{"id":344199,"date":"2014-11-26T01:00:00","date_gmt":"2014-11-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/sintomas-que-deben-tomarse-en-serio-2\/"},"modified":"2014-11-26T01:00:00","modified_gmt":"2014-11-26T00:00:00","slug":"sintomas-que-deben-tomarse-en-serio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/sintomas-que-deben-tomarse-en-serio-2\/","title":{"rendered":"S\u00edntomas que deben tomarse en serio"},"content":{"rendered":"<p><strong>El cerebro en la esclerosis m\u00faltiple muestra cambios estructurales y funcionales al principio del curso de la enfermedad, incluso antes de que se manifiesten los d\u00e9ficits cognitivos. Actualmente se considera que el mejor correlato del estado cognitivo es la atrofia cerebral. Sin embargo, los trastornos cognitivos son en general el resultado de un complejo trastorno de red y no pueden remontarse a la disfunci\u00f3n de \u00e1reas cerebrales individuales. Reforzar la reserva cognitiva mediante el entrenamiento f\u00edsico y cognitivo deber\u00eda estar en primer plano preventiva y terap\u00e9uticamente.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Junto con la fatiga y los trastornos afectivos, los d\u00e9ficits en el rendimiento cognitivo son algunos de los s\u00edntomas clave de la esclerosis m\u00faltiple (EM), que pueden tener un fuerte impacto negativo en la calidad de vida de los afectados, pero tambi\u00e9n una influencia decisiva en la adherencia a la terapia. Las tasas de prevalencia se sit\u00faan entre el 43% [1] y el 60% [2], seg\u00fan los estudios. As\u00ed, aproximadamente uno de cada dos pacientes de EM sufre una p\u00e9rdida de rendimiento cognitivo. Los d\u00e9ficits pueden aparecer al principio de la enfermedad y tambi\u00e9n pueden manifestarse como s\u00edntomas iniciales. Son en gran medida independientes del grado de discapacidad y tambi\u00e9n se describen en pacientes con un curso benigno [3]. A diferencia de los procesos demenciales, la progresi\u00f3n de los d\u00e9ficits cognitivos en la EM se considera moderada. El mayor desarrollo se observa en los primeros cinco a\u00f1os [4], por lo que el diagn\u00f3stico neuropsicol\u00f3gico lo m\u00e1s precoz posible de los denominados d\u00e9ficits centrales, teniendo en cuenta posibles factores covariantes, es de gran relevancia cl\u00ednica.<\/p>\n<h2 id=\"deficits-cognitivos-basicos\">D\u00e9ficits cognitivos b\u00e1sicos<\/h2>\n<p>No todas las \u00e1reas cognitivas est\u00e1n igual de deterioradas en la EM, por lo que rara vez se produce un deterioro cognitivo generalizado. El hecho de que ciertos subaspectos cognitivos se vean m\u00e1s afectados que otros ha dado lugar en \u00faltima instancia al t\u00e9rmino &#8220;d\u00e9ficit cognitivo central&#8221; [5]. Esto incluye funciones como la flexibilidad mental, la memoria a corto plazo verbal y visuoespacial y la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n. Las disfunciones cognitivas pueden tener un fuerte impacto negativo en la calidad de vida de los afectados, independientemente de la gravedad de los s\u00edntomas f\u00edsicos. Diversos estudios demuestran que los pacientes con deterioro cognitivo tienen menos probabilidades de estar empleados, necesitan m\u00e1s apoyo para hacer frente a la vida cotidiana y est\u00e1n menos implicados socialmente en comparaci\u00f3n con los pacientes sin deterioro cognitivo [6]. Adem\u00e1s, se demostr\u00f3 que la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n en pacientes con EM reci\u00e9n diagnosticada era predictiva de su situaci\u00f3n laboral al cabo de siete a\u00f1os [7]. Esto significa que registrar el rendimiento cognitivo desde el principio puede tener -adem\u00e1s de la relevancia personal para los afectados, que no debe subestimarse- una importancia econ\u00f3mica sanitaria significativa.