{"id":342023,"date":"2016-02-15T02:00:00","date_gmt":"2016-02-15T01:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/unas-torcidas-y-callosidades\/"},"modified":"2016-02-15T02:00:00","modified_gmt":"2016-02-15T01:00:00","slug":"unas-torcidas-y-callosidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/unas-torcidas-y-callosidades\/","title":{"rendered":"U\u00f1as torcidas y callosidades"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los pies, y con ellos su piel y las u\u00f1as de los pies, se estresan a diario. Existe una interacci\u00f3n entre el pie y el zapato. El uso de calzado cerrado por s\u00ed solo puede contribuir a la aparici\u00f3n de lesiones y enfermedades cut\u00e1neas. Las malposiciones pueden acentuar a\u00fan m\u00e1s esta situaci\u00f3n mediante una distribuci\u00f3n desigual de la presi\u00f3n al caminar, cargas puntuales de presi\u00f3n en el zapato y espacios especialmente estrechos entre los dedos. La terapia requiere a menudo un pensamiento interdisciplinar por parte del m\u00e9dico que le atiende en lo que se refiere al tratamiento directo del cambio cut\u00e1neo y al remedio de la causa desde el punto de vista ortop\u00e9dico.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Como siempre estamos sudando con el calzado cerrado, la piel se macera con mayor rapidez, lo que puede provocar un deterioro mec\u00e1nico y la aparici\u00f3n de infecciones, especialmente el queratoma sulcatum <strong>(Fig. 1), <\/strong>infecciones gramnegativas del pie y micosis. Aunque se supone que los materiales modernos, especialmente los del calzado deportivo, alejan el sudor de la piel, el cuero, como material natural, suele ser el m\u00e1s adecuado como material de calzado en la vida cotidiana. Independientemente de su capacidad para absorber el sudor, un zapato usado debe secarse durante uno o dos d\u00edas antes de volver a usarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-6777\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13.jpg\" style=\"height:382px; width:400px\" width=\"866\" height=\"826\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13.jpg 866w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13-800x763.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13-120x114.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13-90x86.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13-320x305.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb1_13-560x534.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 866px) 100vw, 866px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A su vez, los zapatos estrechos y puntiagudos y los tacones altos contribuyen a la tensi\u00f3n mec\u00e1nica y, con el tiempo, al desarrollo de deformidades secundarias <strong>(Fig.&nbsp;2)<\/strong>. Sin embargo, no s\u00f3lo las mujeres o los hombres con -seg\u00fan la moda respectiva- zapatos muy puntiagudos corren riesgo en este sentido, sino tambi\u00e9n los usuarios de calzado de confecci\u00f3n bastante corriente. El \u00e1ngulo fisiol\u00f3gico del hallux valgus suele ser inferior a 15\u00b0. Sin embargo, los zapatos confeccionados suelen tener ya \u00e1ngulos del borde interno del pie de 15-20\u00b0, lo que significa que la cara medial del primer rayo est\u00e1 expuesta a una mayor presi\u00f3n y se ve empujada cada vez m\u00e1s hacia una posici\u00f3n en valgo a medida que avanza. Encontrar un equilibrio entre las exigencias de la moda y la salud ortop\u00e9dica del pie es dif\u00edcil para el paciente y sobre todo para el asesor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6778 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/341;height:341px; width:1100px\" width=\"1100\" height=\"341\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3-800x248.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3-120x37.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3-90x28.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3-320x99.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb2__3-560x174.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<h2 id=\"\">&nbsp;<\/h2>\n<h2 id=\"problemas-secundarios-agudos-y-cronicos\">Problemas secundarios agudos y cr\u00f3nicos<\/h2>\n<p>Pueden producirse alteraciones cut\u00e1neas agudas y cr\u00f3nicas. Mec\u00e1nicamente, en los zapatos mal ajustados se observan bullas en los puntos de presi\u00f3n y, en la mayor\u00eda de los casos, hematomas en los talones (&#8220;tal\u00f3n negro&#8221;) y en los dedos de los pies (&#8220;dedo de corredor&#8221;)<strong> (Fig.