{"id":357496,"date":"2023-05-19T00:05:00","date_gmt":"2023-05-18T22:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=357496"},"modified":"2023-05-26T14:32:50","modified_gmt":"2023-05-26T12:32:50","slug":"dolor-abdominal-calculos-biliares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/dolor-abdominal-calculos-biliares\/","title":{"rendered":"Dolor abdominal &#8211; C\u00e1lculos biliares"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La colelitiasis (del griego antiguo chole, &#8220;bilis&#8221; y l\u00edthos, &#8220;c\u00e1lculo&#8221;) es un dep\u00f3sito en la ves\u00edcula biliar causado por un desequilibrio de sustancias solubles en la bilis. Dependiendo de su ubicaci\u00f3n y tama\u00f1o, los c\u00e1lculos biliares pueden causar dolor: desde molestias moderadas en la parte superior derecha del abdomen hasta c\u00f3licos biliares graves.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p>La colelitiasis describe la presencia de c\u00e1lculos en la ves\u00edcula biliar (colecistolitiasis) y\/o en los conductos biliares (intra\/extrahep\u00e1ticos) como coledocolitiasis. Aproximadamente el 50% de las mujeres y el 15% de los hombres son portadores de c\u00e1lculos, la proporci\u00f3n de c\u00e1lculos de colesterol: c\u00e1lculos de pigmento es de 9:1 [3]. Los c\u00e1lculos de colesterol se forman por cristalizaci\u00f3n del colesterol alrededor de un punto de nidaci\u00f3n, los c\u00e1lculos de pigmento por precipitaci\u00f3n de la bilirrubina. El precursor de los c\u00e1lculos biliares es el lodo, generalmente expresi\u00f3n de una ves\u00edcula biliar hipom\u00f3vil. El <strong>cuadro 1<\/strong> enumera los factores de riesgo (regla 6 f) de la formaci\u00f3n de c\u00e1lculos biliares. Otros factores de riesgo pueden ser la diabetes mellitus, la cirrosis hep\u00e1tica, la hem\u00f3lisis, la terapia estrog\u00e9nica y la enfermedad del \u00edleon terminal. Alrededor del 80% de los c\u00e1lculos biliares no provocan ning\u00fan s\u00edntoma. Pueden aparecer s\u00edntomas inespec\u00edficos.  <\/p>\n\n<p>El c\u00f3lico biliar es una forma muy dolorosa de progresi\u00f3n que a veces puede durar horas, normalmente con una frecuencia cada vez mayor. El dolor puede irradiarse al hombro derecho. El dolor, la fiebre, la fatiga y los escalofr\u00edos indican una colecistitis aguda. Los diagn\u00f3sticos de laboratorio deben confirmar la inflamaci\u00f3n aguda.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357433\" width=\"457\" height=\"735\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4.png 913w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-800x1287.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-120x193.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-90x145.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-320x515.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-560x901.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-240x386.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-180x290.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Ubersicht1_3_HP4-640x1030.png 640w\" sizes=\"(max-width: 457px) 100vw, 457px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>La colecistectom\u00eda laparosc\u00f3pica es el tratamiento de elecci\u00f3n, para la coledocolitiasis la CPRE con objetivo terap\u00e9utico. La lit\u00f3lisis inducida por f\u00e1rmacos es posible para c\u00e1lculos menores de 2 cm, pero tiene una alta tasa de recurrencia. La consecuencia de la litotripsia es a menudo la provocaci\u00f3n de c\u00f3licos por los restos del c\u00e1lculo. Se ha descrito la formaci\u00f3n recurrente de concreciones intraductales tras una colecistectom\u00eda [2].<\/p>\n\n<p>Si la colelitiasis sintom\u00e1tica no se trata adecuadamente, pueden producirse complicaciones graves <strong>(resumen 3)<\/strong>.<\/p>\n\n<p><em>Los ex\u00e1menes radiogr\u00e1ficos<\/em> ya no tienen ning\u00fan valor en el diagn\u00f3stico por imagen de la colecistolitiasis. En raras ocasiones, los c\u00e1lculos biliares de mayor tama\u00f1o y m\u00e1s severamente calcificados pueden ser visibles en las panor\u00e1micas abdominales o en las radiograf\u00edas de la columna lumbar. En la \u00e9poca anterior a la generalizaci\u00f3n de la ecograf\u00eda, la &#8220;bilis oral&#8221; con ingesti\u00f3n de medio de contraste permeable a la bilis era el examen de imagen est\u00e1ndar en combinaci\u00f3n con portaobjetos y comida de est\u00edmulo (huevo crudo) para provocar el vaciado de la ves\u00edcula biliar y descartar trastornos funcionales. Si el contraste era insuficiente, a menudo segu\u00eda la &#8220;bilis i.v.&#8221;, pero esto se asociaba con relativa frecuencia a la intolerancia al contraste.<\/p>\n\n<p><em>La ecograf\u00eda<\/em> es el m\u00e9todo de imagen est\u00e1ndar en la detecci\u00f3n de colecistolitos, independientemente del grado de calcificaci\u00f3n. Las reacciones inflamatorias concomitantes de la pared de la ves\u00edcula biliar y la anchura de los conductos biliares pueden determinarse con fiabilidad. Sin embargo, la sensibilidad en la detecci\u00f3n de concreciones del conducto biliar es s\u00f3lo del 64% [4].  <\/p>\n\n<p><em>La tomograf\u00eda computerizada<\/em> puede verificar muy bien las concreciones calcificadas de la ves\u00edcula y los conductos biliares. Dependiendo de la composici\u00f3n bioqu\u00edmica y de la falta de calcificaci\u00f3n de los c\u00e1lculos, \u00e9stos pueden ser isodensos al l\u00edquido biliar y quedar as\u00ed enmascarados [4]. La TC es de gran importancia en la detecci\u00f3n de cambios inflamatorios y tumorales en el sistema biliar.