{"id":341797,"date":"2016-03-15T01:00:00","date_gmt":"2016-03-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/bajar-la-tension-arterial-aporta-algun-beneficio-y-hasta-que-punto-se-debe-bajar\/"},"modified":"2016-03-15T01:00:00","modified_gmt":"2016-03-15T00:00:00","slug":"bajar-la-tension-arterial-aporta-algun-beneficio-y-hasta-que-punto-se-debe-bajar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/bajar-la-tension-arterial-aporta-algun-beneficio-y-hasta-que-punto-se-debe-bajar\/","title":{"rendered":"\u00bfBajar la tensi\u00f3n arterial aporta alg\u00fan beneficio y hasta qu\u00e9 punto se debe bajar?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Con el aumento de la edad, la tensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica aumenta continuamente, mientras que la diast\u00f3lica sube hasta la sexta d\u00e9cada de vida y luego vuelve a bajar. As\u00ed, en la vejez se produce predominantemente una hipertensi\u00f3n sist\u00f3lica aislada. En general, la terapia antihipertensiva en pacientes de edad avanzada est\u00e1 justificada por la evidencia. Sin embargo, especialmente en esta poblaci\u00f3n, la decisi\u00f3n a favor o en contra de la terapia antihipertensiva debe tomarse siempre en el contexto m\u00e9dico general. Las modificaciones del estilo de vida son tambi\u00e9n la base de la terapia antihipertensiva en pacientes de edad avanzada. Sin embargo, la reducci\u00f3n de peso no es aconsejable en todos los casos, ya que la p\u00e9rdida de masa muscular en la vejez suele tener consecuencias adversas y a menudo es irreversible. Los diur\u00e9ticos y los antagonistas del calcio se han estudiado mejor en la hipertensi\u00f3n sist\u00f3lica aislada. No obstante, la elecci\u00f3n del tratamiento farmacol\u00f3gico debe basarse principalmente en las comorbilidades existentes. B\u00e1sicamente, &#8220;\u00a1empieza bajo, ve despacio!&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>La hipertensi\u00f3n arterial sigue siendo el principal factor de riesgo de mortalidad y morbilidad cardiovascular en todo el mundo. En Suiza, su prevalencia se sit\u00faa en torno al 30-35% y, a medida que aumenta la edad, la prevalencia se eleva hasta el 70% [1].<\/p>\n<p>El 17% de la poblaci\u00f3n suiza tiene actualmente m\u00e1s de 65 a\u00f1os. Las previsiones de la Oficina Federal de Estad\u00edstica hablan de unos 2,1 millones de personas mayores de 65 a\u00f1os y unas 685.000 personas mayores de 80 a\u00f1os en 2030 [2]. Esto significa que tambi\u00e9n cabe esperar un aumento masivo de la prevalencia de la hipertensi\u00f3n arterial. Esto difiere en aspectos importantes en las personas mayores de la hipertensi\u00f3n en personas m\u00e1s j\u00f3venes. Esto tiene una importancia esencial tanto en t\u00e9rminos de diagn\u00f3stico como de terapia.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se presentar\u00e1n las pruebas actualmente disponibles sobre el diagn\u00f3stico y el tratamiento de la hipertensi\u00f3n arterial en los ancianos.<\/p>\n<h2 id=\"cuando-se-es-realmente-viejo\">\u00bfCu\u00e1ndo se es realmente viejo?<\/h2>\n<p>Cu\u00e1ndo se es &#8220;viejo&#8221; no est\u00e1 definido universalmente. Las Naciones Unidas definen &#8220;viejo&#8221; a partir de los 60 a\u00f1os, en \u00c1frica ya se es a los 50 y en Suiza se considera &#8220;viejo&#8221; a partir de la edad de jubilaci\u00f3n de 65 a\u00f1os [3]. Al igual que las definiciones oficiales, el uso del t\u00e9rmino &#8220;vejez&#8221; en la literatura m\u00e9dica tambi\u00e9n es incoherente. Los t\u00e9rminos &#8220;joven viejo&#8221; (60-69 a\u00f1os), &#8220;medio viejo&#8221; (70-79 a\u00f1os), &#8220;muy viejo&#8221; (\u226580 a\u00f1os) o tambi\u00e9n &#8220;joven viejo&#8221; (65-74 a\u00f1os), &#8220;viejo&#8221; (75-84 a\u00f1os) y &#8220;viejo viejo&#8221; (\u226585 a\u00f1os) se utilizan con frecuencia aqu\u00ed [4,5].