{"id":360090,"date":"2023-08-22T00:02:00","date_gmt":"2023-08-21T22:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=360090"},"modified":"2023-09-07T17:31:57","modified_gmt":"2023-09-07T15:31:57","slug":"prurito-cronico-en-ancianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/prurito-cronico-en-ancianos\/","title":{"rendered":"Prurito cr\u00f3nico en ancianos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El prurito es un problema com\u00fan en las personas mayores, que puede darse no s\u00f3lo en el contexto de las dermatosis, sino tambi\u00e9n como s\u00edntoma secundario de otras enfermedades. El envejecimiento de la piel se caracteriza por cambios caracter\u00edsticos en las distintas capas cut\u00e1neas. Entre otras cosas, disminuyen la producci\u00f3n de l\u00edpidos y la hidrataci\u00f3n. Existe una amplia gama de opciones de tratamiento para el prurito relacionado con la dermatolog\u00eda, aunque hay que tener en cuenta una serie de aspectos en esta poblaci\u00f3n de pacientes.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p>Seg\u00fan la directriz actual o clasificaci\u00f3n IFSI (&#8220;International Forum for the Study of Itch&#8221;), se distinguen las siguientes posibles causas de prurito cr\u00f3nico: Enfermedades dermatol\u00f3gicas, enfermedades sist\u00e9micas, trastornos neurol\u00f3gicos, s\u00edntomas psicol\u00f3gicos\/psicosom\u00e1ticos, as\u00ed como g\u00e9nesis multifactorial o poco clara [1]. Si se sospecha que el prurito es un s\u00edntoma secundario de enfermedades no dermatol\u00f3gicas, adem\u00e1s de un historial de medicaci\u00f3n, debe obtenerse informaci\u00f3n detallada sobre el historial m\u00e9dico y debe aclararse a los pacientes la presencia de enfermedades causales subyacentes (por ejemplo, pruebas de funci\u00f3n renal y hep\u00e1tica) y, si es necesario, administrarles la terapia adecuada.  <\/p>\n\n<h3 id=\"espectro-de-tratamiento-farmacologico-del-prurito-de-causa-dermatologica\" class=\"wp-block-heading\">Espectro de tratamiento farmacol\u00f3gico del prurito de causa dermatol\u00f3gica  <\/h3>\n\n<p>Si el prurito es de causa dermatol\u00f3gica, el uso de sustancias activas con eficacia antipruriginosa demostrada es \u00fatil adem\u00e1s de los cuidados b\u00e1sicos adecuados [2].  <\/p>\n\n<p><strong>Emolientes y limpiadores suaves: <\/strong>A todos los pacientes que sufran prurito localizado y xerosis se les deben sugerir inicialmente emolientes como tratamiento de primera l\u00ednea [2]. Los hidratantes que contienen una mezcla de l\u00edpidos cut\u00e1neos fisiol\u00f3gicos similares a los que se encuentran de forma natural en la piel (ceramidas, colesterol, \u00e1cidos grasos, etc.) se utilizan para hidratar el estrato c\u00f3rneo <strong>(Fig. 1) <\/strong>, as\u00ed como para restaurar la funci\u00f3n de barrera y aliviar los s\u00edntomas de picor [2]. Los emolientes adecuados pueden contener como aditivos sustancias con propiedades antipruriginosas, por ejemplo, urea, polidocanol, mentol o palmitoiletanolamida [3]. Debe tenerse en cuenta que las fragancias y los conservantes pueden provocar dermatitis al\u00e9rgica de contacto en determinados pacientes; por ello, se aconseja realizar una &#8220;prueba de aplicaci\u00f3n abierta repetida&#8221; (ROAT) antes de su uso regular. Los autores se\u00f1alan que la capacidad regenerativa de la funci\u00f3n de barrera de la piel frente a irritantes como los tensioactivos o el jab\u00f3n alcalino se ralentiza en las personas mayores. Por ello, son aconsejables los productos de limpieza de la piel que contengan tensioactivos suaves. El eccema xer\u00f3tico tiende a empeorar con la exposici\u00f3n frecuente y prolongada a altas temperaturas del aire, como las visitas a la sauna.  <\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-medium is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_DP3_s35.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_DP3_s35-800x652.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-359760\" style=\"width:600px;height:473px\" width=\"600\" height=\"473\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><strong>Corticosteroides t\u00f3picos e inhibidores t\u00f3picos de la calcineurina: <\/strong>Los corticosteroides t\u00f3picos (TCS) consiguen efectos calmantes del picor gracias a su acci\u00f3n antiinflamatoria. Dado que no se produce un control directo del picor, la eficacia se limita en gran medida al prurito en el contexto de las dermatosis inflamatorias [2]. El uso prolongado de TCS muy potentes puede provocar un debilitamiento de la funci\u00f3n de barrera de la piel y telengiectasia, as\u00ed como p\u00farpura senil [4].  <\/p>\n\n<p>Los inhibidores t\u00f3picos de la calcineurina (ITC) se utilizan principalmente para afecciones inflamatorias de la piel como la dermatitis at\u00f3pica y la dermatitis seborreica. Adem\u00e1s del efecto antiinflamatorio, se cree que los ITC alivian el picor mediante la activaci\u00f3n de los canales TRPV (potencial receptor transitorio) 1 en las fibras nerviosas C perif\u00e9ricas, con la consiguiente desensibilizaci\u00f3n [2,4]. El picor suele mejorar en 48 horas tras la primera aplicaci\u00f3n. Con un tratamiento continuado, cabe esperar una mayor reducci\u00f3n del prurito. Inicialmente, puede producirse una sensaci\u00f3n de quemaz\u00f3n en la piel como resultado de la activaci\u00f3n del TRPV1, pero generalmente desaparece tras unos d\u00edas de uso repetido. Para el uso a largo plazo, los TCI son preferibles a los TCS porque no se produce atrofia cut\u00e1nea [2,4].  <\/p>\n\n<p><strong>Antihistam\u00ednicos H1: <\/strong>Los antihistam\u00ednicos H1 orales bloquean el receptor H1 de las fibras nerviosas C aferentes y, en dosis suficientemente altas, tambi\u00e9n pueden inhibir la liberaci\u00f3n de mediadores mastocitarios [5]. Dado que los antihistam\u00ednicos son relativamente seguros y econ\u00f3micos, se utilizan a menudo en pacientes con prurito, pero los ensayos cl\u00ednicos aleatorizados sobre la eficacia en el prurito se limitan a la urticaria [4,6]. Como los antihistam\u00ednicos de primera generaci\u00f3n atraviesan f\u00e1cilmente la barrera hematoencef\u00e1lica, pueden tener un efecto sedante y provocar efectos secundarios anticolin\u00e9rgicos, que pueden ser muy desagradables, sobre todo para las personas mayores [7]. Estos efectos secundarios anticolin\u00e9rgicos incluyen sequedad de boca, diplop\u00eda, defectos del campo visual y dificultades miccionales. Adem\u00e1s, la hidroxizina es muy lipof\u00edlica y tiene una semivida m\u00e1s larga en los pacientes ancianos. Los Criterios Beers de la <em> Sociedad Americana de Geriatr\u00eda<\/em> aconsejan precauci\u00f3n en el uso de antihistam\u00ednicos en esta poblaci\u00f3n de pacientes debido a los efectos secundarios mencionados y al mayor riesgo de delirio y enfermedad de Alzheimer [8,9]. Con los antihistam\u00ednicos de segunda generaci\u00f3n m\u00e1s recientes (por ejemplo, fexofenadina, cetirizina, levocetirizina, loratadina, rupatadina y ebastina), el riesgo de efectos setativos o secundarios anticolin\u00e9rgicos es menor y el potencial de interacci\u00f3n tambi\u00e9n es comparativamente peque\u00f1o [23].  <\/p>\n\n<p><strong>Biol\u00f3gicos: <\/strong>El dupilumab es un anticuerpo monoclonal totalmente humanizado que bloquea la interleucina (IL)-4 y la IL-13 y que ha demostrado reducir el prurito en pacientes con dermatitis at\u00f3pica [10]. Tambi\u00e9n se ha demostrado que el dupilumab reduce el picor en otras dermatosis como el eccema numular, la dermatitis de contacto y el prurigo nodular [11\u201313].  <\/p>\n\n<p>Otro f\u00e1rmaco biol\u00f3gico que r\u00e1pidamente produjo una reducci\u00f3n significativa del picor en los estudios es el anticuerpo monoclonal nemolizumab dirigido contra la IL-31 [2,11]. Y el anticuerpo monoclonal IgG recombinante humanizado omalizumab (se une a la IgE libre e inhibe la funci\u00f3n de los mastocitos) se recomienda en las directrices europeas para el tratamiento de la urticaria cr\u00f3nica cuando los enfermos no responden a los antihistam\u00ednicos ni a la ciclosporina. Se ha observado que los s\u00edntomas de picor\/urticaria suelen reaparecer alrededor de 4-10 semanas despu\u00e9s de suspender el omalizumab [14]. Otra estrategia para el bloqueo del prurito implica el uso de antagonistas de los receptores de neurocinina-1 (NK-1R) como el aprepitant o el tradipitant. \u00c9stas impiden que el ligando natural de la NK-1, la sustancia P, se una al receptor NK-1. Se ha demostrado que la sustancia P desempe\u00f1a un papel esencial en el desarrollo del picor [15,16]. Hasta ahora, el aprepitant ha sido aprobado oficialmente en Suiza para el tratamiento de las n\u00e1useas inducidas por la quimioterapia [24].  <\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-background\" style=\"background-color:#abb7c26e\"><tbody><tr><td><strong>Particularidades de la piel en la vejez<\/strong><br\/>La xerotis cutis es una causa com\u00fan de prurito en los ancianos, con una prevalencia que oscila entre el 38 y el 85% [19]. Los cambios relacionados con la edad en la funci\u00f3n de barrera del estrato c\u00f3rneo (SC), pero tambi\u00e9n en las proteasas, el entorno del ph y la menor actividad de las gl\u00e1ndulas seb\u00e1ceas y secretoras de sudor se asocian con la piel seca y el prurito cr\u00f3nico [20,21]. Se producen cambios en la composici\u00f3n de los l\u00edpidos epid\u00e9rmicos y un aumento de la p\u00e9rdida de agua transepid\u00e9rmica (TEWL). El estrato c\u00f3rneo proporciona una barrera para reducir la TEWL y ofrecer protecci\u00f3n frente a los factores externos y est\u00e1 sujeto a un recambio celular constante. Con la edad, los procesos de descamaci\u00f3n pueden cambiar, contribuyendo al aspecto t\u00edpico de la piel seca [2]. Una mayor tendencia a la hiperqueratosis, el eritema y los episodios de picor puede explicarse por alteraciones de la funci\u00f3n de barrera cut\u00e1nea.  <\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n<p><strong>Peque\u00f1as mol\u00e9culas: <\/strong>Los inhibidores de la Janus quinasa (JAK) est\u00e1n disponibles en forma oral y, m\u00e1s recientemente, en forma t\u00f3pica. Entre los f\u00e1rmacos de aplicaci\u00f3n t\u00f3pica que han mostrado resultados prometedores en ensayos cl\u00ednicos para el prurito se encuentran el inhibidor de la fosfodiesterasa (PDE)-4 crisaborol y los inhibidores JAK delgocitinib y ruxolitinib [17,18]. Algunas de las citocinas diana de los inhibidores JAK, como la IL-4, la IL-13, la IL-31 y la IL-17, se han implicado en la patog\u00e9nesis de la dermatitis at\u00f3pica. Hasta ahora, los inhibidores orales de JAK baricitinib, upadacitinib y abrocitinib han sido aprobados para esta indicaci\u00f3n [24]. Se ha demostrado que el apremilast (inhibidor de la PDE4) alivia el prurito en pacientes con psoriasis [14].  <\/p>\n\n<p><strong>Inmunomoduladores: <\/strong>La ciclosporina y la azatioprina han demostrado su eficacia en el tratamiento de diversas afecciones inflamatorias de la piel [14]. Los posibles efectos secundarios de la ciclosporina incluyen hipertensi\u00f3n, infecciones y aumento de los niveles de creatinina y nefrotoxicidad [2]. La azatioprina puede provocar n\u00e1useas, v\u00f3mitos, anemia y reacciones de hipersensibilidad como mareos, diarrea, fatiga y erupciones cut\u00e1neas [2]. El mofetil micofenolato (MMF), cuyo efecto inmunosupresor se debe en parte a un bloqueo de la proliferaci\u00f3n de linfocitos, tiene una toxicidad menor que la ciclosporina [2]. Entre otras cosas, el MMF ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la urticaria cr\u00f3nica y el eccema. La dapsona tiene pruebas de eficacia para la urticaria cr\u00f3nica y el angioedema, pero los riesgos de efectos secundarios incluyen anemia, erupciones cut\u00e1neas, neuropat\u00eda perif\u00e9rica, efectos secundarios gastrointestinales y hepatotoxicidad.