{"id":347717,"date":"2013-05-30T00:00:00","date_gmt":"2013-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/cada-vez-mas-pacientes-quieren-la-ventosa\/"},"modified":"2013-05-30T00:00:00","modified_gmt":"2013-05-29T22:00:00","slug":"cada-vez-mas-pacientes-quieren-la-ventosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/cada-vez-mas-pacientes-quieren-la-ventosa\/","title":{"rendered":"Cada vez m\u00e1s pacientes quieren la ventosa"},"content":{"rendered":"<p><strong>Para la correcci\u00f3n de un t\u00f3rax en embudo, la cirug\u00eda abierta seg\u00fan Ravitch se realizaba sobre todo en los primeros a\u00f1os. Actualmente, en muchos lugares se prefiere la correcci\u00f3n m\u00ednimamente invasiva seg\u00fan Nuss (MIRPE). Una alternativa o complemento no invasivo es la terapia de vac\u00edo con ventosa, que se ofrece en Basilea desde 2003.<\/strong><\/p>\n<p> <!--more--> <\/p>\n<p>El t\u00f3rax en embudo (pectus excavatum [PE]) es una malformaci\u00f3n cong\u00e9nita de la parte anterior del t\u00f3rax. Con una incidencia aproximada de 1:400 nacidos vivos, la PE es una de las malformaciones cong\u00e9nitas m\u00e1s comunes. Los ni\u00f1os se ven afectados entre cinco y seis veces m\u00e1s que las ni\u00f1as. Tambi\u00e9n hay antecedentes familiares de la enfermedad, lo que sugiere una causa gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>En aproximadamente el 85% de los ni\u00f1os afectados, la malformaci\u00f3n ya es visible al nacer. En la mayor\u00eda de los casos, la malformaci\u00f3n aumenta en el curso del crecimiento longitudinal, especialmente durante la pubertad, y conduce a una postura patol\u00f3gica. Adem\u00e1s de la deformidad de la pared tor\u00e1cica, los j\u00f3venes en particular muestran tambi\u00e9n una malposici\u00f3n de la columna vertebral en el sentido de una cifosis, a menudo en combinaci\u00f3n con una escoliosis. En algunos pacientes, la pared tor\u00e1cica anterior es asim\u00e9trica y el estern\u00f3n est\u00e1 inclinado.<\/p>\n<p>Subjetivamente, los ni\u00f1os peque\u00f1os rara vez se sienten limitados debido a su EF y, por lo general, son f\u00edsicamente capaces de soportar cargas normales acordes con su edad. Sin embargo, en la adolescencia pueden aparecer s\u00edntomas como una menor resistencia f\u00edsica, un menor rendimiento (sobre todo en deportes de resistencia), falta de aliento, problemas card\u00edacos, etc.<br \/>\nPara algunos pacientes, la EP tambi\u00e9n representa una fuerte carga psicol\u00f3gica. La mayor\u00eda de los pacientes afectados sienten un deterioro significativo de su bienestar f\u00edsico. Se evita espec\u00edficamente la participaci\u00f3n en deportes, especialmente la nataci\u00f3n, as\u00ed como otras actividades sociales. La posible consecuencia es el aislamiento social hasta la soledad total. En casos individuales, existe incluso un mayor riesgo de suicidio.<\/p>\n<h2 id=\"tecnicas-de-tratamiento-quirurgico\">T\u00e9cnicas de tratamiento quir\u00fargico<\/h2>\n<p>Durante mucho tiempo, la cirug\u00eda abierta seg\u00fan Ravitch con resecci\u00f3n de los extremos costales mediales y, en caso necesario, osteotom\u00eda del estern\u00f3n se consider\u00f3 el procedimiento est\u00e1ndar generalmente aceptado para la correcci\u00f3n de la EP. Como signo externo claramente visible de esta intervenci\u00f3n, suele quedar una larga cicatriz, que algunos pacientes encuentran est\u00e9ticamente muy molesta. En 1998, Donald Nuss fue el primero en describir una novedosa t\u00e9cnica quir\u00fargica m\u00ednimamente invasiva en la que se implanta una pinza met\u00e1lica bajo el estern\u00f3n a trav\u00e9s de peque\u00f1as incisiones cut\u00e1neas laterales [1]. Este soporte de forma individual eleva el estern\u00f3n y puede corregir as\u00ed el embudo desde el interior. En m\u00e1s del 95% de los casos se consigue un resultado de correcci\u00f3n de bueno a excelente, que persiste incluso despu\u00e9s de retirar el bracket [2]. Entretanto, el procedimiento se ha generalizado y se utiliza en muchos centros de cirug\u00eda pedi\u00e1trica como terapia est\u00e1ndar para la correcci\u00f3n quir\u00fargica de la PE [2, 3].<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de ser &#8220;m\u00ednimamente invasivo&#8221;, se han puesto de manifiesto algunos riesgos, algunos significativos, con el aumento de la duraci\u00f3n de su uso [2\u20136]. Estas complicaciones, los hallazgos locales a veces muy poco pronunciados, la reticencia de algunas pacientes a someterse a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica, el temor a la fase de dolor postoperatorio, as\u00ed como a un resultado postoperatorio cosm\u00e9ticamente insatisfactorio, han despertado el inter\u00e9s por un procedimiento conservador de nuevo desarrollo: la terapia de vac\u00edo mediante ventosa. El m\u00e9todo en s\u00ed fue descrito hace m\u00e1s de 100 a\u00f1os [7]. Este m\u00e9todo de tratamiento fue retomado en 2002 por el Sr. E. Klobe de Mannheim. Los informes iniciales [8, 9] han despertado un gran inter\u00e9s, especialmente entre los pacientes afectados.