el alcance de estos da\u00f1os var\u00eda considerablemente de un individuo a otro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfExisten determinados grupos de riesgo entre los diab\u00e9ticos que corran un riesgo especial de sufrir da\u00f1os oculares tempranos y pronunciados?<\/strong><br \/>\nLos factores de riesgo conocidos y bien estudiados son el nivel de az\u00facar en sangre y la presi\u00f3n arterial. Los pacientes con un nivel de az\u00facar en sangre demasiado elevado durante un largo periodo de tiempo desarrollan da\u00f1os oculares pronunciados muy pronto. Cuanto mejor y antes se controle el az\u00facar en sangre, m\u00e1s lenta ser\u00e1 la progresi\u00f3n y menos pronunciados ser\u00e1n los da\u00f1os al principio. Las personas con hipertensi\u00f3n sufren una aceleraci\u00f3n adicional. Pero aunque controle muy bien ambos factores, acabar\u00e1 observando cambios en el fondo del ojo.<\/p>\n<p>Lo que puede observarse es que a los diab\u00e9ticos de tipo 1 se les suele diagnosticar la diabetes a una edad temprana, ya que estos pacientes presentan s\u00edntomas desde el principio (por ejemplo, p\u00e9rdida de peso, micci\u00f3n frecuente, etc.). Los cambios en el fondo de ojo son raros en este grupo en el momento del diagn\u00f3stico de la diabetes (alrededor del 6%) porque el tiempo transcurrido entre el establecimiento de la diabetes y el diagn\u00f3stico es corto.<\/p>\n<p>La diabetes de tipo 2, por su parte, puede acumularse a lo largo de varios a\u00f1os, lo que hace que m\u00e1s de un tercio de los pacientes ya muestren cambios en el fondo del ojo en el momento del diagn\u00f3stico [1,2].<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se anuncia la retinopat\u00eda diab\u00e9tica, a qu\u00e9 debe prestar atenci\u00f3n el m\u00e9dico de atenci\u00f3n primaria? \u00bfY cu\u00e1ndo debe remitir al paciente al especialista?<\/strong><br \/>\nUna vez realizado el diagn\u00f3stico de diabetes, tambi\u00e9n debe iniciarse la derivaci\u00f3n al oftalm\u00f3logo. Despu\u00e9s, los cambios en el ojo se examinan a intervalos regulares. El problema es que, cuando a\u00fan no se ha diagnosticado la diabetes, no hay se\u00f1ales de alarma claras que indiquen claramente una retinopat\u00eda diab\u00e9tica. En cualquier caso, un paciente con deterioro visual debe ser derivado, lo que es obvio y suele ocurrir. Puede que el da\u00f1o ya est\u00e9 muy avanzado o que a\u00fan sea relativamente tratable. No existe una puntuaci\u00f3n que le indique cu\u00e1ndo debe remitir a un oftalm\u00f3logo a un paciente con problemas oculares sospechosos de retinopat\u00eda diab\u00e9tica. \u00c9sta es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la que los pacientes diagnosticados de diabetes deben someterse a un seguimiento regular: la evaluaci\u00f3n la realiza un oftalm\u00f3logo.<br \/>\nLas deficiencias visuales generales en el da\u00f1o ocular diab\u00e9tico son inespec\u00edficas, no homog\u00e9neas y pueden abarcar todo el espectro, desde la visi\u00f3n a trav\u00e9s de la niebla hasta la reducci\u00f3n de la visi\u00f3n a las diferencias claro-oscuras. La indicaci\u00f3n de tales cambios por s\u00ed sola, sin medir la glucemia, a\u00fan no puede diagnosticar la retinopat\u00eda diab\u00e9tica en el m\u00e9dico de cabecera.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los intervalos de examen oftalmol\u00f3gico para los diab\u00e9ticos en relaci\u00f3n con la prevenci\u00f3n o el control de los da\u00f1os oculares?<\/strong><br \/>\nComo ya se ha mencionado, el control oftalmol\u00f3gico est\u00e1 indicado en todos los pacientes diagnosticados de diabetes. Por lo tanto, forma parte de la evaluaci\u00f3n b\u00e1sica. Las recomendaciones sobre el control y la terapia posteriores se basan entonces en el estadio o la gravedad del da\u00f1o ocular. Se divide en retinopat\u00eda diab\u00e9tica no proliferativa (NPDR) leve, moderada y grave, y una forma proliferativa (PDR). Si, por ejemplo, la NPDR es leve, es decir, la fase inicial, y la glucemia est\u00e1 bien controlada, basta con un intervalo de control de aproximadamente un a\u00f1o. En el caso de una diabetes muy avanzada y da\u00f1os oculares m\u00e1s graves, puede ser necesaria una revisi\u00f3n mensual, aunque esto es poco frecuente en este pa\u00eds, a menos que exista un plan de tratamiento que requiera una visita mensual. Para los pacientes de alto riesgo que a\u00fan no requieren terapia, son habituales intervalos de unos tres meses.