{"id":366561,"date":"2023-09-23T00:01:00","date_gmt":"2023-09-22T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=366561"},"modified":"2023-10-06T22:12:41","modified_gmt":"2023-10-06T20:12:41","slug":"diferencias-de-genero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/diferencias-de-genero\/","title":{"rendered":"Diferencias de g\u00e9nero"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las pruebas actuales sobre las diferencias de g\u00e9nero en la terapia valvular intervencionista demuestran que la v\u00eda del paciente con estenosis de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica requiere una concienciaci\u00f3n respecto a la sintomatolog\u00eda, el diagn\u00f3stico, la selecci\u00f3n de la pr\u00f3tesis y la gesti\u00f3n de por vida en las mujeres. Adem\u00e1s, los predictores y umbrales espec\u00edficos de cada sexo parecen ser relevantes para la mortalidad, especialmente en el tratamiento intervencionista de la regurgitaci\u00f3n tricusp\u00eddea.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;El coraz\u00f3n de las mujeres late de forma diferente&#8221; se sabe desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada de investigaci\u00f3n sobre salud cardiovascular. Hoy en d\u00eda, es indiscutible que existen diferencias biol\u00f3gicas, socioecon\u00f3micas y socioculturales entre los sexos y tambi\u00e9n se sabe que estas diferencias pueden tener un impacto significativo en el curso de la enfermedad, la terapia y el pron\u00f3stico. Ya existe un buen corpus de datos sobre las diferencias de g\u00e9nero en el campo de las cardiopat\u00edas coronarias y la insuficiencia cardiaca, y tambi\u00e9n se promueve y prioriza a nivel central en el marco de la investigaci\u00f3n sanitaria (por ejemplo, el Ministerio Federal de Sanidad).  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfqu\u00e9 hay de la terapia valvular intervencionista? \u00bfExisten diferencias significativas y, en caso afirmativo, cu\u00e1les son sus efectos y c\u00f3mo pueden compensarse? El objetivo de esta revisi\u00f3n es resumir los conocimientos actuales sobre las diferencias de g\u00e9nero en el tratamiento valvular intervencionista y se\u00f1alar las lagunas de conocimiento que a\u00fan existen.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-366044 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 854px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 854\/579;width:500px\" width=\"500\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen.png 854w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-800x542.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-120x81.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-90x61.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-320x217.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-560x380.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-240x163.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-180x122.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Kasten_Abkuerzungen-640x434.png 640w\" data-sizes=\"(max-width: 854px) 100vw, 854px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<h3 id=\"cual-es-el-denominador-comun-de-las-diferencias-de-genero-en-las-enfermedades-valvulares\" class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1l es el denominador com\u00fan de las diferencias de g\u00e9nero en las enfermedades valvulares?<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las enfermedades valvulares (EV) se encuentran entre las afecciones m\u00e1s comunes en la atenci\u00f3n cardiovascular, con una incidencia creciente en consonancia con el cambio demogr\u00e1fico, as\u00ed como con el aumento de las opciones de atenci\u00f3n intervencionista incluso en la vejez. Las mujeres con EICH han estado infrarrepresentadas en muchos estudios de formaci\u00f3n de directrices por diversas razones [1]. Esto tambi\u00e9n significa que todo nuestro conocimiento de la fisiopatolog\u00eda, el diagn\u00f3stico, la terapia y los resultados se basa en gran medida en poblaciones masculinas y hasta ahora se ha extrapolado a pacientes femeninas. Un buen ejemplo de ello es, por ejemplo, el uso y el alcance transferido de par\u00e1metros como indicadores de tratamiento que no se ajustan a la superficie corporal. Con una anatom\u00eda femenina m\u00e1s peque\u00f1a, esto tambi\u00e9n suele significar que las mujeres ya son m\u00e1s sintom\u00e1ticas en el momento del diagn\u00f3stico (tard\u00edo) y, en consecuencia, tambi\u00e9n pueden tener un peor pron\u00f3stico. Los componentes psicol\u00f3gicos, las percepciones de los roles y las normas sociales tambi\u00e9n contribuyen con frecuencia a retrasar el diagn\u00f3stico y\/o la terapia <strong>(Fig. 1) <\/strong>. Esto se ve agravado por el hecho de que la mayor\u00eda de los m\u00e9dicos de la v\u00eda asistencial son varones, que tienden a atribuir las quejas, a veces at\u00edpicas, de las pacientes femeninas a factores psicol\u00f3gicos. Hasta ahora, s\u00f3lo alrededor del 15% de los cardi\u00f3logos y &lt;5% de los cardi\u00f3logos intervencionistas representan a mujeres, por lo que las v\u00edas de diagn\u00f3stico y tratamiento han estado sujetas a un mecanismo de confusi\u00f3n no(ter)consciente durante d\u00e9cadas.  <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-366038 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1307px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1307\/1141;width:500px\" width=\"500\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11.png 1307w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-800x698.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-1160x1013.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-120x105.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-90x79.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-320x279.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-560x489.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-240x210.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-180x157.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-640x559.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/abb1_CV3_s11-1120x978.png 1120w\" data-sizes=\"(max-width: 1307px) 100vw, 1307px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<h3 id=\"estenosis-de-la-valvula-aortica-y-terapia-intervencionista\" class=\"wp-block-heading\">Estenosis de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica y terapia intervencionista<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la estenosis a\u00f3rtica (EA) es la cardiopat\u00eda valvular m\u00e1s frecuente en los pa\u00edses industrializados [2] en la edad adulta tard\u00eda, se sigue considerando que su diagn\u00f3stico est\u00e1 infravalorado, al igual que las posibles diferencias en la evoluci\u00f3n y el pron\u00f3stico en funci\u00f3n del sexo. Seg\u00fan los conocimientos actuales, la incidencia de la EA en pacientes de edad avanzada (&gt;75 a\u00f1os) parece ser mayor en las mujeres que en los hombres [3]. Tambi\u00e9n se sabe que el sexo biol\u00f3gico influye en el remodelado cardiaco y la fibrosis en la EA [4] y que las mujeres pueden alcanzar un grado de estenosis equivalente al de los hombres con menos calcificaci\u00f3n valvular [5] y aun as\u00ed presentar una tasa de progresi\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida. Al igual que en otras valvulopat\u00edas, las mujeres suelen ser m\u00e1s sintom\u00e1ticas en el momento del diagn\u00f3stico. El \u00e9xito del procedimiento de sustituci\u00f3n valvular a\u00f3rtica intervencionista (TAVI) es el mismo en ambos sexos, pero las mujeres tienen m\u00e1s probabilidades de presentar complicaciones vasculares graves y hemorragias. Dado que la anatom\u00eda suele ser m\u00e1s peque\u00f1a y la esperanza de vida m\u00e1s alta que en los hombres, tambi\u00e9n surgen retos en cuanto a la elecci\u00f3n de la v\u00e1lvula m\u00e1s adecuada ( <em>desajuste de la pr\u00f3tesis del paciente<\/em> clave <em>;<\/em> perforaciones del VI y del anillo, obstrucci\u00f3n coronaria). Esto es especialmente relevante a largo plazo cuando se planifica una nueva intervenci\u00f3n valvular (procedimiento de v\u00e1lvula en v\u00e1lvula), por lo que lo ideal es planificar la terapia con antelaci\u00f3n. Sin embargo, la mortalidad s\u00f3lo es significativamente mayor en los grupos de riesgo femeninos que en los masculinos (por ejemplo, fragilidad, hipertensi\u00f3n pulmonar, insuficiencia cardiaca).