&nbsp;3) <\/strong>. El estr\u00e9s mec\u00e1nico cr\u00f3nico provoca fisiol\u00f3gicamente un engrosamiento de la capa c\u00f3rnea. Seg\u00fan el grado y la extensi\u00f3n de la tensi\u00f3n, esto puede dar lugar a la formaci\u00f3n de callos o clavos (durezas). Especialmente estas \u00faltimas est\u00e1n provocadas por cargas de presi\u00f3n puntuales <strong>(Fig.&nbsp;4) <\/strong>. Los clavos suelen diagnosticarse err\u00f3neamente como verrugas plantares, aunque ambos diagn\u00f3sticos pueden diferenciarse bien cl\u00ednicamente. Al retirar la queratosis con una hoja de bistur\u00ed, se observa una queratosis v\u00edtrea homog\u00e9nea en el clavus, mientras que en la verruga se ven puntitos negros, que corresponden a una trombosis capilar debida a la neovascularizaci\u00f3n. A diferencia del clavo, la verruga interrumpe el patr\u00f3n regular de los dermatoglifos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6779 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 827px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 827\/741;height:358px; width:400px\" width=\"827\" height=\"741\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2.jpg 827w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2-800x717.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2-120x108.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2-90x81.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2-320x287.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb3__2-560x502.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 827px) 100vw, 827px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6780 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 827px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 827\/689;height:333px; width:400px\" width=\"827\" height=\"689\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0.jpg 827w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0-800x667.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0-120x100.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0-90x75.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0-320x267.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb4__0-560x467.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 827px) 100vw, 827px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La hiperqueratosis tambi\u00e9n puede producirse entre los dedos de los pies como consecuencia del aumento de la presi\u00f3n. Como es blando debido a la mayor maceraci\u00f3n que se produce en \u00e9l, tambi\u00e9n se denomina heloma molle. Por \u00faltimo, puede producirse una \u00falcera por presi\u00f3n (malum perforans) si existe una predisposici\u00f3n como la polineuropat\u00eda (\u00a1diabetes mellitus!).<\/p>\n<p>Com\u00fan a todas las alteraciones cut\u00e1neas relacionadas con la presi\u00f3n es el hecho de que la terapia dermatol\u00f3gica t\u00f3pica s\u00f3lo tiene una importancia de apoyo. Ante todo, deben analizarse las cargas de presi\u00f3n locales, incluidas las provocadas por un calzado incorrecto y las malas posturas.<\/p>\n<h2 id=\"hallux-valgus\">Hallux valgus<\/h2>\n<p>Una deformidad observada con frecuencia es el hallux valgus, acompa\u00f1ado de un pie separado y el desarrollo de dedos en martillo. Adem\u00e1s de un calzado inadecuado (con suelas duras y constricci\u00f3n lateral del pie), los factores gen\u00e9ticos y las comorbilidades (por ejemplo, la obesidad) tambi\u00e9n parecen ser posibles causas.<\/p>\n<p>Como resultado, se producen cambios cut\u00e1neos relacionados con la presi\u00f3n en la zona de la pseudoexostosis en la base del dedo gordo <strong>(Fig.&nbsp;5),<\/strong> en la zona de las articulaciones interfal\u00e1ngicas dorsalmente debido a la malposici\u00f3n en martillo de los dedos y muy a menudo en la zona de las cabezas plantares de los metatarsianos II\/III debido al pie en extensi\u00f3n resultante. Esta \u00faltima, en particular, suele ir acompa\u00f1ada de la formaci\u00f3n de callos dolorosos (los llamados &#8220;callos&#8221;). Metatarsalgia de transferencia,<strong> Fig.&nbsp;6) <\/strong>y puede diagnosticarse err\u00f3neamente como clavus.