{"id":343952,"date":"2015-01-13T01:00:00","date_gmt":"2015-01-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/los-trastornos-cognitivos-tambien-son-frecuentes-en-la-depresion\/"},"modified":"2015-01-13T01:00:00","modified_gmt":"2015-01-13T00:00:00","slug":"los-trastornos-cognitivos-tambien-son-frecuentes-en-la-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/los-trastornos-cognitivos-tambien-son-frecuentes-en-la-depresion\/","title":{"rendered":"Los trastornos cognitivos tambi\u00e9n son frecuentes en la depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>La depresi\u00f3n es el s\u00edntoma acompa\u00f1ante m\u00e1s com\u00fan de la demencia y a menudo el primero en se\u00f1alar el inicio del deterioro cognitivo. El diagn\u00f3stico diferencial de la depresi\u00f3n y la demencia es dif\u00edcil, y el solapamiento provoca un deterioro adicional de los afectados en la vida cotidiana. El diagn\u00f3stico y la terapia requieren una atenci\u00f3n especial para hacer justicia a ambas enfermedades. El reconocimiento precoz de los s\u00edntomas puede ahorrar mucho sufrimiento a los pacientes y a sus cuidadores.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Las enfermedades demenciales no s\u00f3lo provocan trastornos cognitivos, sino tambi\u00e9n una serie de s\u00edntomas conductuales y psicol\u00f3gicos acompa\u00f1antes de la demencia (SPD). El s\u00edntoma m\u00e1s com\u00fan es la depresi\u00f3n [1]. La prevalencia de la depresi\u00f3n al inicio de la demencia es del 29% y aumenta hasta el 47% tras cinco a\u00f1os de progresi\u00f3n de la enfermedad. As\u00ed, la mitad de los pacientes con demencia presentan s\u00edntomas depresivos en el curso, y en la fase grave de la demencia, varios SPBD complican el curso de la enfermedad. La depresi\u00f3n es tambi\u00e9n uno de los s\u00edntomas que adem\u00e1s merman las capacidades cotidianas de los afectados y suponen una mayor carga para los cuidadores [2]. Entonces, los cuidadores a menudo desarrollan depresi\u00f3n ellos mismos y deben ser tenidos en cuenta en la terapia y los cuidados.<\/p>\n<h2 id=\"que-es-lo-primero\">\u00bfQu\u00e9 es lo primero?<\/h2>\n<p>La relaci\u00f3n entre la depresi\u00f3n y la demencia es muy compleja, y ambos trastornos tienen una patogenia que se solapa [3]. Cambios patol\u00f3gicos como la sobreactivaci\u00f3n del eje hipotal\u00e1mico-hipofisario-suprarrenal, la inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica o la alteraci\u00f3n de la cascada de se\u00f1alizaci\u00f3n de algunos factores de crecimiento nervioso apuntan a una base neurobiol\u00f3gica com\u00fan. Los pacientes con demencia de Alzheimer (EA) y depresi\u00f3n presentan m\u00e1s placas amiloides-\u03b2 y haces de neurofibrillas que los pacientes con EA sin depresi\u00f3n, lo que sugiere un proceso neurodegenerativo com\u00fan. Por lo tanto, se discuten las hip\u00f3tesis alternativas, si la depresi\u00f3n es un factor de riesgo para la demencia posterior, si la depresi\u00f3n en la vejez es el s\u00edntoma prodr\u00f3mico de la demencia, o si la depresi\u00f3n y la demencia son s\u00f3lo comorbilidades. El debate se complica a\u00fan m\u00e1s por el hecho de que la depresi\u00f3n tambi\u00e9n se asocia a trastornos cognitivos, que a menudo son dif\u00edciles de distinguir de la demencia. Pero normalmente los s\u00edntomas cognitivos de la depresi\u00f3n mejoran tras una terapia exitosa.