<\/p>\n\n<p>Literatura: <\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"1\">\n<li>St\u00e4nder S, et al.: S2k Leitlinie: Diagnostik und Therapie des chronischen Pruritus. JDDG 2022; 20(10): 1386\u20131402.<\/li>\n\n\n\n<li>Chung BY, et al.: Pathophysiology and Treatment of Pruritus in Elderly. Int J Mol Sci. 2020 Dec 26; 22(1): 174.<\/li>\n\n\n\n<li>St\u00e4nder S, et al.: S2k-Leitlinie zur Diagnostik und Therapie des chronischen Pruritus. Kurzversion. JDDG 2017;15:860\u2013873. doi: 10.1111\/ddg.13304g.<\/li>\n\n\n\n<li>Papier A, Strowd LC: Atopic dermatitis: A review of topical nonsteroid therapy. Drugs Context 2018; 7: 212521.<\/li>\n\n\n\n<li>Metz M, St\u00e4nder S: Chronic pruritus\u2014Pathogenesis, clinical aspects and treatment. JEADV 2010; 24: 1249\u20131260.<\/li>\n\n\n\n<li>Matsuda KM, et al.: Gabapentin and pregabalin for the treatment of chronic pruritus. JAAD 2016; 75: 619\u2013625.e6.<\/li>\n\n\n\n<li>Adelsberg BR: Sedation and performance issues in the treatment of allergic conditions. Arch Intern Med 1997; 157: 494\u2013500.<\/li>\n\n\n\n<li>Endo JO, et al.: Geriatric dermatology: Part I. Geriatric pharmacology for the dermatologist. JAAD 2013; 68: 521.e1\u2013521.e10.<\/li>\n\n\n\n<li>Gray SL, et al.: Cumulative use of strong anticholinergics and incident dementia: A prospective cohort study. JAMA Intern Med 2015; 175: 401\u2013407.<\/li>\n\n\n\n<li>Gooderham MJ, et al.: Dupilumab: A review of its use in the treatment of atopic dermatitis. JAAD 2018; 78: S28\u2013S36.<\/li>\n\n\n\n<li>Ruzicka T, et al.: Anti-Interleukin-31 Receptor A Antibody for Atopic Dermatitis. NEJM 2017; 376: 826\u2013835<\/li>\n\n\n\n<li>Guttman-Yassky E, et al.: Baricitinib in adult patients with moderate-to-severe atopic dermatitis: A phase 2 parallel, double-blinded, randomized placebo-controlled multiple-dose study. JAAD 2019; 80:913\u2013921.e9.<\/li>\n\n\n\n<li> Guttman-Yassky E, et al.: Upadacitinib in adults with moderate to severe atopic dermatitis: 16-week results from a randomized, placebo-controlled trial. JACI 2020; 145 :877\u2013884<\/li>\n\n\n\n<li>Leslie TA, Greaves MW, Yosipovitch G: Current topical and systemic therapies for itch. 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Acta Derm Venereol 2018; 98: 484\u2013489.<\/li>\n\n\n\n<li> White-Chu EF, Reddy M: Dry skin in the elderly: Complexities of a common problem. Clin Dermatol 2011; 29: 37\u201342.<\/li>\n\n\n\n<li>Valdes-Rodriguez R, Stull C, Yosipovitch G: Chronic Pruritus in the Elderly: Pathophysiology, Diagnosis and Management. Drugs Aging 2015;32:201\u2013215.<\/li>\n\n\n\n<li>Yosipovitch G, et al.: Skin Barrier Damage and Itch: Review of Mechanisms, Topical Management and Future Directions. Acta Derm. Venereol. 2019;99:1201\u20131209.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00abThe Pathogenic and Therapeutic Implications of Ceramide Abnormalities in Atopic Dermatitis\u00bb, by Masanori Fujii; Cells 2021; 10(9): 2386; <a href=\"http:\/\/www.mdpi.com\/2073-4409\/10\/9\/2386\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.mdpi.com\/2073-4409\/10\/9\/2386<\/a>, (letzter Abruf 26.05.2023)<\/li>\n\n\n\n<li>Hon KL, et al.: Chronic Urticaria: An Overview of Treatment and Recent Patents. Recent Pat. Inflamm. 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