{"id":352224,"date":"2023-02-15T01:00:00","date_gmt":"2023-02-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/cambio-de-terapia-estrategia-para-el-seguimiento-del-tratamiento\/"},"modified":"2023-02-23T14:47:19","modified_gmt":"2023-02-23T13:47:19","slug":"cambio-de-terapia-estrategia-para-el-seguimiento-del-tratamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/cambio-de-terapia-estrategia-para-el-seguimiento-del-tratamiento\/","title":{"rendered":"Cambio de terapia &#8211; estrategia para el seguimiento del tratamiento"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hasta que se disponga de la terapia modificadora de la enfermedad (TME) individualmente adecuada, existen<br\/>En ausencia de biomarcadores predictivos, a menudo son necesarias optimizaciones escalonadas, que pueden dar lugar a m\u00faltiples cambios de DMT. Para reducir el riesgo de efectos rebote, debe establecerse una estrategia de seguimiento del tratamiento antes de interrumpirlo como medida de precauci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La heterogeneidad de la esclerosis m\u00faltiple (EM) y la disponibilidad de diferentes terapias modificadoras de la enfermedad (TME) plantean un reto en la selecci\u00f3n del tratamiento. El objetivo es seleccionar el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades individuales del paciente, teniendo en cuenta la eficacia y una relaci\u00f3n riesgo-beneficio aceptable [1].  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-349615\" width=\"557\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38.png 742w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-120x162.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-90x120.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-320x431.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-560x755.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-240x323.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-180x243.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/kasten_HP1_s38-640x863.png 640w\" sizes=\"(max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><\/a><\/figure>\n\n<h3 id=\"los-cambios-de-terapia-son-frecuentes\" class=\"wp-block-heading\">Los cambios de terapia son frecuentes  <\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las razones para cambiar un TME pueden ser la falta de eficacia, los acontecimientos adversos y una adherencia insuficiente al tratamiento. Un estudio italiano multic\u00e9ntrico y retrospectivo analiz\u00f3 los datos de 2954 pacientes reci\u00e9n diagnosticados de esclerosis m\u00faltiple remitente-recurrente (EMRR) entre 2010 y 2017 [2,3]. Se observ\u00f3 que el 48% de los pacientes hab\u00edan cambiado de terapia en un plazo de 3 a\u00f1os [2,3]. Aproximadamente una d\u00e9cima parte de los pacientes que interrumpen el tratamiento con fingolimod debido a efectos secundarios o a un control inadecuado de la actividad de la enfermedad de la EM experimentan un aumento de la actividad de la enfermedad (el llamado rebote) entre dos y cuatro meses despu\u00e9s de la interrupci\u00f3n [4]. Por lo tanto, como medida de precauci\u00f3n, debe establecerse una estrategia de seguimiento del tratamiento antes de interrumpirlo. El fingolimod est\u00e1 aprobado en Suiza desde 2011 para el tratamiento de pacientes con EMRR con el fin de reducir la frecuencia de las reca\u00eddas y retrasar la progresi\u00f3n de la discapacidad. El modulador del receptor de esfingosina-1-fosfato (S1PR) retiene de forma selectiva y reversible los linfocitos en los ganglios linf\u00e1ticos, lo que permite mantener importantes funciones inmunitarias y tratar a los pacientes con flexibilidad.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-349614 lazyload\" width=\"575\" height=\"692\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38.png 766w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-120x144.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-90x108.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-320x385.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-560x674.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-240x289.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-180x217.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/abb1_HP1_s38-640x770.png 640w\" data-sizes=\"(max-width: 575px) 100vw, 575px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 575px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 575\/692;\" \/><\/a><\/figure>\n\n<h3 id=\"estudio-sobre-el-cambio-de-fingolimod-a-ocrelizumab-o-natalizumab\" class=\"wp-block-heading\">Estudio sobre el cambio de fingolimod a ocrelizumab o natalizumab<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un estudio reciente en el  <em>Revista de Neurolog\u00eda, Neurocirug\u00eda y Psiquiatr\u00eda  <\/em>Un estudio publicado y dirigido por investigadores de la Universidad de Monash descubri\u00f3 que el n\u00famero de reca\u00eddas en pacientes con EMRR estaba bien controlado y la discapacidad se estabilizaba o mejoraba cuando los pacientes que dejaban el fingolimod pasaban al ocrelizumab o al natalizumab [5]. El primer autor y bioestad\u00edstico, el Dr. Chao Zhu, utiliz\u00f3 un sofisticado enfoque estad\u00edstico en su an\u00e1lisis de datos. En resumen, el ocrelizumab obtuvo los mejores resultados en la reducci\u00f3n de la tasa anualizada de reca\u00eddas, seguido del natalizumab y la cladribina. El natalizumab produjo las mayores mejoras en la discapacidad, y los pacientes permanecieron m\u00e1s tiempo con ocrelizumab. Los resultados de un vistazo:<\/p>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Un total de 1 045 pacientes pasaron de fingolimod a ocrelizumab (n=445), cladribina (n=76) o natalizumab (n=524).