{"id":346971,"date":"2013-10-14T00:00:00","date_gmt":"2013-10-13T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/los-trastornos-inducidos-por-sustancias-pueden-complicar-la-terapia\/"},"modified":"2013-10-14T00:00:00","modified_gmt":"2013-10-13T22:00:00","slug":"los-trastornos-inducidos-por-sustancias-pueden-complicar-la-terapia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/los-trastornos-inducidos-por-sustancias-pueden-complicar-la-terapia\/","title":{"rendered":"Los trastornos inducidos por sustancias pueden complicar la terapia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los consumidores de coca\u00edna muestran deficiencias espec\u00edficas en las habilidades sociocognitivas que est\u00e1n relacionadas con su funcionamiento social en la vida cotidiana. Muestran un menor contacto social y d\u00e9ficits en empat\u00eda, mientras que un mayor consumo a\u00f1ade problemas en la toma de perspectiva. Los consumidores de coca\u00edna tambi\u00e9n se comportan algo menos prosocialmente por t\u00e9rmino medio. Al igual que las alteraciones de la atenci\u00f3n y la memoria, el d\u00e9ficit de empat\u00eda tambi\u00e9n parece estar inducido, al menos en parte, por sustancias. Cabe suponer que estas alteraciones de la percepci\u00f3n social y del comportamiento social tambi\u00e9n pueden dificultar la relaci\u00f3n terap\u00e9utica con estas personas, lo que podr\u00eda ayudar a explicar la elevada tasa de reca\u00eddas entre las personas gravemente dependientes de la coca\u00edna, incluso despu\u00e9s de una terapia intensiva. Dado que las alteraciones sociocognitivas parecen ser parcialmente reversibles tras la abstinencia, estos hallazgos podr\u00edan aplicarse en la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica de diversas maneras (Tab. 1).<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2285\" alt=\"\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/tab1_info5_s16.png\" style=\"height:655px; width:600px\" width=\"1100\" height=\"1201\"><\/p>\n<p>Muchos psic\u00f3logos y psiquiatras terap\u00e9uticos observan que los consumidores cr\u00f3nicos o dependientes de coca\u00edna cambian de personalidad en el transcurso de su carrera de consumo. Desde el punto de vista cl\u00ednico y fenomenol\u00f3gico, se observa que algunos pacientes se vuelven cada vez m\u00e1s planos emocionalmente y egoc\u00e9ntricos [1, 2]. Los consumidores de coca\u00edna tambi\u00e9n muestran un riesgo hasta 22 veces mayor de padecer un trastorno antisocial de la personalidad com\u00f3rbido [3].<\/p>\n<p>Hasta ahora, se ha pensado que un trastorno de la personalidad caracterizado principalmente por la violaci\u00f3n de las normas sociales tiende a condicionar el consumo; sin embargo, hasta ahora no se hab\u00eda estudiado si el consumo cr\u00f3nico tambi\u00e9n puede promover un comportamiento antisocial. Por \u00faltimo, en numerosos estudios de imagen, los consumidores cr\u00f3nicos de coca\u00edna muestran cambios espec\u00edficamente en aquellas regiones cerebrales que ahora sabemos que son de gran importancia para las habilidades sociales y para preservar la capacidad de interacci\u00f3n social [4\u20138]. \u00c9stas incluyen principalmente el c\u00f3rtex medioprefrontal (MPFC) y orbitofrontal (OFC), el c\u00edngulo anterior (ACC), \u00e1reas corticales temporales como la \u00ednsula y la regi\u00f3n del polo temporal, donde se redujo el grosor de la materia gris o el metabolismo de la glucosa. Hasta ahora, sin embargo, han faltado estudios sistem\u00e1ticos y experimentales para caracterizar y cuantificar objetivamente las deficiencias sociocognitivas de los consumidores de coca\u00edna. Esto es as\u00ed a pesar de que recientemente hemos aprendido lo importantes que pueden ser estas habilidades sociales para el desarrollo, el curso y el tratamiento de los trastornos psiqui\u00e1tricos, como se ha demostrado muchas veces con el ejemplo de la esquizofrenia [9].