{"id":343914,"date":"2015-01-17T08:52:28","date_gmt":"2015-01-17T07:52:28","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/merece-la-pena-la-dieta-baja-en-sal\/"},"modified":"2015-01-17T08:52:28","modified_gmt":"2015-01-17T07:52:28","slug":"merece-la-pena-la-dieta-baja-en-sal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/merece-la-pena-la-dieta-baja-en-sal\/","title":{"rendered":"\u00bfMerece la pena la dieta baja en sal?"},"content":{"rendered":"<p><strong>El beneficio de la restricci\u00f3n de sal en la hipertensi\u00f3n arterial ha sido objeto de controversia durante muchos a\u00f1os. Aproximadamente la mitad de los hipertensos y algo menos de un tercio de los normotensos son sensibles a la sal. Una mayor ingesta de sal favorece un aumento de la presi\u00f3n arterial a trav\u00e9s de la retenci\u00f3n de sodio y agua. Seg\u00fan los estudios, la restricci\u00f3n de sal conlleva una reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y diast\u00f3lica, una disminuci\u00f3n de la albuminuria y una inhibici\u00f3n de la progresi\u00f3n de la insuficiencia renal existente. Las directrices de la ESH y la ESC recomiendan restringir la sal a 5-6 g\/d\u00eda. Una dieta baja en sodio y alta en potasio (con frutas y verduras) tiene efectos beneficiosos sobre la presi\u00f3n arterial y reduce la aparici\u00f3n de eventos cardiovasculares.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>El &#8220;oro blanco&#8221; ya se utilizaba en la Edad Media no s\u00f3lo como conservante sino tambi\u00e9n como especia, se comerciaba a trav\u00e9s de las rutas de la sal y se distribu\u00eda ampliamente. La percepci\u00f3n del sabor salado tiene lugar a trav\u00e9s de las partes laterales de la lengua. Est\u00e1 determinada gen\u00e9ticamente, es variable interindividualmente y puede estar condicionada por los h\u00e1bitos alimentarios ya en la infancia [1]. La sal como condimento intensifica los sabores de los alimentos y, en consecuencia, los platos bajos en sal son percibidos como ins\u00edpidos por mucha gente. Un consumo elevado de sal provoca un aumento de la osmolaridad s\u00e9rica y, dependiendo de la cantidad, tambi\u00e9n una imperiosa sensaci\u00f3n de sed (\u00a1lo que agradecen los restauradores debido a la mayor facturaci\u00f3n!). Muchos m\u00e9dicos reconocen riesgos para la salud en el consumo excesivo de sal. Aqu\u00ed se presentan los beneficios de una dieta reducida en sal con respecto a la presi\u00f3n arterial y los efectos cardiovasculares.<\/p>\n<h2 id=\"aspectos-del-debate-sobre-la-restriccion-de-sal\">Aspectos del debate sobre la restricci\u00f3n de sal<\/h2>\n<p>La cuesti\u00f3n de si la restricci\u00f3n de sal merece la pena en la hipertensi\u00f3n arterial ha sido objeto de pol\u00e9micas durante muchos a\u00f1os entre expertos m\u00e9dicos de diferentes campos. Muchos estudios a este respecto presentan deficiencias metodol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Los cardi\u00f3logos ven una relaci\u00f3n entre el aumento del consumo de sal y la presi\u00f3n arterial en t\u00e9rminos de desarrollo a largo plazo de hipertensi\u00f3n arterial con hipertrofia ventricular izquierda consecutiva e insuficiencia cardiaca, aunque no se dispone de estudios prospectivos de pron\u00f3stico con reducci\u00f3n terap\u00e9utica del consumo de sal [2].<\/p>\n<p>Los neur\u00f3logos reconocen el consumo excesivo de sal como un factor de riesgo vascular en relaci\u00f3n con la apoplej\u00eda con un aumento de la mortalidad. Consideran que la hipertensi\u00f3n arterial y la acentuaci\u00f3n mediada por la sal son el factor patog\u00e9nico dominante, con cambios funcionales y estructurales en la pared arterial [3]. El consumo elevado de sal a largo plazo provoca una disfunci\u00f3n endotelial y un endurecimiento de las paredes arteriales, mediado por un aumento del estr\u00e9s oxidativo, una disminuci\u00f3n de la degradaci\u00f3n de los radicales libres, una menor biodisponibilidad del \u00f3xido n\u00edtrico y una respuesta vasodilatadora del \u00f3xido n\u00edtrico m\u00e1s d\u00e9bil [4].