<\/p>\n<p>En vista del creciente grupo de personas mayores que llevan una vida activa durante muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la jubilaci\u00f3n y que a menudo muestran signos de deterioro mental y\/o f\u00edsico o fragilidad relativamente tarde, resulta obvio definir la vejez no s\u00f3lo en funci\u00f3n del n\u00famero de a\u00f1os vividos [6].<\/p>\n<p>Incluyendo este aspecto, la vejez se define m\u00e1s bien por la p\u00e9rdida de los papeles tradicionales o del potencial para asumir nuevos papeles en la sociedad y, de forma m\u00e1s general, por la p\u00e9rdida del potencial del individuo para participar o tomar parte activa en la vida social [3].<\/p>\n<h2 id=\"hipertension-en-la-vejez-diferente-a-la-de-los-pacientes-mas-jovenes\">Hipertensi\u00f3n en la vejez: diferente a la de los pacientes m\u00e1s j\u00f3venes<\/h2>\n<p>Con el aumento de la edad, la tensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica aumenta de forma continua tanto en hombres como en mujeres, mientras que la tensi\u00f3n arterial diast\u00f3lica aumenta hasta la sexta d\u00e9cada de vida y luego vuelve a descender. Esta es la raz\u00f3n por la que la hipertensi\u00f3n sist\u00f3lica aislada se observa predominantemente en la vejez [7]. Los responsables de ello son los procesos fibr\u00f3ticos en la pared vascular con p\u00e9rdida de extensibilidad el\u00e1stica, especialmente en los grandes vasos, aumento de la velocidad de la onda del pulso y, por tanto, aumento de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica [8].<\/p>\n<p>La desregulaci\u00f3n auton\u00f3mica circulatoria observada con frecuencia en la vejez favorece el desarrollo de hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica, pero tambi\u00e9n de hipertensi\u00f3n. Mientras que la primera se asocia a un mayor riesgo de ca\u00eddas, s\u00edncopes y eventos cardiovasculares, la segunda favorece el desarrollo de da\u00f1os en los \u00f3rganos finales, como la hipertrofia ventricular izquierda, la enfermedad arterial coronaria o la enfermedad cerebrovascular, y tambi\u00e9n empeora el control de la presi\u00f3n arterial [8].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se observa un aumento de la esclerosis del glom\u00e9rulo y de la fibrosis renal intersticial con el aumento de la edad. En resumen, este desarrollo conduce a una disminuci\u00f3n de la tasa de filtraci\u00f3n glomerular, un aumento del contenido de sodio intracelular, una reducci\u00f3n del intercambio Na-Ca y, en \u00faltima instancia, una expansi\u00f3n del volumen. Adem\u00e1s, el da\u00f1o microvascular contribuye a la insuficiencia renal cr\u00f3nica que suele observarse en la vejez. La reducci\u00f3n de los t\u00fabulos renales limita la capacidad de los ri\u00f1ones para excretar potasio, lo que constituye un importante factor etiol\u00f3gico de la hiperpotasemia observada con frecuencia en la vejez [8].<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no por ello menos importante, la hipertensi\u00f3n secundaria (por ejemplo, como resultado de hiperaldosteronismo, disfunci\u00f3n tiroidea, estenosis ateroscler\u00f3tica de la arteria renal) se observa con m\u00e1s frecuencia en los pacientes de m\u00e1s edad que en los m\u00e1s j\u00f3venes. El s\u00edndrome de apnea obstructiva del sue\u00f1o tambi\u00e9n favorece el desarrollo de hipertensi\u00f3n arterial en la vejez. El estilo de vida (ejercicio, tabaco, alcohol), as\u00ed como la polifarmacia, que suele observarse en la vejez, tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel importante, por lo que siempre debe preguntarse por la ingesta de f\u00e1rmacos potencialmente elevadores de la tensi\u00f3n arterial, como los antiinflamatorios no esteroideos, los glucocorticoides, las hormonas, el calcio y\/o los remedios a base de hierbas y los preparados vitam\u00ednicos [8].