{"id":341683,"date":"2016-04-15T02:00:00","date_gmt":"2016-04-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/imagen-perioperatoria-y-estrategias-microquirurgicas\/"},"modified":"2016-04-15T02:00:00","modified_gmt":"2016-04-15T00:00:00","slug":"imagen-perioperatoria-y-estrategias-microquirurgicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/imagen-perioperatoria-y-estrategias-microquirurgicas\/","title":{"rendered":"Imagen perioperatoria y estrategias microquir\u00fargicas"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Informe de un caso: <\/em>En 2011, a una paciente de 50 a\u00f1os se le diagnostic\u00f3 un cavernoma de casi 2&nbsp;cm de tama\u00f1o en la zona del puente de Varolio, a ra\u00edz de ligeras alteraciones sensitivas temporales del lado derecho de la cara. Los controles de progreso mostraron condiciones estables. En junio de 2015, volvieron a producirse alteraciones sensoriales, que remitieron casi por completo al cabo de una semana. La resonancia magn\u00e9tica mostr\u00f3 que el cavernoma ten\u00eda un tama\u00f1o ligeramente progresivo.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Otra semana despu\u00e9s, se produjo un alto grado de hianestesia de casi todo el lado derecho de la cara y poco despu\u00e9s paresia facial derecha, trastornos del equilibrio, v\u00e9rtigo, v\u00f3mitos y hemiparesia izquierda leve. La resonancia magn\u00e9tica mostr\u00f3 un claro aumento de tama\u00f1o del cavernoma en el contexto de una hemorragia<strong> (Fig.&nbsp;1) <\/strong>.  <\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-6969\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34.jpg\" style=\"height:483px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"664\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34-800x483.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34-120x72.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34-90x54.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34-320x193.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb1_np2_s34-560x338.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>\nSe indic\u00f3 la indicaci\u00f3n de una intervenci\u00f3n neuroquir\u00fargica. La tractograf\u00eda DTI preoperatoria mostr\u00f3 el tracto corticoespinal derecho e izquierdo anterior al cavernoma. El lemnisco medial <strong>(Fig.&nbsp;2) <\/strong>estaba desplazado medialmente. El cavernoma estaba situado en la zona de la protuberancia derecha entre la zona de entrada del nervio trig\u00e9mino derecho y la zona central del nervio facial\/vesibulococlear. Una hemorragia reciente se extend\u00eda hasta el bulbo proximal del nervio trig\u00e9mino.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6970 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb2_np2_s34.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/726;height:528px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"726\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se opt\u00f3 por un abordaje quir\u00fargico a trav\u00e9s de una entrada en el tronco encef\u00e1lico en la zona del braquium pontis aproximadamente 8&nbsp;mm por detr\u00e1s y 4&nbsp;mm por debajo del punto de entrada del nervio trig\u00e9mino derecho. En ese momento, la hemorragia del cavernoma casi alcanzaba la superficie del tronco encef\u00e1lico. La craneotom\u00eda se localiz\u00f3 retrosigmoidalmente a la derecha, en el \u00e1ngulo de los senos transverso y sigmoideo. Intraoperatoriamente, primero se disec\u00f3 la fisura cerebelosa horizontal derecha para abrirla y exponer la zona objetivo en el brachium pontis. Se utiliz\u00f3 una incisi\u00f3n horizontal paralela al curso fibroso del braquial para aspirar la hemorragia y llegar despu\u00e9s al cavernoma m\u00e1s profundo. Sin apenas tracci\u00f3n en el tronco encef\u00e1lico, se pudo desprender todo el cavernoma del tronco encef\u00e1lico y extirparlo con ayuda del endoscopio.<\/p>\n<p>El curso postoperatorio no present\u00f3 complicaciones y la paciente fue dada de alta a una cl\u00ednica de rehabilitaci\u00f3n neurol\u00f3gica el noveno d\u00eda postoperatorio. Tres meses despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n, aparte de una leve hipoestesia parcial del trig\u00e9mino, no hab\u00eda d\u00e9ficits neurol\u00f3gicos y la paciente ya se hab\u00eda reincorporado al trabajo. La resonancia magn\u00e9tica mostr\u00f3 el cavernoma completamente extirpado y el tronco encef\u00e1lico no presentaba ninguna anomal\u00eda <strong>(Fig.