{"id":347115,"date":"2013-09-20T00:00:00","date_gmt":"2013-09-19T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/cual-es-realmente-la-influencia-sobre-el-metabolismo\/"},"modified":"2013-09-20T00:00:00","modified_gmt":"2013-09-19T22:00:00","slug":"cual-es-realmente-la-influencia-sobre-el-metabolismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/cual-es-realmente-la-influencia-sobre-el-metabolismo\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es realmente la influencia sobre el metabolismo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>El consumo de \u00e1cidos grasos omega-3 se asocia a efectos positivos sobre el sistema cardiovascular. En efecto, en los estudios experimentales se encontraron mecanismos directos como la reducci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial, la mejora de la fracci\u00f3n de eyecci\u00f3n, la inhibici\u00f3n de la agregaci\u00f3n plaquetaria o efectos antiarr\u00edtmicos. Los estudios de asociaci\u00f3n tambi\u00e9n han demostrado que el consumo de \u00e1cidos grasos omega-3 en el contexto del consumo de pescado (especialmente pescado cocinado, pero no frito) se asocia con una reducci\u00f3n de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular. Sin embargo, la mayor\u00eda de los estudios de intervenci\u00f3n realizados en los \u00faltimos a\u00f1os han arrojado resultados aleccionadores en lo que respecta al efecto de los \u00e1cidos grasos omega-3 sobre la morbilidad y la mortalidad cardiovasculares, por lo que no se han podido demostrar efectos positivos claros.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>La paciente H.M., de 73 a\u00f1os, aparece ligeramente alterada en su consulta con una lata de &#8220;c\u00e1psulas de aceite de pescado&#8221;. Su hermana se los dio, diciendo que eran buenos para el coraz\u00f3n y la circulaci\u00f3n. H.M. piensa ahora que con su presi\u00f3n arterial alta y sus elevados niveles de colesterol y el riesgo familiar adicional con un padre que ya hab\u00eda sufrido un infarto a los 48 a\u00f1os, las c\u00e1psulas de aceite de pescado ser\u00edan sin duda beneficiosas y no entiende por qu\u00e9 usted como m\u00e9dico no le ha dado a conocer todav\u00eda los efectos protectores de estas c\u00e1psulas. \u00bfRealmente le ocult\u00f3 algo a S.M.? \u00bfSon las c\u00e1psulas de aceite de pescado una opci\u00f3n en el tratamiento de pacientes con mayor riesgo cardiovascular?<\/p>\n<h2 id=\"acidos-grasos-omega-6-y-omega-3\">\u00c1cidos grasos omega-6 y omega-3<\/h2>\n<p>Los \u00e1cidos grasos poliinsaturados omega-6 y omega-3, por definici\u00f3n, tienen un primer doble enlace a 6 o 3 \u00e1tomos de C de su extremo metilo. El \u00e1cido linoleico (LA, omega-6) y el \u00e1cido alfa-linol\u00e9nico (ALA, omega-3) son \u00e1cidos grasos esenciales a partir de los cuales se forman \u00e1cidos grasos como el \u00e1cido araquid\u00f3nico (AA, omega-6), el \u00e1cido eicosapentaenoico (EPA) y el \u00e1cido docosahexaenoico (DHA, omega-3) <strong>(Fig. 1)<\/strong>. La proporci\u00f3n de \u00e1cidos grasos omega-3 y omega-6 presentes en el organismo viene determinada esencialmente por el consumo de los dos \u00e1cidos grasos esenciales, as\u00ed como de EPA y DHA. Mientras que el aceite de pescado se compone de aproximadamente un 30% de EPA y DHA (en partes aproximadamente iguales), el aceite de algas se compone casi exclusivamente de DHA, mientras que el aceite de krill, por ejemplo, contiene una mayor\u00eda de EPA. La carne de ave -aparte del pescado de agua fr\u00eda- tiene el mayor contenido en EPA y DHA. El aceite de linaza, colza o soja son fuentes importantes de ALA.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2126\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783.png\" width=\"1100\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783.png 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783-800x357.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783-120x54.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783-90x40.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783-320x143.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt1.png-9ee29c_783-560x250.png 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p>Resulta interesante la reducci\u00f3n significativa de la ingesta de \u00e1cidos grasos omega-3 durante el desarrollo de la civilizaci\u00f3n. Se supone que los humanos prehist\u00f3ricos ten\u00edan una proporci\u00f3n de \u00e1cidos grasos omega-6 y omega-3 de aproximadamente 1:1 en su dieta, similar a la que se observa a\u00fan hoy en los animales salvajes. En los humanos modernos, sin embargo, esta proporci\u00f3n es de aproximadamente 15:1. Las excepciones son culturas y pa\u00edses como Jap\u00f3n con un consumo de pescado significativamente mayor. En Jap\u00f3n, la proporci\u00f3n entre el consumo de \u00e1cidos grasos omega-6 y omega-3 es de aproximadamente 4:1 <strong>(Fig. 2)<\/strong> [1].