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha sugerido que la cognici\u00f3n social puede tener una gran influencia en el desarrollo y la progresi\u00f3n de la dependencia de los estimulantes, as\u00ed como en su tratamiento [10, 11]. Mientras que la cognici\u00f3n social es un t\u00e9rmino colectivo algo desafortunado que se utiliza para resumir diversas funciones cognitivas que permiten la capacidad del individuo para interactuar socialmente<strong> (Tab. 2)<\/strong>. As\u00ed, se dice que las deficiencias en las funciones sociocognitivas favorecen el aislamiento social, la agresividad y las tendencias a la depresi\u00f3n, lo que contribuye al mantenimiento del consumo dependiente [10]. Tambi\u00e9n se ha postulado que la adicci\u00f3n afecta a funciones cerebrales relevantes para el funcionamiento social (v\u00e9ase m\u00e1s arriba). El consumo de sustancias conduce a una reducci\u00f3n de la importancia de las fuentes sociales de refuerzo y, por tanto, al retraimiento social, mientras que la importancia del consumo como fuente principal de la sensaci\u00f3n de recompensa aumenta cada vez m\u00e1s [11, 12]. La importancia de las relaciones sociales para el \u00e9xito del tratamiento se refleja en el reciente hallazgo de que un mayor apoyo social tambi\u00e9n se asoci\u00f3 con una duraci\u00f3n significativamente mayor de la abstinencia entre las personas dependientes del alcohol [13].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2286 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872.jpg\" width=\"1100\" height=\"358\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872-800x260.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872-120x39.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872-90x29.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872-320x104.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/d_tab2_soziale_kognition.-3ca492_872-560x182.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/358;\" \/><\/p>\n<h2 id=\"el-estudio-de-zurich-sobre-la-cognicion-de-la-cocaina\">El estudio de Zurich sobre la cognici\u00f3n de la coca\u00edna<\/h2>\n<p>Con el fin de investigar ampliamente la cognici\u00f3n social y la interacci\u00f3n en consumidores de coca\u00edna dependientes y no dependientes por primera vez, desarrollamos y llevamos a cabo el Estudio de Cognici\u00f3n de la Coca\u00edna de Z\u00farich (ZuCo2St) financiado por la Fundaci\u00f3n Nacional Suiza para la Ciencia (http:\/\/p3.snf.ch\/Project-123516). Este estudio longitudinal pretend\u00eda no s\u00f3lo caracterizar las distintas facetas de las habilidades cognitivas sociales y el comportamiento social en condiciones experimentales, sino tambi\u00e9n proporcionar pistas sobre si los cambios en este \u00e1mbito est\u00e1n m\u00e1s bien predispuestos o podr\u00edan ser tambi\u00e9n consecuencia del consumo de coca\u00edna. No s\u00f3lo nos centramos en los consumidores dependientes, sino que tambi\u00e9n estudiamos a los consumidores habituales pero (a\u00fan) no dependientes, que representan el grupo m\u00e1s numeroso de consumidores de coca\u00edna. Adem\u00e1s, nos concentramos en consumidores de coca\u00edna comparativamente puros, ya que pudimos excluir cualquier forma de consumo de polisustancias bas\u00e1ndonos en los an\u00e1lisis toxicol\u00f3gicos del pelo.<br \/>\nSe examin\u00f3 a un total de 250 personas (145 consumidores de coca\u00edna, 105 controles sanos) en la secci\u00f3n transversal, de los cuales se incluyeron en los an\u00e1lisis finales unos 100 consumidores y 70 sujetos de control comparables por edad, educaci\u00f3n, tabaquismo y sexo. Hubo que excluir a 46 consumidores por politoxicoman\u00eda, falta de consumo de coca\u00edna o comorbilidades psiqui\u00e1tricas. En la secci\u00f3n longitudinal, examinamos a un total de 132 personas por segunda vez en el transcurso de un a\u00f1o, de las cuales, sin embargo, s\u00f3lo unos 105 participantes eran aptos para el an\u00e1lisis longitudinal, ya que algunos consumidores hab\u00edan cambiado de sustancia entretanto (la mayor\u00eda de las veces de coca\u00edna a MDMA) o cumpl\u00edan otros criterios de exclusi\u00f3n (por ejemplo, un derrame cerebral entretanto, medicaci\u00f3n con psicof\u00e1rmacos, etc.).