<\/p>\n<h2 id=\"trastornos-cognitivos-e-imagen\">Trastornos cognitivos e imagen<\/h2>\n<p>Aunque la resonancia magn\u00e9tica convencional (RM) es muy importante para diagnosticar la EM y documentar su curso, no es un correlato adecuado para la disfunci\u00f3n cognitiva. As\u00ed pues, no es sorprendente que los estudios iniciales que correlacionaban principalmente la carga de lesi\u00f3n T2 y las hipointensidades T1 con el rendimiento cognitivo fueran decepcionantes [8\u201310]. S\u00f3lo la focalizaci\u00f3n en la carga lesional regional produjo correlaciones interesantes con rendimientos cognitivos parciales espec\u00edficos [11,12].<\/p>\n<p>Actualmente, el mejor correlato del rendimiento cognitivo es la atrofia cerebral, ya sea focal o global. Por lo tanto, deben realizarse esfuerzos para integrar las pruebas de atrofia en la rutina cl\u00ednica junto con las herramientas de cribado cognitivo. Aqu\u00ed, sin embargo, el principal problema surge en el tratamiento posterior de los datos recopilados con m\u00e9todos de an\u00e1lisis especializados como SIENAX, un software que apenas se utiliza en el \u00e1mbito de la pr\u00e1ctica privada, por ejemplo. Alternativamente, el tama\u00f1o del tercer ventr\u00edculo no s\u00f3lo muestra una muy buena relaci\u00f3n con la cognici\u00f3n [13,14], sino que tambi\u00e9n tiene un valor predictivo [15].<\/p>\n<p>La medici\u00f3n del tercer ventr\u00edculo es un esfuerzo razonable para documentar la evoluci\u00f3n de la atrofia en las revisiones anuales y garantiza una buena relaci\u00f3n coste-beneficio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la atrofia cerebral, existe otro par\u00e1metro de la IRM con un buen valor correlativo y predictivo con respecto a la cognici\u00f3n en la EM. Se trata de la relaci\u00f3n de transferencia de magnetizaci\u00f3n (MTR). Con este m\u00e9todo se pueden caracterizar con mayor precisi\u00f3n los cambios microestructurales en la sustancia blanca de apariencia normal (NAWM). Algunos estudios han hallado asociaciones correlativas -especialmente en las fases tempranas de la enfermedad- con la cognici\u00f3n en la EM [16,17], lo que sugiere que la degeneraci\u00f3n axonal de las fibras de la red intercortical de inicio temprano contribuye al deterioro cognitivo.<\/p>\n<p>Esto plantea la cuesti\u00f3n realmente relevante y decisiva de <em>por qu\u00e9<\/em> se producen los trastornos cognitivos en la EM en primer lugar. La calidad de la eficacia funcional de los procesos cognitivos no depende principalmente de la integridad de las \u00e1reas individuales del c\u00f3rtex, sino de la correcta interacci\u00f3n de una red compleja. Esto conduce a la tesis de que los cambios cognitivos son el resultado de un complejo trastorno de la red. Los primeros indicios de que la EM est\u00e1 experimentando un mal funcionamiento de la red proceden de las investigaciones en la Red de Modo por Defecto (DMN). Esta red es consistente en todos los individuos sanos e implica al c\u00edngulo posterior, el precuneus, el c\u00f3rtex prefrontal medial y el c\u00f3rtex parietal inferior. Esta red se activa al m\u00e1ximo cuando una persona se encuentra en un estado de reposo relajado y no realiza ninguna actividad cognitiva. La m\u00e1xima desactivaci\u00f3n se produce en cuanto el cerebro entra en activaci\u00f3n cognitiva. As\u00ed, se produce un cambio frecuente entre la activaci\u00f3n y la desactivaci\u00f3n