{"id":344142,"date":"2014-12-02T00:00:00","date_gmt":"2014-12-01T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/ayuda-una-dieta-sana\/"},"modified":"2014-12-02T00:00:00","modified_gmt":"2014-12-01T23:00:00","slug":"ayuda-una-dieta-sana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/ayuda-una-dieta-sana\/","title":{"rendered":"\u00bfAyuda una dieta sana?"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfPuede reducir el riesgo de desarrollar esclerosis m\u00faltiple si sigue siempre una dieta sana? \u00bfY es posible que los pacientes que ya padecen EM est\u00e9n m\u00e1s en forma debido a un consumo bajo en grasas? En el Congreso ACTRIMS-ECTRIMS de Boston, varias ponencias abordaron la relaci\u00f3n entre los patrones diet\u00e9ticos y la EM. A\u00fan queda mucho por hacer. Por el momento, la alimentaci\u00f3n sana parece ofrecer pocos beneficios, al menos en t\u00e9rminos de prevenci\u00f3n. Otras ponencias estuvieron dedicadas a los cannabinoides y su influencia en los signos objetivos de la espasticidad.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p><em>(ag)<\/em>  Adem\u00e1s de las presentaciones sobre los h\u00e1bitos alimentarios en la esclerosis m\u00faltiple (EM), tambi\u00e9n hubo novedades sobre los cannabinoides. <sup>Sativex\u00ae<\/sup> est\u00e1 indicado en Suiza para la mejora de los s\u00edntomas en pacientes con espasticidad de moderada a grave debida a la EM. Se utiliza en pacientes que no han respondido adecuadamente a otra terapia antiesp\u00e1stica. Los pacientes deben mostrar mejoras cl\u00ednicamente significativas de los s\u00edntomas durante un ensayo de terapia inicial. Aunque el principio activo cannabinoide tambi\u00e9n est\u00e1 aprobado en otros pa\u00edses europeos, esto no se aplica a los EE.UU.: un subcomit\u00e9 de la Academia Americana de Neurolog\u00eda hab\u00eda confirmado en marzo de 2014 en una revisi\u00f3n [1] que el Sativex<sup>\u00ae<\/sup>  puede ayudar contra las quejas subjetivas de espasticidad y el dolor, pero la eficacia seg\u00fan las mediciones objetivas de la espasticidad es bastante improbable.<\/p>\n<p>Un grupo de estudio dirigido por la doctora Letizia Leocani, de Mil\u00e1n, quer\u00eda demostrar lo contrario. Se recogieron medidas objetivas y subjetivas de la espasticidad en un estudio controlado a doble ciego. Los participantes fueron 43 personas con EM progresiva (aproximadamente la mitad mujeres) con una puntuaci\u00f3n de discapacidad en la escala EDSS de 3,5-6 y espasticidad cl\u00ednicamente probada (Escala de Ashworth modificada [MAS] &gt;1 en una o m\u00e1s extremidades). Se les asign\u00f3 aleatoriamente a recibir <sup>Sativex\u00ae<\/sup> (2 semanas de dosis titulada, 2 semanas de dosis estable) o placebo durante cuatro semanas. A un lavado de dos semanas le sigui\u00f3 otra fase cruzada ciega de cuatro semanas. Al principio y al final de cada fase se recogieron las siguientes medidas objetivas y subjetivas de la espasticidad: MAS, escalas de valoraci\u00f3n num\u00e9rica (NRS) de la espasticidad y el dolor, marcha de 10 metros, escala de gravedad de la fatiga, as\u00ed como&nbsp; medidas neurofisiol\u00f3gicas (potenciales evocados motores [MEP], relaci\u00f3n H\/M, inhibici\u00f3n\/facilitaci\u00f3n intracortical).<\/p>\n<h2 id=\"mejora-de-la-mas-correlacion-con-la-nrs\">Mejora de la MAS, correlaci\u00f3n con la NRS<\/h2>\n<p>Cinco pacientes terminaron el tratamiento antes de tiempo. Las razones eran a veces mareos, sensaci\u00f3n de debilidad y pancreatitis aguda. Otros cuatro no pudieron seguir analiz\u00e1ndose debido a an\u00e1lisis de orina positivos en THC en la fase de lavado.<\/p>\n<p>Las puntuaciones MAS mejoraron significativamente con verum (p=0,009). Esta mejora tambi\u00e9n se correlacion\u00f3 significativamente con la de la NRS de espasticidad (p=0,025) y casi significativamente (p=0,051) con la relaci\u00f3n H\/M. Los investigadores tambi\u00e9n descubrieron que hab\u00eda un n\u00famero significativamente mayor de respondedores al MAS (es decir, una mejora de al menos el 20%) con la terapia verum (41,2 frente a 11,8%, p=0,018). Sin embargo, aparte de la tendencia en la relaci\u00f3n H\/M, no se encontraron diferencias relevantes entre los brazos de tratamiento ni correlaciones en las mediciones neurofisiol\u00f3gicas. Seg\u00fan el ponente, esto es un indicio de que otros procesos espinales y supraespinales a\u00fan no investigados podr\u00edan ser importantes en la patog\u00e9nesis de la espasticidad. No obstante, este peque\u00f1o estudio hab\u00eda demostrado que no s\u00f3lo pueden mejorarse los factores autoinformados, sino tambi\u00e9n las medidas cl\u00ednicamente objetivas, como la EAM.