<\/p>\n<h2 id=\"cognicion-vision-del-color-y-procesamiento-temprano-de-la-informacion\">Cognici\u00f3n, visi\u00f3n del color y procesamiento temprano de la informaci\u00f3n<\/h2>\n<p>En primer lugar, pudimos confirmar en el estudio transversal que los consumidores de coca\u00edna dependientes muestran amplios d\u00e9ficits cognitivos que ya existen de forma algo m\u00e1s leve en los consumidores habituales pero no dependientes [14]. En los usuarios dependientes, los cambios en la memoria de trabajo fueron m\u00e1s pronunciados, mientras que en los individuos no dependientes, la concentraci\u00f3n y la atenci\u00f3n fueron las m\u00e1s propensas a verse afectadas. En general, el 12% de los consumidores no dependientes y el 30% de los dependientes mostraron un deterioro cognitivo cl\u00ednicamente significativo y relevante para la vida diaria (&gt;2 desviaciones est\u00e1ndar), y el riesgo de deterioro cognitivo aument\u00f3 bruscamente sobre todo a partir de los 500 g de consumo de coca\u00edna a lo largo de la vida. Estos resultados no pod\u00edan explicarse \u00fanicamente por los s\u00edntomas agrupados del trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad (TDAH) o la depresi\u00f3n, a menudo com\u00f3rbidos. El rendimiento en las pruebas tambi\u00e9n se correlacion\u00f3 fuertemente con los par\u00e1metros de consumo, es decir, cuanto m\u00e1s se consum\u00eda, m\u00e1s fuertes eran los deterioros. Tambi\u00e9n se demostr\u00f3 que la edad de inicio en el consumo desempe\u00f1a un papel importante en el desarrollo de d\u00e9ficits de rendimiento intelectual, ya que las personas que empezaron a consumir antes de los 18 a\u00f1os, y por tanto antes de que el cerebro hubiera madurado completamente, mostraron los mayores d\u00e9ficits [14].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pudimos demostrar que tanto los consumidores ocasionales como los dependientes muestran cambios en la percepci\u00f3n de los colores y en el procesamiento temprano de la informaci\u00f3n, lo que apunta a un cambio en la neuroqu\u00edmica (sistema dopamin\u00e9rgico y\/o norepinefr\u00ednico) ya desde el consumo ocasional. As\u00ed, el 40-50% de los consumidores de coca\u00edna mostraron trastornos cl\u00ednicamente relevantes de la visi\u00f3n de los colores, que se manifestaban sobre todo en forma de una debilidad azul\/amarilla, por lo dem\u00e1s bastante rara, y que se explican por alteraciones del equilibrio retiniano de la dopamina. La aparici\u00f3n de alteraciones de la visi\u00f3n de los colores azul\/amarillo tambi\u00e9n se asoci\u00f3 a mayores p\u00e9rdidas cognitivas [15]. Los cambios medidos electrofisiol\u00f3gicamente en el filtrado atencional temprano tambi\u00e9n estaban fuertemente asociados con el ansia de coca\u00edna, lo que sugiere cambios neuroqu\u00edmicos derivados del consumo de coca\u00edna. Estas caracter\u00edsticas llamativas tambi\u00e9n se encontraban ya entre los usuarios habituales no dependientes [16].<\/p>\n<p>En la primera evaluaci\u00f3n de los datos longitudinales, nos centramos en el curso de un a\u00f1o del rendimiento cognitivo entre las personas que redujeron fuertemente (media -72%) o interrumpieron su consumo o lo aumentaron fuertemente (media +297%). La medida objetiva del consumo de coca\u00edna durante los \u00faltimos seis meses fue la concentraci\u00f3n de coca\u00edna en una muestra de pelo de 6 cm. Los datos muestran que la fuerte reducci\u00f3n del consumo en el plazo de un a\u00f1o conduce a un mejor rendimiento cognitivo, especialmente en la memoria de trabajo, pero tambi\u00e9n en la atenci\u00f3n y la memoria a largo plazo. Los individuos que dejaron de consumir coca\u00edna por completo alcanzaron incluso el nivel de rendimiento del grupo de control, mientras que los individuos que aumentaron masivamente su consumo mostraron un descenso a\u00fan m\u00e1s significativo del rendimiento cognitivo [17]. Esto sugiere que los d\u00e9ficits cognitivos asociados a la coca\u00edna pueden estar en parte inducidos por la sustancia. La reversibilidad de algunos d\u00e9ficits tambi\u00e9n indica que se trata de procesos neuropl\u00e1sticos y adaptativos en los que probablemente tambi\u00e9n se pueda influir psicoterap\u00e9utica o farmacol\u00f3gicamente.