<\/p>\n<p>Aproximadamente la mitad de los hipertensos y casi un tercio de los normotensos reaccionan a una reducci\u00f3n de la ingesta de sal disminuyendo su tensi\u00f3n arterial, por lo que se les describe como sensibles a la sal. Los pacientes de edad avanzada, los hipertensos, las personas con sobrepeso, los pacientes con insuficiencia renal y los no cauc\u00e1sicos corren el riesgo de sufrir una mayor sensibilidad a la sal. Los factores determinantes de la sensibilidad a la sal son la expansi\u00f3n del volumen extracelular y la estimulaci\u00f3n del sistema nervioso simp\u00e1tico [5]. La llamada prueba de la sal en sangre se basa en la sedimentaci\u00f3n de eritrocitos en dos soluciones electrol\u00edticas con diferentes concentraciones de sodio, que puede utilizarse para determinar la sensibilidad a la sal de los eritrocitos in vitro [6\u20138].<\/p>\n<p>El agua corporal total y los niveles de sodio desempe\u00f1an un papel central en la regulaci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial y en el desarrollo de la hipertensi\u00f3n. Desde un punto de vista nefrol\u00f3gico, un aumento de la ingesta de sal a trav\u00e9s de la retenci\u00f3n de sodio y agua favorece un aumento de la presi\u00f3n arterial y puede ser la causa de la hipertensi\u00f3n arterial. Adem\u00e1s, el consumo excesivo de sal desempe\u00f1a un papel en la g\u00e9nesis de los c\u00e1lculos renales [9]. El aumento de la ingesta de sodio, tanto experimental como cl\u00ednicamente, provoca un aumento agudo o permanente de la presi\u00f3n arterial [10]. Por ejemplo, se ha demostrado que duplicar la ingesta de sal de 5 a 10&nbsp;g\/24 horas puede provocar un aumento pasivo y adaptativo del volumen extracelular de 1-1,5&nbsp;litros [11]. El manejo de un aumento de la osmolaridad s\u00e9rica mediado por la sal con una expansi\u00f3n secundaria del volumen extracelular es complejo in vivo a trav\u00e9s de mecanismos renales y otros como los neurohumorales. En la actualidad, tambi\u00e9n se discute una regulaci\u00f3n d\u00e9rmica de la homeostasis del sodio mediada por los macr\u00f3fagos: Los macr\u00f3fagos parecen regular el volumen sangu\u00edneo a trav\u00e9s de los canales linf\u00e1ticos de forma dependiente de la sal [12].<\/p>\n<p>El sodio y el potasio tienen efectos vasomotores al influir en las c\u00e9lulas musculares lisas, es decir, el sodio tiene un efecto vasoconstrictor a nivel celular, el potasio un efecto vasodilatador, lo que explica la influencia favorable de los alimentos que contienen potasio (verduras y frutas) [13].  &nbsp;<\/p>\n<h2 id=\"situacion-del-estudio-y-directrices\">Situaci\u00f3n del estudio y directrices<\/h2>\n<p>Los expertos de la iniciativa K-DIGO identificaron 16 estudios basados en pruebas sobre el tema de la &#8220;reducci\u00f3n de la ingesta de sal&#8221; como significativos y encontraron una reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y diast\u00f3lica, una disminuci\u00f3n de la albuminuria y una inhibici\u00f3n de la progresi\u00f3n de la insuficiencia renal existente mediante la restricci\u00f3n de sal [14].<\/p>\n<p>Los epidemi\u00f3logos consideran que el principal beneficio de una reducci\u00f3n moderada del consumo de sal es la disminuci\u00f3n de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares al reducir la presi\u00f3n arterial [15].<\/p>\n<p>En 2013, los autores del Grupo de Trabajo para el Manejo de la Hipertensi\u00f3n Arterial de la Sociedad Europea de Hipertensi\u00f3n (ESH) y de la Sociedad Europea de Cardiolog\u00eda (ESC) recomendaron una restricci\u00f3n de sal de 5-6 g\/d\u00eda en sus directrices [16]. Se refieren a estudios seg\u00fan los cuales una reducci\u00f3n de la ingesta diaria de sal de los 9-12 habituales en Europa a 5&nbsp;g\/d\u00eda tiene un efecto moderado de disminuci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial de 1-2&nbsp;mmHg en la poblaci\u00f3n normotensa y un efecto m\u00e1s pronunciado de 4-5&nbsp;mmHg en los hipertensos [17].