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6781 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1028px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1028\/766;height:298px; width:400px\" width=\"1028\" height=\"766\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1.jpg 1028w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-800x596.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-300x225.jpg 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-120x90.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-90x68.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-320x238.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb5_1-560x417.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1028px) 100vw, 1028px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6782 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1.jpg\" style=\"--smush-placeholder-width: 1099px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1099\/766;height:279px; width:400px\" width=\"1099\" height=\"766\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1.jpg 1099w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1-800x558.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1-120x84.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1-90x63.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1-320x223.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/abb6_1-560x390.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1099px) 100vw, 1099px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el punto de vista del diagn\u00f3stico, el t\u00e9cnico ortop\u00e9dico debe realizar siempre una medici\u00f3n de la presi\u00f3n del pie o un an\u00e1lisis de la marcha con y sin calzado o, si es necesario, consultar a un ortopedista en el curso del tratamiento.<\/p>\n<h2 id=\"abordar-las-causas-profundas-es-la-primera-prioridad\">Abordar las causas profundas es la primera prioridad<\/h2>\n<p>Para eliminar la causa de la carga incorrecta y, por tanto, la causa de los cambios cut\u00e1neos, primero deben agotarse todas las opciones de terapia conservadora. Adem\u00e1s de llevar un calzado adecuado, habr\u00eda que hablar, entre otras cosas, de plantillas ortop\u00e9dicas, f\u00e9rulas de descanso nocturno o incluso zapatos especiales. La intervenci\u00f3n quir\u00fargica debe considerarse ultima ratio.<\/p>\n<h2 id=\"cambios-en-las-unas\">Cambios en las u\u00f1as<\/h2>\n<p>Tambi\u00e9n pueden observarse hematomas subungueales en las u\u00f1as, o surcos transversales, traquioniquia o distrofia con la presi\u00f3n cr\u00f3nica. Como consecuencia m\u00e1xima, puede producirse la p\u00e9rdida completa de la u\u00f1a, con el riesgo de retroniquia si el zapato sigue ejerciendo presi\u00f3n sobre una u\u00f1a que a\u00fan no se ha ca\u00eddo pero que est\u00e1 completamente onicol\u00edtica. El unguis incarnatus suele estar causado por una desproporci\u00f3n entre la anchura de la inserci\u00f3n de la u\u00f1a y la anchura disponible del lecho ungueal. La presi\u00f3n cr\u00f3nica puede acentuar este desequilibrio como resultado de un estrechamiento adicional del lecho ungueal. Las u\u00f1as en pinza tambi\u00e9n pueden deberse a la marcha con menos tensi\u00f3n en el dedo gordo.<\/p>\n<p>Las exostosis o las secuelas \u00f3seas (tras las fracturas) presionan el clavo desde abajo y provocan deformaciones. Por ello, antes de realizar una biopsia en caso de sospecha de tumor subungueal, debe realizarse siempre un examen radiogr\u00e1fico para excluir causas \u00f3seas.<\/p>\n<p>Para saber m\u00e1s:<\/p>\n<ul>\n<li>Singh D, Bentley G, Trevino SG: Callosidades, callos y callosidades. BMJ 1996; 312: 1403-1406.<\/li>\n<li>Freeman DB: Callos y callosidades resultantes de hiperqueratosis mec\u00e1nica. Am Fam Physician 2002; 65: 2277-2280.<\/li>\n<li>Coughlin MJ: Causas comunes de dolor en el antepi\u00e9 en adultos. J Bone Joint Surg Br 2000; 82: 781-790.<\/li>\n<li>Kosaka M, et al: Estudio morfol\u00f3gico de las u\u00f1as normales, encarnadas y en pinza. Dermatol Surg 2010; 36: 31-38.<\/li>\n<li>Sano H, Shionoya K, Ogawa R: La carga del pie es diferente en personas con y sin u\u00f1as en pinza: un estudio de casos y controles. J Foot Ankle Res 2015; 8: 43.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\n<em>PR\u00c1CTICA DERMATOL\u00d3GICA 2015; 26(1): 6-9<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pies, y con ellos su piel y las u\u00f1as de los pies, se estresan a diario. Existe una interacci\u00f3n entre el pie y el zapato. 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