<\/p>\n<h2 id=\"la-campana-de-succion-segun-e-klobe\">La campana de succi\u00f3n (seg\u00fan E. Klobe)<\/h2>\n<p>La ventosa se coloca directamente sobre el pecho. Se utiliza una bomba manual para crear un vac\u00edo de aproximadamente un 15% por debajo de la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica. Se pudo documentar una elevaci\u00f3n claramente visible del estern\u00f3n y las costillas inmediatamente despu\u00e9s de la colocaci\u00f3n de la campana en el TAC tor\u00e1cico [8], as\u00ed como intraoperatoriamente durante la cirug\u00eda MIRPE [10]. El tiempo de aplicaci\u00f3n diario debe ser de al menos dos veces 30 minutos, pero puede aumentarse individualmente hasta varias horas diarias.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la edad individual del paciente, actualmente se dispone de tres tama\u00f1os diferentes<strong> (fig. 1) <\/strong>, as\u00ed como de un modelo adicional para pacientes adolescentes y adultos y un modelo de tama\u00f1o medio con un grosor de pared especial.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-1439\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124.jpg\" width=\"1100\" height=\"736\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124-800x535.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124-120x80.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124-90x60.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124-320x214.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb1_saugglocke.jpg-9e1271_124-560x375.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" \/><\/p>\n<p><em>Fig. 1: Modelos de campana de aspiraci\u00f3n (16, 19 y 26 cm de di\u00e1metro)<\/em><\/p>\n<p>Durante una consulta ambulatoria inicial, se hace una demostraci\u00f3n del procedimiento en s\u00ed y, en \u00faltima instancia, se selecciona el modelo \u00f3ptimo para cada paciente. El tratamiento debe iniciarse inicialmente bajo supervisi\u00f3n m\u00e9dica, pero despu\u00e9s deben llevarlo a cabo los propios pacientes.<\/p>\n<p>Hasta ahora no se han observado efectos secundarios relevantes. Ocasionalmente se han observado hemorragias petequiales, hematomas locales y dolor de espalda. Sin embargo, estos efectos secundarios son s\u00f3lo temporales y suelen desaparecer con un ajuste adecuado del uso diario. No deber\u00eda necesitarse medicaci\u00f3n analg\u00e9sica para realizar un uso regular. Sin embargo, el procedimiento no debe utilizarse en pacientes con trastornos esquel\u00e9ticos, cardiopat\u00edas, s\u00edndrome de Marfan y coagulopat\u00edas.<\/p>\n<p>En 2003, el procedimiento se introdujo en el Departamento de Cirug\u00eda Pedi\u00e1trica del Hospital Infantil Universitario de Basilea (UKBB). Desde entonces, casi 250 usuarios han iniciado la terapia. Los resultados obtenidos hasta ahora muestran un \u00e9xito impresionante. Sin embargo, a\u00fan no es posible hacer una afirmaci\u00f3n concluyente sobre los resultados a largo plazo m\u00e1s de diez a\u00f1os despu\u00e9s de finalizar el tratamiento ni sobre la cuesti\u00f3n de la duraci\u00f3n del tratamiento necesaria en cada caso.<\/p>\n<h2 id=\"seleccion-de-pacientes\">Selecci\u00f3n de pacientes<\/h2>\n<p>En nuestra consulta especial para deformidades de la pared tor\u00e1cica, atendemos a pacientes remitidos por los m\u00e9dicos de cabecera tratantes y, cada vez m\u00e1s, por iniciativa propia de los pacientes afectados.<\/p>\n<p>El tratamiento con la ventosa puede realizarse pr\u00e1cticamente a cualquier edad. La anamnesis y el examen cl\u00ednico constituyen la base de toda aclaraci\u00f3n. Se debe preguntar espec\u00edficamente a los pacientes o a sus padres sobre las enfermedades esquel\u00e9ticas y cardiacas, las coagulopat\u00edas y los s\u00edntomas que puedan indicar un s\u00edndrome de Marfan.<\/p>\n<p>La profundidad del embudo se mide en posici\u00f3n supina a mitad de la espiraci\u00f3n en el punto m\u00e1s profundo. Si existe una EP que requiera tratamiento, se realiza una demostraci\u00f3n de la terapia de vac\u00edo y se aplica una vez durante la consulta. Tambi\u00e9n se selecciona al mismo tiempo el tama\u00f1o de campana correspondiente. Antes de iniciar su uso regular, debe realizarse una evaluaci\u00f3n cardiol\u00f3gica (ECG, ecograf\u00eda) para poder excluir las contraindicaciones mencionadas. El seguimiento cl\u00ednico est\u00e1 previsto a intervalos de tres a seis meses.