&nbsp;3)<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6971 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/abb3_np2_s35.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/720;height:524px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"720\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>Discusi\u00f3n: Los cavernomas son malformaciones vasculares formadas por cavernas venosas de paredes finas contiguas directamente o separadas por tejido conectivo fino. No se encuentra afluencia arterial directa, sino que los carvernomas se caracterizan hemodin\u00e1micamente por un flujo sangu\u00edneo venoso lento con trombosis intraluminal parcial. Las hemorragias intra o extralesionales de diferentes edades contribuyen a una morfolog\u00eda diversa del cavernoma y los procesos de reabsorci\u00f3n a menudo dan lugar a la deposici\u00f3n de hemosiderina dentro y fuera de la lesi\u00f3n. A menudo se produce una vena dilatada (DVA, &#8220;anomal\u00eda venosa profunda&#8221;) asociada a la lesi\u00f3n. El tama\u00f1o de los cavernomas puede variar de unos pocos mil\u00edmetros a varios cent\u00edmetros e intraoperatoriamente se observa la t\u00edpica imagen de cavernas lobuladas de color rojo oscuro.<\/p>\n<p>Desde la era de la IRM, los cavernomas cerebrales se diagnostican cada vez con mayor frecuencia. Su prevalencia se estima entre el 0,4 y el 0,5% de la poblaci\u00f3n [1] y se dan tanto de forma espor\u00e1dica como ocasionalmente en familias. En la IRM, los cavernomas aparecen como estructuras redondeadas bien definidas, que en las im\u00e1genes ponderadas en T2 muestran a menudo una zona central de intensidad de se\u00f1al mixta, correspondiente a hemorragias de diferentes edades, rodeada por un anillo de intensidad de se\u00f1al reducida, correspondiente a dep\u00f3sitos de hemosiderina. En la TC nativa, los cavernomas suelen mostrar una hiperintensidad heterog\u00e9nea nodular con un realce de contraste d\u00e9bil variable. Ocasionalmente, aparecen ligeras calcificaciones puntiformes o escamosas. En las hemorragias agudas, a menudo no es posible confirmar un cavernoma como causa de la hemorragia en la TC.<\/p>\n<p>El cuadro cl\u00ednico de los cavernomas cerebrales viene determinado, por un lado, por la localizaci\u00f3n y, por otro, por las hemorragias. Por tanto, el espectro abarca desde un curso asintom\u00e1tico hasta crisis epil\u00e9pticas o d\u00e9ficits focales graves tras hemorragias en zonas elocuentes.<\/p>\n<p>Los cavernomas del tronco encef\u00e1lico suelen caracterizarse por la r\u00e1pida aparici\u00f3n de s\u00edntomas neurol\u00f3gicos debido a su ubicaci\u00f3n en medio de v\u00edas y n\u00facleos neuronales estrechamente adyacentes. Si hay m\u00faltiples hemorragias m\u00e1s peque\u00f1as dentro de la lesi\u00f3n, los cavernomas se agrandan en forma de globo y las estructuras circundantes se desplazan y comprimen. La presi\u00f3n sobre los vasos intr\u00ednsecos del tronco encef\u00e1lico aumenta el riesgo de perfusi\u00f3n regional inferior. La probabilidad de hemorragia de los cavernomas se ha estudiado en numerosas ocasiones. En el caso de los cavernomas supratentoriales, los datos oscilan entre el 0,25 y el 2,6% anual [1\u20133], los cavernomas del tronco encef\u00e1lico muestran un mayor riesgo, con una probabilidad de hemorragia anual de hasta el 7% en cavernomas sintom\u00e1ticos [4].<\/p>\n<p>El manejo terap\u00e9utico de los cavernomas del tronco encef\u00e1lico est\u00e1 influido por el equilibrio de varios factores. En general, los cavernomas asintom\u00e1ticos diagnosticados incidentalmente no requieren intervenci\u00f3n neuroquir\u00fargica y se observan con resonancia magn\u00e9tica. Por otra parte, cada cavernoma que ha sangrado y se ha vuelto sintom\u00e1tico representa un riesgo y, en vista de la probabilidad estad\u00edsticamente mayor de nuevas hemorragias, debe considerarse la extirpaci\u00f3n microquir\u00fargica como opci\u00f3n terap\u00e9utica. Esto es especialmente cierto en casos de hemorragias recurrentes y deterioro neurol\u00f3gico progresivo. La relaci\u00f3n posicional del cavernoma con la superficie del tronco encef\u00e1lico y con la posici\u00f3n de los n\u00facleos de los nervios craneales y las v\u00edas neuronales est\u00e1 directamente relacionada con la accesibilidad quir\u00fargica y el perfil de riesgo individual de la cirug\u00eda. Por lo tanto, estos hechos tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel a la hora de sopesar una indicaci\u00f3n quir\u00fargica.