<\/p>\n<h4 id=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2127 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782.png\" width=\"1034\" height=\"620\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782.png 1034w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782-800x480.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782-120x72.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782-90x54.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782-320x192.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt2.png-9de2ce_782-560x336.png 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1034px) 100vw, 1034px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1034px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1034\/620;\" \/><\/h4>\n<h2 id=\"posibles-mecanismos-de-accion-de-los-acidos-grasos-omega-3\">Posibles mecanismos de acci\u00f3n&nbsp;de los \u00e1cidos grasos omega-3<\/h2>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, se han descrito una serie de mecanismos que median cualquier efecto positivo de los \u00e1cidos grasos omega-3 sobre el sistema cardiovascular. Entre ellos se incluyen efectos metab\u00f3licos como la disminuci\u00f3n de los triglic\u00e9ridos y la reducci\u00f3n de su acumulaci\u00f3n en el h\u00edgado. De especial inter\u00e9s es una posible reducci\u00f3n de las reacciones inflamatorias de los tejidos o de la resistencia a la insulina. Como efectos positivos m\u00e1s directos sobre el sistema cardiovascular, se han encontrado en diversos estudios experimentales y cl\u00ednicos una reducci\u00f3n de la presi\u00f3n sangu\u00ednea, una mejora de la fracci\u00f3n de eyecci\u00f3n, una inhibici\u00f3n de la agregaci\u00f3n plaquetaria y efectos antiarr\u00edtmicos (aunque especialmente en este \u00faltimo caso los resultados son contradictorios y tambi\u00e9n se han descrito propiedades proarr\u00edtmicas en contraposici\u00f3n).<\/p>\n<h2 id=\"estudios-de-asociacion\">Estudios de asociaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Antes de disponer de los resultados de los ensayos controlados aleatorios sobre el uso de los \u00e1cidos grasos omega-3, diversos estudios de asociaci\u00f3n suger\u00edan que estos \u00e1cidos grasos ten\u00edan efectos positivos. Se han dado a conocer estudios de los a\u00f1os setenta y ochenta, que recog\u00edan datos de esquimales y atribu\u00edan una menor incidencia de enfermedades coronarias al elevado consumo de pescado en ese pa\u00eds, aunque no se pudo demostrar ninguna relaci\u00f3n causal. Era simplemente una asociaci\u00f3n. Posteriormente, adem\u00e1s de estos estudios transversales, tambi\u00e9n se realizaron estudios prospectivos de cohortes en los que se comparaba el riesgo cardiovascular con el consumo de pescado de los participantes en el estudio, en algunos casos durante un largo periodo de tiempo. Por ejemplo, un estudio holand\u00e9s realizado en 1985 pudo demostrar durante un periodo de 20 a\u00f1os que la mortalidad por enfermedad coronaria en una cohorte de 852 hombres era m\u00e1s de un 50% inferior con un consumo de pescado de al menos 30 g al d\u00eda que en los participantes en el estudio con un consumo bajo de pescado [2]. Uno de los mayores estudios publicados, el estadounidense &#8220;Nurse&#8217;s Health Study&#8221;, con m\u00e1s de 80.000 participantes, pudo demostrar un beneficio con respecto a las enfermedades coronarias y la mortalidad asociada no s\u00f3lo en las mujeres con un consumo regular de pescado, sino tambi\u00e9n en general con una mayor ingesta de \u00e1cidos grasos omega-3 [3].<\/p>\n<p>Es interesante se\u00f1alar que diversos estudios de asociaci\u00f3n han demostrado que los efectos positivos del consumo de pescado se deben sobre todo al consumo de pescado cocinado, pero no frito. El uso de \u00e1cidos grasos saturados &#8220;nocivos&#8221; durante el proceso de fritura parec\u00eda contrarrestar los efectos positivos de los \u00e1cidos grasos contenidos en el pescado. Por ejemplo, el gran estudio Iniciativa para la Salud de la Mujer, con m\u00e1s de 80.000 participantes, demostr\u00f3 que el riesgo de insuficiencia cardiaca era menor en las mujeres con un consumo elevado de pescado al horno o cocinado, mientras que el consumo de pescado frito se asociaba incluso a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca [4].