<\/p>\n<h2 id=\"resultados-preliminares\">Resultados preliminares<\/h2>\n<p>Una tesis recientemente finalizada analiz\u00f3 retrospectivamente los datos de 140 pacientes (28 mujeres, 112 hombres) de edades comprendidas entre los tres y los 62 a\u00f1os [11]. El tiempo medio de aplicaci\u00f3n al d\u00eda fue de 107,9 (10-480 minutos\/d\u00eda). La duraci\u00f3n de la terapia del colectivo de pacientes examinado fue de 21,8 meses (de 6 a 69 meses). El seguimiento tras la finalizaci\u00f3n satisfactoria de la terapia fue de 27,6 meses.<\/p>\n<p>Alrededor del 10% de los usuarios interrumpieron el tratamiento tras una media de 15,7 meses. La disminuci\u00f3n de la motivaci\u00f3n y el \u00e9xito insatisfactorio de la terapia fueron las principales razones. Presentar los resultados en detalle ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del alcance de este resumen.  <strong>Las figuras 2-5<\/strong> resumen algunos estudios de casos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1440 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128.jpg\" width=\"1100\" height=\"1643\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128-800x1195.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128-120x179.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128-90x134.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128-320x478.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2a.jpg-2624f8_128-560x836.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1643;\" \/><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1441 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129.jpg\" width=\"1100\" height=\"1643\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129-800x1195.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129-120x179.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129-90x134.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129-320x478.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2b.jpg-27ceca_129-560x836.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1643;\" \/><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1442 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130.jpg\" width=\"1100\" height=\"1633\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130-800x1188.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130-120x178.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130-90x134.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130-320x475.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb2c.jpg-2b2332_130-560x831.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/1633;\" \/><\/p>\n<p><em>Fig. 2: Paciente de 7 a\u00f1os a) Antes de comenzar (profundidad del PE: 1,1 cm), b) despu\u00e9s de nueve meses (profundidad del PE: 0,6 cm) y c) despu\u00e9s de 16 meses (profundidad del PE: 0,2 cm)<\/em><\/p>\n<p><em><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1443 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132.jpg\" width=\"1100\" height=\"825\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-800x600.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-320x240.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-300x225.jpg 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-120x90.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-90x68.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3a.jpg-0c0d79_132-560x420.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/825;\" \/><\/em><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1444 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133.jpg\" width=\"1100\" height=\"825\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-800x600.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-320x240.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-300x225.jpg 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-120x90.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-90x68.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3b.jpg-0d6812_133-560x420.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/825;\" \/><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1445 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131.jpg\" width=\"1100\" height=\"825\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131.jpg 1100w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-800x600.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-320x240.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-300x225.jpg 300w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-120x90.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-90x68.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb3c.jpg-08a835_131-560x420.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 1100px) 100vw, 1100px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1100px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1100\/825;\" \/><\/p>\n<p><em>Fig. 3: Paciente de 15 a\u00f1os a) Antes del inicio (profundidad del PE: 4,1 cm), b) despu\u00e9s de seis meses (profundidad del PE: 2,1 cm) y c) despu\u00e9s de once meses (profundidad de la EP: 1,6 cm)<\/em><\/p>\n<p><em><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1446 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135.jpg\" width=\"765\" height=\"847\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135.jpg 765w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135-120x133.