{"id":342020,"date":"2016-02-14T01:00:00","date_gmt":"2016-02-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/incontinencia-urinaria-y-sexualidad\/"},"modified":"2016-02-14T01:00:00","modified_gmt":"2016-02-14T00:00:00","slug":"incontinencia-urinaria-y-sexualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/incontinencia-urinaria-y-sexualidad\/","title":{"rendered":"Incontinencia urinaria y sexualidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>La incontinencia de esfuerzo y la vejiga hiperactiva perjudican la experiencia sexual de las mujeres afectadas. La depresi\u00f3n y los trastornos de ansiedad se asocian a menudo con la incontinencia. Las terapias conservadoras y quir\u00fargicas contra la incontinencia pueden mejorar la experiencia sexual de las pacientes. La conversaci\u00f3n m\u00e9dica emp\u00e1tica es fundamental para el cuidado de los pacientes. Si el paciente est\u00e1 motivado, la derivaci\u00f3n a una consulta de medicina sexual es una medida muy sensata.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Sufrir problemas de incontinencia y de sexualidad es un doble tab\u00fa que no cesa a ninguna edad. Hasta el 23% de las mujeres sufren incontinencia urinaria y las cifras de problemas sexuales a lo largo de la vida ascienden al 30% [1]. No es f\u00e1cil para los m\u00e9dicos abordar estas posibles \u00e1reas problem\u00e1ticas, y s\u00f3lo alrededor del 17% de los pacientes las mencionan por iniciativa propia. Dependiendo de la forma de incontinencia, la incontinencia de esfuerzo (y\/o el prolapso de vejiga) provoca p\u00e9rdidas de orina durante la penetraci\u00f3n, mientras que la vejiga hiperactiva (VH) provoca p\u00e9rdidas de orina durante la excitaci\u00f3n o el orgasmo. En general, las mujeres con incontinencia de esfuerzo est\u00e1n mucho m\u00e1s satisfechas con su sexualidad (79,4% de satisfacci\u00f3n) que las mujeres con OAB (s\u00f3lo un 31,7% de satisfacci\u00f3n). Las terapias eficaces contra la incontinencia modifican positivamente el deseo sexual, la experiencia sexual y el bienestar psicol\u00f3gico.<\/p>\n<h2 id=\"sexualidad-y-circuitos-cerebrales\">Sexualidad y circuitos cerebrales<\/h2>\n<p>No est\u00e1 claro hasta qu\u00e9 punto el olor a orina -o simplemente el miedo a \u00e9ste- afecta a la vida sexual. Se sabe que los olores est\u00e1n estrechamente relacionados con los sentimientos, evocan recuerdos conscientes e inconscientes e influyen en el comportamiento sexual. Incontinencia resp. El olor de la orina y el miedo a la p\u00e9rdida de orina influyen en estos circuitos de control en el paciente y la pareja respectivamente. del socio es desfavorable. La nariz y los circuitos cerebrales asociados son especialmente sensibles inmediatamente antes de la ovulaci\u00f3n, por un lado a diversos tipos de olores y, por otro, a los efectos en gran medida inconscientes de las feromonas, las sustancias se\u00f1alizadoras que los humanos y los animales emiten a trav\u00e9s de la piel y las gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas [2\u20134]. Ya en 1897, Wilhelm Fliess, un conocido de Sigmund Freud, public\u00f3 un libro titulado &#8220;Die Beziehungen zwischen Nase und weiblichen Geschlechtsorganen: Presentados en su Significado Biol\u00f3gico&#8221;.<\/p>\n<p>Los pacientes incontinentes evitan las situaciones que podr\u00edan dar lugar a un contacto \u00edntimo porque se averg\u00fcenzan de oler mal o incluso porque sienten asco de s\u00ed mismos. El miedo a perder orina durante el acto sexual provoca tensi\u00f3n y reduce la satisfacci\u00f3n. Sin embargo, este miedo no s\u00f3lo conduce a la evitaci\u00f3n del contacto sexual, sino tambi\u00e9n, en un sentido m\u00e1s amplio, a la ruptura de la relaci\u00f3n y de la necesidad psicosocial b\u00e1sica de cercan\u00eda. Esta espiral negativa puede acabar afectando a \u00e1mbitos muy diferentes de la vida <strong>(Fig.&nbsp;1)<\/strong>.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-6743\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11.png\" style=\"height:793px; width:800px\" width=\"1100\" height=\"1091\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-800x793.