{"id":343107,"date":"2015-06-01T02:00:00","date_gmt":"2015-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/diferenciar-los-cambios-normales-de-los-patologicos\/"},"modified":"2015-06-01T02:00:00","modified_gmt":"2015-06-01T00:00:00","slug":"diferenciar-los-cambios-normales-de-los-patologicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/diferenciar-los-cambios-normales-de-los-patologicos\/","title":{"rendered":"Diferenciar los cambios normales de los patol\u00f3gicos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hablar del comportamiento del coraz\u00f3n bajo los efectos del rendimiento f\u00edsico es como un (agradable) regreso a la historia de la medicina deportiva, ya que el estudio del &#8220;\u00f3rgano vital&#8221; fue una de las primeras tareas de la entonces a\u00fan joven materia. El t\u00e9rmino &#8220;coraz\u00f3n deportivo&#8221; se defin\u00eda principalmente mediante la percusi\u00f3n, la auscultaci\u00f3n y la radiograf\u00eda y sigue utiliz\u00e1ndose hoy en d\u00eda, aunque con algo m\u00e1s de precisi\u00f3n gracias al uso de las nuevas tecnolog\u00edas. \u00bfC\u00f3mo reacciona el coraz\u00f3n a las actividades deportivas y qu\u00e9 cambios est\u00e1n relacionados con el entrenamiento y cu\u00e1les son patol\u00f3gicos? De esto trataremos a continuaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, como la mayor\u00eda de las estructuras org\u00e1nicas, el miocardio del tejido muscular estriado especial responde a est\u00edmulos medidos y repetidos. <strong>La tabla 1<\/strong> muestra los procesos de adaptaci\u00f3n m\u00e1s importantes bajo la actividad f\u00edsica a nivel del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-5730\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/tab1_hp5_s6.png\" style=\"height:603px; width:400px\" width=\"693\" height=\"1044\"><\/p>\n<p>Ni que decir tiene que los efectos del entrenamiento no se detienen en el coraz\u00f3n, sino que tambi\u00e9n provocan, entre otras cosas, adaptaciones en los sistemas circulatorio y neurovegetativo, que a su vez tambi\u00e9n afectan al coraz\u00f3n. Estas adaptaciones estructurales y funcionales provocan cambios fisiol\u00f3gicos inducidos por el ejercicio en el ECG en reposo del deportista en hasta un 80% de los registros, lo que comprensiblemente puede causar algunos problemas. Pues no es f\u00e1cil, ni siquiera para los m\u00e1s entrenados, distinguir estos cambios fisiol\u00f3gicos de los patol\u00f3gicos del ECG.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda replicar que el atleta joven y b\u00e1sicamente sano rara vez necesita una aclaraci\u00f3n del ECG, lo cual es muy posible. Pero con la (sensata) defensa de los reconocimientos m\u00e9dicos deportivos en todo el mundo, casi todos los modelos de SPU recomiendan el ECG en reposo, que saca a la luz estos cambios tan frecuentes. Una interpretaci\u00f3n limpia es esencial en esta fase para mantener el valor del examen, pero sobre todo para evitar en la medida de lo posible ex\u00e1menes adicionales preocupantes y costosos.<\/p>\n<h2 id=\"las-trampas-de-la-tecnologia-moderna\">Las trampas de la tecnolog\u00eda moderna<\/h2>\n<p>Este problema de interpretaci\u00f3n del ECG de un atleta aparentemente &#8220;no normal&#8221; se ve agravado por el hecho de que en la mayor\u00eda de los casos el atleta examinado es completamente asintom\u00e1tico, lo que puede crear incertidumbre en el m\u00e9dico. Y por \u00faltimo, la tecnolog\u00eda moderna tampoco ayuda mucho: en algunos registradores de ECG, un programa inform\u00e1tico integrado interpreta las curvas, lo que puede dar lugar a los hallazgos m\u00e1s absurdos con descripciones muy patol\u00f3gicas (infarto, etc.). En este contexto, huelga decir que en presencia de s\u00edntomas (s\u00edncope, mareo, dificultad para respirar, opresi\u00f3n tor\u00e1cica durante el ejercicio, palpitaciones o tartamudeo, torsi\u00f3n del rendimiento, morfolog\u00eda de Marfan, etc.) y\/o con antecedentes personales y familiares positivos (muerte s\u00fabita cardiaca en la familia), los cambios sospechosos en el ECG deben aclararse m\u00e1s.