<\/p>\n\n<p>La <em>tomograf\u00eda<\/em> por resonancia <em>magn\u00e9tica<\/em> debe clasificarse como un examen complementario de la ecograf\u00eda para determinadas cuestiones en el diagn\u00f3stico por imagen del sistema biliar, con la CPRM (colangiopancreatograf\u00eda por resonancia magn\u00e9tica) como diagn\u00f3stico por imagen no invasivo, en particular de los conductos biliares de drenaje [1]. El m\u00e9todo se considera igual a la CPRE en t\u00e9rminos de diagn\u00f3stico [5]. Los conductos biliares intrahep\u00e1ticos normales con un di\u00e1metro inferior a 3 mm no suelen ser delineables en las secuencias est\u00e1ndar. El conducto col\u00e9doco tiene un di\u00e1metro de unos 8 mm, calibres mayores indican un trastorno del drenaje. La bilis normal tiene una se\u00f1al hiperintensa en T2w, las subcapas con bilis concentrada basalmente en posici\u00f3n supina pueden provocar una se\u00f1al heterog\u00e9nea, al igual que los lodos con bilis espesada\/inicialmente corpuscular peque\u00f1a. Los c\u00e1lculos biliares se presentan hipointensos. Habitualmente asintom\u00e1ticos, los c\u00e1lculos biliares suelen ser hallazgos incidentales en la resonancia magn\u00e9tica de la parte superior del abdomen. Los casos sintom\u00e1ticos se dan sobre todo en la 5. y 6\u00aa d\u00e9cada de la vida con predominio femenino (3:1).<\/p>\n\n<h3 id=\"estudios-de-caso\" class=\"wp-block-heading\">Estudios de caso<\/h3>\n\n<p>En el <strong>ejemplo de caso 1 (Fig. 1<\/strong> ), se reconocen numerosas estructuras corpusculares diminutas en la ves\u00edcula biliar, compatibles con lodo, con una ves\u00edcula y conductos por lo dem\u00e1s poco visibles. La paciente de 45 a\u00f1os se quejaba de molestias recurrentes en la parte superior del abdomen<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel.jpg\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357436 lazyload\" width=\"443\" height=\"431\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel.jpg 885w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-800x779.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-120x117.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-90x88.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-320x312.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-560x545.jpg 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-240x234.jpg 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-180x175.jpg 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb1_HP4_thiel-640x623.jpg 640w\" data-sizes=\"(max-width: 443px) 100vw, 443px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 443px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 443\/431;\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><strong>El caso 2 <\/strong>muestra una colecistolitiasis creciente en el curso <strong>(Fig. 2A y 2B)<\/strong> con litiasis detectada en la TC en 2012 y una ves\u00edcula biliar incompleta llena de c\u00e1lculos en s\u00edntomas abdominales superiores recurrentes y progresivos en el examen realizado despu\u00e9s de siete a\u00f1os. Hasta ahora, la paciente no ha podido decidirse a someterse a una colecistectom\u00eda.  <\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel.jpg\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-1160x547.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357439 lazyload\" width=\"580\" height=\"274\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-1160x547.jpg 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-800x377.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-120x57.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-90x42.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-320x151.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-560x264.jpg 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-240x113.jpg 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-180x85.jpg 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-640x302.jpg 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-1120x528.jpg 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel-1600x755.jpg 1600w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb2_HP4_thiel.jpg 1804w\" data-sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 580px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 580\/274;\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>El <strong>caso 3<\/strong> muestra una ves\u00edcula biliar completamente llena de c\u00e1lculos <strong>(fig. 3)<\/strong> en la TC (concreciones anulares calcificadas).<\/p>\n\n<p>El <strong>caso cl\u00ednico 4<\/strong> muestra una colecistolitiasis y una concreci\u00f3n prepapilar con obstrucci\u00f3n del flujo biliar <strong>(figs. 4A a 4C)<\/strong>. La paciente, de 58 a\u00f1os, presentaba calambres en la espalda y dolor abdominal superior, heces p\u00e1lidas y elevaci\u00f3n de las enzimas hep\u00e1ticas durante 4 semanas.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel.jpg\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357444 lazyload\" width=\"464\" height=\"1207\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel.jpg 927w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-800x2083.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-120x312.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-90x234.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-320x833.