{"id":360660,"date":"2023-08-12T00:01:00","date_gmt":"2023-08-11T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=360660"},"modified":"2023-09-14T16:27:46","modified_gmt":"2023-09-14T14:27:46","slug":"estimacion-a-10-anos-del-riesgo-cardiovascular-en-la-diabetes-tipo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/estimacion-a-10-anos-del-riesgo-cardiovascular-en-la-diabetes-tipo-2\/","title":{"rendered":"Estimaci\u00f3n a 10 a\u00f1os del riesgo cardiovascular en la diabetes tipo 2"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Desarrollo y validaci\u00f3n de un modelo de predicci\u00f3n recalibrado (SCORE2-Diabetes) para estimar el riesgo a 10 a\u00f1os de enfermedad cardiovascular en personas mayores de 40 a\u00f1os con diabetes tipo 2 en cuatro regiones europeas de riesgo diferentes.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p>Las enfermedades cardiovasculares (ECV) siguen siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en Europa. S\u00f3lo en 2019 se registraron casi 13 millones de nuevos casos [2]. La diabetes mellitus de tipo 2 es un importante factor de riesgo de ECV. Las personas con diabetes de pa\u00edses de ingresos altos tienen un riesgo medio 2 veces mayor de desarrollar una ECV que las personas sin diabetes [3]. Por ello, la Sociedad Europea de Cardiolog\u00eda (ESC) proporciona directrices y aboga por la evaluaci\u00f3n del riesgo de ECV en personas con diabetes tipo 2 para fundamentar las decisiones terap\u00e9uticas [4].<\/p>\n\n<p>Los modelos de predicci\u00f3n del riesgo utilizados en la prevenci\u00f3n primaria de la ECV en la poblaci\u00f3n general suelen estimar el riesgo individual a lo largo de un periodo de diez a\u00f1os integrando informaci\u00f3n sobre los niveles medidos de los factores de riesgo de ECV convencionales (es decir, edad, h\u00e1bito de fumar, presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y colesterol total y HDL) e informaci\u00f3n sobre el estado de la diabetes [5\u20137]. Sin embargo, para tener en cuenta la considerable variaci\u00f3n del riesgo entre las personas con diabetes, se ha incluido informaci\u00f3n adicional relacionada con la diabetes (por ejemplo, la edad en el momento del diagn\u00f3stico de la diabetes, la hemoglobina glucosilada <sub>(HbA1c<\/sub>) y marcadores de la funci\u00f3n renal) en varios modelos de riesgo publicados [8\u201311]. No obstante, los modelos disponibles espec\u00edficos para la diabetes tienen importantes limitaciones potenciales. En particular, es posible que no sean \u00f3ptimos para su uso en las diversas poblaciones europeas, ya que se desarrollaron sobre la base de un n\u00famero limitado de estudios observacionales y\/o ensayos de intervenci\u00f3n y no se han &#8220;recalibrado&#8221; sistem\u00e1ticamente (es decir, ajustado estad\u00edsticamente) para reflejar las diferencias sustanciales en las tasas de ECV entre los pa\u00edses europeos  [2,11,12].  <\/p>\n\n<p>Para abordar estas limitaciones, la ESC ha puesto en marcha una iniciativa para ampliar los modelos europeos de riesgo a 10 a\u00f1os SCORE2 recalibrados regionalmente [13] para su uso en personas con diabetes tipo 2. Se describe el desarrollo, la validaci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de SCORE2-Diabetes para estimar el riesgo a 10 a\u00f1os de infarto de miocardio no mortal, ictus o mortalidad por ECV en personas con diabetes, pero sin ECV previa, mayores de 40 a\u00f1os en cuatro regiones europeas de riesgo diferentes [1].<\/p>\n\n<h3 id=\"el-proyecto-score2-sobre-la-diabetes-incluye-varios-componentes-y-datos\" class=\"wp-block-heading\">El proyecto SCORE2 sobre la diabetes incluye varios componentes y datos<\/h3>\n\n<p>Para la derivaci\u00f3n del modelo, los modelos originales de predicci\u00f3n del riesgo SCORE2 para la ECV mortal y no mortal se adaptaron para su uso en personas con diabetes de tipo 2, utilizando datos individuales de pacientes con diabetes de tipo 2, sin ECV previa, mayores de 40 a\u00f1os, procedentes de la  <em>Scottish Care Information-Diabetes<\/em>  (SCID),  <em>Enlace de datos de investigaci\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica cl\u00ednica<\/em>  (CPRD),  <em>Biobanco del Reino Unido<\/em>  (UKB) y siete cohortes de la  <em>Factores de riesgo emergentes Colaboraci\u00f3n<\/em>  (ERFC) con informaci\u00f3n disponible sobre variables relacionadas con la diabetes. Los modelos de riesgo derivados para cada regi\u00f3n de riesgo europea se recalibraron utilizando los m\u00e9todos empleados previamente en el desarrollo de SCORE2. La validaci\u00f3n externa se llev\u00f3 a cabo en personas con diabetes de tipo 