para poder adaptarse de forma \u00f3ptima a las condiciones externas. En los pacientes con EM de curso progresivo, se ha descubierto que esta DMN est\u00e1 alterada [18] y que estos cambios, que afectan principalmente a las partes frontales de la red, parecen estar estrechamente relacionados con los d\u00e9ficits cognitivos observados. En los pacientes con un curso recidivante, los resultados no son tan claros. En un estudio que se centr\u00f3 principalmente en la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n, los pacientes mostraron cambios de conectividad en las redes motoras y visuales, pero no en la DMN. Por el contrario, Cruz-G\u00f3mez y sus colegas [19], que consideraron diferentes dominios cognitivos en pacientes remitentes-recurrentes, tambi\u00e9n informaron de cambios en la DMN. Por lo tanto, de los resultados anteriores se puede concluir que los cambios en la red est\u00e1n relacionados con los cambios cognitivos, pero los resultados dependen en gran medida del criterio cognitivo elegido, a partir del cual se clasifica a un paciente como cognitivamente deficiente.<\/p>\n<h2 id=\"diagnostico-de-los-trastornos-cognitivos\">Diagn\u00f3stico de los trastornos cognitivos<\/h2>\n<p>Se recomienda urgentemente un diagn\u00f3stico fiable de los d\u00e9ficits cognitivos, dadas las elevadas tasas de prevalencia y la fuerte influencia negativa en diferentes \u00e1mbitos de la vida de los pacientes. Los diagn\u00f3sticos neuropsicol\u00f3gicos se llevan a cabo mediante procedimientos de prueba estandarizados y normalizados con los que se puede trazar un mapa fiable del rendimiento cognitivo. Sin embargo, un examen neuropsicol\u00f3gico exhaustivo requiere mucho tiempo, es caro y s\u00f3lo puede ser realizado por profesionales formados. Dado que estos prerrequisitos no suelen darse en la rutina cl\u00ednica, se han desarrollado diversos m\u00e9todos de cribado que permiten objetivar en la rutina cl\u00ednica los d\u00e9ficits cognitivos b\u00e1sicos relevantes en la EM de forma rentable y en poco tiempo.<\/p>\n<p>Con este fin, y para garantizar un est\u00e1ndar internacional, en 2012 un panel de expertos recomend\u00f3 la implantaci\u00f3n de la Evaluaci\u00f3n Cognitiva Breve Internacional para la Esclerosis M\u00faltiple (BICAMS) [20]. BICAMS representa un intento consensuado de homogeneizar el registro de los d\u00e9ficits cognitivos en la EM en todo el mundo y permitir as\u00ed una comparaci\u00f3n internacional. Debido a sus buenas propiedades psicom\u00e9tricas, en BICAMS se recomiendan los tres procedimientos de prueba siguientes: SDMT, CVLT-II y BVMT-R. Para el CVLT-II y el BVMT-R, se decidi\u00f3 incluir s\u00f3lo los ensayos de aprendizaje.<\/p>\n<p>Esto significa que para el CVLT-II deben completarse las cinco primeras sesiones de aprendizaje y para el BVMT-R tres sesiones de aprendizaje. El tiempo total de aplicaci\u00f3n de BICAMS es de 15 minutos. Para los usuarios que no puedan comprometerse con este tiempo, se recomienda que al menos el SDMT se realice con regularidad (al menos una vez al a\u00f1o).<\/p>\n<p><strong>SDMT:<\/strong> En el Test de Modalidades Digitales de S\u00edmbolos (SDMT [21]), a los pacientes se les presentan nueve s\u00edmbolos con la correspondiente asignaci\u00f3n de los n\u00fameros del 1 al 9. La tarea consiste en asignar el n\u00famero correcto al s\u00edmbolo correspondiente en un plazo de 90 segundos y decirlo en voz alta al examinador. La plantilla con las asignaciones correctas permanece visible para los pacientes durante toda la administraci\u00f3n de la prueba. Esta prueba mide la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n y la memoria de trabajo. La SDMT ha demostrado ser una prueba sensible, fiable y pr\u00e1ctica para el uso cl\u00ednico diario. Debido a los problemas mencionados que los pacientes tienen con el PASAT, cabe suponer que el SDMT sustituir\u00e1 cada vez m\u00e1s al PASAT en cuanto a frecuencia de uso.