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 se aplica a las pacientes embarazadas y a las diab\u00e9ticas que desean quedarse embarazadas?<\/strong><br \/>\nLas mujeres diab\u00e9ticas en edad f\u00e9rtil deben ajustarse lo mejor posible antes del embarazo y tambi\u00e9n deben realizarse los tratamientos oculares necesarios. Esto requiere cierta planificaci\u00f3n del embarazo, si es que esto es posible. Las pacientes que desarrollan diabetes gestacional no suelen presentar a\u00fan da\u00f1os oculares, por lo que no es necesario tratar el ojo. Durante el embarazo, es importante actuar por la v\u00eda de la terapia sist\u00e9mica, es decir, controlar la diabetes (y la tensi\u00f3n arterial) lo mejor posible. Afortunadamente, muy rara vez es necesario realizar un tratamiento oftalmol\u00f3gico durante el embarazo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCon qu\u00e9 frecuencia la forma no proliferativa de la retinopat\u00eda se transforma en forma proliferativa? \u00bfCu\u00e1ndo es inminente un edema macular cl\u00ednicamente significativo?<\/strong><br \/>\nLa NPDR implica principalmente cambios en los peque\u00f1os vasos sangu\u00edneos, que pueden formar microaneurismas o tener fugas, lo que significa que la pared del vaso ya no es estanca y el l\u00edquido del vaso sangu\u00edneo se filtra al tejido nervioso. Tambi\u00e9n puede haber hemorragias en la retina o -y aqu\u00ed es donde se establece la transici\u00f3n a la fase proliferativa- la formaci\u00f3n de nuevos vasos sangu\u00edneos en la parte posterior del ojo, las neovascularizaciones. \u00c9stas, a su vez, pueden provocar hemorragias graves en el interior del ojo.<br \/>\nHasta un tercio de los pacientes desarrollan RDP que, si no se trata, provoca ceguera en la mayor\u00eda de los casos [1,2]. Hoy en d\u00eda disponemos de f\u00e1rmacos antidiab\u00e9ticos muy eficaces que controlan eficazmente la diabetes, por lo que estas consecuencias negativas se han vuelto poco frecuentes.<\/p>\n<p>El edema macular es una entidad independiente que puede a\u00f1adirse a los cambios perif\u00e9ricos mencionados anteriormente. A veces se produce cuando el paciente ya tiene proliferaciones graves, a veces incluso cambios menores en la parte posterior del ojo, como peque\u00f1os microaneurismas aislados, van acompa\u00f1ados de edema macular. A\u00fan no se sabe exactamente cu\u00e1ndo se produce el edema macular. Los diab\u00e9ticos de tipo 1 suelen verse afectados con algo menos de frecuencia que los de tipo 2. Sin embargo, no existen factores de riesgo espec\u00edficos.<\/p>\n<p>La enfermedad perif\u00e9rica con neovascularizaci\u00f3n se asocia a un riesgo muy elevado de ceguera total. Por el contrario, el edema macular no conduce a la ceguera en el sentido de una p\u00e9rdida completa de la visi\u00f3n. Aunque el paciente experimente una reducci\u00f3n de la agudeza visual, el ojo como \u00f3rgano sigue funcionando por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 terapias oft\u00e1lmicas existen actualmente para la retinopat\u00eda diab\u00e9tica o el edema macular? \u00bfCu\u00e1les son los objetivos del tratamiento?<\/strong><br \/>\nSi un paciente presenta neovascularizaciones, el tratamiento con l\u00e1ser de la parte posterior del ojo sigue siendo hoy en d\u00eda la terapia de primera l\u00ednea. Si existe edema macular concomitante, \u00e9ste tambi\u00e9n se trata, normalmente con inhibidores del VEGF. Si la persona no presenta ni neovascularizaci\u00f3n ni edema macular, no se administra ning\u00fan tratamiento y se realiza un seguimiento cl\u00ednico. Esto significa que el tratamiento s\u00f3lo se administra si ya existe da\u00f1o en forma de neovascularizaci\u00f3n o edema macular. El tratamiento &#8220;profil\u00e1ctico&#8221; con l\u00e1ser de todas las personas afectadas para evitar la proliferaci\u00f3n no funciona [3]. La revisi\u00f3n oftalmol\u00f3gica sirve para detectar las alteraciones respectivas, de modo que pueda administrarse un tratamiento espec\u00edfico.