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135-90x100.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135-320x354.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4a.jpg-25dfb0_135-560x620.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 765px) 100vw, 765px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 765px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 765\/847;\" \/><\/em><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1447 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134.jpg\" width=\"962\" height=\"844\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134.jpg 962w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134-800x702.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134-120x105.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134-90x79.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134-320x281.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb4b.jpg-242c99_134-560x491.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 962px) 100vw, 962px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 962px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 962\/844;\" \/><\/p>\n<p><em>Fig. 4: Paciente de 11 a\u00f1os a) antes del inicio (profundidad del PE: 2 cm) y b) despu\u00e9s de doce meses (profundidad del PE: 0,7 cm)<\/em><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1448 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136.jpg\" width=\"660\" height=\"854\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136.jpg 660w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136-120x155.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136-90x116.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136-320x414.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5a_Brust.jpg-1725d2_136-560x725.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 660px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 660\/854;\" \/><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1449 lazyload\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137.jpg\" width=\"697\" height=\"844\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137.jpg 697w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137-120x145.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137-90x109.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137-320x387.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Abb5b_Brust.jpg-19e7bb_137-560x678.jpg 560w\" data-sizes=\"(max-width: 697px) 100vw, 697px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 697px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 697\/844;\" \/><\/p>\n<p><em>Fig. 5: Paciente de 16 a\u00f1os a) antes de la salida (profundidad del PE: 4,5 cm) y b) despu\u00e9s de diez meses (profundidad de la EP: 2 cm)<\/em><\/p>\n<h2 id=\"debate\">Debate<\/h2>\n<p>Con la disponibilidad de las modernas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n, hoy en d\u00eda los pacientes y los usuarios pocen\u00e9ticos est\u00e1n a veces mejor y m\u00e1s r\u00e1pidamente informados que los m\u00e9dicos que los atienden. En particular, los pacientes que, por una amplia variedad de razones, han tendido a rechazar los procedimientos quir\u00fargicos conocidos hasta ahora est\u00e1n cada vez m\u00e1s interesados en la terapia conservadora de vac\u00edo. Aunque todav\u00eda no se dispone de datos utilizables sobre los resultados a largo plazo, los resultados actuales son bastante alentadores. Una selecci\u00f3n cuidadosa y cr\u00edtica de los pacientes es crucial para el \u00e9xito de un procedimiento de tratamiento.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de la ventosa no result\u00f3 problem\u00e1tica ni en ni\u00f1os ni en usuarios adolescentes y adultos. Como se ha demostrado anteriormente [8], la ventosa desarrolla fuerzas considerables y puede deformar la pared tor\u00e1cica en poco tiempo. Por lo tanto, los ni\u00f1os menores de diez a\u00f1os s\u00f3lo deben utilizarlo bajo la supervisi\u00f3n de un adulto. Para la motivaci\u00f3n, es importante no experimentar ninguna restricci\u00f3n en la rutina diaria personal como resultado de la aplicaci\u00f3n (por ejemplo, tener que levantarse m\u00e1s temprano por la ma\u00f1ana). Los pacientes con una EP superficial y sim\u00e9trica mostraron a menudo un mejor resultado que aquellos con una EP profunda y\/o asim\u00e9trica en el presente estudio.