{"id":342159,"date":"2016-01-20T01:00:00","date_gmt":"2016-01-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/mejora-cognitiva-una-revision-critica-de-quince-anos-de-investigacion\/"},"modified":"2016-01-20T01:00:00","modified_gmt":"2016-01-20T00:00:00","slug":"mejora-cognitiva-una-revision-critica-de-quince-anos-de-investigacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/mejora-cognitiva-una-revision-critica-de-quince-anos-de-investigacion\/","title":{"rendered":"Mejora cognitiva: una revisi\u00f3n cr\u00edtica de quince a\u00f1os de investigaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>La idea de mejorar el rendimiento mental de las personas sanas con psicof\u00e1rmacos sigue recibiendo mucha atenci\u00f3n. La atenci\u00f3n se centra principalmente en los psicoestimulantes, especialmente la anfetamina, el metilfenidato y el modafinilo. Sin embargo, el uso de potenciadores cognitivos est\u00e1 mucho menos extendido de lo que se suele suponer. Los psicoestimulantes tambi\u00e9n parecen compensar principalmente los efectos de la fatiga en individuos sanos, pero apenas aumentan el rendimiento cognitivo m\u00e1s all\u00e1 del nivel de referencia original. El debate \u00e9tico y medi\u00e1tico se caracteriza principalmente por las exageraciones en cuanto a la distribuci\u00f3n y las posibilidades farmacol\u00f3gicas.  <\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>El psiquiatra estadounidense y experto en depresi\u00f3n Peter Kramer acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino &#8220;psicofarmacolog\u00eda cosm\u00e9tica&#8221; en su libro de 1993<em>Listening to Prozac<\/em> [1]. Para ilustrar esta idea, describi\u00f3 a pacientes que, aunque no padec\u00edan un trastorno psiqui\u00e1trico, parec\u00edan beneficiarse de la prescripci\u00f3n de inhibidores selectivos de la recaptaci\u00f3n de serotonina (ISRS). Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las personas pod\u00edan superar las inhibiciones, la timidez o la inseguridad, darse cuenta de su &#8220;verdadero yo&#8221; y tener as\u00ed m\u00e1s \u00e9xito en su vida profesional y privada. A pesar de las cautelosas cr\u00edticas de los expertos, el libro se mantuvo durante meses en las listas de los m\u00e1s vendidos y se tradujo a varios idiomas. Adem\u00e1s, su autor goz\u00f3 de numerosas apariciones en televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El debate sobre la psicofarmacolog\u00eda &#8220;cosm\u00e9tica&#8221; contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas. Sin embargo, es llamativo que la clase de sustancias cambiara a principios de la d\u00e9cada de 2000: en lugar de los antidepresivos, los psicoestimulantes como la anfetamina, el metilfenidato o el modafinilo est\u00e1n ahora en primer plano, y en lugar del funcionamiento socioemocional, la atenci\u00f3n se centra ahora en mejorar las capacidades de pensamiento y rendimiento. Durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os, el reciente debate cient\u00edfico y medi\u00e1tico ha girado en torno al concepto de <em>neuromejora<\/em> o <em>mejora cognitiva<\/em>. Dejamos al lector interesado la respuesta a la pregunta m\u00e1s sociol\u00f3gica de si este cambio expresa una difusi\u00f3n del rendimiento y del pensamiento competitivo en la sociedad. En este breve art\u00edculo, queremos centrarnos en las dos cuestiones centrales desde el punto de vista psiqui\u00e1trico en relaci\u00f3n con la demanda de las sustancias correspondientes y su eficacia, para llegar finalmente a un juicio fundamentado sobre la <em>mejora cognitiva <\/em>.