{"id":342247,"date":"2015-12-25T02:00:00","date_gmt":"2015-12-25T01:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/el-deportista-y-su-talon-de-aquiles\/"},"modified":"2015-12-25T02:00:00","modified_gmt":"2015-12-25T01:00:00","slug":"el-deportista-y-su-talon-de-aquiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/el-deportista-y-su-talon-de-aquiles\/","title":{"rendered":"El deportista y su tal\u00f3n de Aquiles"},"content":{"rendered":"<p><strong>Si hubiera que definir un punto d\u00e9bil particular en los deportistas, el llamado locus minoris resistentiae, sin duda se nombrar\u00eda el tal\u00f3n y el tend\u00f3n de Aquiles unido a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 caracteriza a esta parte del cuerpo y por qu\u00e9 es susceptible de sufrir lesiones?<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las lesiones (en su mayor\u00eda roturas o roturas parciales) y las enfermedades del tend\u00f3n de Aquiles (a menudo denominadas aquilodinia) son un \u00e1rea problem\u00e1tica relevante en la medicina deportiva. Su proporci\u00f3n en el n\u00famero total de lesiones deportivas var\u00eda considerablemente y es muy diferente seg\u00fan el deporte. En un documento no publicado (&#8220;estad\u00edsticas de consulta&#8221;), pudimos demostrar que aproximadamente el 5% de nuestros pacientes est\u00e1n afectados por la aquilodinia y las roturas del tend\u00f3n de Aquiles. Otras encuestas hablan de una cuota global en traumatolog\u00eda deportiva de hasta el 30%.<\/p>\n<h2 id=\"causas-de-la-vulnerabilidad\">Causas de la vulnerabilidad<\/h2>\n<p>Las razones de esta particular vulnerabilidad son m\u00faltiples. Sin duda, la anatom\u00eda especial de esta conexi\u00f3n de tres tendones musculares desempe\u00f1a un papel central (en la profundidad yace el m\u00fasculo s\u00f3leo de articulaci\u00f3n \u00fanica, en la superficie los dos m\u00fasculos gastrocnemios de articulaci\u00f3n doble). Estos tres tendones, con un total de cinco haces, est\u00e1n ampliamente unidos a la parte posterior del calc\u00e1neo. La fina estructura con diferentes capas de deslizamiento (paratenon, epitenon) y el complejo pero m\u00e1s d\u00e9bil riego sangu\u00edneo en relaci\u00f3n con los m\u00fasculos vecinos son tambi\u00e9n de gran importancia. Este material tendinoso se nutre del riego sangu\u00edneo del tend\u00f3n, cuyos vasos sangu\u00edneos proceden de los m\u00fasculos, el hueso vecino, el periostio y la vaina del tend\u00f3n. Sin embargo, en comparaci\u00f3n con el m\u00fasculo, el tend\u00f3n es un \u00f3rgano comparativamente poco irrigado de sangre. Las mediciones han demostrado que el flujo sangu\u00edneo m\u00e1s bajo se encuentra a unos 3-6 cm por encima de la inserci\u00f3n del hueso del tal\u00f3n, que es exactamente donde encontramos las tasas de rotura m\u00e1s elevadas.<\/p>\n<p>La biomec\u00e1nica del sistema, con la gran demanda de transmisi\u00f3n de potencia para permitir la propulsi\u00f3n del cuerpo en situaciones a menudo exigentes, tambi\u00e9n contribuye al desarrollo de trastornos del tend\u00f3n de Aquiles. El tend\u00f3n de Aquiles, como otros tendones, tiene una elasticidad inherente, que hace que la deformaci\u00f3n debida a la tracci\u00f3n sea tolerable hasta cierto punto. Si esta deformaci\u00f3n se eleva por encima de un cierto l\u00edmite (a aproximadamente un 4% de elongaci\u00f3n), se producen cambios estructurales en el sentido de una lesi\u00f3n parcial o incluso una<br \/>\nruptura completa. Hay que recordar que en ciertos acontecimientos deportivos, el<br \/>\nActividades \u00a1Se observan magnitudes de carga de hasta 20 veces el peso corporal!