<\/p>\n<p>Un estudio reciente sugiere que bien el diferente modo de acci\u00f3n de la aldosterona o directamente una reducci\u00f3n de la ingesta de sal durante el embarazo conduce a una reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial [18].<\/p>\n<p>La Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria persigue una estrategia de sal con una reducci\u00f3n del consumo diario de sal desde el nivel actual de unos 9-10 g\/d\u00eda a 8&nbsp;g\/d\u00eda para 2016, siguiendo las recomendaciones de la Comisi\u00f3n Federal de Nutrici\u00f3n. A largo plazo, el objetivo es restringir la sal a menos de 5&nbsp;g\/d\u00eda [19].<\/p>\n<h2 id=\"restriccion-de-sal-que-significa-eso-en-la-practica\">Restricci\u00f3n de sal, \u00bfqu\u00e9 significa eso en la pr\u00e1ctica?<\/h2>\n<p>El ri\u00f1\u00f3n sano filtra glomerularmente unos 25.000&nbsp;mmol de sodio al d\u00eda y reabsorbe la mayor parte en el t\u00fabulo proximal para excretar s\u00f3lo 200 mmol\/d\u00eda del mismo en la orina [20]. La cantidad de cloruro s\u00f3dico consumido puede evaluarse midi\u00e9ndolo en la orina de 24 horas y a lo largo del tiempo. En el caso de una ingesta elevada de sodio determinada de este modo, puede observarse directamente el efecto de una dieta reducida en sal sobre la tensi\u00f3n arterial del paciente.<\/p>\n<p>No debe sobrestimarse la reducci\u00f3n de la tensi\u00f3n arterial que se consigue con la restricci\u00f3n de sal &#8211; seg\u00fan el estudio, asciende a unos 4,0\/2,0&nbsp;mmHg en hipertensos y a 1,5\/0,7&nbsp;mmHg en sujetos normotensos [5]. En la hipertensi\u00f3n arterial grave resistente al tratamiento, puede conseguirse un efecto aditivo de reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial mediante una restricci\u00f3n de sal del orden de 20\/10&nbsp;mmHg [10,21].<\/p>\n<p>Los diur\u00e9ticos influyen negativamente en la reabsorci\u00f3n tubular de sodio. Los diur\u00e9ticos son salur\u00e9ticos y provocan una salida renal del exceso de agua mediada por la sal. Casi todos los antihipertensivos pueden combinarse con diur\u00e9ticos, que tienen un efecto antihipertensivo aditivo, dependiendo de la funci\u00f3n renal y de las circunstancias concomitantes.<\/p>\n<p>En resumen, una dieta baja en sodio y rica en potasio (frutas y verduras) tiene un efecto favorable sobre la presi\u00f3n arterial y reduce la aparici\u00f3n de eventos cardiovasculares.<\/p>\n<p>Un dietario provenzal de la Edad Media incluso sit\u00faa la comida salada entre las causas m\u00e1s importantes de muerte prematura, porque ten\u00eda el mismo efecto que &#8220;la ira, el dolor (&#8230;), el pan duro y de mal sabor, el vino agrio (&#8230;) y una esposa pendenciera&#8221; [22].<\/p>\n<p>Agradecimientos: Me gustar\u00eda dar las gracias al Dr. med. Georg Meffert, especialista en medicina interna general y nefrolog\u00eda, Berna, por su revisi\u00f3n cr\u00edtica del manuscrito.<\/p>\n<p><em>Literatura:<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Lava SAG, et al: Consumo de sal en ni\u00f1os. Foro Med Suiza 2014; 14(10): 191-194.<\/li>\n<li>Cuculi F, et al.: Sal y enfermedad cardiovascular o sal e insuficiencia cardiaca: una cuesti\u00f3n de medida. Schweiz Med Forum 2014; 14(8): 143-145.<\/li>\n<li>Goeggel Simonetti B, et al: Sal e ictus. Schweiz Med Forum 2014; 14(5): 73-74.<\/li>\n<li>Hayoza D, Haesler E: Sal y funci\u00f3n vascular. Foro Med Suiza 2014; 14(6): 97-99.<\/li>\n<li>Suter P, Conen D: Sal y nutrici\u00f3n. Foro Med Suiza 2014; 14(9): 168-170.<\/li>\n<li>Oberleithner H: Sensibilidad a la sal en humanos: Un sencillo an\u00e1lisis de sangre para su cuantificaci\u00f3n. NEPHRO-noticias, Foro de Nefrolog\u00eda e Hipertensiolog\u00eda 2013; 15(4).