<\/p>\n<h2 id=\"que-dicen-las-directrices\">\u00bfQu\u00e9 dicen las directrices?<\/h2>\n<p>Las sociedades cient\u00edficas de cardiolog\u00eda de Europa y Am\u00e9rica (o sus grupos de trabajo de medicina deportiva) han abordado seriamente este problema espec\u00edfico de la medicina deportiva y han publicado directrices claras en los \u00faltimos a\u00f1os. Con la publicaci\u00f3n de los Criterios de Seattle en 2013, la cuesti\u00f3n volvi\u00f3 a concretarse.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, seg\u00fan las recomendaciones de la sociedad profesional, los cambios en el ECG del deportista se dividen en &#8220;comunes, relacionados con el ejercicio&#8221; y &#8220;poco comunes, no relacionados con el ejercicio&#8221; y en miocardiopat\u00edas y cardiopat\u00edas el\u00e9ctricas primarias seg\u00fan los criterios de Seattle, que conllevan una mayor especificidad con una sensibilidad preservada en comparaci\u00f3n con las clasificaciones anteriores. <strong>El cuadro 2<\/strong> muestra esta subdivisi\u00f3n [1].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5731 lazyload\" alt=\"\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/tab2_hp5_s6.png\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1112;height:607px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1112\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\"><\/p>\n<p>La lectura de esta tabla, especialmente en lo que se refiere a la columna de la derecha, asustar\u00e1 bastante a los no especialistas, y es gratificante que, gracias a las investigaciones de un cient\u00edfico suizo, un importante fabricante de equipos de ECG haya desarrollado ahora un software de lectura que tambi\u00e9n es muy adecuado para los ECG deportivos. Tambi\u00e9n existen opciones de formaci\u00f3n en l\u00ednea para m\u00e9dicos sobre c\u00f3mo interpretar el ECG del deportista (v\u00e9ase [2]).<\/p>\n<p>El ECG de 12 derivaciones, como complemento de la historia cl\u00ednica y el examen cl\u00ednico, ha demostrado claramente su valor en el cribado de atletas para detectar anomal\u00edas cardiacas potencialmente letales que podr\u00edan provocar una muerte s\u00fabita: En una de las principales causas, la miocardiopat\u00eda hipertr\u00f3fica, el ECG puede diagnosticar hasta el 90% de los casos, en la miocardiopat\u00eda arritmog\u00e9nica del ventr\u00edculo derecho hasta el 80%, y en los trastornos el\u00e9ctricos tambi\u00e9n un n\u00famero elevado. Por tanto, no es necesario subrayar la importancia de una interpretaci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Drezner JA, et al: Interpretaci\u00f3n electrocardiogr\u00e1fica en atletas: los &#8220;Criterios de Seattle&#8221;. Br J Sports Med 2013; 47: 122-124.<\/li>\n<li>http:\/\/learning.bmj.com\/ECGathlete. \u00daltimo acceso 7.5.2015<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2015; 10(5): 6-7<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar del comportamiento del coraz\u00f3n bajo los efectos del rendimiento f\u00edsico es como un (agradable) regreso a la historia de la medicina deportiva, ya que el estudio del &#8220;\u00f3rgano vital&#8221;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":51082,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"El ECG deportivo","footnotes":""},"category":[11324,11291,11470,11552],"tags":[46146,46133,27956,12462,46139],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-343107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cardiologia","category-medicina-deportiva","category-noticias","category-rx-es","tag-auscultacion","tag-corazon-deportivo","tag-deporte","tag-ecg-es","tag-percusion","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-01 23:45:57","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=343107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343107\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51082"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=343107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=343107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=343107"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=343107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}