<\/p>\n<h2 id=\"demanda-de-sustancias-neuroestimulantes\">Demanda de sustancias neuroestimulantes<\/h2>\n<p>La relevancia del debate depende en gran medida de hasta qu\u00e9 punto el uso de drogas psicotr\u00f3picas para mejorar el rendimiento cognitivo es un fen\u00f3meno nuevo, extendido y\/o en aumento. Como los autores han se\u00f1alado anteriormente [2,3], las publicaciones que marcaron el tono en los principales medios cient\u00edficos brillaron por sus representaciones sugerentes y citas err\u00f3neas [4\u20136]. As\u00ed, se destacaron valores at\u00edpicos no representativos de estudios epidemiol\u00f3gicos sobre el uso no m\u00e9dico de psicoestimulantes o simplemente se reinterpretaron encuestas selectivas sobre el uso de drogas en el estilo de vida como pruebas de mejora cognitiva. Como resultado, en el debate \u00e9tico y cient\u00edfico se extendi\u00f3 la opini\u00f3n de que hasta un 25% de los estudiantes -que fueron identificados como el grupo objetivo m\u00e1s popular- recurrir\u00edan ya a medicamentos recetados para mejorar su rendimiento acad\u00e9mico. Aunque algunos colegas criticaron las exageraciones de los medios de comunicaci\u00f3n, no es de extra\u00f1ar que los periodistas se fijaran en estas cifras de difusi\u00f3n aparentemente alarmantes. As\u00ed, como demostr\u00f3 un examen detallado de las fuentes en lengua inglesa, los informes de los medios de comunicaci\u00f3n presentaron el fen\u00f3meno de la mejora cognitiva como generalizado y\/o en aumento, y ello con referencia a fuentes cient\u00edficas [7].<\/p>\n<p>Los estudios sistem\u00e1ticos, por otra parte, aportaron pruebas convincentes de que el consumo no m\u00e9dico de psicoestimulantes se sit\u00faa en el rango porcentual de un solo d\u00edgito incluso entre los estudiantes estadounidenses [8,9]. Recientes encuestas representativas de las principales aseguradoras sanitarias de Alemania (DAK) y Suiza (SUVA) tambi\u00e9n confirmaron que la prevalencia a lo largo de la vida de la toma de estimulantes con receta para mejorar el rendimiento cognitivo en la poblaci\u00f3n general es inferior al 1% [10,11]. Cabe se\u00f1alar que la prevalencia a lo largo de la vida tambi\u00e9n incluye a las personas que han dejado de consumir las sustancias tras un consumo \u00fanico o poco frecuente. Entre los estudiantes, la proporci\u00f3n de personas con afinidad por los estimulantes parece ser, en efecto, algo mayor -se han notificado prevalencias a lo largo de la vida del 1,3% para los estudiantes alemanes y del 4,1% para los suizos [12,13] &#8211; pero incluso en esta poblaci\u00f3n, dif\u00edcilmente puede mantenerse la imagen de una propagaci\u00f3n epid\u00e9mica del consumo de estimulantes para mejorar el rendimiento.<\/p>\n<p>Nuestra propia investigaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica revel\u00f3 que el fen\u00f3meno tampoco es nada nuevo: por ejemplo, los f\u00e1rmacos anfetam\u00ednicos se anunciaban en los a\u00f1os 50 y 60 para funcionar mejor en el mundo laboral o directamente para mejorar la agudeza mental [14]. Ya en las d\u00e9cadas de 1960, 1970 y 1980 se realizaron encuestas sobre el consumo de drogas psicotr\u00f3picas en las que participaban objetivos no m\u00e9dicos [15]. Algunos estudios informan de valores comparables o incluso superiores para el uso instrumental, es decir, las sustancias se utilizaron para permanecer despierto durante m\u00e1s tiempo y\/o para estudiar [16].