{"id":343211,"date":"2015-06-14T02:00:00","date_gmt":"2015-06-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/diagnostico-y-terapia-de-la-lmc-estado-actual-de-los-conocimientos\/"},"modified":"2015-06-14T02:00:00","modified_gmt":"2015-06-14T00:00:00","slug":"diagnostico-y-terapia-de-la-lmc-estado-actual-de-los-conocimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/diagnostico-y-terapia-de-la-lmc-estado-actual-de-los-conocimientos\/","title":{"rendered":"Diagn\u00f3stico y terapia de la LMC &#8211; estado actual de los conocimientos"},"content":{"rendered":"<p><strong>En los \u00faltimos a\u00f1os han ocurrido muchas cosas en el campo de la leucemia mieloide cr\u00f3nica (LMC). Las tasas de respuesta y supervivencia han aumentado considerablemente, e incluso se dice que algunos pacientes se han curado. Un suplemento de la revista Annals of Hematology publicado recientemente sobre el tema de la LMC ofrece una amplia panor\u00e1mica de la situaci\u00f3n del diagn\u00f3stico y la terapia en 2015.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Seg\u00fan diversos registros europeos, la incidencia de la leucemia mieloide cr\u00f3nica (LMC) se ha mantenido estable en los \u00faltimos a\u00f1os. La tasa anual es de 0,7-1,0\/100.000. Por t\u00e9rmino medio, la edad del primer diagn\u00f3stico es de 57-60 a\u00f1os. Se desconocen los datos exactos de prevalencia &#8211; se suponen cifras en torno a 10-12\/100.000 habitantes, aunque se observa un aumento constante debido a la gran mejora de las tasas de supervivencia. Esto plantea grandes retos para los sistemas sanitarios; despu\u00e9s de todo, los costes de la terapia con inhibidores de la tirosina cinasa (ITC) son elevados. En este sentido, es interesante ver c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 el mercado de los gen\u00e9ricos. La patente del imatinib expira el pr\u00f3ximo a\u00f1o.<\/p>\n<h2 id=\"el-tratamiento-ha-mejorado-mucho\">El tratamiento ha mejorado mucho<\/h2>\n<p>El campo terap\u00e9utico en el \u00e1rea de la LMC se est\u00e1 desarrollando r\u00e1pidamente. Las tasas de supervivencia han aumentado considerablemente en los \u00faltimos a\u00f1os y el objetivo del tratamiento est\u00e1 pasando cada vez m\u00e1s de la paliaci\u00f3n a la curaci\u00f3n. Los pacientes que responden a los TKI tienen ahora una supervivencia global casi tan buena como la poblaci\u00f3n sana. En algunos casos, la respuesta es tan pronunciada que incluso es posible finalizar la terapia. Esto hace que sea a\u00fan m\u00e1s importante desarrollar conceptos y estudios para la remisi\u00f3n sin tratamiento.<\/p>\n<h2 id=\"que-opciones-tiene-hoy-en-la-primera-segunda-y-tercera-lineas\">\u00bfQu\u00e9 opciones tiene hoy en la primera, segunda y tercera l\u00edneas?<\/h2>\n<p>Es indiscutible que el imatinib ha revolucionado el tratamiento de la LMC. Sin embargo, actualmente se est\u00e1 debatiendo si la dosis habitual de 400&nbsp;mg es adecuada para que todos los pacientes logren un resultado \u00f3ptimo. Por ello, varios estudios investigaron el beneficio potencial del tratamiento con imatinib modificado o el uso de un TKI de segunda generaci\u00f3n en el contexto de primera l\u00ednea. Algunos enfoques que a\u00fan pueden describirse como experimentales con terapia de dosis altas (800&nbsp;mg) o adaptadas a la dosis de imatinib o tambi\u00e9n la combinaci\u00f3n con interfer\u00f3n mostraron una mejor respuesta citogen\u00e9tica y molecular que con la variante est\u00e1ndar &#8211; sin embargo, hasta ahora sin beneficio en la supervivencia libre de progresi\u00f3n (SLP) o la supervivencia global (SG). Adem\u00e1s, se aprobaron el dasatinib y el nilotinib en primera l\u00ednea, lo que ampli\u00f3 las opciones en el tratamiento de la LMC reci\u00e9n diagnosticada. Estos dos agentes inducen una respuesta molecular muy r\u00e1pida y sostenida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es muy probable que los TKI de segunda generaci\u00f3n dasatinib, nilotinib y bosutinib sean eficaces en segunda l\u00ednea. Su eficacia global es comparable, por lo que los m\u00e9dicos deben tener en cuenta principalmente el perfil de mutaci\u00f3n BCR-ABL1 y los antecedentes de la enfermedad a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento: Si no hay ninguna mutaci\u00f3n o una mutaci\u00f3n que responda bien a estos agentes, debe tomarse una decisi\u00f3n basada en los antecedentes de la enfermedad. Por otro lado, si est\u00e1 presente una de las pocas mutaciones de BCR-ABL1 que no responde bien a ninguno de los agentes, debe seleccionarse el TKI que haya demostrado actividad cl\u00ednica contra la mutaci\u00f3n espec\u00edfica. Para los pacientes con mutaciones T315I o tras el fracaso de nilotinib o dasatinib, el TKI de tercera generaci\u00f3n ponatinib es una opci\u00f3n, aunque su dosis \u00f3ptima a\u00fan se est\u00e1 estudiando.