<\/p>\n<p>Una nueva progresi\u00f3n no puede prevenirse completamente ni descartarse con tratamiento. El problema de la diabetes es que la enfermedad da\u00f1a los capilares. Mientras padezca diabetes, el da\u00f1o a estos peque\u00f1os vasos no cesar\u00e1. El tratamiento del ojo, es decir, de las neovascularizaciones perif\u00e9ricas o del edema macular, no es una terapia de la microangiopat\u00eda per se, que es la causa real de la enfermedad retiniana, sino una lucha contra los da\u00f1os que ya se han producido o las complicaciones secundarias. Hasta la fecha, no existe ninguna terapia para la microangiopat\u00eda en s\u00ed.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las posibilidades de la terapia l\u00e1ser y cu\u00e1ndo se utiliza?<\/strong><br \/>\nAqu\u00ed hay que distinguir entre terapia l\u00e1ser perif\u00e9rica y macular. El primero -denominado coagulaci\u00f3n panretiniana con l\u00e1ser- coagula el tejido del fondo del ojo con una especie de peque\u00f1os &#8220;puntos de soldadura&#8221;. Lo que ocurra despu\u00e9s a\u00fan no est\u00e1 claro. Se supone que se produce menos VEGF en el ojo tras el tratamiento con l\u00e1ser. Las neovascularizaciones retinianas retroceden y puede conseguirse una estabilizaci\u00f3n a largo plazo de la visi\u00f3n y la conservaci\u00f3n del ojo. Son necesarias entre tres y cinco sesiones, seguidas de reevaluaciones peri\u00f3dicas y visitas de seguimiento, al principio cada dos o tres meses, despu\u00e9s cada seis meses o anualmente si la situaci\u00f3n es estable. En la mayor\u00eda de los pacientes esto funciona bien, pero puede ocurrir que las neovascularizaciones reaparezcan, por ejemplo en diab\u00e9ticos mal controlados o en cursos largos, o que a\u00fan no se hayan tratado adecuadamente y haya que volver a tratarlas. Como se ha mencionado, la progresi\u00f3n no puede descartarse con certeza.<\/p>\n<p>En el pasado, el edema macular se trataba m\u00e1s frecuentemente con l\u00e1ser que hoy, cuando disponemos de buenas terapias farmacol\u00f3gicas. En comparaci\u00f3n con la variante perif\u00e9rica, el tratamiento con l\u00e1ser se realiza a menor escala y con poca energ\u00eda. El mecanismo aqu\u00ed es probablemente diferente, ya que los focos de l\u00e1ser son tan peque\u00f1os que no puede suponerse una fuerte reducci\u00f3n del VEGF. Sin embargo, el mecanismo no se ha investigado a fondo. Se ha demostrado que el tratamiento con l\u00e1ser modifica la expresi\u00f3n de ciertas prote\u00ednas en el ojo y mejora la barrera hemato-retiniana. Los vasos se &#8220;sellan&#8221;, pero no por el l\u00e1ser, sino por los cambios metab\u00f3licos que se producen en la retina. El l\u00e1ser preserva la visi\u00f3n y evita el deterioro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo act\u00faan los inhibidores del VEGF?<\/strong><br \/>\nLos inhibidores del VEGF son la terapia de primera l\u00ednea para el edema macular en Suiza. A diferencia del l\u00e1ser, los f\u00e1rmacos anti-VEGF para el edema macular no s\u00f3lo mantienen la agudeza visual, sino que la mejoran (a veces considerablemente), y por tanto tambi\u00e9n la calidad de vida.<\/p>\n<p>Actualmente hay dos sustancias autorizadas en Suiza: Ranibizumab (Lucentis\u00ae) y aflibercept <sup>(Eylea\u00ae<\/sup>). El bevacizumab <sup>(Avastin\u00ae<\/sup>) tambi\u00e9n se utiliza en algunos casos, pero fuera de indicaci\u00f3n [4]. El tratamiento (inyecci\u00f3n intrav\u00edtrea con aguja de calibre 30, volumen de unos 0,05&nbsp;ml) es relativamente corto y no suele causar dolor al paciente. Al cabo de un mes, se reeval\u00faa todo. Despu\u00e9s, la terapia se repite durante un periodo de tiempo m\u00e1s largo (a veces m\u00e1s de medio a\u00f1o), normalmente mensualmente. En las personas que responden muy bien, en las que el edema macular desaparece y la visi\u00f3n es buena, la frecuencia del tratamiento puede reducirse mucho, y a veces interrumpirse, al cabo de unos tres o cuatro a\u00f1os. Este es el caso en m\u00e1s del 50% de los pacientes [5]. Algo menos de la mitad de los pacientes siguen necesitando tratamientos unas dos o tres veces al a\u00f1o. Sin embargo, tambi\u00e9n existe una proporci\u00f3n que no se beneficia de la terapia anti-VEGF. Esto puede deberse a varias razones. Por ejemplo, si no observa una mejora significativa al cabo de seis meses, deber\u00eda plantearse alternativas como la terapia l\u00e1ser o, en algunos casos, el tratamiento con cortisona.