<\/li>\n<li>Oberleithner H, Wilhelmi M: Determinaci\u00f3n de la sensibilidad al sodio de los eritrocitos en el hombre. Pflugers Arch 2013; 465: 1459-1466.<\/li>\n<li>Oberleithner H: Endotelio vascular: una zona de tr\u00e1nsito vulnerable para el despiadado sodio. Nephrol Dial Transplant 2014; 29: 240-246.<\/li>\n<li>Cappuccio FP: Efectos cardiovasculares y de otro tipo del consumo de sal. Kidney International Supplements 2013; 3: 312-315.<\/li>\n<li>Burnier M, Wuerzner G, Bochud M: Consumo de sal e hipertensi\u00f3n arterial. Foro Med Suiza 2014; 14(11): 218-220.<\/li>\n<li>Antonios TF, MacGregor GA: Sal-m\u00e1s efectos adversos. Lancet 1996; 348(9022): 250-251.<\/li>\n<li>Pech\u00e8re-Bertschi A: Presi\u00f3n arterial y regulaci\u00f3n del volumen sangu\u00edneo. Foro Med Suiza 2014; 14(22-23): 445-448.<\/li>\n<li>Adrogue HJ, Madias NE: El sodio y el potasio en la patog\u00e9nesis de la hipertensi\u00f3n. N Engl J Med 2007; 356: 1966-1978.<\/li>\n<li>KDIGO, www.kdigo.org<\/li>\n<li>Bochud M, Burnier M: Sal y riesgo cardiovascular: pruebas de estudios epidemiol\u00f3gicos. Foro Med Suiza 2014; 14(7): 119-121.<\/li>\n<li>2013 ESH\/ESC Guidelines for the management of arterial hypertension, The Task Force for the management of arterial hypertension of the European Society of Hypertension (ESH) and of the European Society of Cardiology (ESC). Revista de Hipertensi\u00f3n 2013; 31: 1281-1357.<\/li>\n<li>Dickinson HO, et al: Intervenciones en el estilo de vida para reducir la presi\u00f3n arterial elevada: una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica de ensayos controlados aleatorizados. J Hypertens 2006; 24: 215-233.<\/li>\n<li>Gennari-Moser C, et al: Presi\u00f3n arterial normotensa en el embarazo: el papel de la sal y la aldosterona. Hipertensi\u00f3n 2014 feb; 63(2): 362-368.<\/li>\n<li>Michael Beer: La estrategia de la sal de la Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria. Foro Med Suiza 2014; 14(4): 48.<\/li>\n<li>K\u00fclpmann WR, Stummvoll HK, Lehmann P: Cl\u00ednica y laboratorio: electrolitos, \u00e1cido-bases y gases en sangre. Springerverlag 2002.<\/li>\n<li>Pimenta E, et al.: Efectos de la reducci\u00f3n de sodio en la dieta sobre la presi\u00f3n arterial en sujetos con hipertensi\u00f3n resistente. Resultados de un ensayo aleatorizado. Hipertensi\u00f3n 2009; 54: 475-481.<\/li>\n<li>Bergier JF: La historia de la sal. Campus Verlag Frankfurt\/Nueva York 1989.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>CARDIOVASC 2014; 13(6): 6-11<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El beneficio de la restricci\u00f3n de sal en la hipertensi\u00f3n arterial ha sido objeto de controversia durante muchos a\u00f1os. Aproximadamente la mitad de los hipertensos y algo menos de un&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":48353,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Cloruro s\u00f3dico e hipertensi\u00f3n arterial","footnotes":""},"category":[11324,11478,11354,11552],"tags":[48666,48691,13374,48686,13060,48674,48680],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-343914","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cardiologia","category-formacion-continua","category-nutricion","category-rx-es","tag-bajo-en-sal","tag-bajo-en-sodio","tag-hipertension-arterial","tag-hipertension-arterial-es-3","tag-nutricion","tag-reduccion-de-sal","tag-restriccion-de-sal","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-25 23:39:25","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343914","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=343914"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/343914\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=343914"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=343914"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=343914"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=343914"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}