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de una operaci\u00f3n depende fundamentalmente de la preparaci\u00f3n. Adem\u00e1s de la comprensi\u00f3n anat\u00f3mica de la arquitectura del tronco encef\u00e1lico y sus estructuras circundantes, es sobre todo la imagen por resonancia magn\u00e9tica la que especifica la planificaci\u00f3n de un corredor quir\u00fargico [5]. Aunque la compresi\u00f3n tisular causada por la masa y la inflamaci\u00f3n dificulta la visualizaci\u00f3n, suele ser posible visualizar el tracto corticoespinal y el lemnisco medial mediante secuencias de im\u00e1genes con tensor de difusi\u00f3n (DTI) y tractograf\u00eda basada en estas secuencias. Las t\u00e9cnicas de alta resoluci\u00f3n permiten visualizar las zonas centrales de los nervios craneales. Con esta informaci\u00f3n, puede definirse el mejor abordaje quir\u00fargico posible del cavernoma, comenzando la planificaci\u00f3n por determinar las posibles v\u00edas de menor riesgo hacia el exterior del cavernoma y adaptando despu\u00e9s el corredor proximal. La zona de entrada en el tronco encef\u00e1lico tiene especialmente en cuenta el curso de los nervios craneales salientes y sus zonas centrales, los vasos de la superficie del tronco encef\u00e1lico y, por \u00faltimo, la morfolog\u00eda del propio cavernoma, siempre con vistas a la accesibilidad microquir\u00fargica de todos los espacios del cavernoma sin da\u00f1os colaterales. El objetivo es diseccionar cuidadosamente a lo largo de la superficie del cavernoma y extirparlo por completo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Engelmann R, et al: Epidemiolog\u00eda e historia natural de las malformaciones cavernosas. En: Rigamonti D (ed.): Malformaciones cavernosas del sistema nervioso. Cambridge University Press 2011; 9-14.<\/li>\n<li>Del Curling O, et al: Un an\u00e1lisis de la historia natural de los angiomas cavernosos. J Neurocirug\u00eda 1991; 75: 702-708.<\/li>\n<li>Kndziolka D, Lunsford LD, Kestle JR: La historia natural de las malformaciones cavernosas cerebrales. J Neurocirug\u00eda 1995; 83: 820-824.<\/li>\n<li>Mathiesen T, et al: Cavernomas profundos y del tronco encef\u00e1lico: una serie consecutiva de 8 a\u00f1os. J Neurocirug\u00eda 2003; 99: 31-37.<\/li>\n<li>Bertalanffy H, et al: Resecci\u00f3n de las malformaciones cavernosas del tronco encef\u00e1lico. En: Rigamonti D (ed.): Malformaciones cavernosas del sistema nervioso. Cambridge University Press 2011; 143-160.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\n<em>InFo NEUROLOG\u00cdA Y PSIQUIATR\u00cdA 2016; 14(2): 34-35<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Informe de un caso: En 2011, a una paciente de 50 a\u00f1os se le diagnostic\u00f3 un cavernoma de casi 2&nbsp;cm de tama\u00f1o en la zona del puente de Varolio, a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":55776,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Cavernomas en el tronco encef\u00e1lico  ","footnotes":""},"category":[11493,11346,11328,11441,11552],"tags":[42776,42778,42772,27528,42780,42774,42770,25258],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-341683","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-casos","category-cirugia","category-neurologia","category-radiologia","category-rx-es","tag-cavernoma-es","tag-ciss-es","tag-equilibrio-es","tag-irm-es-2","tag-nervio-craneal","tag-pons-es","tag-tallo-cerebral","tag-vertigo-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-02 03:59:46","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/341683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=341683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/341683\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55776"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=341683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=341683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=341683"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=341683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}