<\/p>\n<p><strong>CVLT-II\/VLMT: <\/strong>El Test de Aprendizaje Verbal de California-II (CVLT-II [22]) y el Test de Aprendizaje y Memoria Verbal (VLMT [23]) son procedimientos que pueden utilizarse para evaluar la memoria verbal a corto y largo plazo, as\u00ed como la capacidad de aprendizaje verbal. En el CVLT-II, se leen a los pacientes 16 palabras de&nbsp;, cuatro de las cuales pertenecen a una categor\u00eda superior (por ejemplo, ropa, verduras). Se pide a los pacientes que memoricen el mayor n\u00famero posible de palabras y que las repitan inmediatamente despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n. Hay cinco carreras de repetici\u00f3n. A esto le sigue una segunda lista de aprendizaje que sirve como tarea de interferencia. Despu\u00e9s, se pide a los pacientes que repitan libremente la lista de palabras que aprendieron primero. Despu\u00e9s de unos 30 minutos, se realiza un recuerdo tard\u00edo para comprobar c\u00f3mo de estable es el recuerdo de las palabras de la primera lista de aprendizaje a lo largo del tiempo. Por \u00faltimo, se realiza una prueba de reconocimiento en la que se presentan las palabras de las dos listas de aprendizaje aprendidas junto con palabras que a\u00fan no se han presentado. La tarea consiste de nuevo en reconocer s\u00f3lo las palabras de la lista aprendida en primer lugar.<\/p>\n<p>El VLMT tiene una estructura similar, salvo que s\u00f3lo se presentan 15 palabras y no hay categor\u00edas de palabras de nivel superior. En la validaci\u00f3n alemana del BICAMS se utiliza el VLMT porque este instrumento proporciona muy buenos datos normativos.<\/p>\n<p><strong>BVMT-R:<\/strong> La Prueba Breve de Memoria Visual-Revisada (BVMT-R [24]) mide la memoria visual-espacial a corto y largo plazo, as\u00ed como el rendimiento en el reconocimiento. Se presenta a los pacientes una l\u00e1mina con seis formas geom\u00e9tricas durante diez segundos. A continuaci\u00f3n, se pide a los pacientes que dibujen estas formas y su localizaci\u00f3n con la mayor precisi\u00f3n posible en una hoja de papel en blanco. Hay tres rondas en total, durante las cuales los pacientes disponen de diez segundos cada una para memorizar las seis formas y su localizaci\u00f3n. Despu\u00e9s de 30 minutos, en esta prueba tambi\u00e9n hay un recuerdo tard\u00edo para comprobar la memoria visual-espacial a largo plazo. En un \u00faltimo paso, se pone a prueba la capacidad de reconocimiento de los pacientes present\u00e1ndoles las figuras que deben memorizar mezcladas con formas nuevas.<\/p>\n<p>CUEVA: \u00a1En el BICAMS s\u00f3lo se celebrar\u00e1n las pruebas de aprendizaje!<\/p>\n<h2 id=\"terapia-de-los-trastornos-cognitivos\">Terapia de los trastornos cognitivos<\/h2>\n<p>La cuesti\u00f3n de si una terapia para los trastornos cognitivos tiene sentido o no debe responderse en cada caso individual tras haber realizado diagn\u00f3sticos neuropsicol\u00f3gicos. Desgraciadamente, en la actualidad no existe un patr\u00f3n oro basado en pruebas.<\/p>\n<p><strong>Sustancias inmunomoduladoras:<\/strong> Las sustancias inmunomoduladoras habituales (interferones y acetato de glatiramero) ofrecen cierta protecci\u00f3n contra un mayor deterioro del rendimiento cognitivo porque amortiguan la respuesta inflamatoria. Sin embargo, una eficacia espec\u00edfica debe clasificarse como m\u00e1s bien moderada. Se dispone de datos de cuatro estudios que documentan un efecto favorable sobre el rendimiento cerebral [25\u201328].