{"id":346702,"date":"2013-11-07T00:00:00","date_gmt":"2013-11-06T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/correlacion-positiva-entre-la-forma-fisica-y-mental\/"},"modified":"2013-11-07T00:00:00","modified_gmt":"2013-11-06T23:00:00","slug":"correlacion-positiva-entre-la-forma-fisica-y-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/correlacion-positiva-entre-la-forma-fisica-y-mental\/","title":{"rendered":"Correlaci\u00f3n positiva entre la forma f\u00edsica y mental"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los est\u00edmulos del entrenamiento desencadenan adaptaciones en el organismo, independientemente de la edad. El organismo humano se caracteriza por un alto grado de plasticidad y adaptabilidad a lo largo de toda su vida. A una edad avanzada, la disminuci\u00f3n de los niveles hormonales reduce la eficacia del entrenamiento, pero nunca llega a ser completamente ineficaz. Por lo tanto, el deporte sigue siendo posible y eficaz en la vejez.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Los procesos de envejecimiento de la columna vertebral y las articulaciones comienzan ya despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os, por lo que no son s\u00f3lo un problema de la generaci\u00f3n de m\u00e1s edad. Los cambios f\u00edsicos normales en el proceso de envejecimiento son la p\u00e9rdida de fluidos, la p\u00e9rdida de elasticidad, la p\u00e9rdida de movilidad, elasticidad y resistencia de m\u00fasculos, ligamentos y articulaciones. Adem\u00e1s, con el envejecimiento se produce una disminuci\u00f3n de la forma f\u00edsica, la capacidad de respuesta, el sentido del equilibrio y la motricidad fina. Todas estas caracter\u00edsticas pueden mejorarse mediante un entrenamiento espec\u00edfico, es decir, el proceso de envejecimiento puede contrarrestarse eficazmente con deporte y ejercicio.<\/p>\n<p>Por supuesto, las reacciones del organismo a los est\u00edmulos del entrenamiento dependen de la fase respectiva de la vida: los ni\u00f1os a\u00fan no acumular\u00edan monta\u00f1as de m\u00fasculos durante el entrenamiento de fuerza. Durante la pubertad, el aumento de testosterona en los adolescentes conduce a una mayor capacidad de respuesta muscular y, por tanto, a un mayor efecto del entrenamiento. En cambio, en la edad avanzada, el descenso de los niveles hormonales reduce la eficacia del entrenamiento. No obstante, en la actualidad existe un consenso sobre los posibles efectos del entrenamiento en todas las habilidades motrices (fuerza, resistencia) y capacidades (equilibrio, balance, capacidad de respuesta) a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>Por el contrario, la inactividad f\u00edsica conduce r\u00e1pidamente a procesos de adaptaci\u00f3n negativos o a una disminuci\u00f3n del rendimiento y aumenta la probabilidad de padecer las denominadas enfermedades causadas por la inactividad f\u00edsica. Entre ellas se encuentran la obesidad, el s\u00edndrome metab\u00f3lico, la osteoporosis, pero tambi\u00e9n enfermedades cardiovasculares como la hipertensi\u00f3n y el infarto de miocardio. Adem\u00e1s, la inactividad puede favorecer los trastornos circulatorios cerebrales y provocar un declive de las funciones cerebrales o demencia. Por \u00faltimo, pero no menos importante, aumenta el peligro de ca\u00eddas y el riesgo de fracturas \u00f3seas.<\/p>\n<p>Quienes lleven un estilo de vida inactivo a los 45 a\u00f1os sentir\u00e1n la aparici\u00f3n de la fragilidad de la vejez a los 65 como muy tarde, mientras que quienes sean deportistas a partir de los 55 pueden posponer esas dolencias hasta los 85 a\u00f1os. Los objetivos del entrenamiento regular en la vejez son:<\/p>\n<ul>\n<li>No hay man\u00eda juvenil, sino preservaci\u00f3n de la salud<\/li>\n<li>No necesariamente una vida m\u00e1s larga, sino la mejora de la calidad de vida<\/li>\n<li>Prevenci\u00f3n de enfermedades relacionadas con la inactividad.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>La tabla 1<\/strong> explica con m\u00e1s detalle los factores a tener en cuenta. <strong>La figura 1 <\/strong>y la <strong>tabla 2<\/strong> muestran las frecuencias cardiacas de entrenamiento \u00f3ptimas con el aumento de la edad.