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de los costes del tratamiento est\u00e1 actualmente sin resolver. Actualmente, la ventosa no est\u00e1 reconocida como ayuda m\u00e9dica. En referencia a este hecho, la mayor\u00eda de los organismos de financiaci\u00f3n se niegan a cubrir los costes del tratamiento.<\/p>\n<h4 id=\"conclusion-para-la-practica\"><strong>CONCLUSI\u00d3N PARA LA PR\u00c1CTICA<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li>La terapia conservadora de vac\u00edo con ventosa seg\u00fan Klobe es un complemento esencial para el tratamiento de la EP.<\/li>\n<li>La aceptaci\u00f3n del procedimiento por parte de los pacientes es muy alta.<\/li>\n<li>Los pacientes seleccionados, especialmente los que presentan una EP sim\u00e9trica y leve, pueden ahorrarse la correcci\u00f3n quir\u00fargica de la EP con este m\u00e9todo.<\/li>\n<li>Sin embargo, los resultados del tratamiento a\u00fan no han demostrado hasta qu\u00e9 punto esta terapia es una alternativa real a la cirug\u00eda. A\u00fan faltan resultados a largo plazo y estudios sobre grupos de pacientes m\u00e1s amplios.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>PD Dr. med. Frank-Martin H\u00e4cker<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Literatura:<\/p>\n<ol>\n<li>Nuss D, et al: Revisi\u00f3n a los 10 a\u00f1os de una t\u00e9cnica m\u00ednimamente invasiva para la correcci\u00f3n del pectus excavatum. J Pediatr Surg 1998; 33: 545-552.<\/li>\n<li>Kelly RE, et al: Veinti\u00fan a\u00f1os de experiencia con la reparaci\u00f3n m\u00ednimamente invasiva del pectus excavatum mediante el procedimiento de Nuss en 1215 pacientes. Ann Surg 2010; 252: 1072-1081.<\/li>\n<li>H\u00e4cker F-M, et al: Reparaci\u00f3n m\u00ednimamente invasiva del pectus excavatum (MIRPE): La experiencia de Basilea. Cirug\u00eda suiza 2003; 9: 289-295.<\/li>\n<li>Barsness K, et al: Hemorragia casi mortal retardada tras el desplazamiento de la barra de Nuss. J Pediatr Surg 2005; 40: e5-e6.<\/li>\n<li>Adam LA, et al: Erosi\u00f3n de la barra de Nuss en la arteria mamaria interna 4&nbsp;meses despu\u00e9s de la reparaci\u00f3n m\u00ednimamente invasiva del pectus excavatum. J Pediatr Surg 2008; 43: 394-397.<\/li>\n<li>H\u00e4cker F-M, et al: Hemorragia casi mortal tras una lesi\u00f3n ventricular transmioc\u00e1rdica durante la extracci\u00f3n de la barra del pectus tras la intervenci\u00f3n de Nuss. J Thorac Cardiovasc Surg 2009; 138 (5): 1240-1241.<\/li>\n<li>Lange F. Deformidades tor\u00e1cicas. En: Pfaundler M, Schlossmann A (editores): Handbuch der Kinderheilkunde, Vol V. Chirurgie und Orthop\u00e4die im Kindesalter. Leipzig, FCW Vogel 1910: 157.<\/li>\n<li>Schier F, et al: El elevador de pared tor\u00e1cica por vac\u00edo: un complemento innovador y no quir\u00fargico para el tratamiento del pectus excavatum. J Pediatr Surg 2005; 40: 496-500.<\/li>\n<li>H\u00e4cker F-M, et al: La campana de vac\u00edo para el tratamiento del pectus excavatum: \u00bfuna alternativa a la correcci\u00f3n quir\u00fargica? Eur J Cardiothorac Surg 2006; 29: 557-561.<\/li>\n<li>H\u00e4cker F-M, et al: Uso intraoperatorio de la campana de vac\u00edo para elevar el estern\u00f3n durante el procedimiento de Nuss. J Laparoendosc Adv Surg Tech A. 2012; 22(9): 934-936.<\/li>\n<li>Zuppinger JN: La terapia conservadora del t\u00f3rax en embudo con la ventosa seg\u00fan E. Klobe en ni\u00f1os, adolescentes y adultos. Inauguraldissertation zur Erlangung der Doktorw\u00fcrde der gesamten Heilkunde, presentada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Basilea 2013.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la correcci\u00f3n de un t\u00f3rax en embudo, la cirug\u00eda abierta seg\u00fan Ravitch se realizaba sobre todo en los primeros a\u00f1os. Actualmente, en muchos lugares se prefiere la correcci\u00f3n m\u00ednimamente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":32551,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Terapia del t\u00f3rax en embudo en ni\u00f1os","footnotes":""},"category":[11346,11478,11402,11552],"tags":[63711,63706,63728,57153,24853,63722,63716],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-347717","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cirugia","category-formacion-continua","category-pediatria","category-rx-es","tag-arcon-embudo","tag-deformacion","tag-e-kobe-es","tag-pared-toracica","tag-terapia-de-vacio","tag-terapia-minimamente-invasiva-es","tag-ventosa-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-23 17:06:24","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=347717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347717\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32551"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=347717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=347717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=347717"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=347717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}