<\/p>\n\n<h3 id=\"regurgitacion-de-la-valvula-mitral-y-terapia-intervencionista\" class=\"wp-block-heading\">Regurgitaci\u00f3n de la v\u00e1lvula mitral y terapia intervencionista<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La valvulopat\u00eda mitral representa aproximadamente una cuarta parte de la EICH, siendo la regurgitaci\u00f3n mitral (IM) el vitium dominante [2], con una incidencia creciente por encima de los 75 a\u00f1os. Tanto las etiolog\u00edas reum\u00e1ticas como las no reum\u00e1ticas de la patolog\u00eda de la v\u00e1lvula mitral son m\u00e1s frecuentes en mujeres de todas las edades. Lo mismo ocurre con el prolapso de la v\u00e1lvula mitral. Se descubri\u00f3 que, en comparaci\u00f3n con los hombres, las mujeres tienen velas m\u00e1s gruesas, menos prolapso posterior y menos morfolog\u00eda de mayal [6]. Parece que las diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero en la matriz extracelular est\u00e1n en primer plano en este caso, lo que conduce con mayor frecuencia a la morfolog\u00eda mixomatosa y a las patolog\u00edas asociadas. Adem\u00e1s, las mujeres tienen m\u00e1s probabilidades de desarrollar un IM funcional o secundario tras un infarto de miocardio o con una enfermedad arterial coronaria comprometida, as\u00ed como una marcada calcificaci\u00f3n anular de la v\u00e1lvula mitral con enfermedad degenerativa. Tambi\u00e9n en este caso existen diferencias en el momento de la terapia y el pron\u00f3stico, que pueden conducir a peores resultados en la poblaci\u00f3n de pacientes femeninas si se retrasa el tratamiento.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la situaci\u00f3n del estudio en el procedimiento transcat\u00e9ter de borde a borde (TEER), cabe mencionar que s\u00f3lo el 36% de los pacientes del COAPT y s\u00f3lo el 25% de los pacientes del MITRA-FR eran mujeres, lo que plantea dudas sobre la transferibilidad de los resultados del estudio a las mujeres. Por ejemplo, un suban\u00e1lisis del estudio COAPT [7] hall\u00f3 diferencias significativas en las caracter\u00edsticas basales: Las mujeres eran m\u00e1s j\u00f3venes que los hombres y ten\u00edan menos comorbilidades, pero ya presentaban una menor calidad de vida y capacidad funcional al inicio del estudio. Aunque la TEER condujo a una mejora de los resultados cl\u00ednicos en comparaci\u00f3n con el tratamiento farmacol\u00f3gico dirigido por las directrices \u00fanicamente, independientemente del sexo, el impacto en las tasas de rehospitalizaci\u00f3n por insuficiencia cardiaca fue menos pronunciado en las mujeres en comparaci\u00f3n con los hombres m\u00e1s all\u00e1 del primer a\u00f1o tras el tratamiento. Hasta ahora, los estudios no se ponen de acuerdo sobre las diferencias de g\u00e9nero en la mejor\u00eda cl\u00ednica, es decir, parecen equivalentes tanto para las mujeres como para los hombres [8].<\/p>\n\n<h3 id=\"regurgitacion-tricuspidea-y-terapia-intervencionista\" class=\"wp-block-heading\">Regurgitaci\u00f3n tricusp\u00eddea y terapia intervencionista<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Equivalente a la v\u00e1lvula mitral, este vitio atrioventricular (AV) tambi\u00e9n puede dividirse en etiolog\u00edas primarias y secundarias. La regurgitaci\u00f3n tricusp\u00eddea (IT) primaria incluye una variedad de anomal\u00edas cong\u00e9nitas y gen\u00e9ticas (por ejemplo, la anomal\u00eda de Ebstein, la displasia tricusp\u00eddea y la degeneraci\u00f3n mixomatosa que provocan el prolapso de la v\u00e1lvula tric\u00faspide) o enfermedades valvulares adquiridas (por ejemplo, endocarditis, afectaci\u00f3n reum\u00e1tica). La IT secundaria suele ser el resultado de una dilataci\u00f3n del ventr\u00edculo derecho o de una coaptaci\u00f3n incompleta de las valvas (tethering\/ tenting). B\u00e1sicamente, la variaci\u00f3n anat\u00f3mica de las morfolog\u00edas de la v\u00e1lvula tric\u00faspide es m\u00e1s pronunciada que en otras v\u00e1lvulas, por lo que la distribuci\u00f3n por sexos es dif\u00edcil de cartografiar. No obstante, algunas etiolog\u00edas espec\u00edficas como la IT cong\u00e9nita, la endocarditis derecha, el coraz\u00f3n carcinoide y la IT relacionada con marcapasos son m\u00e1s frecuentes en los hombres [1]. Las mujeres, por otra parte, parecen tener una mayor prevalencia de regurgitaci\u00f3n tricusp\u00eddea relevante [9], que tambi\u00e9n es m\u00e1s r\u00e1pidamente progresiva tras el diagn\u00f3stico inicial en comparaci\u00f3n con los hombres. En este caso, la fibrilaci\u00f3n auricular parece ser un factor de riesgo independiente. Una posible explicaci\u00f3n podr\u00eda residir en la anatom\u00eda del anillo, que es m\u00e1s el\u00e1stico en los hombres porque hay m\u00e1s miocardio incrustado. Adem\u00e1s, es m\u00e1s probable que la IT se asocie a una vitiaci\u00f3n del lado izquierdo en las pacientes femeninas, mientras que la disfunci\u00f3n del VI parece ser un factor causal m\u00e1s frecuente en los hombres.  <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12.png\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-366039 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1277px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1277\/1136;width:500px\" width=\"500\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12.png 1277w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-800x712.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-1160x1032.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-120x107.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-90x80.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-320x285.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-560x498.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-240x214.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-180x160.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-640x569.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/tab1_CV3_s12-1120x996.png 1120w\" data-sizes=\"(max-width: 1277px) 100vw, 1277px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado que el resultado en la IT secundaria est\u00e1 fuertemente vinculado a la cardiopat\u00eda izquierda, esto explica la mortalidad por todas las causas m\u00e1s elevada e independiente del sexo en esta poblaci\u00f3n. En consecuencia, se supone que la mayor\u00eda de los pacientes con IT relevante presentan un mayor riesgo quir\u00fargico y rara vez se someten a cirug\u00eda por IT aislada, por lo que la necesidad de una intervenci\u00f3n transcat\u00e9ter de la v\u00e1lvula tric\u00faspide (TTVI) ha cobrado cada vez m\u00e1s protagonismo en los \u00faltimos a\u00f1os. Dado que se trata de un procedimiento intervencionista comparativamente joven, a\u00fan est\u00e1n por ver los resultados a largo plazo. Sin embargo, los resultados iniciales demuestran un \u00e9xito independiente del sexo tras la TTVI en t\u00e9rminos de supervivencia, hospitalizaci\u00f3n, estado funcional y reducci\u00f3n de la IT en el primer a\u00f1o, as\u00ed como una ventaja de supervivencia sobre el tratamiento farmacol\u00f3gico solo tanto en mujeres como en hombres [10]. Esto tambi\u00e9n se refleja en los resultados actuales a 2 a\u00f1os en los que, a pesar de las diferencias etiol\u00f3gicas, mujeres y hombres muestran tasas de supervivencia iguales tras la TTVI. Curiosamente, sin embargo, los predictores de mortalidad parecen ser espec\u00edficos del sexo y, en particular, la funci\u00f3n ventricular derecha y el acoplamiento de la arteria pulmonar ventricular derecha (TAPSE\/mPAP) parecen ser relevantes para la mortalidad de las mujeres [11].<\/p>\n\n<h3 id=\"conclusion\" class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h3>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debido al cambio demogr\u00e1fico, la proporci\u00f3n de cardiopat\u00edas valvulares que requieren tratamiento seguir\u00e1 aumentando en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y, por tanto, tambi\u00e9n la proporci\u00f3n de mujeres afectadas, sobre todo porque tienen una mayor esperanza de vida. Las terapias intervencionistas est\u00e1n en auge y ofrecen opciones de tratamiento incluso para los pacientes que ya no pueden ser operados. En el futuro ser\u00e1 esencial considerar y analizar en funci\u00f3n del sexo las v\u00edas de los pacientes, las opciones terap\u00e9uticas, el calendario y la influencia en el pron\u00f3stico para poder ofrecer la mejor terapia posible. Para lograrlo, es necesario aumentar significativamente la proporci\u00f3n de mujeres en los ensayos cl\u00ednicos e incrementar de forma sostenida la concienciaci\u00f3n sobre la prevalencia y los s\u00edntomas en el entorno cl\u00ednico. La integraci\u00f3n en la formaci\u00f3n m\u00e9dica continua es una parte inherente.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mensajes para llevarse a casa<\/strong><\/p>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La v\u00eda del paciente con estenosis de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica requiere una sensibilizaci\u00f3n respecto a la sintomatolog\u00eda, el diagn\u00f3stico, la selecci\u00f3n de la pr\u00f3tesis y la<br\/>Gesti\u00f3n de la vida en las mujeres.