<\/p>\n<p>En resumen, se puede afirmar por tanto que la demanda de mejora cognitiva existe, pero no al alto nivel que se ha colocado en muchas representaciones cient\u00edficas o medi\u00e1ticas. Es razonable concluir que algunos colegas describieron aqu\u00ed el consumo habitual de drogas por parte de los j\u00f3venes como un problema nuevo, que finalmente se recomendaron estudiar y resolver &#8211; dada la financiaci\u00f3n adecuada [2,15,17]. Que las drogas psicotr\u00f3picas y otros medicamentos se utilicen con fines no m\u00e9dicos -pi\u00e9nsese en el Viagra en un contexto sexual o en los analg\u00e9sicos en los deportes populares- tampoco es nuevo y se ha estudiado en sociolog\u00eda m\u00e9dica durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<h2 id=\"eficacia-de-las-sustancias-neuroestimulantes\">Eficacia de las sustancias neuroestimulantes<\/h2>\n<p>Desde que varias grandes empresas farmac\u00e9uticas han reducido o incluso interrumpido por completo sus inversiones en investigaci\u00f3n psicofarmacol\u00f3gica, la situaci\u00f3n de los investigadores cl\u00ednicos en psiquiatr\u00eda no se ha vuelto m\u00e1s f\u00e1cil [18]. Una diferencia importante entre los ensayos farmacol\u00f3gicos para el tratamiento de pacientes y la mejora del rendimiento en personas sanas es el objetivo: si en un grupo el objetivo es aliviar o curar una afecci\u00f3n y\/o determinados s\u00edntomas, hoy en d\u00eda sigue sin estar claro qu\u00e9 tendr\u00eda que conseguir realmente un buen f\u00e1rmaco neurofortificante en personas sanas. En los relativamente pocos experimentos con sujetos sanos, se suelen utilizar bater\u00edas de pruebas neuropsicol\u00f3gicas desarrolladas para documentar el curso de una enfermedad o terapia. Por lo tanto, las mejoras estad\u00edsticamente significativas en estas pruebas no permiten sacar conclusiones sobre si, por ejemplo, se beneficiar\u00edan los estudiantes en situaci\u00f3n de examen o los empleados en trabajos de oficina. Los m\u00e9todos cl\u00ednicamente \u00fatiles no pueden transferirse f\u00e1cilmente a un contexto no cl\u00ednico [17]. Adem\u00e1s, los tama\u00f1os de los efectos de las mejoras cognitivas mostradas en personas sanas que toman estimulantes suelen ser bastante peque\u00f1os y, por tanto, poco relevantes para la vida cotidiana [19,20].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la investigaci\u00f3n para mejorar el rendimiento en personas sanas se enfrenta a retos particulares: Es m\u00e1s dif\u00edcil de justificar \u00e9ticamente (compromiso coste-beneficio) y de financiar debido a las prioridades de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n b\u00e1sica o cl\u00ednica. Por ello, las muestras de los estudios disponibles suelen ser peque\u00f1as y las sustancias s\u00f3lo se administraron durante poco tiempo. Por estas razones, los resultados obtenidos hasta ahora no son muy representativos. Adem\u00e1s, hasta ahora apenas se han estudiado los efectos secundarios indeseables a largo plazo en personas sanas. Tras revisar los estudios pertinentes, los autores llegaron hace a\u00f1os a la conclusi\u00f3n preliminar de que no cabe esperar ninguna p\u00edldora milagrosa cognitiva en un futuro previsible [2,20,21].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las especulaciones optimistas de que los f\u00e1rmacos contra la demencia, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa, tambi\u00e9n tendr\u00edan efectos positivos para las personas sanas, el debate gir\u00f3 principalmente en torno a los psicoestimulantes anfetamina, metihlfenidato y modafinilo. Esto es sorprendente en la medida en que estos medios no son nuevos descubrimientos de la investigaci\u00f3n cerebral moderna, como a veces se sugiere. Todo lo contrario: la anfetamina se conoce desde hace m\u00e1s de 100 a\u00f1os y el metilfenidato ya se desarroll\u00f3 en la d\u00e9cada de 1940 [22].