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-80x80.png 80w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-120x120.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-90x90.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-320x317.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_hp2_s11-560x555.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<h2 id=\"prevalencia-de-perdidas-de-orina-durante-las-relaciones-sexuales\">Prevalencia de p\u00e9rdidas de orina durante las relaciones sexuales<\/h2>\n<p>Las cifras sobre la frecuencia de las p\u00e9rdidas de orina durante las relaciones sexuales var\u00edan. Existe una elevada asociaci\u00f3n entre las quejas de urgencia y diversos problemas sexuales. Por ejemplo, en una encuesta realizada en el norte de Europa, entre el 15 y el 17% de las mujeres j\u00f3venes de entre 22 y 34 a\u00f1os declararon padecer s\u00edntomas vesicales como micci\u00f3n frecuente o urgencia (correspondientes a la OAB). El 25% inform\u00f3 de un s\u00edntoma asociado a una experiencia sexual reducida, por ejemplo, falta de deseo o excitaci\u00f3n, orgasmo infrecuente o inexistente, o dispareunia (dolor durante el coito). Estas cifras eran significativamente mayores entre las mujeres con incontinencia urinaria: el 59% afirm\u00f3 que ya no manten\u00eda relaciones sexuales regulares debido a la incontinencia, el 25% no experimentaba el orgasmo y el 23% se quejaba de p\u00e9rdidas de orina durante el coito [5]. El porcentaje de anorgasmia es comparable al de las mujeres sanas sin problemas uroginecol\u00f3gicos (20-30%) [6]. Tambi\u00e9n cabe mencionar una encuesta electr\u00f3nica an\u00f3nima realizada en 2012 en un grupo de 480 pacientes uroginecol\u00f3gicas, que confirm\u00f3 la proporci\u00f3n relativamente alta de incontinencia coital: el 60% de las mujeres respondieron afirmativamente a la pregunta sobre las p\u00e9rdidas de orina durante el coito [7].<\/p>\n<p>La puntuaci\u00f3n FSFI (\u00cdndice de Funci\u00f3n Sexual Femenina) en mujeres premenop\u00e1usicas es inversamente proporcional al n\u00famero de compresas para la incontinencia que utilizan al d\u00eda [8]: Todos los par\u00e1metros son significativamente inferiores en las mujeres con incontinencia frente a las continentes, excepto la evaluaci\u00f3n del dolor y la funci\u00f3n sexual. dispareunia, no se encontraron diferencias. Las mujeres incontinentes suelen sentirse menos atractivas sexualmente, aunque s\u00f3lo sea porque tienen que llevar compresas a la cama.<\/p>\n<p>Curiosamente, esto es algo diferente en el caso de las mujeres posmenop\u00e1usicas: Permanecen sexualmente activas a pesar de la incontinencia, comparable al grupo de mujeres continentes. Una posible raz\u00f3n podr\u00eda ser una imagen corporal m\u00e1s estable de las mujeres mayores [9]. En general, la actividad sexual disminuye con la edad, pero dependiendo de las encuestas y de la presencia de una pareja, entre el 25 y el 50% de las mujeres de 70 a\u00f1os son sexualmente activas. Esto debe tenerse en cuenta a la hora de elegir un tratamiento quir\u00fargico para la incontinencia. Las mujeres mayores describen una ralentizaci\u00f3n de las reacciones f\u00edsicas y una reducci\u00f3n de la intensidad con el proceso de envejecimiento, que, sin embargo, va acompa\u00f1ada de una mayor emotividad.  &nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"comorbilidades\">Comorbilidades<\/h2>\n<p>La incontinencia se asocia a menudo con enfermedades mentales. La depresi\u00f3n es 2,5 veces m\u00e1s frecuente en las mujeres incontinentes, y m\u00e1s com\u00fan en la OAB. En general, las mujeres con VH est\u00e1n m\u00e1s afectadas en los par\u00e1metros psicom\u00e9tricos que las mujeres con incontinencia de esfuerzo, porque en la incontinencia de esfuerzo los acontecimientos son m\u00e1s predecibles y la p\u00e9rdida de control es menor [10]. Los trastornos de ansiedad tambi\u00e9n son significativamente m\u00e1s frecuentes en las mujeres incontinentes que en la poblaci\u00f3n normal (3,5 veces m\u00e1s).