<\/p>\n<h2 id=\"estilo-de-vida-y-em\">Estilo de vida y EM<\/h2>\n<p>Las comorbilidades de la EM, como la depresi\u00f3n, cuya prevalencia a lo largo de la vida es del 50% seg\u00fan la doctora Ruth Ann Marrie, de Winnipeg, est\u00e1n cobrando cada vez m\u00e1s importancia. Esto incluye tambi\u00e9n factores concomitantes no mentales como el consumo de nicotina, el sobrepeso y la obesidad. A menudo se encuentran en el curso de la vida de las personas que desarrollan EM y representan factores modificables que pueden contribuir a la predisposici\u00f3n a la enfermedad, pero tambi\u00e9n a su curso tras la aparici\u00f3n. &#8220;Por ejemplo, trabajos anteriores han encontrado una fuerte asociaci\u00f3n entre la obesidad en la adolescencia y un aumento del riesgo de padecer EM. Tambi\u00e9n podr\u00eda influir en el fenotipo tras la aparici\u00f3n de la enfermedad. El tabaquismo, a su vez, tiene un efecto perjudicial en la progresi\u00f3n de la discapacidad. En cualquier caso, es importante que conozcamos mejor estos cofactores y su influencia en la EM&#8221;, explic\u00f3 Marrie.<\/p>\n<p>Uno de estos intentos lo llev\u00f3 a cabo el grupo de investigaci\u00f3n dirigido por la doctora Dalia Rotstein, de Boston: comprobaron la asociaci\u00f3n entre ciertos patrones diet\u00e9ticos y el riesgo de padecer EM. &#8220;Los estudios anteriores no permit\u00edan sacar conclusiones claras, excepto en el caso de la vitamina D&#8221;, afirma el experto. &#8220;Sin embargo, dado que se ha demostrado que otras enfermedades cr\u00f3nicas est\u00e1n asociadas y que la obesidad se considera un posible cofactor de la predisposici\u00f3n a la EM, iniciamos el primer gran estudio prospectivo sobre la calidad de la dieta y el riesgo de EM. Se estudiaron 185 000 mujeres de los dos Nurses Health Studies&#8221;. Las mujeres hab\u00edan rellenado un cuestionario sobre sus h\u00e1bitos alimentarios cada cuatro a\u00f1os. Desde la referencia de 1984 (hasta 2009) se produjeron 480 nuevos casos de EM, un n\u00famero bastante bajo en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n total. A partir de los cuestionarios, los investigadores calcularon las medidas de varios \u00edndices cualitativos de nutrici\u00f3n (&#8220;alimentaci\u00f3n sana&#8221;). Estos \u00edndices proceden principalmente de la prevenci\u00f3n de enfermedades cardiovasculares. Se determinaron los patrones y la calidad de la ingesta alimentaria.<\/p>\n<h2 id=\"sin-efecto-de-la-dieta\">Sin efecto de la dieta<\/h2>\n<p>Ninguno de los tres \u00edndices diet\u00e9ticos revisados se asoci\u00f3 significativamente con el riesgo de EM: El hecho de que las mujeres siguieran una dieta sana y de calidad no influy\u00f3 en su riesgo de desarrollar EM. Se distinguieron dos patrones diet\u00e9ticos: los autores los denominaron la ingesta diet\u00e9tica &#8220;occidental&#8221; y la &#8220;reflexiva&#8221;. El primero consist\u00eda en mucha carne roja y procesada, az\u00facar y pocos nutrientes vegetales no procesados, mientras que el segundo inclu\u00eda muchas verduras, fruta, cereales integrales, pescado y aves de corral. Ninguna de las dos formas se asoci\u00f3 con el riesgo de MS.<\/p>\n<p>&#8220;Una posible explicaci\u00f3n es que los h\u00e1bitos alimentarios se recogieron entre adultos (las mujeres m\u00e1s j\u00f3venes ten\u00edan 25 a\u00f1os) y no entre adolescentes. Suponemos que los inventarios en esta fase de desarrollo habr\u00edan tenido un efecto mayor&#8221;, explic\u00f3 el ponente. &#8220;Adem\u00e1s, s\u00f3lo recogimos \u00edndices, es decir, la calidad generalizada de la dieta, y no los alimentos espec\u00edficos. Los datos se basaron en autoevaluaciones. Sin embargo, bas\u00e1ndonos en este estudio, tenemos que asumir que los patrones diet\u00e9ticos que se consideran saludables para la salud cardiovascular no aportan ning\u00fan beneficio en la EM.