<\/li>\n\n\n\n<li>Los par\u00e1metros ajustados al tama\u00f1o o al g\u00e9nero pueden evitar un diagn\u00f3stico demasiado tard\u00edo, las afirmaciones v\u00e1lidas sobre la transferibilidad\/resultados espec\u00edficos de g\u00e9nero requieren una mayor inclusi\u00f3n de mujeres en los ensayos aleatorios.<\/li>\n\n\n\n<li>Los predictores y umbrales espec\u00edficos de cada sexo parecen ser relevantes para la mortalidad, especialmente en la terapia intervencionista de la regurgitaci\u00f3n tricusp\u00eddea.<\/li>\n<\/ul>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Literatura:<\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>DesJardin JT, Chikwe J, Hahn RT, et al: Diferencias y similitudes entre sexos en las cardiopat\u00edas valvulares. Circ Res 2022 Feb 18; 130(4): 455-473.  <\/li>\n\n\n\n<li>Nkomo VT, Gardin JM, Skelton TN, et al: Burden of valvular heart diseases: a population-based study, Lancet 368 (2006), 1005-1011.<\/li>\n\n\n\n<li>Toyofuku M, Taniguchi T, Morimoto T, et al: Sex differences in severe aortic stenosis- clinical presentation and mortality, Circ J 81 (2017); 1213-1221, 10.1253\/circj.CJ-16-1244.  <\/li>\n\n\n\n<li>Treibel TA, Kozor R, Fontana M, et al: Dimorfismo sexual en la respuesta mioc\u00e1rdica a la estenosis a\u00f3rtica, JACC Cardiovasc. Imaging 11 (2018): 962-973.  <\/li>\n\n\n\n<li>Aggarwal SR, Clavel MA, Messika-Zeitoun D, et al: Sex differences in aortic valve calcification measured by multidetector computed tomography in aortic stenosis, Circ Cardiovasc. Imaging 6 (2013): 40-47.  <\/li>\n\n\n\n<li>Avierinos JF, Inamo J, Grigioni F, et al: Diferencias de sexo en la morfolog\u00eda y los resultados del prolapso de la v\u00e1lvula mitral. Ann Intern Med. 2008; 149: 787-795.<\/li>\n\n\n\n<li>Kosmidou I, Lindenfeld J, Abraham WT, et al: Sex-Specific Outcomes of Transcatheter Mitral-Valve Repair and Medical Therapy for Mitral Regurgitation in Heart Failure. JACC Heart Fail 2021 Sep; 9(9): 674-683.  <\/li>\n\n\n\n<li>Park SD, Orban M, Karam N, et al.: EuroSMR Investigators. Sex-Related Clinical Characteristics and Outcomes of Patients Undergoing Transcatheter Edge-to-Edge Repair for Secondary Mitral Regurgitation. JACC Cardiovasc Interv 2021 abr 26; 14(8): 819-827.  <\/li>\n\n\n\n<li>Singh JP, Evans JC, Levy D, et al: Prevalencia y determinantes cl\u00ednicos de la regurgitaci\u00f3n mitral, tric\u00faspide y a\u00f3rtica (el Framingham Heart Study). Am J Cardiol 1999; 83: 897-902.  <\/li>\n\n\n\n<li>Scotti A, Coisne A, Taramasso M, et al: Sex-related characteristics and short-term outcomes of patients undergoing transcatheter tricuspid valve intervention for tricuspid regurgitation. Eur Heart J 2023 Mar 7; 44(10): 822-832.  <\/li>\n\n\n\n<li>Fortmeier V, Lachmann M, K\u00f6rber MI, et al: Sex-Related Differences in Clinical Characteristics and Outcome Prediction Among Patients Undergoing Transcatheter Tricuspid Valve Intervention. JACC Cardiovasc Interv 2023 abr 24; 16(8): 909-923.<\/li>\n<\/ol>\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><em>CARDIOVASC 2023; 22(3): 10-12<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pruebas actuales sobre las diferencias de g\u00e9nero en la terapia valvular intervencionista demuestran que la v\u00eda del paciente con estenosis de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica requiere una concienciaci\u00f3n respecto a&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":366567,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Terapia valvular intervencionista","footnotes":""},"category":[11324,11346,11475,22619,11430,11441,11552],"tags":[71292,23902,71287],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-366561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-cardiologia","category-cirugia","category-estudios","category-formacion-cme","category-prevencion-y-asistencia-sanitaria","category-radiologia","category-rx-es","tag-disparidades-de-genero","tag-tavi-es","tag-terapia-de-la-valvula-av","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-06-15 07:22:32","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=366561"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":366571,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366561\/revisions\/366571"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/366567"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=366561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=366561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=366561"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=366561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}