<\/p>\n<h2 id=\"es-beneficiosa-la-terapia-antihipertensiva-en-los-ancianos\">\u00bfEs beneficiosa la terapia antihipertensiva en los ancianos?<\/h2>\n<p>Numerosos estudios demuestran que el tratamiento de la hipertensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica aislada, que como se ha mencionado se observa principalmente en la vejez, puede reducir la incidencia de accidentes cerebrovasculares, eventos y muertes cardiovasculares e incluso la mortalidad por todas las causas [9]. Este efecto favorable pudo demostrarse en personas mayores de 65 a\u00f1os no s\u00f3lo para los diur\u00e9ticos tiaz\u00eddicos o los antagonistas del calcio utilizados en los primeros estudios, sino tambi\u00e9n para grupos de sustancias &#8220;m\u00e1s modernas&#8221; como los inhibidores de la ECA o los bloqueantes de los receptores de angiotensina [10]. Sin embargo, en sentido estricto, estos resultados no son aplicables a los mayores de 80 a\u00f1os, ya que este l\u00edmite de edad fue un criterio de exclusi\u00f3n en casi todos los estudios. Sin embargo, los suban\u00e1lisis sugieren que este grupo de pacientes tambi\u00e9n se beneficia de la reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial en t\u00e9rminos de reducci\u00f3n del riesgo de ictus e insuficiencia cardiaca [11].<\/p>\n<p>S\u00f3lo existen pruebas directas desde la publicaci\u00f3n del ensayo Hypertension in the Very Elderly Trial (HYVET), que compar\u00f3 la terapia antihipertensiva con indapamida \u00b1 perindopril con placebo. La presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica en el momento de la inclusi\u00f3n ten\u00eda que estar entre 160 y 199&nbsp;mmHg. Los criterios de exclusi\u00f3n fueron presi\u00f3n arterial &gt;220\/110&nbsp;mmHg en tratamiento, uso de m\u00e1s de un f\u00e1rmaco antihipertensivo adicional durante m\u00e1s de tres meses, hipertensi\u00f3n secundaria, antecedentes de ictus o insuficiencia cardiaca e insuficiencia renal (creatinina \u2265150&nbsp;\u03bcmol\/l) o hipo\/hiperpotasemia. El objetivo de presi\u00f3n arterial era &lt;150\/80&nbsp;mmHg. El HYVET se interrumpi\u00f3 antes de tiempo porque el riesgo de insuficiencia cardiaca y tambi\u00e9n de mortalidad por todas las causas se redujo significativamente en el grupo tratado con indapamida \u00b1 perindopril. Adem\u00e1s, se observaron tendencias claras hacia la reducci\u00f3n del riesgo de ictus y de la mortalidad cardiovascular y por ictus [12].<\/p>\n<p>En otros estudios, la terapia antihipertensiva al menos ralentiz\u00f3 el desarrollo de demencia y redujo el riesgo de ca\u00eddas en pacientes ancianos [13,14]. Por lo tanto, bas\u00e1ndose en las pruebas disponibles, el tratamiento antihipertensivo en el paciente anciano no s\u00f3lo est\u00e1 justificado, sino que debe intentarse siempre, con pocas excepciones.<\/p>\n<h2 id=\"recomendaciones-de-diagnostico\">Recomendaciones de diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>El procedimiento de diagn\u00f3stico para los pacientes de m\u00e1s edad no difiere significativamente del de los pacientes m\u00e1s j\u00f3venes. Los objetivos son detectar y graduar la hipertensi\u00f3n arterial, detectar la etiolog\u00eda (primaria frente a secundaria) y evaluar exhaustivamente otros factores de riesgo cardiovascular y el da\u00f1o hipertensivo de los \u00f3rganos finales. Especialmente en pacientes de edad avanzada, tambi\u00e9n deben determinarse con precisi\u00f3n la medicaci\u00f3n actual y los h\u00e1bitos diet\u00e9ticos. La medici\u00f3n de la tensi\u00f3n arterial durante 24 horas debe realizarse de forma generosa en este grupo de pacientes, ya que de este modo pueden diagnosticarse no s\u00f3lo las fases hipertensivas, sino tambi\u00e9n las hipotensivas (por ejemplo, en el contexto de una desregulaci\u00f3n auton\u00f3mica). Muchos f\u00e1rmacos antihipertensivos se eliminan por v\u00eda renal, por lo que un chequeo completo debe incluir la determinaci\u00f3n de electrolitos y creatinina, incluida la tasa de filtraci\u00f3n glomerular. La hipertensi\u00f3n secundaria es m\u00e1s frecuente en los pacientes de m\u00e1s edad que en los m\u00e1s j\u00f3venes. Las m\u00e1s comunes son la estenosis de la arteria renal, la hipertensi\u00f3n renal y la disfunci\u00f3n tiroidea [15]. <strong>La tabla&nbsp;1<\/strong> resume las investigaciones b\u00e1sicas [16].