<\/p>\n<p>Un metaan\u00e1lisis muestra que las personas con antecedentes de depresi\u00f3n tienen m\u00e1s probabilidades de desarrollar demencia m\u00e1s adelante que las personas sin depresi\u00f3n, lo que apoyar\u00eda la hip\u00f3tesis del factor de riesgo de demencia en la depresi\u00f3n recurrente [4]. Sin embargo, la depresi\u00f3n parece estar etiol\u00f3gicamente m\u00e1s relacionada con la demencia vascular que con la EA [5]. Las personas con antecedentes de depresi\u00f3n tienen m\u00e1s probabilidades de desarrollar demencia vascular m\u00e1s tarde que la EA. Por otro lado, la depresi\u00f3n que aparece por primera vez a una edad avanzada podr\u00eda ser un s\u00edntoma prodr\u00f3mico de demencia [5].<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n es uno de los TPSB que son comunes en las primeras fases de la demencia y persisten a lo largo del curso, mientras que otros TPSB como los delirios y las alucinaciones s\u00f3lo aparecen m\u00e1s tarde en el curso de la demencia. En el caso de la depresi\u00f3n en la vejez, es absolutamente necesario profundizar en el diagn\u00f3stico y el esclarecimiento para poder detectar precozmente la aparici\u00f3n de la demencia. Estos casos se pasan por alto con facilidad, lo que hace que la demencia quede sin diagnosticar. Por \u00faltimo, la depresi\u00f3n puede aparecer como s\u00edntoma com\u00f3rbido de la demencia, como reacci\u00f3n a la toma de conciencia del inicio del deterioro cognitivo y a la adaptaci\u00f3n a una capacidad reducida. Este desarrollo psicodin\u00e1mico debe tenerse en cuenta en la psicoterapia.<\/p>\n<h2 id=\"trastornos-cognitivos-en-la-depresion\">Trastornos cognitivos en la depresi\u00f3n<\/h2>\n<p>El deterioro cognitivo casi siempre se produce en el contexto de la depresi\u00f3n. \u00c9stas son principalmente la ralentizaci\u00f3n de la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n y las alteraciones de la memoria epis\u00f3dica, el lenguaje, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas [6]. Los s\u00edntomas cognitivos de la depresi\u00f3n provocan adem\u00e1s que los afectados pierdan su independencia.<\/p>\n<p>Cuando la depresi\u00f3n y la demencia se superponen en la vejez, las consecuencias son a\u00fan m\u00e1s graves. Los s\u00edntomas cognitivos de ambas enfermedades son dif\u00edciles de distinguir entre s\u00ed. A menudo hay que esperar a la terapia de la depresi\u00f3n para poder hacer una diferenciaci\u00f3n neuropsicol\u00f3gica. Sin embargo, ciertas pistas pueden ser \u00fatiles: Las personas afectadas de demencia presentan trastornos de la orientaci\u00f3n, mientras que la orientaci\u00f3n est\u00e1 intacta en los pacientes deprimidos [7]. En la demencia, el reconocimiento de objetos est\u00e1 muy deteriorado, puede aparecer afasia y apraxia. El deterioro de la memoria en la demencia empeora visiblemente y no se revierte con el tratamiento de la depresi\u00f3n. S\u00edntomas como la tristeza, la desgana, los trastornos del sue\u00f1o, la ansiedad y quejas som\u00e1ticas como el dolor son muy t\u00edpicos de la depresi\u00f3n de la vejez. Por desgracia, muchas depresiones en la vejez son subsindr\u00f3micas y no muestran la expresi\u00f3n completa de los s\u00edntomas, lo que complica a\u00fan m\u00e1s el diagn\u00f3stico diferencial.