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2572\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102.jpg\" width=\"843\" height=\"953\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102.jpg 843w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102-800x904.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102-120x136.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102-90x102.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102-320x362.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab1_s14.jpg-6d1269_1102-560x633.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 843px) 100vw, 843px\" \/><\/p>\n<p>Se puede conseguir un claro aumento de la fuerza (hasta un 200%) hasta una edad avanzada. El entrenamiento de fuerza y el acondicionamiento f\u00edsico a veces tambi\u00e9n influyen positivamente en la velocidad de la marcha y el tiempo de reacci\u00f3n.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2573 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104.png\" width=\"1100\" height=\"814\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104-800x592.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104-120x90.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104-90x68.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104-320x237.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/abb1_hajnos.png-69fdcf_1104-560x414.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/814;\" \/><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2574 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103.jpg\" width=\"888\" height=\"1121\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103.jpg 888w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103-800x1010.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103-120x151.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103-90x114.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103-320x404.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Tab2_s14.jpg-71b34d_1103-560x707.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 888px) 100vw, 888px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 888px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 888\/1121;\" \/><\/p>\n<h2 id=\"la-resistencia-y-la-fuerza-tambien-pueden-entrenarse-en-la-vejez\">La resistencia y la fuerza tambi\u00e9n pueden entrenarse en la vejez<\/h2>\n<p>El rendimiento de resistencia es una capacidad relativamente neutra desde el punto de vista del desarrollo: los ni\u00f1os en edad escolar ya pueden entrenar la resistencia de forma eficaz, y esta capacidad de entrenamiento apenas sufre cambios hasta la vejez. Sin embargo, esto s\u00f3lo se aplica al grado general de adaptabilidad, mientras que la velocidad de adaptaci\u00f3n parece disminuir con la edad.<\/p>\n<p>La fuerza tambi\u00e9n puede fomentarse en la infancia, pero s\u00f3lo puede entrenarse de forma \u00f3ptima tras el inicio de la pubertad, cuando se a\u00f1ade el efecto de la testosterona. Incluso en la edad de jubilaci\u00f3n, hombres y mujeres consiguen un aumento sustancial de la fuerza m\u00e1xima y de la fuerza\/resistencia mediante el entrenamiento de fuerza, que al mismo tiempo va acompa\u00f1ado de un aumento medible de la secci\u00f3n muscular inducido por el entrenamiento. Incluso en la d\u00e9cima d\u00e9cada de la vida, todav\u00eda se puede conseguir en ambos sexos un aumento considerable de la fuerza y, por tanto, un aumento de la secci\u00f3n transversal muscular, es decir, de la masa muscular, como demuestran diversos estudios y ejemplos. Las personas mayores tambi\u00e9n pueden alcanzar el nivel de rendimiento de una persona de 20 a 30 a\u00f1os sin entrenar mediante un entrenamiento de fuerza espec\u00edfico.<\/p>\n<p>En el estudio &#8220;Performance age competition exercise&#8221; (estudio PACE), los tiempos de carrera de corredores de marat\u00f3n de entre 20 y 79 a\u00f1os mostraron que una cuarta parte de las personas de entre 65 y 69 a\u00f1os corr\u00edan m\u00e1s r\u00e1pido que la mitad de las personas de entre 20 y 54 a\u00f1os.