<\/p>\n<p>En resumen, estos estudios demuestran que la terap\u00e9utica b\u00e1sica puede influir realmente en las funciones cognitivas de forma positiva. Sin embargo, parece exagerado atribuir a la terap\u00e9utica de base una eficacia espec\u00edfica para la cognici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Enfoques sintom\u00e1ticos de tratamiento no farmacol\u00f3gico: <\/strong>Como las pruebas de la eficacia de las terapias farmacol\u00f3gicas no son convincentes hasta el momento, los enfoques de tratamiento no farmacol\u00f3gicos son una alternativa a tener en cuenta.<\/p>\n<p>Actualmente s\u00f3lo existen dos ensayos controlados aleatorios sobre la eficacia del <em>deporte y el ejercicio<\/em> (entrenamiento con ejercicios) en el rendimiento cognitivo de los pacientes con EM, que llegaron a una conclusi\u00f3n negativa [29,30]. Esto est\u00e1 en clara contradicci\u00f3n con los resultados positivos hallados en estudios gerontol\u00f3gicos [31\u201333]. Sin embargo, cuando se analizan estudios transversales en pacientes con EM con diferentes niveles de discapacidad, se encuentra un efecto positivo del entrenamiento con ejercicio sobre el rendimiento cognitivo [34].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del ejercicio, la <em>rehabilitaci\u00f3n<\/em> <em>cognitiva<\/em> ofrece una alternativa de tratamiento prometedora. El concepto subyacente es que el rendimiento parcial cognitivo se entrena mediante la estimulaci\u00f3n cognitiva para estimular v\u00edas de comunicaci\u00f3n alternativas en el cerebro y mejorar as\u00ed el rendimiento de los pacientes. En un estudio de Penner y sus colegas [35], se trat\u00f3 a pacientes con EM con entrenamiento informatizado de la memoria de trabajo &#8220;BrainStim&#8221; [36]. Tras cuatro semanas de entrenamiento intensivo, as\u00ed como tras ocho semanas de entrenamiento, los pacientes fueron capaces de mejorar significativamente su rendimiento [37]. Adem\u00e1s, los pacientes mejoraron en la gravedad de sus s\u00edntomas de fatiga tras el entrenamiento. En este contexto, la rehabilitaci\u00f3n cognitiva puede entenderse como una intervenci\u00f3n cuyo objetivo principal es provocar cambios en los aspectos psicosociales (por ejemplo, la motivaci\u00f3n, la fatiga), as\u00ed como en circuitos neuronales espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Los estudios que examinaron adicionalmente la eficacia de una intervenci\u00f3n cognitiva por medio funcional (IRM) pudieron demostrar que tras un entrenamiento exitoso se activaban \u00e1reas cerebrales adicionales directamente relacionadas con los procesos cognitivos examinados [38\u201341].<\/p>\n<h2 id=\"conclusion-y-resumen\">Conclusi\u00f3n y resumen<\/h2>\n<p>Debido a su elevada prevalencia, los trastornos cognitivos no s\u00f3lo son s\u00edntomas graves en el contexto de la EM, sino que se les debe dar la misma importancia que a la progresi\u00f3n de la EDSS, la tasa de reca\u00eddas y los cambios en la IRM en la evaluaci\u00f3n de la actividad y la progresi\u00f3n de la enfermedad. Reconocer, diagnosticar claramente y caracterizar los trastornos cognitivos es un primer paso importante que ya no deber\u00eda faltar en ninguna evaluaci\u00f3n neurol\u00f3gica. Existen procedimientos de cribado metodol\u00f3gicamente muy buenos que resultan eficaces en t\u00e9rminos de tiempo y costes. La SDMT puede detectar un d\u00e9ficit en las \u00e1reas cognitivas centrales, la velocidad de procesamiento de la informaci\u00f3n y la memoria de trabajo, en cinco minutos. Desde el punto de vista terap\u00e9utico, actualmente se carece de buenos enfoques farmacol\u00f3gicos. Desde el punto de vista no farmacol\u00f3gico, las intervenciones cognitivas y deportivas son formas interesantes y potentes de influir positivamente en la reserva cognitiva.