<\/p>\n<p>Los estudios han demostrado que la terapia con inhibidores del VEGF por s\u00ed sola tambi\u00e9n conduce a una disminuci\u00f3n de la neovascularizaci\u00f3n perif\u00e9rica [6]. Por supuesto, una terapia de este tipo ser\u00eda menos rentable y bastante m\u00e1s costosa que la terapia l\u00e1ser. Sin embargo, demuestra que el efecto de la terapia l\u00e1ser sobre las neovascularizaciones se debe probablemente a la reducci\u00f3n del VEGF. Sin embargo, la terapia farmacol\u00f3gica a\u00fan no ha sido aprobada para esta indicaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se carece de experiencia a largo plazo durante casi 40 a\u00f1os, como la que tenemos con el l\u00e1ser, especialmente sobre el efecto de la supresi\u00f3n del VEGF a largo plazo con medicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 lugar ocupa la vitrectom\u00eda en el concepto de terapia?<\/strong><br \/>\nAqu\u00ed tambi\u00e9n hay que distinguir entre enfermedades perif\u00e9ricas y centrales. Los pacientes con proliferaciones sol\u00edan sufrir hemorragias v\u00edtreas con m\u00e1s frecuencia que en la actualidad, es decir, hemorragias de los vasos sangu\u00edneos reci\u00e9n formados hacia el interior del ojo. Si estas hemorragias no desaparecen, la vitrectom\u00eda es una opci\u00f3n de tratamiento. En otros pa\u00edses, se observan muchos desprendimientos de retina debidos a la diabetes, para los que la vitrectom\u00eda es el tratamiento de elecci\u00f3n &#8211; afortunadamente, este problema se ha vuelto raro en este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para la enfermedad macular, puede ofrecerse la vitrectom\u00eda en casos seleccionados. Los datos sobre la eficacia muestran una gran varianza interindividual y no permiten recomendar claramente la intervenci\u00f3n quir\u00fargica. Hay situaciones en las que los pacientes se benefician, pero al mismo tiempo se ha observado un deterioro grave tras la vitrectom\u00eda.<\/p>\n<p>Un trabajo publicado recientemente por Jackson et al. [7] concluye que la vitrectom\u00eda tiene una tasa de complicaciones considerable, por lo que la selecci\u00f3n de los pacientes debe hacerse con mucho cuidado. No obstante, la vitrectom\u00eda tiene su lugar en el concepto terap\u00e9utico y no debe olvidarse por completo. Desempe\u00f1a un papel m\u00e1s importante en la hemorragia no absorbente y especialmente en el desprendimiento de retina, donde no existen otras opciones de tratamiento.<\/p>\n<p><strong>\u00bfExisten innovaciones terap\u00e9uticas o avances relevantes en el campo del da\u00f1o ocular diab\u00e9tico?<\/strong><br \/>\nNo, no hay nuevos enfoques significativos a la vista que revolucionen la terapia en los pr\u00f3ximos uno o dos a\u00f1os. El \u00faltimo gran avance fue la terapia anti-VEGF. Actualmente, estamos investigando hasta qu\u00e9 punto podemos influir en el componente inflamatorio del ojo diab\u00e9tico con inmunomoduladores, por ejemplo, antagonistas de la interleucina 6. El concepto se conoce desde hace mucho tiempo, aproximadamente desde 2005, pero a\u00fan no hay resultados realmente buenos o fiables. Otro enfoque terap\u00e9utico consiste en influir en la cascada inflamatoria mediante preparados de cortisona intraocular.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existen diferentes enfoques de investigaci\u00f3n en el \u00e1mbito sist\u00e9mico. Se intenta abordar la microangiopat\u00eda apoyando la funci\u00f3n reparadora del endotelio de los vasos sangu\u00edneos, por ejemplo mediante la terapia con c\u00e9lulas madre. El endotelio es renovado o reparado permanentemente por ciertas c\u00e9lulas de la m\u00e9dula \u00f3sea; en la diabetes, la funci\u00f3n de reparaci\u00f3n est\u00e1 muy limitada. Los investigadores quieren ahora estimular cada vez m\u00e1s estas c\u00e9lulas para que salgan de la m\u00e9dula \u00f3sea tambi\u00e9n en los diab\u00e9ticos. Adem\u00e1s, hay que estimular su actividad reparadora. Por ejemplo, los medicamentos pueden ayudar a expulsar las c\u00e9lulas a la sangre. O se podr\u00eda extraer sangre del paciente, enriquecer las c\u00e9lulas y reinfundirlas.