2 de cuatro pa\u00edses (Suecia, Espa\u00f1a, Croacia y Malta) utilizando datos del Registro Nacional Sueco de Diabetes (SNDR), el Sistema de Informaci\u00f3n para la Investigaci\u00f3n en Atenci\u00f3n Primaria (SIDIAP),  <em>Sistema de Informaci\u00f3n para el Desarrollo de la Investigaci\u00f3n en Atenci\u00f3n Primaria)  <\/em>y dos registros contribuyentes de la Mejor Informaci\u00f3n Europea a trav\u00e9s de Resultados Regionales en Diabetes (EUBIROD). Adem\u00e1s, se ilustr\u00f3 la variaci\u00f3n del riesgo de ECV entre los individuos con diabetes tipo 2 de las distintas regiones europeas aplicando los modelos recalibrados a datos de poblaciones contempor\u00e1neas de cada regi\u00f3n de riesgo.  <\/p>\n\n<p>El criterio de valoraci\u00f3n primario fueron los eventos cardiovasculares, definidos como una combinaci\u00f3n de mortalidad cardiovascular, infarto de miocardio no mortal e ictus no mortal. El seguimiento fue hasta el primer infarto de miocardio no mortal, ictus no mortal, muerte o final del periodo de estudio o registro. Las muertes que no se debieron a una enfermedad cardiovascular se trataron como eventos concurrentes.<\/p>\n\n<h3 id=\"derivacion-del-modelo-de-riesgo-de-diabetes-score2\" class=\"wp-block-heading\">Derivaci\u00f3n del modelo de riesgo de diabetes SCORE2  <\/h3>\n\n<p>La derivaci\u00f3n del modelo incluy\u00f3 un total de 229.460 participantes con diabetes y sin antecedentes de ECV al inicio del estudio procedentes de SCID, CPRD y ERFC\/UKB. La edad media (DE) al inicio del estudio fue de 65 (\u00b1 11) a\u00f1os para la SCID, 64 (\u00b1 11) a\u00f1os para la CPRD y 60 (\u00b1 8) a\u00f1os para la ERFC\/UKB. En general, 122 609 (53,4%) de los participantes en todas las fuentes de datos eran hombres. La mediana (percentil 5, 95) del tiempo de seguimiento en a\u00f1os fue de 10,9 en SCID, 6,0 en CPRD y 11,3 en ERFC\/UKB, en los que se registraron un total de 43.706 eventos de ECV y 28.226 muertes no relacionadas con la ECV. La asociaci\u00f3n de las variables relacionadas con la diabetes disminuy\u00f3 al aumentar la edad de los participantes. Las asociaciones fueron similares cuando se excluyeron los datos de ERFC\/UKB y cuando se utiliz\u00f3 un criterio de valoraci\u00f3n de ECV ampliado que inclu\u00eda la IC no mortal y la pAVD.<\/p>\n\n<p>Los \u00edndices C en los conjuntos de datos de derivaci\u00f3n fueron de 0,704 (IC del 95%: 0,701, 0,706), 0,733 y 0,666 en SCID, CPRD y ERFC\/UKB, respectivamente<strong> (Fig. 1) <\/strong>[1]. En la validaci\u00f3n externa, el \u00edndice C para SCORE2 diabetes fue de 0,670 utilizando datos de 168.585 personas con diabetes (34.944 eventos de ECV) de SNDR y de 0,658 utilizando datos de 21.698 personas con diabetes (2464 eventos de ECV) de SIDIAP. Utilizando los conjuntos de datos EUBIROD de 3.876 individuos de Malta y 22.821 individuos de Croacia con informaci\u00f3n completa sobre todos los predictores de riesgo, el \u00edndice C fue de 0,661 y 0,688, respectivamente.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-1160x649.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-360380\" style=\"width:580px;height:325px\" width=\"580\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-1160x649.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-800x448.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-2048x1146.png 2048w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-120x67.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-90x50.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-320x179.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-560x313.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-1920x1075.png 1920w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-240x134.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-180x101.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-640x358.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-1120x627.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38-1600x896.png 1600w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb1_CV2_s38.png 2210w\" sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<h3 id=\"validacion-interna-y-externa-de-los-modelos-score2-para-la-diabetes\" class=\"wp-block-heading\">Validaci\u00f3n interna y externa de los modelos SCORE2 para la diabetes<\/h3>\n\n<p>En comparaci\u00f3n con SCORE2, SCORE2-Diabetes mostr\u00f3 una mejor discriminaci\u00f3n del riesgo en individuos con diabetes, con aumentos en los \u00edndices C (IC del 95%) de 0,021, 0,023 y 0,026 en SCID, CPRD y ERFC\/UKB, respectivamente. Se observaron mejoras ligeramente menores en SNDR y SIDIAP, con un aumento del \u00edndice C de 0,009 y 0,009, respectivamente<strong> (Fig. 1) <\/strong>[1]. En los conjuntos de datos EUBIROD de Malta y Croacia, el aumento de los \u00edndices C fue de 0,031 y 0,013 respectivamente. Los \u00edndices C fueron similares cuando la TFGe se calcul\u00f3 utilizando diferentes ecuaciones, pero se atenuaron ligeramente cuando se excluyeron los individuos con una TFGe &lt;45 mL\/min\/1,73<sup>m2<\/sup>. La mejora en la discriminaci\u00f3n del riesgo por las variables adicionales relacionadas con la diabetes incluidas en SCORE2-Diabetes (es decir, edad de diagn\u00f3stico de la diabetes, <sub>HbA1c<\/sub> y eGFR) fue mayor que la mejora por la concentraci\u00f3n de colesterol total y HDL en el mismo modelo. La diabetes SCORE2 tambi\u00e9n mostr\u00f3 una discriminaci\u00f3n ligeramente mejorada frente a la puntuaci\u00f3n de riesgo ADVANCE.<\/p>\n\n<p>El uso de SCORE2 diabetes en lugar de SCORE2 mejor\u00f3 la clasificaci\u00f3n del riesgo y dio lugar a un IRN continuo de 25,2 (IC del 95%, 22,4, 28,0) en el CPRD y de 28,7 en el SNDR. El uso de SCORE2 diabetes en lugar de SCORE2 dio como resultado un IRN categ\u00f3rico de 24,6 en el CPRD y de 13,7 en el SNDR, con una proporci\u00f3n neta de 44,8% y 31,9% de casos correctamente reclasificados, respectivamente.<\/p>\n\n<h3 id=\"concordancia-de-los-riesgos-estimados-con-score2-y-score2-diabetes\" class=\"wp-block-heading\">Concordancia de los riesgos estimados con SCORE2 y SCORE2 diabetes<\/h3>\n\n<p>Tras la recalibraci\u00f3n, los riesgos predichos por SCORE2-Diabetes mostraron una buena concordancia con la incidencia de ECV a 10 a\u00f1os prevista en cada regi\u00f3n de riesgo y fueron, por t\u00e9rmino medio, similares a los riesgos determinados por SCORE2 dentro de cada grupo de edad. Los riesgos predichos por SCORE2 para la diabetes tambi\u00e9n fueron coherentes con los riesgos observados en personas con diabetes a partir de conjuntos de datos representativos a nivel nacional con un seguimiento de 10 a\u00f1os y mostraron una mejor calibraci\u00f3n que SCORE2. El uso de un criterio de valoraci\u00f3n de la ECV ampliado que incluyera la IC no mortal y la EVPp dio lugar a un riesgo absoluto a 10 a\u00f1os aproximadamente 1,15 veces superior al estimado con el criterio de valoraci\u00f3n de la ECV por diabetes SCORE2, con resultados que variaban ligeramente en funci\u00f3n de la edad.<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-1160x1254.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-360381 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 580px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 580\/627;width:580px;height:627px\" width=\"580\" height=\"627\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-1160x1254.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-800x865.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-120x130.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-90x97.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-320x346.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-560x606.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-240x260.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-180x195.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-640x692.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39-1120x1211.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb2_CV2_s39.png 1476w\" data-sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<h3 id=\"puntuaciones-de-riesgo-separadas-para-hombres-y-mujeres-con-diabetes-tipo-2\" class=\"wp-block-heading\">Puntuaciones de riesgo separadas para hombres y mujeres con diabetes tipo 2<\/h3>\n\n<p>El riesgo absoluto estimado para una edad dada y una combinaci\u00f3n de factores de riesgo de ECV convencionales difer\u00eda significativamente seg\u00fan el nivel de variables relacionadas con la diabetes<strong> (Fig. 2) <\/strong>[1]. Por ejemplo, utilizando la versi\u00f3n SCORE2 para la diabetes para una regi\u00f3n de riesgo intermedio, el riesgo estimado de ECV a 10 a\u00f1os para una persona de 60 a\u00f1os no fumadora con antecedentes de diabetes, valores medios de los factores de riesgo convencionales (es decir, presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica de 140 mmHg, colesterol total de 5,5 mmol\/L y colesterol HDL de 1,3 mmol\/L), HbA<sub>1c<\/sub>  de 50 mmol\/mol, TFGe de 90 mL\/min\/1,73 m<sup>2<\/sup>  y una edad en el momento del diagn\u00f3stico de la diabetes de 60 a\u00f1os 11,0%. Para un hombre similar con factores de riesgo relacionados con la diabetes menos favorables (es decir, una <sub>HbA1c<\/sub> de 70 mmol\/mol, una TFGe de 60 mL\/min\/1,73<sup>m2<\/sup> y una edad en el momento del diagn\u00f3stico de 50 a\u00f1os), el riesgo estimado era del 17,2%. Para una mujer con las mismas caracter\u00edsticas, el riesgo era del 7,9% y del 12,7% respectivamente. Las estimaciones de riesgo tambi\u00e9n variaron entre las regiones europeas de riesgo debido a la recalibraci\u00f3n, ya que un hombre o una mujer con los \u00faltimos valores de factor de riesgo ten\u00edan un riesgo estimado del 12,9% y el 9,8% en la regi\u00f3n de bajo riesgo y del 31,2% y el 34,0% en la regi\u00f3n de alto riesgo, respectivamente <strong>(Fig. 2 <\/strong>) [1].