<\/p>\n<h2 id=\"cognicion-e-interaccion-social\">Cognici\u00f3n e interacci\u00f3n social<\/h2>\n<p>Al investigar las habilidades sociales, nos hemos centrado en dos aspectos principales: la cognici\u00f3n social, es decir, reconocer, comprender y sentir las emociones e intenciones de otras personas, y la interacci\u00f3n social, donde nos hemos centrado en las preferencias de justicia y el comportamiento prosocial. Para medir la percepci\u00f3n y el reconocimiento de las emociones, presentamos expresiones faciales emocionales, escenas de im\u00e1genes emocionales complejas o incluso actuaciones orales coloreadas emocionalmente en diversas tareas. Los consumidores de coca\u00edna eran plenamente capaces de reconocer y nombrar correctamente las emociones en material visual (caras, pares de ojos, contenido de im\u00e1genes complejas) [12]. Sin embargo, mostraron problemas para reconocer la emoci\u00f3n correcta a partir de la melod\u00eda del habla (prosodia), as\u00ed como para detectar material visual y del habla emocionalmente desajustados [18]. Esto \u00faltimo indica una integraci\u00f3n deteriorada de los distintos canales de percepci\u00f3n de las emociones. Para medir la capacidad de empatizar, utilizamos im\u00e1genes emocionales complejas. Aqu\u00ed se descubri\u00f3 que tanto los consumidores dependientes como los no dependientes declaraban tener menos resonancia emocional cuando se enfrentaban a contenidos de im\u00e1genes emocionales [12].<\/p>\n<p>Mediante entrevistas en profundidad en la red social, tambi\u00e9n pudimos establecer que los usuarios de coca\u00edna tienen menos contactos sociales en general y que dichos contactos se consideraban m\u00e1s estresantes desde el punto de vista emocional. Los consumidores de coca\u00edna tambi\u00e9n ten\u00edan antecedentes de haber cometido m\u00e1s delitos. Curiosamente, la capacidad de empatizar estaba correlacionada con el tama\u00f1o de la red social, as\u00ed como con el n\u00famero de delitos, de modo que los individuos menos emp\u00e1ticos tambi\u00e9n ten\u00edan menos contactos sociales y un mayor riesgo de comportamiento delictivo [12].<\/p>\n<p>Utilizando material de est\u00edmulo basado en v\u00eddeo que representaba un acontecimiento cotidiano complejo (una comida entre dos posibles parejas), pudimos investigar de forma realista la comprensi\u00f3n de las emociones e intenciones de otras personas. Esta toma de perspectiva mental y emocional (&#8220;teor\u00eda de la mente&#8221;) es importante para poder moverse adecuadamente en el entorno social. De hecho, s\u00f3lo los consumidores dependientes mostraron aqu\u00ed ligeros d\u00e9ficits, ya que a menudo reconoc\u00edan la intenci\u00f3n o la emoci\u00f3n correctas, pero daban excesiva importancia a las acciones o a las emociones y, por tanto, exageraban la toma de perspectiva. Esto podr\u00eda indicar un mecanismo de compensaci\u00f3n cognitiva y tambi\u00e9n apoya nuestra hip\u00f3tesis de que la integraci\u00f3n de informaci\u00f3n emocional compleja es especialmente dif\u00edcil en los consumidores cr\u00f3nicos de coca\u00edna. La toma de perspectiva, as\u00ed como la red social, estaban correlacionadas con el consumo de coca\u00edna, es decir, cuanto m\u00e1s coca\u00edna se consum\u00eda, peor era la comprensi\u00f3n de las acciones de los dem\u00e1s y menos contactos sociales hab\u00eda [12].<\/p>\n<p>Para probar las habilidades de interacci\u00f3n social, tambi\u00e9n utilizamos tareas de interacci\u00f3n tomadas de la teor\u00eda de juegos econ\u00f3micos, en las que se ped\u00eda a los participantes que dividieran cantidades de dinero entre ellos y un compa\u00f1ero. Aqu\u00ed vimos que los consumidores de coca\u00edna actuaban de forma menos altruista e incluso cuando la cantidad total de dinero disponible era menor, aumentaban su propio beneficio en detrimento del otro jugador. As\u00ed, los consumidores se comportaron de forma m\u00e1s egoc\u00e9ntrica y este comportamiento no se correlacion\u00f3 con los par\u00e1metros de consumo, lo que podr\u00eda indicar que se trata m\u00e1s bien de un rasgo de personalidad predisponente [19].