{"id":347705,"date":"2013-09-17T00:00:00","date_gmt":"2013-09-16T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/reducir-el-riesgo-de-enfermedad-reumatica-con-vitamina-d\/"},"modified":"2013-09-17T00:00:00","modified_gmt":"2013-09-16T22:00:00","slug":"reducir-el-riesgo-de-enfermedad-reumatica-con-vitamina-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/reducir-el-riesgo-de-enfermedad-reumatica-con-vitamina-d\/","title":{"rendered":"\u00bfReducir el riesgo de enfermedad reum\u00e1tica con vitamina D?"},"content":{"rendered":"<p><strong>En todo el mundo, aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n adulta padece deficiencia de vitamina D (&lt;50&nbsp;nmol\/l). Esto aumenta el riesgo de fracturas \u00f3seas y ca\u00eddas. En el Congreso EULAR de este a\u00f1o en Madrid, se presentaron varios estudios que apuntan a un posible papel de la vitamina D en la reducci\u00f3n del riesgo de artritis reumatoide y osteoartritis.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>Al comienzo de su presentaci\u00f3n en el Congreso EULAR de este a\u00f1o en Madrid, la Prof. Dra. med. Heike Bischoff-Ferrari, Catedr\u00e1tica de Geriatr\u00eda e Investigaci\u00f3n sobre el Envejecimiento de la Universidad de Z\u00farich, ofreci\u00f3 una visi\u00f3n general de la epidemiolog\u00eda de la carencia de vitamina D. Los estudios demuestran que, en todo el mundo, aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n adulta tiene un nivel de 25-hidroxivitamina D en sangre de &lt;50 nmol\/l [1]. Esa falta de cuidado conlleva riesgos. Para las personas mayores de 60 a\u00f1os, quedar por debajo de la ingesta diaria de 800 UI supone un mayor riesgo de fractura de cadera y otras fracturas no vertebrales. &#8220;Concretamente, se ha demostrado que una ingesta diaria de 800 UI reduce el riesgo de fractura de cadera en un 30% y el de fractura no vertebral en un 14% en las personas mayores [2]&#8221;, afirma la profesora Bischoff-Ferrari. &#8220;Lo mismo ocurre con las ca\u00eddas. Con 800 UI de vitamina D al d\u00eda, se pueden evitar una de cada tres ca\u00eddas [3]&#8221;.<\/p>\n<h2 id=\"vitamina-con-caracter-hormonal\">Vitamina con car\u00e1cter hormonal<\/h2>\n<p>La vitamina D desempe\u00f1a funciones endocrinas y&nbsp; paracrinas. Act\u00faa a trav\u00e9s de un receptor intracelular muy espec\u00edfico (VDR) que est\u00e1 presente, por ejemplo, en los linfocitos T y B, los macr\u00f3fagos, pero tambi\u00e9n en las c\u00e9lulas musculares, cardiovasculares, cerebrales y cartilaginosas. As\u00ed pues, la vitamina D tiene car\u00e1cter hormonal y sus funciones van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la regulaci\u00f3n del metabolismo del calcio. La piel es la principal fuente de absorci\u00f3n: El cuerpo humano produce vitamina D a trav\u00e9s de la radiaci\u00f3n UVB. La alimentaci\u00f3n s\u00f3lo contribuye en una peque\u00f1a parte a la ingesta, ya que las cantidades considerables se limitan esencialmente a los pescados grasos.<\/p>\n<h2 id=\"vitamina-d-y-artritis-reumatoide\">Vitamina D y artritis reumatoide<\/h2>\n<p>&#8220;En el caso de la artritis reumatoide (AR), la vitamina D tiene un potencial interesante sobre todo por sus efectos antiinflamatorios y de fortalecimiento muscular, as\u00ed como por su papel mediado por el VDR en la maduraci\u00f3n del cart\u00edlago&#8221;, explic\u00f3 el profesor Bischoff-Ferrari. &#8220;La deficiencia de vitamina D es muy com\u00fan en los pacientes con AR&#8221;. La AR duplica el riesgo de fracturas de cadera y vertebrales [4], as\u00ed como de ca\u00eddas, ya que la AR se asocia a dolor articular y p\u00e9rdida de fuerza. Adem\u00e1s, la actividad inflamatoria provoca una p\u00e9rdida \u00f3sea local pero tambi\u00e9n general.