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, las alteraciones del rendimiento cognitivo en el contexto de la EM recibieron poca atenci\u00f3n. Sin embargo, si se pregunta a los propios pacientes, r\u00e1pidamente se hace evidente que el deterioro del rendimiento cognitivo agobia a los pacientes mucho m\u00e1s que sus s\u00edntomas f\u00edsicos. Ahora se sabe que casi una de cada dos personas con EM se quejar\u00e1 tarde o temprano de dichos cambios. Cient\u00edficamente, el inter\u00e9s por la cognici\u00f3n ha cambiado hasta el punto de que se acepta como un criterio de valoraci\u00f3n esencial en los estudios de intervenci\u00f3n, se investiga en detalle su alcance y causa en estudios con t\u00e9cnicas de imagen m\u00e1s novedosas, y se realizan intentos terap\u00e9uticos para conseguir una mejora de los pacientes mediante enfoques de rehabilitaci\u00f3n cognitiva. Sin embargo, la importancia de la cognici\u00f3n en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica ha cambiado poco hasta ahora. Aqu\u00ed, la atenci\u00f3n sigue centrada en la tasa de reca\u00edda, la progresi\u00f3n de la EDSS y el n\u00famero de focos enriquecidos con gadolinio cuando se trata de documentar el curso de la enfermedad y la actividad de la misma. La falta de tiempo se cita a menudo como una raz\u00f3n para no seguir prestando una atenci\u00f3n significativa a la cognici\u00f3n (adem\u00e1s de la falta de instrumentos de medici\u00f3n fiables y sensibles y la falta de terapia disponible). Lo que queda son pacientes inseguros cuyo sufrimiento aumenta constantemente y que no pocas veces se sienten incomprendidos por los m\u00e9dicos que les atienden.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Rao SM, et al: Neurolog\u00eda 1991; 41: 685-691.<\/li>\n<li>Benedict RH, et al: JINS 2006; 12(4): 549-558.<\/li>\n<li>Amato MP, et al: J Neurol 2006; 253(8): 1054-1059.<\/li>\n<li>Amato MP, et al: Arch Neurol 2001; 58: 1602-1606.<\/li>\n<li>Calabrese P, Penner IK: J Neurol 2007; 254: 18-21.<\/li>\n<li>Amato MP, et al: Arch Neurol 1995; 52: 168-172.<\/li>\n<li>Ruet A, et al: J Neurol 2013; 260: 776-784.<\/li>\n<li>Camp SJ, et al: Brain 1999; 122: 1341-1348.<\/li>\n<li>Fulton JC, et al: AJNR 1999; 20: 1951-1955.<\/li>\n<li>Rovaris M, et al: Neurolog\u00eda 1998; 50(6): 1601-1608.<\/li>\n<li>Pujol J, et al: NeuroImage 2001; 13: 68-75.<\/li>\n<li>Sperling RA, et al: Arch Neurol 2001; 58: 115-121.<\/li>\n<li>Benedict RH, Carone DA, Bakshi R: J Neuroimaging 2004; 14: 36S-45S.<\/li>\n<li>Tiemann L, et al: Mult Scler 2009; 15(10): 1164-1174.<\/li>\n<li>Deloire MS, et al: Neurolog\u00eda 2011; 76(13): 1161-1167.<\/li>\n<li>Deloire MSA, et al: JNNP 2005; 76: 519-526.<\/li>\n<li>Khalil M, et al: Mult Scler 2011; 17(2): 173-180.<\/li>\n<li>Rocca MA, et al: Neurolog\u00eda 2010; 74(16): 1252-1259.<\/li>\n<li>Cruz-Gomez AJ, et al: Mult Scler 2013 [Epub ahead of print].<\/li>\n<li>Smith A: Prueba de modalidades de d\u00edgitos simb\u00f3licos. 1973.<\/li>\n<li>Delis DC, et al: Prueba de aprendizaje verbal de California. 2000.<\/li>\n<li>Helmstaedter C, Lendt M, Lux S: VLMT &#8211; Test de aprendizaje verbal y memoria. 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