<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-6884\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16.png\" style=\"height:531px; width:600px\" width=\"647\" height=\"573\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16.png 647w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16-120x106.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16-90x80.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16-320x283.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab1_hpp3_s16-560x496.png 560w\" sizes=\"(max-width: 647px) 100vw, 647px\" \/><\/p>\n<h2 id=\"recomendaciones-terapeuticas\">Recomendaciones terap\u00e9uticas<\/h2>\n<p>Las modificaciones del estilo de vida son la base de la terapia antihipertensiva tanto en pacientes j\u00f3venes como mayores. Esto incluye la abstinencia de nicotina y, si es necesario, una reducci\u00f3n del consumo de alcohol, una dieta rica en verduras y frutas y una actividad f\u00edsica regular. La restricci\u00f3n de sal a &lt;6&nbsp;g\/d parece ser particularmente eficaz [17]. Por otro lado, la reducci\u00f3n de peso no es aconsejable en todos los casos, ya que la p\u00e9rdida de masa muscular suele tener consecuencias perjudiciales, especialmente en la vejez, y a menudo es irreversible.<\/p>\n<p>Los pacientes ancianos suelen tener un mayor riesgo cardiovascular basal debido a comorbilidades a menudo preexistentes, lo que, seg\u00fan las directrices internacionales, suele hacer necesario el inicio inmediato de un tratamiento antihipertensivo. Los diur\u00e9ticos y los antagonistas del calcio se han estudiado mejor en la hipertensi\u00f3n sist\u00f3lica aislada. No obstante, la elecci\u00f3n del tratamiento farmacol\u00f3gico debe basarse principalmente en las comorbilidades existentes [18]. <strong>La tabla&nbsp;2<\/strong> resume los antihipertensivos recomendados para las comorbilidades m\u00e1s comunes [16].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6885 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 661px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 661\/783;height:711px; width:600px\" width=\"661\" height=\"783\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17.png 661w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17-120x142.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17-90x107.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17-320x379.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab2_hp3_s17-560x663.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 661px) 100vw, 661px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>En los pacientes de edad avanzada, en particular, tambi\u00e9n deben tenerse en cuenta diversas peculiaridades fisiol\u00f3gicas<strong> (tab.&nbsp;3) <\/strong>. La terapia debe iniciarse con dosis bajas y aumentarse lentamente (&#8220;\u00a1Empieza bajo, ve despacio!&#8221;). Los pacientes deben ser objeto de un seguimiento cl\u00ednico regular y estrecho. Durante la fase de ajuste, en caso de cambios de dosis o de enfermedades que puedan asociarse a una depleci\u00f3n de volumen (por ejemplo, enfermedades gastrointestinales, infecciones febriles), debe llevarse a cabo una vigilancia regular y estrecha de la funci\u00f3n renal y los electrolitos y, si es necesario, un ajuste adecuado de la terapia, especialmente cuando se administran diur\u00e9ticos, inhibidores de la ECA o bloqueantes de los receptores de la angiotensina [18].  &nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6886 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 650px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 650\/469;height:433px; width:600px\" width=\"650\" height=\"469\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18.png 650w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18-120x87.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18-90x65.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18-320x231.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/tab3_hp3_s18-560x404.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 650px) 100vw, 650px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<h2 id=\"reducir-la-presion-arterial-en-pacientes-ancianos-a-partir-de-cuando-y-hasta-donde\">Reducir la presi\u00f3n arterial en pacientes ancianos: \u00bfa partir de cu\u00e1ndo y hasta d\u00f3nde?<\/h2>\n<p>En pacientes menores de 80 a\u00f1os sin comorbilidades significativas, las directrices actuales recomiendan una terapia antihipertensiva con una tensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica &gt;140&nbsp;mmHg. Lo mismo se aplica a las personas mayores de 80 a\u00f1os sin indicios de fragilidad a partir de una tensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica de \u2265160&nbsp;mmHg. En principio, todos los grupos de sustancias pueden utilizarse para reducir la presi\u00f3n arterial, aunque en la hipertensi\u00f3n sist\u00f3lica aislada el efecto reductor de la presi\u00f3n arterial y protector de los \u00f3rganos del tratamiento antihipertensivo se demuestra mejor en el caso de los diur\u00e9ticos y los antagonistas del calcio.<\/p>\n<p>Las terapias ya iniciadas y bien toleradas pueden y deben continuar sin cambios despu\u00e9s de los 80 a\u00f1os [18]. El objetivo actual de tensi\u00f3n arterial recomendado para las personas mayores de 80 a\u00f1os es de 140-150&nbsp;mmHg sist\u00f3lica, y para las personas menores de 80 a\u00f1os y bien toleradas un valor de &lt;140&nbsp;mmHg sist\u00f3lica.<\/p>\n<p>A\u00fan no se han definido los valores objetivo para la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica. Sin embargo, existen pruebas de que la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica no debe reducirse por debajo de 65-70&nbsp;mmHg en la vejez, ya que una mayor reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial podr\u00eda aumentar la mortalidad cardiovascular [19,20].<\/p>\n<p>A diferencia de los pacientes mayores sin comorbilidades significativas, el beneficio de la terapia antihipertensiva en pacientes fr\u00e1giles no est\u00e1 claramente establecido. La fragilidad se caracteriza por una reducci\u00f3n de la fuerza y la resistencia f\u00edsicas, as\u00ed como de las funciones fisiol\u00f3gicas, y se asocia a un mayor riesgo de adicci\u00f3n y muerte [21]. La presencia de fragilidad puede evaluarse, por ejemplo, mediante una prueba de marcha de 6 metros. Aqu\u00ed, el paciente camina lo m\u00e1s r\u00e1pido posible sobre una distancia de 6 metros. Con una velocidad de marcha &lt;0,8&nbsp;m\/s o la imposibilidad de caminar la distancia de 6 metros, una presi\u00f3n arterial normal parece asociarse a un peor pron\u00f3stico en comparaci\u00f3n con una presi\u00f3n arterial elevada [18,22]. En esta situaci\u00f3n, la indicaci\u00f3n de la terapia antihipertensiva debe hacerse ciertamente con cuidado. Adem\u00e1s, en general es cierto, especialmente en el caso de los pacientes mayores, que la decisi\u00f3n a favor o en contra de la terapia antihipertensiva debe tomarse siempre en el contexto m\u00e9dico general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Wolf-Maier K, et al: Prevalencia de la hipertensi\u00f3n y nivel de presi\u00f3n arterial en 6 pa\u00edses europeos, Canad\u00e1 y Estados Unidos. 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