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la AR y la vitamina D se ha investigado en varios estudios. El Iowa Women&#8217;s Health Study demostr\u00f3 que una ingesta suplementaria de vitamina D de 400 UI\/d\u00eda se asociaba a una reducci\u00f3n del 34% del riesgo de padecer AR [5]. En el Registro de Artritis de Norfolk, se encontr\u00f3 una relaci\u00f3n inversa entre el nivel de 25(OH)D y el recuento de articulaciones sensibles [6]. Ya en 1998, Larsson et al. en ratones con AR inducida por col\u00e1geno muestran que el tratamiento previo con un an\u00e1logo de la vitamina D previno la AR en el 50% de los casos, y en aquellos animales que s\u00ed desarrollaron la enfermedad, los s\u00edntomas fueron m\u00e1s leves [7]. En contraste con los resultados del &#8220;Iowa Women&#8217;s Health Study&#8221;, el estudio &#8220;Women&#8217;s Health Initiative&#8221;, como \u00fanico estudio de intervenci\u00f3n, no pudo demostrar ning\u00fan efecto significativo de la administraci\u00f3n de vitamina D (400&nbsp;UI\/d\u00eda) sobre la incidencia de la AR en 36.282 mujeres posmenop\u00e1usicas [8]. Sin embargo, se discuti\u00f3 que la dosis de 400 UI de vitamina&nbsp;D al d\u00eda era demasiado peque\u00f1a en este estudio.<\/p>\n<h2 id=\"vitamina-d-y-osteoartritis\">Vitamina D y osteoartritis<\/h2>\n<p>&#8220;La carencia de vitamina D tambi\u00e9n es frecuente en los pacientes con osteoartritis. En 2005, tambi\u00e9n pudimos demostrar en el estudio Framingham que unos niveles m\u00e1s altos de 25(OH)D se correlacionan con una mayor densidad mineral \u00f3sea (DMO) en pacientes con osteoartritis de rodilla [9]&#8221;, afirma la Prof. Bischoff-Ferrari. &#8220;La artrosis provoca debilidad muscular, un aumento de las ca\u00eddas y multiplica por dos el riesgo de fractura de cadera en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n normal. Esto hace que sea \u00fatil para tratar la deficiencia de vitamina D en pacientes con osteoartritis. Con este fin, grandes estudios observacionales muestran que los individuos con niveles m\u00e1s altos de 25(OH)D o de ingesta de vitamina D tienen un menor riesgo de progresi\u00f3n a osteoartritis de cadera y rodilla existente [10, 11], aunque tambi\u00e9n existen estudios que postulan que no hay asociaci\u00f3n [12].&#8221;<br \/>\nEn resumen, la Prof. Bischoff-Ferrari se\u00f1ala el mayor riesgo de ca\u00eddas y fracturas en pacientes con AR y osteoartritis, lo que deber\u00eda considerarse un argumento b\u00e1sico importante de la suplementaci\u00f3n general con vitamina D en la pr\u00e1ctica. A\u00fan no se ha demostrado si la vitamina D tambi\u00e9n tiene un efecto modulador de la enfermedad en estos pacientes. Sin embargo, existen pruebas mecan\u00edsticas procedentes de trabajos de ciencia b\u00e1sica que pueden explicar un efecto protector de la vitamina D sobre la progresi\u00f3n de la enfermedad en la AR y la osteoartritis observado en grandes estudios de cohortes a trav\u00e9s de un efecto directo de la vitamina D sobre el cart\u00edlago y las c\u00e9lulas inmunitarias. Est\u00e1n pendientes las pruebas de grandes ensayos cl\u00ednicos de intervenci\u00f3n con una dosis suficientemente alta de vitamina D. El estudio de la UE &#8220;Intervention Study DO-HEALTH&#8221; lleva en marcha desde 2012 y se evaluar\u00e1 en 2017 (http:\/\/do-health.eu\/wordpress\/).<\/p>\n<p><em>Fuente: &#8220;D-hormone and inflammation &#8211; clinical aspects&#8221;, EULAR, 12-15 de junio de 2013, Madrid<\/em><\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Van Schoor NM, Lips P: Best Pract Res Clin Endocrinol Metab 2011 ago; 25(4): 671-680. doi: 10.1016\/j.beem. 2011.06.007.<\/li>\n<li>Bischoff-Ferrari HA, et al: N Engl J Med 2012; 367: 40-49. doi: 10.1056\/NEJMoa1109617.<\/li>\n<li>Bischoff-Ferrari HA, et al: BMJ 2009; 339. doi: http:\/\/dx.doi.org\/10.1136\/bmj.b3692.<\/li>\n<li>Kr\u00f6ger H, et al: Scand J Rheumatol 1993; 22(4): 172-177.<\/li>\n<li>Merlino LA, et al. (Estudio sobre la salud de las mujeres de Iowa): Arthritis Rheum 2004 Ene; 50(1): 72-77.<\/li>\n<li>Patel S, et al: Arthritis Rheum 2007 Jul; 56(7): 2143-2149.<\/li>\n<li>Larsson P, et al: Clin Exp Immunol 1998 Nov; 114(2): 277-283.<\/li>\n<li>Racovan M, et al: Rheumatol Int 2012 dic; 32(12): 3823-3830. doi: 10.1007\/s00296-011-2268-1. Epub 2011 dic 22.<\/li>\n<li>Bischoff-Ferrari HA, et al: Arthritis Rheum 2005 Dic 15; 53(6): 821-826.<\/li>\n<li>McAlindon TE, et al: Ann Intern Med 1996 Sep 1; 125(5): 353-359.<\/li>\n<li>Lane NE, et al: Arthritis Rheum 1999 mayo; 42(5): 854-860.<\/li>\n<li>Konstari S, et al: Scand J Rheumatol. 2012 Mar; 41(2): 124-131.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En todo el mundo, aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n adulta padece deficiencia de vitamina D (&lt;50&nbsp;nmol\/l). Esto aumenta el riesgo de fracturas \u00f3seas y ca\u00eddas. 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