<\/p>\n<h2 id=\"diagnostico\">Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>La evaluaci\u00f3n de una persona mayor con depresi\u00f3n y demencia debe comenzar siempre con un historial detallado y un examen cl\u00ednico con procedimientos de laboratorio y otros procedimientos diagn\u00f3sticos para excluir enfermedades som\u00e1ticas. Adem\u00e1s de los s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos, las enfermedades concomitantes som\u00e1ticas y neurol\u00f3gicas y factores importantes como la medicaci\u00f3n (algunos medicamentos pueden causar depresi\u00f3n y deben comprobarse las interacciones) y los factores de estr\u00e9s psicosocial son el centro de la evaluaci\u00f3n. Si hay indicios de deterioro cognitivo, son esenciales un examen neuropsicol\u00f3gico y pruebas de imagen. Debe realizarse una resonancia magn\u00e9tica del cerebro en cualquier anciano deprimido con sospecha de demencia.<\/p>\n<p>Existen escalas como la &#8220;Escala de depresi\u00f3n de Hamilton&#8221; (HAMD) o la &#8220;Escala de calificaci\u00f3n de la depresi\u00f3n de Montgomery-Asberg&#8221; (MADRS) para el diagn\u00f3stico detallado de la depresi\u00f3n. En psiquiatr\u00eda geri\u00e1trica, la &#8220;Escala de depresi\u00f3n geri\u00e1trica&#8221; (GDS) tambi\u00e9n ha demostrado su utilidad [8]: Se pide a los afectados que respondan a 15 preguntas con un s\u00ed o un no, para poder distinguir r\u00e1pidamente entre una depresi\u00f3n leve y una grave.&nbsp;  La Escala Cornell para la Depresi\u00f3n en la Demencia (CSDD) es un instrumento muy adecuado para evaluar los s\u00edntomas depresivos en la demencia. En el caso de una demencia existente o sospechada, el diagn\u00f3stico neuropsicol\u00f3gico debe ampliarse para incluir una evaluaci\u00f3n de la demencia.<\/p>\n<h2 id=\"terapia\">Terapia<\/h2>\n<p>Las recomendaciones terap\u00e9uticas actuales de las sociedades profesionales suizas profundizan en la terapia de los TPSB, especialmente de la depresi\u00f3n [9]. Al igual que con la depresi\u00f3n en adultos m\u00e1s j\u00f3venes, las intervenciones psicoterap\u00e9uticas y no farmacol\u00f3gicas son el principal objetivo en el tratamiento de la depresi\u00f3n en la vejez. El tratamiento de primera elecci\u00f3n es la psicoterapia; tambi\u00e9n puede utilizarse bien en pacientes con demencia de leve a moderada. Existen algunas intervenciones psicol\u00f3gicas eficaces disponibles [10], por ejemplo m\u00e9todos de psicoterapia como la terapia cognitivo-conductual o la psicoterapia interpersonal, que abordan los problemas cotidianos y los recursos de la persona afectada e implican a sus familiares. Las intervenciones de enfermer\u00eda y las terapias adicionales se ofrecen siempre de forma concomitante y deben adaptarse a la gravedad de la demencia y a la manifestaci\u00f3n del trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico [9].<\/p>\n<p>A la hora de elegir un tratamiento farmacol\u00f3gico, hay que decidir en funci\u00f3n de los perfiles de efectos secundarios e interacciones de los f\u00e1rmacos. Las sustancias m\u00e1s nuevas, como los inhibidores de la recaptaci\u00f3n de serotonina (ISRS), han demostrado su eficacia debido a su menor potencial de efectos secundarios anticolin\u00e9rgicos en comparaci\u00f3n con los antidepresivos tric\u00edclicos m\u00e1s antiguos [11]. En general, no se recomienda el uso de antidepresivos tric\u00edclicos en pacientes ancianos y con demencia [9]. Las benzodiacepinas, que siguen siendo uno de los f\u00e1rmacos psicotr\u00f3picos m\u00e1s utilizados en las personas mayores, tambi\u00e9n deben evitarse porque tienen un alto potencial de riesgo de ca\u00eddas, dependencia, delirio y deterioro cognitivo [9]. Los an\u00e1logos de las benzodiacepinas pueden utilizarse durante un tiempo limitado