<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n sobre los v\u00ednculos entre la incontinencia y los trastornos mentales o psicosom\u00e1ticos puede resultar complicada por dos razones: en primer lugar, en las encuestas retrospectivas, entre el 18% y el 62% de las mujeres no informan de recuerdos del suceso tras el abuso  [11]y en segundo lugar, el c\u00f3rtex sensoriomotor de la zona de los genitales femeninos (hom\u00fanculo) es significativamente m\u00e1s delgado tras el abuso, como han demostrado los estudios de IRM.  [12]. Las mujeres con antecedentes de abusos sexuales parecen padecer m\u00e1s incontinencia urinaria, concretamente OAB. Por otro lado, las mujeres con OAB suelen tener una relaci\u00f3n dif\u00edcil con la sexualidad y evitan el contacto sexual.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe una relaci\u00f3n entre el dolor abdominal bajo cr\u00f3nico y la disfunci\u00f3n sexual. As\u00ed, adem\u00e1s de la OAB, las quejas de urgencia durante el coito, el s\u00edndrome de dolor vesical\/la cistitis intersticial, el dolor suprap\u00fabico, la vulvodinia e incluso el liquen escleroso se asocian al abuso sexual. Todas estas enfermedades tienen en com\u00fan una patogenia inexplicable. Las posibles hip\u00f3tesis son los mecanismos neuropatol\u00f3gicos y neuroinmunol\u00f3gicos que conducen a la liberaci\u00f3n de sustancias nociceptivas como la sustancia P, la histamina, los p\u00e9ptidos relacionados con el gen de la calcitonina y el glutamato.<\/p>\n<h2 id=\"mejora-la-experiencia-sexual-con-la-terapia-de-la-incontinencia\">\u00bfMejora la experiencia sexual con la terapia de la incontinencia?<\/h2>\n<p>Existen pruebas fehacientes de que la experiencia sexual mejora con los tratamientos conservadores y\/o quir\u00fargicos de la incontinencia. La fisioterapia del suelo p\u00e9lvico no s\u00f3lo reduce la incontinencia de esfuerzo, sino que tambi\u00e9n mejora significativamente todos los dominios de la FSFI, incluido el placer sexual y la capacidad org\u00e1smica, con pocos efectos secundarios [13]. En cuanto a las opciones quir\u00fargicas para tratar la incontinencia de esfuerzo, muchos estudios han demostrado que la incontinencia coital mejora significativamente tras la inserci\u00f3n de un cabestrillo para la incontinencia, especialmente si no exist\u00eda ninguna otra disfunci\u00f3n sexual antes de la operaci\u00f3n. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, dependiendo del arn\u00e9s de incontinencia o de la Adem\u00e1s, puede producirse dispareunia de novo en hasta un 10% de las pacientes por v\u00eda retrop\u00fabica o transobturatriz. En estos casos, si la historia y la cl\u00ednica son coherentes, debe hablarse con la paciente de la divisi\u00f3n en bandas, que probablemente resuelva la dispareunia de novo [14].<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo la fisioterapia y la cirug\u00eda mejoran la experiencia sexual. Especialmente para la incontinencia de urgencia, existen terapias farmacol\u00f3gicas (estr\u00f3genos locales, anticolin\u00e9rgicos, agonistas b3 y toxina botul\u00ednica) que modifican favorablemente la incontinencia. Los estr\u00f3genos locales, como terapia sencilla y eficaz, no s\u00f3lo mejoran los s\u00edntomas de urgencia y la incontinencia, sino tambi\u00e9n otros s\u00edntomas de la menopausia como el ardor, la sequedad, la nicturia y la disuria [15]. En las pacientes premenop\u00e1usicas, no existen indicaciones basadas en pruebas reales para la aplicaci\u00f3n de estr\u00f3genos locales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha demostrado que los anticolin\u00e9rgicos y la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica mejoran la sexualidad en las mujeres con OAB [16,17]. En cuanto a las modalidades terap\u00e9uticas m\u00e1s invasivas, como la neuroestimulaci\u00f3n para el tratamiento de la VH, los datos tambi\u00e9n muestran un beneficio para la sexualidad [18]. En el caso de la inyecci\u00f3n intravesical de toxina botul\u00ednica, actualmente s\u00f3lo puede suponerse un efecto favorable sobre la sexualidad debido a la falta de datos [19].