<\/p>\n<h2 id=\"estudios-de-intervencion\">Estudios de intervenci\u00f3n<\/h2>\n<p>Los resultados de los estudios de asociaci\u00f3n condujeron finalmente a la planificaci\u00f3n de varios estudios de intervenci\u00f3n para investigar el efecto real de los \u00e1cidos grasos omega-3. Por desgracia, estudios recientes han arrojado resultados aleccionadores.<\/p>\n<p>El ensayo ORIGIN, publicado en 2012, asign\u00f3 aleatoriamente a m\u00e1s de 12 000 pacientes con diabetes o prediabetes a una intervenci\u00f3n de 900 mg diarios de \u00e1cidos grasos omega-3 y la compar\u00f3 con placebo [5]. Durante un periodo medio de observaci\u00f3n de m\u00e1s de seis a\u00f1os, no se observaron diferencias en la morbilidad y mortalidad cardiovasculares. En mayo de 2013 se publicaron los datos del &#8220;Estudio de riesgo y prevenci\u00f3n&#8221; italiano. Los participantes en el estudio eran mujeres y hombres con m\u00faltiples factores de riesgo cardiovascular, como el paciente H.M. mencionado al principio [6]. Se observaron durante cinco a\u00f1os, pero no se pudo demostrar ning\u00fan beneficio en t\u00e9rminos de morbilidad y mortalidad cardiovascular. Adem\u00e1s, los posibles efectos diferentes de varios \u00e1cidos grasos omega-3 a menudo ya no pod\u00edan confirmarse en grandes estudios recientes. As\u00ed, en un ensayo aleatorizado, se compar\u00f3 el efecto del EPA y el DHA con el del ALA, sin que ninguna de las dos intervenciones pudiera mostrar un efecto positivo [7].<\/p>\n<h2 id=\"acidos-grasos-omega-3-sin-efectos-o-con-efectos-menores\">\u00c1cidos grasos omega-3: \u00bfsin efectos o con efectos menores&nbsp;?<\/h2>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los grandes ensayos aleatorios de los \u00faltimos a\u00f1os han tenido tantas dificultades para demostrar las influencias protectoras de los \u00e1cidos grasos omega-3, a pesar de tantas pruebas procedentes de estudios experimentales y de asociaci\u00f3n? Una de las principales razones podr\u00eda ser que el n\u00famero de casos en estos ensayos aleatorios fue demasiado peque\u00f1o para mostrar peque\u00f1os efectos, si es que los hubo. Esto significa que se deber\u00edan haber incluido a\u00fan m\u00e1s pacientes o sujetos durante un periodo de tiempo m\u00e1s largo. Por otro lado, cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil demostrar peque\u00f1os efectos positivos sobre el sistema cardiovascular: En las \u00faltimas d\u00e9cadas, el tratamiento de los pacientes con alto riesgo cardiovascular ha mejorado bastante. Un buen tratamiento cardiovascular al inicio dificulta la demostraci\u00f3n de un beneficio adicional relativamente peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Se esperan con impaciencia los resultados del estudio estadounidense VITAL, que se publicar\u00e1n dentro de unos tres a\u00f1os. El objetivo de este estudio es examinar los efectos positivos de la administraci\u00f3n de \u00e1cidos grasos omega-3 en m\u00e1s de 20&nbsp;000 pacientes. El estudio VITAL es un estudio de prevenci\u00f3n primaria en pacientes sin alto riesgo cardiovascular, por lo que difiere de la mayor\u00eda de los estudios aleatorizados de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<h2 id=\"recomendaciones-internacionales\">Recomendaciones internacionales<\/h2>\n<p>A pesar de la gran cantidad de datos disponibles sobre el tema de los \u00e1cidos grasos omega-3, o quiz\u00e1 debido a ello (v\u00e9ase [8] para una visi\u00f3n general), las recomendaciones de diversos expertos internacionales a\u00fan no est\u00e1n claras.<br \/>\norganizaciones se han mantenido relativamente cautas y poco basadas en pruebas.<\/p>\n<p>La Sociedad Europea de Cardiolog\u00eda (ESC), junto con otras sociedades de prevenci\u00f3n de enfermedades cardiovasculares, recomienda comer pescado al menos dos veces por semana, de las cuales al menos una debe ser pescado azul como el salm\u00f3n, el arenque o la caballa. Tomar dosis m\u00e1s altas de aceite de pescado (2-4 g diarios) s\u00f3lo se recomienda en estas directrices para el tratamiento de la trigliceridemia [9].