<\/p>\n<h2 id=\"envejecer-no-tiene-por-que-ser-una-historia-de-perdidas\">Envejecer no tiene por qu\u00e9 ser una historia de p\u00e9rdidas<\/h2>\n<p>Las p\u00e9rdidas de rendimiento en la mediana y la vejez se deben principalmente a estilos de vida inactivos y no s\u00f3lo al envejecimiento biol\u00f3gico. Los estudios demuestran la p\u00e9rdida del 20-40% de la masa muscular entre los 20 y los 70 a\u00f1os. El descenso del rendimiento de resistencia sin entrenamiento a partir de los 30 a\u00f1os es de hasta un 15% por d\u00e9cada.<br \/>\nEn el estudio &#8220;Bewegtes Alter&#8221; (Edad Activa) de la Universidad Jacobs de Bremen, se demostr\u00f3 que el entrenamiento de resistencia o fitness tres veces por semana desencadena efectos positivos con respecto a los patrones de cognici\u00f3n\/activaci\u00f3n del cerebro. En cambio, realizar \u00fanicamente ejercicios de relajaci\u00f3n y programas de estiramientos no muestra ning\u00fan efecto sobre el cerebro.<\/p>\n<p>El deporte en la vejez parece mantener en forma las c\u00e9lulas grises del cerebro. Sin embargo, la hip\u00f3tesis de que, en general, el ejercicio regular tambi\u00e9n puede mejorar el estado de salud mental no puede ser respaldada por los metaan\u00e1lisis. Sin embargo, un estudio reciente (2005) sobre la relaci\u00f3n entre la actividad f\u00edsica y el bienestar psicol\u00f3gico en las personas mayores muestra diferencias significativas en el bienestar subjetivo entre los activos y los inactivos. El entrenamiento de resistencia produjo los mayores efectos, seguido por el entrenamiento de fuerza y el entrenamiento f\u00edsico general. No se encontraron diferencias de g\u00e9nero.<\/p>\n<h2 id=\"deportes-recomendados-en-la-vejez\">Deportes recomendados en la vejez<\/h2>\n<p>Son favorables los deportes que implican el menor control posible del cuerpo, sin impacto en la espalda y las articulaciones y sin riesgo de ca\u00eddas o lesiones. Se recomiendan los deportes de resistencia como el senderismo, la marcha de monta\u00f1a, la marcha n\u00f3rdica, el ciclismo, el spinning, la nataci\u00f3n, el aquagym, el golf, la gimnasia adaptada y el entrenamiento de fuerza adaptado. Otros deportes posibles y adecuados son los que entrenan la capacidad de reacci\u00f3n y la agilidad, como el tenis de mesa, el tenis, el esqu\u00ed de fondo, el remo y el baile.<\/p>\n<p>El entrenamiento de fuerza y resistencia puede iniciarse a cualquier edad, seg\u00fan el lema: &#8220;\u00a1Nunca es demasiado tarde!<\/p>\n<p><em><strong>Dra. Gerda Hajnos-Baumgartner<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Christensen K, et al: Funcionamiento f\u00edsico y cognitivo de las personas mayores de 90 a\u00f1os. Lancet 2013 publicado en l\u00ednea el 11 de julio de 2013.<\/li>\n<li>Conzelmann A: Faszination Sport, Unipress 132 \/ 2007.<\/li>\n<li>Leyk D, et al: El rendimiento f\u00edsico en la mediana edad y la vejez, buenas noticias para nuestra sociedad sedentaria y envejecida. Tambi\u00e9n publicado como Physical performance in middle age and old age. Buenas noticias para una sociedad inactiva y envejecida. Dtsch \u00c4rztebl int 2010; 107 (46); 809-16.<\/li>\n<li>Leyk D, et al.: El estudio PACE: estilo de vida, salud y rendimiento. En: F.I.T.-Wissenschaftsmagazin der DSHS K\u00f6ln 2009; 2: 38-42.<\/li>\n<li>L\u00fcscher G, et al: Mire dentro consiga acceso. Medicina social y preventiva 2001; 46(1): 41-48.<\/li>\n<li>Schlicht W: La salud mental a trav\u00e9s del deporte &#8211; realidad o deseo: un metaan\u00e1lisis. Revista de Psicolog\u00eda de la Salud 1993, 1(1): 65-81.<\/li>\n<li>Schott N, Schlicht W: Actividad f\u00edsica y envejecimiento satisfactorio. En Fuchs R, Schlicht W (eds.): Salud mental y actividad deportiva. G\u00f6ttingen: Hogrefe 2012; 315-336.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>PR\u00c1CTICA GP 2013; 8 (10): 13-15<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los est\u00edmulos del entrenamiento desencadenan adaptaciones en el organismo, independientemente de la edad. 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