<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis iniciales de los datos longitudinales sugieren ahora que las habilidades de empat\u00eda tambi\u00e9n pueden covariar con el aumento o la disminuci\u00f3n del consumo de coca\u00edna. De nuevo, la empat\u00eda mejor\u00f3 entre los usuarios que redujeron mucho o dejaron de consumir, mientras que los que aumentaron mucho el consumo mostraron un empeoramiento de la empat\u00eda emocional. As\u00ed, las funciones sociales pueden verse afectadas por los procesos de adaptaci\u00f3n neuropl\u00e1stica inducidos por las sustancias, pero aparentemente tambi\u00e9n mejoran de nuevo tras una abstinencia m\u00e1s prolongada.<\/p>\n<h2 id=\"deficits-no-vinculados-a-la-dependencia\">D\u00e9ficits no vinculados a la dependencia<\/h2>\n<p>Conviene subrayar de nuevo al final que los d\u00e9ficits cognitivos y sociales s\u00f3lo se desarrollan tras un consumo intensivo, pero no est\u00e1n relacionados con la dependencia. En nuestra muestra, tambi\u00e9n vimos que un tercio de los consumidores pudo reducir o abandonar por completo su consumo sin ninguna medida terap\u00e9utica (13%), la mayor\u00eda de los consumidores no mostr\u00f3 ning\u00fan cambio importante en el consumo (39%), mientras que un n\u00famero nada desde\u00f1able aument\u00f3 mucho su consumo en el plazo de un a\u00f1o (27%) o cambi\u00f3 de sustancia (14%). Ahora intentamos averiguar en nuevos an\u00e1lisis si pueden identificarse factores de riesgo o de resistencia a un aumento del consumo a partir de nuestros amplios datos.<\/p>\n<p><em><strong>Prof. Dr. Boris B. Quednow<\/strong><\/em><\/p>\n<h3 id=\"literatura\">Literatura:<\/h3>\n<ol>\n<li><em>Spotts JV, Shontz FC: Int J Addict 1982; 17: 945-976.<\/em><\/li>\n<li><em>Spotts JV, Shontz FC: Int J Addict 1984; 19: 119-151.<\/em><\/li>\n<li><em>Rounsaville BJ: Biol Psychiatry 2004; 56: 803-809.<\/em><\/li>\n<li><em>Bolla K, et al: J Neuropsychiatry Clin Neurosci 2004; 16: 456-464.<\/em><\/li>\n<li><em>Ersche KD, et al: Cerebro 2011; 134: 2013-2024.<\/em><\/li>\n<li><em>Franklin TR, et al: Biol Psychiatry 2002; 51: 134-142.<\/em><\/li>\n<li><em>Makris N, et al: Neuron 2008; 60: 174-188.<\/em><\/li>\n<li><em>Volkow ND, et al: Synapse 1992; 11: 184-190.<\/em><\/li>\n<li><em>Couture SM, et al: Schizophr Bull 2006; 32: 44-63.<\/em><\/li>\n<li><em>Homer BD, et al: Psychol Bull 2008; 134: 301-310.<\/em><\/li>\n<li><em>Volkow ND, et al: Neuron 2011; 69: 599-602.<\/em><\/li>\n<li><em>Preller KH, et al.: Addict Biol 2013a; En prensa.<\/em><\/li>\n<li><em>Mutschler J, et al: Am J Drug Alcohol Abuse 2013; 39: 44-49.<\/em><\/li>\n<li><em>Vonmoos M, et al: Br J Psychiatry 2013; 203: 35-43.<\/em><\/li>\n<li><em>Hulka LM, et al: Int J Neuropsychopharmacol 2013a; 16: 535-547.<\/em><\/li>\n<li><em>Preller KH, et al: Biol Psychiatry 2013b; 73: 225-234.<\/em><\/li>\n<li><em>Vonmoos M, et al.: El deterioro cognitivo en consumidores de coca\u00edna es inducido por la droga pero parcialmente reversible: pruebas de un estudio longitudinal. 2013b; Presentado.<\/em><\/li>\n<li><em>Hulka LM, et al: Los consumidores de coca\u00edna manifiestan un procesamiento pros\u00f3dico y crossmodal de las emociones alterado. Front Psychiatry 2013b 5 de septiembre; doi: 10.3389\/fpsyt.2013.00098.<\/em><\/li>\n<li><em>Hulka LM, et al: Psychol Med 2013c; En prensa.<\/em><\/li>\n<li><em>Quednow BB: BioSocieties 2010a; 5: 153-156.<\/em><\/li>\n<li><em>Quednow BB: SuchtMagazin 2010b; 36: 19-26.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>InFo Neurolog\u00eda y Psiquiatr\u00eda n\u00ba 5\/2013<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los consumidores de coca\u00edna muestran deficiencias espec\u00edficas en las habilidades sociocognitivas que est\u00e1n relacionadas con su funcionamiento social en la vida cotidiana. 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