<\/p>\n<h2 id=\"otros-factores\">Otros factores<\/h2>\n<p>Sin olvidar los factores relacionados con la actividad f\u00edsica: tipo de deporte, estilo de carrera, suelo deportivo, calzado deportivo y cuidados del entrenamiento, por citar s\u00f3lo algunos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, influyen factores intr\u00ednsecos, es decir, factores que dependen del deportista, como la insuficiencia del ligamento fibular, el calc\u00e1neo varo, el pie hueco pronunciado, la rotaci\u00f3n restringida de la cadera, los desequilibrios musculares de los m\u00fasculos de la pantorrilla y los movimientos evasivos hacia el antepi\u00e9 lateral como en el hallux rigidus o incluso el unguis incarnatus.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los atletas tambi\u00e9n deben tener en cuenta los trastornos m\u00e9dicos internos como la hipercolesterolemia familiar, la hiperuricemia o el uso de quinolonas y otros inhibidores de la llamada girasa. Se acusa a estas sustancias de tener un efecto perjudicial sobre el tend\u00f3n de Aquiles.<\/p>\n<p>Y como ocurre tan a menudo en medicina, los genes tambi\u00e9n desempe\u00f1an su papel en el desarrollo de los trastornos del tend\u00f3n de Aquiles. Estudios recientes han demostrado una acumulaci\u00f3n del gen COL5A1, responsable de determinar la estructura del col\u00e1geno.<\/p>\n<h2 id=\"formas-de-lesion\">Formas de lesi\u00f3n<\/h2>\n<p>B\u00e1sicamente, se distingue entre lesiones tendinosas agudas (roturas, roturas parciales, desgarros intratendinosos, es decir, desgarros en el tejido tendinoso sin interrupci\u00f3n continua) y cr\u00f3nicas, as\u00ed como lesiones por sobreuso (aquilodinia). Las patolog\u00edas tendinosas incluyen lesiones etiol\u00f3gicas que afectan al propio tend\u00f3n o a la inserci\u00f3n u origen del tend\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto al diagn\u00f3stico diferencial, las enfermedades tendinosas como las inflamaciones y los cambios degenerativos deben diferenciarse de las lesiones con insuficiencia parcial y total como las roturas. En la mayor\u00eda de los casos, las lesiones y enfermedades de los tendones son prolongadas tanto en el diagn\u00f3stico como en la terapia y requieren una gran experiencia por parte del m\u00e9dico que las atiende.<\/p>\n<p>Las patolog\u00edas tendinosas cr\u00f3nicas a veces est\u00e1n causadas por factores muy diferentes que deben tenerse en cuenta en el diagn\u00f3stico y la terapia. A menudo, s\u00f3lo puede lograrse un resultado terap\u00e9utico satisfactorio mediante una combinaci\u00f3n de tratamiento sintom\u00e1tico y eliminaci\u00f3n o alivio de estos factores.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed una lista de diagn\u00f3sticos diferenciales para la aquilodinia:<\/p>\n<ul>\n<li>Peritendinitis\/peritendinosis<\/li>\n<li>Exostosis del calc\u00e1neo con bursa<\/li>\n<li>Bursitis subachillea\/calc\u00e1rea<\/li>\n<li>N\u00facleo apofisario persistente<\/li>\n<li>Apofisitis calc\u00e1nea (M. Sever)<\/li>\n<li>Tal\u00f3n de tenista (sobrecarga de la articulaci\u00f3n talocalc\u00e1nea)<\/li>\n<li>Fractura por fatiga del calc\u00e1neo<\/li>\n<li>Neuropat\u00eda\/entrenamiento de la rama calc\u00e1neo sural n.<\/li>\n<li>Dolor de tal\u00f3n lumbar<\/li>\n<li>Medicaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<h2 id=\"formas-de-diagnostico\">Formas de diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>La mera observaci\u00f3n de la marcha del paciente con dolencias en el tend\u00f3n de Aquiles cuando entra en la consulta proporciona informaci\u00f3n, al igual que preguntar por el motivo de la visita tras el saludo. Casi es posible distinguir la rotura de la aquilodinia en esta fase.