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-560x1458.jpg 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-240x625.jpg 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb4_HP4_thiel-180x469.jpg 180w\" data-sizes=\"(max-width: 464px) 100vw, 464px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 464px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 464\/1207;\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>El <strong>caso cl\u00ednico 5<\/strong> documenta una CPRM <strong>(Fig. 5) <\/strong>en una paciente de 47 a\u00f1os con molestias abdominales superiores recurrentes tras una colecistectom\u00eda hace 2 a\u00f1os, que muestra unas condiciones de drenaje normales con una anchura normal del conducto <em>hepatocol\u00e9doco<\/em> y de los conductos biliares pr\u00f3ximos a la aorta <em>.<\/em>  El <em>D. Wirsungianus<\/em> est\u00e1 parcialmente incluido.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel.jpg\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357445 lazyload\" width=\"460\" height=\"418\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel.jpg 920w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-800x726.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-120x109.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-90x82.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-320x290.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-560x508.jpg 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-240x218.jpg 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-180x163.jpg 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb5_HP4_thiel-640x581.jpg 640w\" data-sizes=\"(max-width: 460px) 100vw, 460px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 460px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 460\/418;\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><strong>El caso 6<\/strong> muestra un hallazgo de CPRM normal con una ves\u00edcula biliar regularmente llena y conductos biliares sin observaciones. En el p\u00e1ncreas, se reconocen peque\u00f1os IPMN de rama lateral que necesitan control en el caso del <em>D. Wirsungianus<\/em> poco visible.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel.jpg\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357448 lazyload\" width=\"455\" height=\"386\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel.jpg 910w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-800x679.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-120x102.jpg 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-90x76.jpg 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-320x271.jpg 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-560x475.jpg 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-240x204.jpg 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-180x153.jpg 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/abb6_HP4_thiel-640x543.jpg 640w\" data-sizes=\"(max-width: 455px) 100vw, 455px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 455px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 455\/386;\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><\/p>\n\n<p><strong>Mensajes para llevarse a casa<\/strong><\/p>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La colelitiasis es relativamente frecuente y afecta aproximadamente al 50% de las mujeres y al 15% de los hombres.<\/li>\n\n\n\n<li>La enfermedad es cl\u00ednicamente silenciosa en cerca del 80% de los casos.<\/li>\n\n\n\n<li>La regla de las 6 f describe los principales factores de riesgo para la formaci\u00f3n de c\u00e1lculos biliares.<\/li>\n\n\n\n<li>El procedimiento est\u00e1ndar de diagn\u00f3stico por imagen es la ecograf\u00eda, aunque tambi\u00e9n pueden utilizarse el TAC y la resonancia magn\u00e9tica.<br\/>proporcionar informaci\u00f3n adicional en el caso de preguntas ampliadas.  <\/li>\n\n\n\n<li>La colecistectom\u00eda laparosc\u00f3pica se considera actualmente un procedimiento est\u00e1ndar en el tratamiento de la colelitiasis sintom\u00e1tica.<\/li>\n<\/ul>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Literatura:<\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Burgener FA, et al: Diagn\u00f3stico diferencial en RMN. Georg Thieme Verlag: Stuttgart, Nueva York; 2002, 518-524.  <\/li>\n\n\n\n<li>Dam van PMEL, et al: Colecistolitiasis sintom\u00e1tica tras colecistectom\u00eda. BMJ Case Rep 2013 Jan 28; 2013:bcr2012007692.<\/li>\n\n\n\n<li>Colelitiasis, <a href=\"https:\/\/flexikon.doccheck.com\/d\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/flexikon.doccheck.com\/de,<\/a>(\u00faltima consulta: 14.03.2023).  <\/li>\n\n\n\n<li>Juchems M, Brambs HJ: Diagn\u00f3stico y diagn\u00f3stico diferencial de las enfermedades del tracto biliar. Radiolog\u00eda up2date 3; 2009: 255-268.<\/li>\n\n\n\n<li>Kinner S, Lauenstein T: CPRM &#8211; Colangiopancreatograf\u00eda por resonancia magn\u00e9tica. Radiology up2date 2, 2016: 147-156.<\/li>\n\n\n\n<li>Opherk JP, Wiesner W, Kirchhoff TD: Diagn\u00f3stico diferencial del abdomen agudo. Parte I. Radiology up2date 3, 2008: 259-271.<\/li>\n<\/ol>\n\n<p><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>PR\u00c1CTICA GP 2023; 18(4): 40-42<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La colelitiasis (del griego antiguo chole, &#8220;bilis&#8221; y l\u00edthos, &#8220;c\u00e1lculo&#8221;) es un dep\u00f3sito en la ves\u00edcula biliar causado por un desequilibrio de sustancias solubles en la bilis. 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