<\/li>\n\n\n\n<li>La tasa de reca\u00edda anualizada (TRA) para el ocrelizumab fue de 0,07, para el natalizumab de 0,11 y para la cladribina de 0,25.<\/li>\n\n\n\n<li>En comparaci\u00f3n con el natalizumab, el cociente ARR (intervalo de confianza del 95% fue  [KI]) para el ocrelizumab fue de 0,67 (0,47-0,96) y para la cladribina fue de 2,31 (1,30-4,10); el cociente de riesgos (IC 95%) para el tiempo hasta la primera reca\u00edda fue de 0,57 (0,40-0,83) para el ocrelizumab y de 1,18 (0,47-2,93) para la cladribina.<\/li>\n\n\n\n<li>Los usuarios de ocrelizumab tuvieron una tasa de abandono un 89% menor (IC 95%: 0,07-0,20) que los de natalizumab, pero tambi\u00e9n una probabilidad un 51% menor de mejora confirmada de la discapacidad (IC 95%: 0,32-0,73).<\/li>\n\n\n\n<li>No hubo diferencias en la acumulaci\u00f3n de deterioros.<\/li>\n<\/ul>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El natalizumab es un anticuerpo monoclonal IgG4 humanizado que impide la migraci\u00f3n de leucocitos a los tejidos inflamatorios al unirse a la subunidad \u03b14 de las integrinas humanas [6]. El ocrelizumab es un anticuerpo monoclonal recombinante humanizado que destruye selectivamente los linfocitos B CD20 positivos [7].<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Literatura: <\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Grand&#8217;Maison F, et al: Secuenciaci\u00f3n de terapias modificadoras de la enfermedad para la esclerosis m\u00faltiple remitente-recurrente: un enfoque te\u00f3rico para optimizar el tratamiento. Curr Med Res Opin 2018; 34(8): 1419-1430.  <\/li>\n\n\n\n<li>Sacc\u00e0 F, et al: Determinantes del cambio de terapia en pacientes con esclerosis m\u00faltiple sin tratamiento: un estudio de la vida real. Mult Scler 2019; 25(9): 1263-1272.<\/li>\n\n\n\n<li>Wiendl H, et al; el Grupo de Consenso de Terapia de la Esclerosis M\u00faltiple (MSTKG): Position paper on course-modifying therapy for multiple sclerosis 2021 (libro blanco) Nervenarzt 2021; 92(8): 773-801.  <\/li>\n\n\n\n<li>Red de Competencia en Esclerosis M\u00faltiple, Informaci\u00f3n para pacientes sobre el tratamiento con <sup>Gilenya\u00ae<\/sup>, www.kompetenznetz-multiplesklerose.de, (\u00faltima consulta: 12.12.2022)  <\/li>\n\n\n\n<li>Zhu C, et al; Grupo de estudio MSBase: Comparaci\u00f3n del cambio a ocrelizumab, cladribina o natalizumab tras el cese del tratamiento con fingolimod en la esclerosis m\u00faltiple. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2022; 93(12): 1330-1337.<\/li>\n\n\n\n<li>Delbue S, Comar M, Ferrante P: Tratamiento con natalizumab de la esclerosis m\u00faltiple: nuevas perspectivas. Inmunoterapia 2017; 9: 157-171.<\/li>\n\n\n\n<li>Hoffmann O, Gold R: Terapia modificadora de la enfermedad de la esclerosis m\u00faltiple secundaria progresiva. Neur\u00f3logo 2021; 92(10): 1052-1060.  <\/li>\n<\/ol>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>PR\u00c1CTICA GP 2023; 18(1): 38<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta que se disponga de la terapia modificadora de la enfermedad (TME) individualmente adecuada, existenEn ausencia de biomarcadores predictivos, a menudo son necesarias optimizaciones escalonadas, que pueden dar lugar a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":349622,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Esclerosis m\u00faltiple: EMRR","footnotes":""},"category":[11475,11478,11288,11328,11451,11552],"tags":[65632,65651,13262,12343,60071,28431,65642],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-352224","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-estudios","category-formacion-continua","category-medicina-interna-general","category-neurologia","category-reumatologia","category-rx-es","tag-cambio-de-terapia-es","tag-dmt-es","tag-emrr","tag-esclerosis-multiple","tag-estrategia-es","tag-terapia-modificadora-de-la-enfermedad","tag-tratamiento-de-seguimiento","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-07-13 23:27:18","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=352224"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352224\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":352342,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352224\/revisions\/352342"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/349622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=352224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=352224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=352224"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=352224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}