<\/p>\n<p><strong>Seg\u00fan su experiencia, \u00bfhasta qu\u00e9 punto funciona bien la cooperaci\u00f3n interdisciplinar (m\u00e9dico de cabecera, diabet\u00f3logo, oftalm\u00f3logo)?<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan mi experiencia, la cooperaci\u00f3n funciona bien. Si se diagnostica diabetes, ya sea en nuestro hospital o en la consulta del m\u00e9dico de cabecera, se cita sistem\u00e1ticamente al paciente para una revisi\u00f3n ocular. Es importante que se cite a los pacientes para revisiones peri\u00f3dicas. La buena cooperaci\u00f3n se refleja tambi\u00e9n en las tasas de ceguera y vitrectom\u00eda debidas a la diabetes, que son muy bajas en Suiza en comparaci\u00f3n internacional. La concienciaci\u00f3n sanitaria y el acceso al sistema sanitario son buenos en este pa\u00eds.<\/p>\n<p><em><strong>Entrevista: Andreas Grossmann<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Yau JW, et al: Prevalencia global y principales factores de riesgo de la retinopat\u00eda diab\u00e9tica. Diabetes Care 2012 Mar; 35(3): 556-564.<\/li>\n<li>Fong DS, et al: Retinopat\u00eda en la diabetes. Diabetes Care 2004 Ene; 27 (Suppl 1): S84-87.<\/li>\n<li>Early Treatment Diabetic Retinopathy Study Research Group: Fotocoagulaci\u00f3n precoz para la retinopat\u00eda diab\u00e9tica. Informe ETDRS n\u00famero 9. Oftalmolog\u00eda 1991 mayo; 98(5 Suppl): 766-785.<\/li>\n<li>Red de investigaci\u00f3n cl\u00ednica sobre retinopat\u00eda diab\u00e9tica: Aflibercept, bevacizumab o ranibizumab para el edema macular diab\u00e9tico. N Engl J Med 2015 Mar 26; 372(13): 1193-1203.<\/li>\n<li>Elman MJ, et al: Ranibizumab intrav\u00edtreo para el edema macular diab\u00e9tico con tratamiento l\u00e1ser inmediato frente a diferido: resultados de un ensayo aleatorizado a 5 a\u00f1os. Oftalmolog\u00eda 2015 feb; 122(2): 375-381.<\/li>\n<li>Red de investigaci\u00f3n cl\u00ednica sobre retinopat\u00eda diab\u00e9tica: Fotocoagulaci\u00f3n panretiniana frente a ranibizumab intrav\u00edtreo para la retinopat\u00eda diab\u00e9tica proliferativa: un ensayo cl\u00ednico aleatorizado. JAMA 2015 Nov 24; 314(20): 2137-2146.<\/li>\n<li>Jackson TL, et al: The Royal College of Ophthalmologists&#8217; National Ophthalmology Database Study of Vitreoretinal Surgery: Report 6, Diabetic Vitrectomy. JAMA Ophthalmol 2016 Jan 1; 134(1): 79-85.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>CARDIOVASC 2016; 15(3): 26-30<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARDIOVASC entrevist\u00f3 al PD Dr. med. Dr. Daniel Barthelmes, m\u00e9dico jefe de la Cl\u00ednica Oftalmol\u00f3gica del Hospital Universitario de Z\u00farich, sobre el tema de las enfermedades oculares diab\u00e9ticas. La atenci\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":56972,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Diabetes y da\u00f1os oculares","footnotes":""},"category":[11296,11352,11487,11288,11386,11552],"tags":[11662,41991],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-341343","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-contenido-para-socios","category-endocrinologia-y-diabetologia","category-entrevistas","category-medicina-interna-general","category-oftalmologia","category-rx-es","tag-diabetes-es","tag-lesiones-oculares","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-14 17:21:20","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/341343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=341343"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/341343\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56972"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=341343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=341343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=341343"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=341343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}