<\/p>\n<p>La anamnesis espec\u00edfica con respecto al origen, la duraci\u00f3n del trastorno, el tipo de deporte, la superficie deportiva, la intensidad del deporte, las caracter\u00edsticas del dolor (s\u00f3lo durante el esfuerzo, tambi\u00e9n despu\u00e9s, etc.), el uso de medicaci\u00f3n, las aclaraciones previas y los tratamientos permiten obtener un buen cuadro inicial. Examen de la marcha, postura de puntillas con una y dos piernas (con una pierna casi excluida en caso de desgarro), observaci\u00f3n del tal\u00f3n por detr\u00e1s, de nuevo en funci\u00f3n y en postura, examen de la paciente sentada en el borde de la cama con pinzamiento de la pantorrilla (prueba de Thompson, en caso de desgarro, flexi\u00f3n plantar nula o muy debilitada), la posici\u00f3n del pie (en caso de desgarro, el pie &#8220;cae&#8221; verticalmente en lugar de estar ligeramente en punta, &#8220;signo del pie colgante&#8221; seg\u00fan Matles) y, por supuesto, la palpaci\u00f3n del tal\u00f3n y del tend\u00f3n de Aquiles aportan m\u00e1s informaci\u00f3n decisiva. En posici\u00f3n sentada, se puede realizar una evaluaci\u00f3n de la fuerza y la simetr\u00eda con el paciente empujando el pie contra los muslos del examinador. Se realiza una prueba de Las\u00e8gue en posici\u00f3n supina y se comprueba la movilidad de la cadera con la articulaci\u00f3n flexionada a 90\u00b0. En la mayor\u00eda de los casos, este contacto de diez minutos con el paciente es suficiente para filtrar el diagn\u00f3stico m\u00e1s probable de la lista de diagn\u00f3sticos diferenciales.<\/p>\n<h2 id=\"otras-medidas\">Otras medidas<\/h2>\n<p>Cualquier otra medida diagn\u00f3stica que pueda ser necesaria, normalmente pruebas de imagen, debe basarse en la cl\u00ednica. Las radiograf\u00edas (normalmente una lateral del tal\u00f3n, a veces una axial en busca de la exostosis de Haglund) son especialmente \u00fatiles en casos de problemas de fijaci\u00f3n. Al evaluar el tend\u00f3n propiamente dicho, apenas son necesarias, salvo en el caso de calcificaciones a veces bastante espectaculares. La resonancia magn\u00e9tica se utiliza con mayor frecuencia para la evaluaci\u00f3n de los tendones. Sin embargo, la ecograf\u00eda, especialmente la ecograf\u00eda Doppler para visualizar la neovascularizaci\u00f3n, tambi\u00e9n ha demostrado ser muy eficaz en manos expertas. La elastosonograf\u00eda TDI es otro procedimiento de diagn\u00f3stico para la evaluaci\u00f3n cuantitativa de los cambios tisulares y la calidad del tend\u00f3n mediante las denominadas puntuaciones de deformaci\u00f3n. En determinadas situaciones, el an\u00e1lisis biomec\u00e1nico de la marcha puede ser \u00fatil.<\/p>\n<p>Como nos ense\u00f1a la mitolog\u00eda, el tend\u00f3n de Aquiles es un punto d\u00e9bil relevante del cuerpo humano. Hoy, sin embargo, sabemos algo m\u00e1s de lo que nos cuenta la antigua historia griega. All\u00ed, el tend\u00f3n de Aquiles fue el \u00fanico lugar donde Tetis, la madre de Aquiles, sostuvo a su hijo cuando lo sumergi\u00f3 en el r\u00edo Estigia para hacerlo inmortal a partir de esta agua divina.<\/p>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2015; 10(12): 2-3<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubiera que definir un punto d\u00e9bil particular en los deportistas, el llamado locus minoris resistentiae, sin duda se nombrar\u00eda el tal\u00f3n y el tend\u00f3n de Aquiles unido a \u00e9l.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":54258,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Partes vulnerables del cuerpo en traumatolog\u00eda deportiva","footnotes":""},"category":[11291,11470,11552],"tags":[43807,42488,43813,27956,43821,36863,18829],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-342247","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-medicina-deportiva","category-noticias","category-rx-es","tag-aquiles","tag-aquilodinia-es","tag-col5a1-es","tag-deporte","tag-enfermedad-del-tendon","tag-ruptura-es","tag-talon-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-18 23:35:51","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/342247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=342247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/342247\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=342247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=342247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=342247"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=342247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}