<\/p>\n<p>Los psicoestimulantes tambi\u00e9n parecen compensar principalmente los efectos de la fatiga en individuos sanos, pero apenas son capaces de aumentar el rendimiento cognitivo global m\u00e1s all\u00e1 del nivel de referencia original [19,20]. Aparte del aumento de la vigilancia t\u00edpico de los estimulantes, estas sustancias tambi\u00e9n aumentan la motivaci\u00f3n, lo que tambi\u00e9n puede tener un efecto positivo, aunque indirecto, sobre el rendimiento en las pruebas [20]. Adem\u00e1s, est\u00e1 el efecto estimulante y gratificante de todos los estimulantes, que tambi\u00e9n explica su potencial adictivo [23]. Por lo tanto, los estimulantes no mejoran el rendimiento cognitivo per se en individuos sanos, pero hacen que los consumidores est\u00e9n m\u00e1s alerta, motivados y de mejor humor. En este contexto, los estudios cualitativos de consumidores de metilfenidato que utilizaron la sustancia para aprender tambi\u00e9n son informativos. Seg\u00fan sus informes, el trabajo de aprendizaje les result\u00f3 m\u00e1s interesante y agradable [24]. Sin embargo, las revisiones sistem\u00e1ticas y los metaan\u00e1lisis confirman la impresi\u00f3n de que -al menos con los medios actualmente disponibles- apenas se pueden conseguir mejoras farmacol\u00f3gicas del rendimiento en individuos sanos [8,19,20,25].<\/p>\n<h2 id=\"outlook\">Outlook<\/h2>\n<p>Suponemos que la era de una &#8220;psicofarmacolog\u00eda cosm\u00e9tica&#8221; a\u00fan no ha comenzado y no lo har\u00e1 en un futuro previsible. El debate en las revistas cient\u00edficas, as\u00ed como en los medios de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, se caracteriza principalmente por las exageraciones y las expectativas poco realistas. En principio, tampoco es un fen\u00f3meno nuevo que las personas utilicen medicamentos fuera del contexto cl\u00ednico para hacer frente a determinados retos de la vida. Hasta ahora, son principalmente los cl\u00ednicos y los cient\u00edficos los que se han beneficiado del debate, atrayendo la atenci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n y la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n con este tema. Especialmente ante el trasfondo de la disminuci\u00f3n de los recursos para la investigaci\u00f3n cl\u00ednica, consideramos incluso que se trata de un problema \u00e9tico: con recursos limitados, creemos que se debe dar prioridad al tratamiento de las personas enfermas frente a la mejora del rendimiento en personas realmente sanas. Adem\u00e1s, las expectativas defraudadas alimentadas por promesas prematuras podr\u00edan tener un impacto negativo a largo plazo en la imagen p\u00fablica de las ramas cient\u00edficas en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, est\u00e1 la cuesti\u00f3n del papel del m\u00e9dico. En el debate sobre la mejora cognitiva, se ha argumentado que el papel del m\u00e9dico es el de guardi\u00e1n [26]. \u00c9l o ella decide a qui\u00e9n se recetan los medicamentos. Sin embargo, somos de la opini\u00f3n de que el mandato curativo debe seguir guiando la acci\u00f3n m\u00e9dica y, por lo tanto, desaconsejamos las prescripciones &#8220;cosm\u00e9ticas&#8221; de estimulantes, entre otras cosas porque los efectos secundarios a largo plazo en individuos sanos tambi\u00e9n han permanecido en gran medida inexplorados. Si la atenci\u00f3n se centra \u00fanicamente en problemas motivacionales de escaso valor patol\u00f3gico que deben tratarse con la ayuda de psicoestimulantes, siempre se plantea la cuesti\u00f3n de en inter\u00e9s de qui\u00e9n se hace esto. Esto puede privar a los afectados de la oportunidad de reflexionar cr\u00edticamente sobre su situaci\u00f3n y darse cuenta, por ejemplo, de que una determinada carrera o una determinada profesi\u00f3n puede no ajustarse en absoluto a sus propios intereses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Kramer PD: Escuchando al Prozac. Nueva York, N.Y., EE.UU.: Viking, 1993.<\/li>\n<li>Quednow BB: \u00c9tica de la neuromejora: un debate fantasma. BioSociedades 2010; 5: 153-156.