<\/p>\n<p>En el caso de los problemas sexuales relacionados con la incontinencia, la discusi\u00f3n m\u00e9dica emp\u00e1tica es fundamental, adem\u00e1s del tratamiento eficaz de la incontinencia. Si el paciente est\u00e1 motivado, la derivaci\u00f3n a una consulta de medicina sexual es la mejor &#8220;medicina&#8221;. Los pacientes con OAB en particular pueden tener un trastorno sexual complejo que es dif\u00edcil de tratar y requiere la participaci\u00f3n de un terapeuta sexual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Beutel ME, et al: Prevalencia de la incontinencia urinaria en la poblaci\u00f3n alemana. Der Urologe 2005; 44: 232-238.<\/li>\n<li>Savic IH, et al.: Oler compuestos olorosos similares a las hormonas sexuales provoca activaciones hipotal\u00e1micas diferenciadas por sexo en humanos. Neuron 2001; 31(4): 661-668.<\/li>\n<li>Dreher JC, et al: La fase del ciclo menstrual modula la funci\u00f3n neural relacionada con la recompensa en las mujeres. Proc Natl Acad Sc USA 2007; 104: 2465-2470.<\/li>\n<li>Gangestad SW, Thornhill R: Variaci\u00f3n del ciclo menstrual en las preferencias de las mujeres por el olor de los hombres sim\u00e9tricos. Proc Biol Sci 1998; 265: 927-933.<\/li>\n<li>Bodden-Heidrich R, et al: Aspectos psicosom\u00e1ticos de la incontinencia urinaria. Arch Gynecol Obstet 1999; 262(3-4): 151-158.<\/li>\n<li>Ishak WW, et al: Trastornos del orgasmo en la mujer: revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica de la etiolog\u00eda y los tratamientos actuales. J Sex Med 2010; 7(10): 3254-3268.<\/li>\n<li>Jha S, Strelley K, Radley S: Incontinencia durante el coito: mitos desentra\u00f1ados. Int Urogynecol J 2012; 23(5): 633-637.<\/li>\n<li>Aslan G, et al: Funci\u00f3n sexual en mujeres con incontinencia urinaria. Int J Impot Res 2005: 17: 231-238.<\/li>\n<li>Tannenbaum C, Corcos J, Assalian P: La relaci\u00f3n entre la actividad sexual y la incontinencia urinaria en mujeres mayores. J Am Geriatr Soc 2006; 54: 1220-1224.<\/li>\n<li>Abrams P, et al: La OAB afecta significativamente a la calidad de vida. Am J Manag Care 2000; 6(11 Suppl): S580-590.<\/li>\n<li>Leeners B, et al.: Efecto del abuso sexual en la infancia sobre la atenci\u00f3n ginecol\u00f3gica en la edad adulta. Psicosom\u00e1tica 2007; 48(5): 385-393.<\/li>\n<li>Heim CM, et al: Disminuci\u00f3n de la representaci\u00f3n cortical del campo somatosensorial genital tras el abuso sexual en la infancia. Am J Psychiatry 2013; 170: 616-623.<\/li>\n<li>Serati M, et al: Beneficio de la terapia muscular del suelo p\u00e9lvico en la mejora de la funci\u00f3n sexual en mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo. Un estudio de intervenci\u00f3n pretest-postest. J Sex Marital Therapy 2015; 41(3): 254-261.<\/li>\n<li>Kuhn A, et al: Funci\u00f3n sexual tras la extracci\u00f3n del cabestrillo suburetral por dispareunia. Surg Endosc 2009; 23(4): 765-768.<\/li>\n<li>Nappi RE, et al: The CLOSER (Clarifying Vaginal Atrophy&#8217;s Impact on Sex and Relationships) Survey: Implications of Vaginal Discomfort in Postmenopausal Women and in Male Partners. J Sex Med 2013; 10: 2232-2241.<\/li>\n<li>Hajebrahimi S, et al: La tolterodina de liberaci\u00f3n inmediata mejora la funci\u00f3n sexual en mujeres con vejiga hiperactiva. J Sex Med 2008; 5(12): 2880-2885.<\/li>\n<li>Aydin S, et al: Efecto de la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica vaginal en las funciones sexuales femeninas: un estudio aleatorizado. J Sex Med 2015; 12(2): 463-469.<\/li>\n<li>Signorello D, et al: Impacto de la neuromodulaci\u00f3n sacra en la funci\u00f3n sexual femenina y su correlaci\u00f3n con los resultados cl\u00ednicos y los \u00edndices de calidad de vida: una experiencia monoc\u00e9ntrica. J Sex Med 2011; 8(4): 1147-1155.<\/li>\n<li>Proietti S, et al: Vejiga hiperactiva y funci\u00f3n sexual: una pareja de pesadilla. BJU Int 2012; 110(7): 921-924.<br \/>\n\t&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2016; 11(2): 10-12<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La incontinencia de esfuerzo y la vejiga hiperactiva perjudican la experiencia sexual de las mujeres afectadas. 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