&#8221;<\/p>\n<h2 id=\"un-poco-de-grasa-mejora-la-fatiga\">Un poco de grasa mejora la fatiga<\/h2>\n<p>Otro estudio, tambi\u00e9n presentado en el congreso, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n contraria. Sin embargo, esta vez no se trataba del riesgo de esclerosis m\u00faltiple, sino de los efectos de la dieta en los s\u00edntomas. El ensayo controlado aleatorio prob\u00f3 una dieta muy baja en grasas basada en nutrientes vegetales (&lt;se permiti\u00f3 que el 10% de las calor\u00edas procedieran de la grasa). Participaron 61 personas con EM recurrente-remitente (EMRR): 32 se sometieron a la dieta y 29 formaron parte del grupo de control. Se continu\u00f3 inmediatamente con la medicaci\u00f3n correspondiente. Seis personas del primer brazo y dos del segundo se separaron. La muestra estaba formada por pacientes con EMRR con una duraci\u00f3n media de la enfermedad de 5,3 a\u00f1os, una EDSS de 2,5 y una edad de 41 a\u00f1os. Al comienzo del cambio diet\u00e9tico, los participantes fueron &#8220;entrenados&#8221; para la dieta durante diez d\u00edas como pacientes hospitalizados.<\/p>\n<p>Las dietas bajas en grasas mejoraron significativamente la fatiga, tanto en la puntuaci\u00f3n de la Severidad de la Fatiga (p=0,017) como en la del Impacto Modificado de la Fatiga (p&lt; 0,001). Los investigadores tambi\u00e9n hallaron una tendencia al aumento de la calidad de vida en el cuestionario SF-36, que eval\u00faa la calidad de vida relacionada con la salud (p=0,075). Los beneficios en la fatiga ya eran mensurables un mes despu\u00e9s de la aleatorizaci\u00f3n y&nbsp; se mantuvieron durante todo el periodo de estudio (m\u00e1s de un a\u00f1o).&nbsp;  &#8220;Comprobamos regularmente el cumplimiento de los dos grupos. Dado que siempre fue buena, podemos suponer que el consumo bajo en grasas est\u00e1 asociado efectivamente a una mejora de la fatiga y posiblemente tambi\u00e9n a una mayor calidad de vida&#8221;, concluy\u00f3 el l\u00edder del estudio, el Dr. Vijashree Yadav, de Portland.<\/p>\n<p><em>Fuente: Congreso ACTRIMS-ECTRIMS, 10-13 de septiembre de 2014, Boston<\/em><\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Yadav V, et al: Resumen de la directriz basada en la evidencia: Medicina complementaria y alternativa en la esclerosis m\u00faltiple. Informe del Subcomit\u00e9 de Desarrollo de Directrices de la Academia Americana de Neurolog\u00eda. Neurolog\u00eda 2014; 82(12): 1083-1092.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>InFo NEUROLOG\u00cdA Y PSIQUIATR\u00cdA 2014; 12(6): 44-46<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPuede reducir el riesgo de desarrollar esclerosis m\u00faltiple si sigue siempre una dieta sana? \u00bfY es posible que los pacientes que ya padecen EM est\u00e9n m\u00e1s en forma debido a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":48053,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Prevenci\u00f3n y tratamiento de los s\u00edntomas en la esclerosis m\u00faltiple","footnotes":""},"category":[11483,11328,11354,11552],"tags":[43409,49405,13262,24987,49401,13038,49396,15591,14400,14492,21300],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-344142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-el-congreso-informa","category-neurologia","category-nutricion","category-rx-es","tag-cannabinoides-es","tag-consumo-de-grasas","tag-emrr","tag-estilo-de-vida-es","tag-habito-alimentario","tag-mareos","tag-mas-es","tag-ms-es","tag-nrs-es","tag-pancreatitis","tag-sativex-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-15 21:21:30","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/344142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=344142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/344142\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48053"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=344142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=344142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=344142"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=344142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}