<\/li>\n<li>Schleim S: Reflexiones sobre la prevalencia de la respuesta de mejora. BioSociedades 2010; 5: 484-485.<\/li>\n<li>Farah MJ: Neuro\u00e9tica: lo pr\u00e1ctico y lo filos\u00f3fico. Trends Cogn Sci 2005; 9: 34-40.<\/li>\n<li>Farah MJ, et al: Mejora neurocognitiva: \u00bfqu\u00e9 podemos hacer y qu\u00e9 debemos hacer? Nat Rev Neurosci 2004; 5: 421-425.<\/li>\n<li>Greely H, et al: Hacia un uso responsable de los f\u00e1rmacos de mejora cognitiva por parte de los sanos. Naturaleza 2008; 456; 702-705.<\/li>\n<li>Partridge BJ, et al: Drogas inteligentes &#8220;tan comunes como el caf\u00e9&#8221;: el bombo medi\u00e1tico sobre la neuroestimulaci\u00f3n. PLoS One 2011; 6: e28416.<\/li>\n<li>Smith ME, Farah MJ: \u00bfSon los estimulantes con receta &#8220;p\u00edldoras inteligentes&#8221;? La epidemiolog\u00eda y la neurociencia cognitiva del consumo de estimulantes con receta por individuos sanos normales. Psychol Bull 2011; 137: 717-741.<\/li>\n<li>Sussman S, et al: Uso indebido de las &#8220;drogas de estudio&#8221;: prevalencia, consecuencias e implicaciones para la pol\u00edtica. Subst Abuse Treat Prev Policy 2006; 1: 15.<\/li>\n<li>Informe de salud DAK 2015. Hamburgo: DAK Research.<\/li>\n<li>Maier LJ, Schaub, MP: &#8220;Dopaje&#8221; en el lugar de trabajo y en la educaci\u00f3n en Suiza. Z\u00farich: Instituto Suizo de Investigaci\u00f3n sobre Adicci\u00f3n y Salud (ISGF), 2014.<\/li>\n<li>Franke AG, et al.: Uso no m\u00e9dico de estimulantes con receta y uso il\u00edcito de estimulantes para la mejora cognitiva en alumnos y estudiantes en Alemania. Farmacopsiquiatr\u00eda 2011; 44: 60-66.<\/li>\n<li>Maier LJ, et al.: To Dope or Not to Dope: Neuroenhancing with Prescription Drugs and Drugs of Abuse among Swiss University Students. PLoS One 2013; 8.<\/li>\n<li>Rasmussen N: La primera epidemia de anfetaminas en Estados Unidos 1929-1971: una retrospectiva cuantitativa y cualitativa con implicaciones para el presente. Am J Public Health 2008; 98: 974-985.<\/li>\n<li>Schleim S, Quednow BB: Debunking the ethical neuroenhancement debate. En R. ter Meulen, A. D. Mohamed &amp; W. D. Hall (Eds.), Repensar la mejora cognitiva: Una valoraci\u00f3n cr\u00edtica de la neurociencia y la \u00e9tica de la mejora cognitiva. Oxford: Oxford University Press (en prensa).<\/li>\n<li>Wechsler H, Rohman ME: Patrones de consumo de drogas entre los estudiantes universitarios de Nueva Inglaterra. Am J Drug Alcohol Abuse 1981; 8: 27-37.<\/li>\n<li>Schleim S: \u00bfEl bienestar de qui\u00e9n? Concepciones comunes y conceptos err\u00f3neos en el debate sobre la mejora. Front Syst Neurosci 2010; 8.<\/li>\n<li>Harrison PJ, et al: No hay psiquiatr\u00eda sin psicofarmacolog\u00eda. Br J Psychiatry 2011; 199: 263-265.<\/li>\n<li>de Jongh R, et al.: Botox para el cerebro: mejora de la cognici\u00f3n, el estado de \u00e1nimo y el comportamiento prosocial y embotamiento de los recuerdos no deseados. Neurosci Biobehav Rev 2008; 32: 760-776.<\/li>\n<li>Quednow BB: Neurofisiolog\u00eda de la neuroestimulaci\u00f3n: posibilidades y limitaciones. 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Pharmacol Res 2010; 62: 187-206.<\/li>\n<li>Synofzik M: Criterios \u00e9ticamente justificados y cl\u00ednicamente aplicables para la toma de decisiones del m\u00e9dico en la mejora psicofarmacol\u00f3gica. Neuro\u00e9tica 2009; 2: 89-102.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\n<em>InFo NEUROLOG\u00cdA Y PSIQUIATR\u00cdA 2015; 13(5): 14-18.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea de mejorar el rendimiento mental de las personas sanas con psicof\u00e1rmacos sigue recibiendo mucha atenci\u00f3n. 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