<\/p>\n<p>Las directrices de la AHA (Asociaci\u00f3n Americana del Coraz\u00f3n) son comparables y contienen tres indicaciones importantes: En primer lugar, el consumo de pescado de forma natural siempre tiene el efecto positivo de que, adem\u00e1s de aportar \u00e1cidos grasos omega-3, tambi\u00e9n sustituye a otros alimentos con un mayor contenido en \u00e1cidos grasos saturados y trans. En segundo lugar, es importante se\u00f1alar que la preparaci\u00f3n del pescado debe hacerse, por supuesto, sin la adici\u00f3n de dichos \u00e1cidos grasos en la medida de lo posible, es decir, no debe haber fritura profunda ni la correspondiente<br \/>\nSe debe prescindir de las salsas. En tercer lugar, debe tenerse en cuenta el contenido en toxinas del pescado, que desgraciadamente no debe subestimarse hoy en d\u00eda debido a la creciente contaminaci\u00f3n del agua &#8211; especialmente los ni\u00f1os o las mujeres embarazadas deben evitar el pescado con un alto contenido en mercurio como el pez espada, el tibur\u00f3n o el at\u00fan <strong>(Fig. 3<\/strong>) [10].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2128 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784.jpg\" width=\"1100\" height=\"811\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784-800x590.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784-120x88.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784-90x66.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784-320x236.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/zzt3.jpg-a35b76_784-560x413.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/811;\" \/><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, las recomendaciones similares de la OMS mencionan la posibilidad de una ingesta &#8220;vegetariana&#8221; de ALA, por ejemplo en forma de aceite de linaza.<\/p>\n<h2 id=\"conclusion\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Los supuestos efectos cardiovasculares protectores de los \u00e1cidos grasos omega-3 procedentes de estudios observacionales no pudieron confirmarse en estudios de intervenci\u00f3n. Sin embargo, el consumo regular de pescado (1-2 veces por semana) est\u00e1 recomendado por la mayor\u00eda de las principales sociedades profesionales. Las c\u00e1psulas de aceite de pescado no forman parte del tratamiento est\u00e1ndar ni siquiera de la prevenci\u00f3n de la aterosclerosis. Nuestra paciente H.M. podr\u00eda haberse ahorrado el dinero de las c\u00e1psulas y mejor haber comprado un pescado de agua fr\u00eda en su lugar (opini\u00f3n de los autores)&#8230;<\/p>\n<p><em><strong>Dr. med. MSc. Philipp A. Gerber<\/strong><\/em><\/p>\n<h4 id=\"literatura\">Literatura:<\/h4>\n<ol>\n<li>Simopoulos AP: \u00c1cidos grasos omega-3 en la salud y la enfermedad y en el crecimiento y el desarrollo. Am J Clin Nutr 1991 Sep; 54(3): 438-463.<\/li>\n<li>Kromhout D, et al.: La relaci\u00f3n inversa entre el consumo de pescado y la mortalidad a 20 a\u00f1os por enfermedad coronaria. NEJM 1985 9 de mayo; 312(19): 1205-1209.<\/li>\n<li>Hu FB, et al: Ingesta de pescado y \u00e1cidos grasos omega-3 y riesgo de cardiopat\u00eda coronaria en mujeres. JAMA 2002 abr 10; 287(14): 1815-1821.<\/li>\n<li>Belin RJ, et al: La ingesta de pescado y el riesgo de insuficiencia cardiaca incidente: la Iniciativa de Salud de la Mujer. Circ Heart Fail 2011 jul; 4(4): 404-413.<\/li>\n<li>Bosch J, et al: \u00e1cidos grasos n-3 y resultados cardiovasculares en pacientes con disglucemia. NEJM 2012 Jul 26; 367(4): 309-318.<\/li>\n<li>Roncaglioni MC, et al: \u00c1cidos grasos n-3 en pacientes con m\u00faltiples factores de riesgo cardiovascular. NEJM 2013 9 de mayo; 368(19): 1800-1808.<\/li>\n<li>Kromhout D, et al: \u00c1cidos grasos n-3 y eventos cardiovasculares tras un infarto de miocardio. NEJM 2010 Nov 18; 363(21): 2015-2026.<\/li>\n<li>Gerber PA, et al.: \u00c1cidos grasos omega-3: papel en el metabolismo y las enfermedades cardiovasculares. Dise\u00f1o farmac\u00e9utico actual 2013; 19(17): 3074-3093.<\/li>\n<li>Perk J, et al: Directrices europeas sobre prevenci\u00f3n de enfermedades cardiovasculares en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica (versi\u00f3n 2012): Quinto grupo de trabajo conjunto de la Sociedad Europea de Cardiolog\u00eda y otras sociedades sobre la prevenci\u00f3n de las enfermedades cardiovasculares en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica (constituido por representantes de nueve sociedades y por expertos invitados) * Desarrollado con la contribuci\u00f3n especial de la Asociaci\u00f3n Europea de Prevenci\u00f3n y Rehabilitaci\u00f3n Cardiovascular (EACPR). Eur Heart J. 2012 Jul; 33(13): 1635-1701.<\/li>\n<li>Asociaci\u00f3n Americana del Coraz\u00f3n (AHA): Pescado 101. 2013 [cited 2013 12 May]; Disponible en: www.heart.org\/HEARTORG\/GettingHealthy\/NutritionCenter\/Fish-101_UCM_305986_Article.jsp#benefits_vs_risks.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El consumo de \u00e1cidos grasos omega-3 se asocia a efectos positivos sobre el sistema cardiovascular. 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