<\/p>\n\n<p><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-1160x1419.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-360382 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 580px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 580\/710;width:580px;height:710px\" width=\"580\" height=\"710\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-1160x1419.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-800x979.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-120x147.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-90x110.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-320x392.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-560x685.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-240x294.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-180x220.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-640x783.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40-1120x1370.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/abb3_CV2_s40.png 1463w\" data-sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>Los modelos recalibrados de diabetes SCORE2 aplicados a datos simulados que representan poblaciones de cada regi\u00f3n de riesgo muestran una variaci\u00f3n sustancial de individuos de entre 40 y 79 a\u00f1os con un riesgo estimado de m\u00e1s del 10% dependiendo de la regi\u00f3n; desde el 61% en la regi\u00f3n de bajo riesgo, hasta el 96% en la regi\u00f3n de muy alto riesgo para los hombres, y desde el 51% hasta el 94% para las mujeres, respectivamente, con proporciones que aumentan con la edad como era de esperar  <strong>(Fig. 3)<\/strong> [1].<\/p>\n\n<p>Literatura:<\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Grupo de trabajo SCORE2-Diabetes y Colaboraci\u00f3n sobre Riesgo Cardiovascular de la ESC: SCORE2-Diabetes: estimaci\u00f3n del riesgo cardiovascular a 10 a\u00f1os en la diabetes tipo 2 en Europa. Eur Heart J 2023; <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehad260\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehad260.<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Timmis A, et al: Sociedad Europea de Cardiolog\u00eda: estad\u00edsticas de enfermedades cardiovasculares 2021. Eur Heart J 2022; 43:716-799. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab892\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab892<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Colaboraci\u00f3n de Factores de Riesgo Emergentes: Diabetes mellitus, concentraci\u00f3n de glucosa en sangre en ayunas y riesgo de enfermedad vascular: un metaan\u00e1lisis colaborativo de 102 estudios prospectivos. Lancet 2010; 375: 2215-2222. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0140-6736(10)60484-9\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0140-6736(10)60484-9<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Visseren FLJ, et al: Directrices 2021 de la ESC sobre prevenci\u00f3n de enfermedades cardiovasculares en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Eur Heart J 2021; 42:3227-3337.<br\/><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab484\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab484<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Goff DC, et al: 2013 ACC\/AHA guideline on the assessment of cardiovascular risk: a report of the American College of Cardiology\/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. Circulation 2014; 129: S49-S73. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1161\/01.cir.0000437741.48606.98\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1161\/01.cir.0000437741.48606.98.<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>WHO CVD Risk Chart Working Group: Tablas de riesgo de enfermedades cardiovasculares de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud: modelos revisados para estimar el riesgo en 21 regiones del mundo. Lancet Glob Health 2019; 7: e1332-e1345.<br\/><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/S2214-109X(19)30318-3\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/S2214-109X(19)30318-3<\/a>.  <\/li>\n\n\n\n<li>Hippisley-Cox J, Coupland C, Brindle P: Desarrollo y validaci\u00f3n de los algoritmos de predicci\u00f3n del riesgo QRISK3 para estimar el riesgo futuro de enfermedad cardiovascular: estudio prospectivo de cohortes. BMJ 2017; 357: j2099. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1136\/bmj.j2099\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1136\/bmj.j2099<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Dziopa K, et al.: Predicci\u00f3n del riesgo cardiovascular en la diabetes tipo 2: comparaci\u00f3n de 22 puntuaciones de riesgo en atenci\u00f3n primaria. Diabetologia 2022; 65: 644-656. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00125-021-05640-y\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s00125-021-05640-y<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Read SH, et al: Rendimiento de las puntuaciones de riesgo de enfermedad cardiovascular en personas diagnosticadas de diabetes tipo 2: validaci\u00f3n externa con datos del registro nacional escoc\u00e9s de diabetes. Diabetes Care. 2018; 41: 2010-2018. https:\/\/doi. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.2337\/dc18-0578.\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">org\/10.2337\/dc18-0578<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>Berkelmans GFN, et al.: Predicci\u00f3n de a\u00f1os de vida individuales ganados sin eventos cardiovasculares a partir del tratamiento de l\u00edpidos, presi\u00f3n arterial, glucosa y aspirina basado en datos de m\u00e1s de 500.000 pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Eur Heart J. 2019; 40: 2899-2906. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehy839\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehy839<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Kengne AP, et al: Modelo contempor\u00e1neo para la predicci\u00f3n del riesgo cardiovascular en personas con diabetes tipo 2. Eur J Cardiovasc Prev Rehabil 2011; 18: 393-398. https:\/\/doi. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/1741826710394270.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">org\/10.1177\/1741826710394270<\/a> <\/li>\n\n\n\n<li>United Kingdom Prospective Diabetes Study Group: The UKPDS risk engine: a model for the risk of coronary heart disease in type II diabetes (UKPDS 56). Clin Sci (Lond) 2001; 101: 671-679. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1042\/CS20000335\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1042\/CS20000335<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Hageman S, et al.: SCORE2 Risk prediction algorithms: new models to estimate 10-year risk of cardiovascular disease in Europe. Eur Heart J 2021; 42: 2439-2454 <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab309\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">.<\/a> https:\/\/doi.org\/10.1093\/eurheartj\/ehab309.  <\/li>\n<\/ol>\n\n<p><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>CARDIOVASC 2023; 22(2): 38-40<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desarrollo y validaci\u00f3n de un modelo de predicci\u00f3n recalibrado (SCORE2-Diabetes) para estimar el riesgo a 10 a\u00f1os de enfermedad cardiovascular en personas mayores de 40 a\u00f1os con diabetes tipo 2&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":365750,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"SCORE2 diabetes","footnotes":""},"category":[11324,11352,11475,11478,11552],"tags":[11662,12033,12165,69291,69287,69298],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-360660","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cardiologia","category-endocrinologia-y-diabetologia","category-estudios","category-formacion-continua","category-rx-es","tag-diabetes-es","tag-diabetes-tipo-2-es-2","tag-enfermedades-cardiovasculares","tag-modelo-de-prevision","tag-puntuacion2","tag-score2-diabetes-es","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-20 06:22:29","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360660","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=360660"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360660\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":363439,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/360660\/revisions\/363439"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/365750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=360660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=360660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=360660"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=360660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}