<\/p>\n<p>En conjunto, se pudo demostrar que la evaluaci\u00f3n de la respuesta molecular y citogen\u00e9tica ya permite una estratificaci\u00f3n pron\u00f3stica del riesgo de las pacientes despu\u00e9s de tres meses bajo tratamiento. As\u00ed pues, la respuesta temprana a los TKI est\u00e1 relacionada de forma crucial con el resultado a largo plazo. Esto se ha demostrado tanto para el imatinib como para los TKI de segunda generaci\u00f3n y lo mismo para el tratamiento de segunda l\u00ednea en varios estudios. Si un paciente sometido a un TKI concreto muestra un fracaso temprano del tratamiento, cabe suponer un resultado desfavorable, lo que a su vez hace que un cambio oportuno del tratamiento sea a\u00fan m\u00e1s importante.<\/p>\n<h2 id=\"considere-todas-las-opciones-de-tratamiento\">Considere todas las opciones de tratamiento<\/h2>\n<p>Las ventajas y desventajas de la terapia a largo plazo con TKI deben compararse en cualquier caso con las del trasplante alog\u00e9nico de c\u00e9lulas madre (HSCT). Aunque sigue siendo una opci\u00f3n como terapia de segunda y tercera l\u00ednea en la primera fase cr\u00f3nica de la LMC, la tasa de trasplantes ha descendido significativamente desde la introducci\u00f3n de los TKI (para la indicaci\u00f3n como terapia de rescate en la enfermedad avanzada, las tasas han descendido de forma menos acusada).<\/p>\n<p>Algunos autores en este n\u00famero de Anales de Hematolog\u00eda critican la consideraci\u00f3n primordial del riesgo de enfermedad (definido como el fracaso de la terapia con TKI) en la decisi\u00f3n de realizar o no un trasplante: sugieren un enfoque m\u00e1s equilibrado que incluya el riesgo de trasplante y los aspectos econ\u00f3micos adem\u00e1s del riesgo de enfermedad. El TCMH debe integrarse en el algoritmo de tratamiento desde el momento del diagn\u00f3stico inicial. Poco despu\u00e9s del primer fracaso del tratamiento con TKI, debe evaluarse el HSCT si los pacientes afectados tienen un alto riesgo de enfermedad pero un bajo riesgo de trasplante. Por el contrario, en pacientes con enfermedad muy avanzada y alto riesgo de trasplante, el TCMH debe utilizarse de forma restrictiva y posiblemente s\u00f3lo en el marco de un ensayo.<\/p>\n<h2 id=\"efectos-secundarios-bajo-tki\">Efectos secundarios bajo TKI<\/h2>\n<p>Por un lado, la mayor\u00eda de los pacientes se benefician considerablemente de los TKI; por otro, los efectos secundarios han salido m\u00e1s a la luz precisamente por la supervivencia a largo plazo que se ha conseguido ahora. Quienes tienen que ser tratados con tales agentes durante toda su vida no s\u00f3lo est\u00e1n interesados en la eficacia, sino tambi\u00e9n en la tolerancia.<\/p>\n<p>En general, los TKI tienen un perfil de seguridad relativamente bueno en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, ya que aunque se producen muchos efectos secundarios de leves a moderados, \u00e9stos suelen limitarse al inicio de la terapia y pueden controlarse bien despu\u00e9s o incluso resolverse espont\u00e1neamente.&nbsp;  En la actualidad, sin embargo, las cuestiones sobre la seguridad a largo plazo siguen abiertas, especialmente en lo que respecta a las nuevas generaciones de TKI. Por ejemplo, recientemente se ha demostrado que en algunos casos estos nuevos agentes ejercen efectos negativos e irreversibles sobre \u00f3rganos como el coraz\u00f3n y los pulmones, especialmente en presencia de comorbilidades. La selecci\u00f3n del TKI adecuado requiere, por tanto, un examen minucioso de los par\u00e1metros de la enfermedad, el paciente y el f\u00e1rmaco.<\/p>\n<p><em>Fuente: Anales de Hematolog\u00eda 2015; 94(2).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>InFo ONCOLOG\u00cdA Y HEMATOLOG\u00cdA 2015; 3(5): 22-24<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os han ocurrido muchas cosas en el campo de la leucemia mieloide cr\u00f3nica (LMC). Las tasas de respuesta y supervivencia han aumentado considerablemente, e incluso se dice&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":51222,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Leucemia mieloide cr\u00f3nica","footnotes":"","_members_access_role":[],"_members_access_error":""},"category":[11321,11470,11336,11552],"tags":[34026,46500,20870,46497,39496],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-343211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-hematologia","category-noticias","category-oncologia","category-rx-es","tag-cml-es","tag-hsct-es-2","tag-leucemia-es","tag-lmcl-es","tag-tki-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-22 10:55:44","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=343211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343211\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=343211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=343211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=343211"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=343211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}