para los trastornos del sue\u00f1o, pero presentan problemas similares a los de las benzodiacepinas. Los neurol\u00e9pticos utilizados a menudo en pacientes con demencia tienen graves efectos secundarios y s\u00f3lo se recomiendan cuando est\u00e1n claramente indicados y durante un tiempo limitado [9]. Las intervenciones con menos efectos secundarios, como la fototerapia, contribuyen muy a menudo a aliviar r\u00e1pidamente los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>El cuidado de los familiares debe ser una parte integral de cualquier terapia para la demencia. Las medidas de alivio social pueden ayudar indirectamente a prevenir o reducir los s\u00edntomas depresivos de los afectados y sus cuidadores. Una terapia eficaz y precoz puede ayudar a preservar durante m\u00e1s tiempo las funciones cognitivas y las habilidades de la vida diaria de los pacientes, as\u00ed como sus recursos sociales.<\/p>\n<p><strong><em>Prof. Dr. med. Egemen Savaskan<\/em><\/strong><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Steinberg M, et al: Prevalencia puntual y durante 5 a\u00f1os de los s\u00edntomas neuropsiqui\u00e1tricos en la demencia: el estudio del condado de Cache. Int J Geriatr Psychiatry 2008; 23: 170-177.<\/li>\n<li>Fauth EB, Gibbons A: \u00bfQu\u00e9 s\u00edntomas conductuales y psicol\u00f3gicos de la demencia son los m\u00e1s problem\u00e1ticos? Variabilidad por prevalencia, intensidad, calificaciones de angustia y asociaciones con los s\u00edntomas depresivos del cuidador. Int J Geriatr Psychiatry 2014; 29: 263-271.<\/li>\n<li>Caraci F, et al.: Depresi\u00f3n y enfermedad de Alzheimer: v\u00ednculos neurobiol\u00f3gicos y dianas farmacol\u00f3gicas comunes. Eur J Pharmacol 2010; 626: 64-71.<\/li>\n<li>Ownby RL, et al: Depresi\u00f3n y riesgo de enfermedad de Alzheimer: revisi\u00f3n sistem\u00e1tica, metaan\u00e1lisis y an\u00e1lisis de metarregresi\u00f3n. Arch Gen Psychiatry 2006; 63: 530-538.<\/li>\n<li>Barnes, et al: S\u00edntomas depresivos en la mediana edad frente a la edad tard\u00eda y riesgo de demencia: efectos diferenciales para la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. Arch Gen Psychiatry 2012; 69(5): 493-498.<\/li>\n<li>Sheline YI, et al: Funci\u00f3n cognitiva en la depresi\u00f3n tard\u00eda: relaciones con la gravedad de la depresi\u00f3n, los factores de riesgo cerebrovascular y la velocidad de procesamiento. Biol Psiquiatr\u00eda 2006; 60: 58-65.<\/li>\n<li>Beblo T, Lautenbacher S: Hofgreve Verlag. 2006.<\/li>\n<li>Yesavage JA, et al: Desarrollo y validaci\u00f3n de una escala de detecci\u00f3n de la depresi\u00f3n geri\u00e1trica: informe preliminar. J Psych Res 1983; 17: 37-49.<\/li>\n<li>Savaskan E, et al: [Recommendations for diagnosis and therapy of behavioral and psychological symptoms in \u00addementia (BPSD)]. Pr\u00e1ctica 2014; 103(3): 135-148.<\/li>\n<li>Fiske A, et al: Depresi\u00f3n en adultos mayores. Annu Recv Clin Psychol 2009; 5: 363-389.<\/li>\n<li>Banerjee S, et al: Sertralina o mirtazapina para la depresi\u00f3n en la demencia (HTA-SADD): un ensayo aleatorizado, multic\u00e9ntrico, doble ciego, controlado con placebo. Lancet 2011; 378: 403-411.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2014; 9(12): 13-15<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La depresi\u00f3n es el s\u00edntoma acompa\u00f1ante m\u00e1s com\u00fan de la demencia y a menudo el primero en se\u00f1alar el inicio del deterioro cognitivo. 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