{"id":380059,"date":"2024-05-29T00:01:00","date_gmt":"2024-05-28T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=380059"},"modified":"2024-08-19T16:33:20","modified_gmt":"2024-08-19T14:33:20","slug":"noticias-sobre-medicina-de-genero-en-la-ar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/noticias-sobre-medicina-de-genero-en-la-ar\/","title":{"rendered":"Noticias sobre medicina de g\u00e9nero en la AR"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La artritis reumatoide (AR) es la enfermedad articular reum\u00e1tica inflamatoria m\u00e1s com\u00fan y afecta a las mujeres 2\u20133 veces m\u00e1s que a los hombres. La interacci\u00f3n exacta de los factores inmunol\u00f3gicos, hormonales y gen\u00e9ticos a\u00fan no se ha investigado lo suficiente. Sin embargo, para poder ofrecer en el futuro una atenci\u00f3n m\u00e9dica mejor e individualizada a nuestros pacientes con enfermedades reum\u00e1ticas inflamatorias como la AR, es esencial tener en cuenta los factores espec\u00edficos o dependientes del sexo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<div class=\"cnvs-block-alert cnvs-block-alert-1669013560583\" >\n\t<div class=\"cnvs-block-alert-inner\">\n\t\t\n\n<p>Puede realizar el examen CME en nuestra plataforma de aprendizaje despu\u00e9s de revisar los materiales recomendados. 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Las razones de este llamado &#8220;sesgo de g\u00e9nero&#8221; son m\u00faltiples, entre ellas las diferencias en los sistemas inmunitarios de mujeres y hombres, pero las causas hormonales (por ejemplo, las hormonas sexuales) y gen\u00e9ticas tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel importante [1]. La interacci\u00f3n exacta de los factores inmunol\u00f3gicos, hormonales y gen\u00e9ticos a\u00fan no se ha investigado lo suficiente. En general, la investigaci\u00f3n sobre las diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero en reumatolog\u00eda sigue siendo muy limitada. Sin embargo, para poder ofrecer en el futuro una atenci\u00f3n m\u00e9dica mejor e individualizada a nuestros pacientes con enfermedades reum\u00e1ticas inflamatorias como la AR, es esencial tener en cuenta los factores espec\u00edficos o dependientes del sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>De los estudios sobre la AR realizados hasta la fecha en funci\u00f3n del sexo se desprenden diferencias en cuanto al curso de la enfermedad, la vivencia de la misma y la carga de morbilidad, as\u00ed como las comorbilidades y la aparici\u00f3n de eventos cardiovasculares, la aparici\u00f3n y distribuci\u00f3n de autoanticuerpos y la utilizaci\u00f3n del sistema sanitario, que se presentan en el siguiente texto.<\/p>\n\n\n\n<h3 id=\"curso-de-la-enfermedad\" class=\"wp-block-heading\">Curso de la enfermedad<\/h3>\n\n\n\n<p>El curso de la enfermedad es decisivo para el pron\u00f3stico a largo plazo de los afectados. El diagn\u00f3stico precoz y el inicio lo antes posible de una terapia eficaz con los denominados DMARD <em>(f\u00e1rmacos antirreum\u00e1ticos modificadores de la enfermedad) <\/em>previenen la aparici\u00f3n de da\u00f1os a largo plazo, como la destrucci\u00f3n articular y la p\u00e9rdida de funci\u00f3n, y reducen as\u00ed la discapacidad a largo plazo de los afectados. Debido a las numerosas opciones de tratamiento modernas (especialmente el uso de f\u00e1rmacos biol\u00f3gicos), los pacientes con AR se tratan ahora seg\u00fan la estrategia denominada &#8220;tratar para tratar&#8221; (T2T), con el objetivo de lograr el mejor resultado posible de la enfermedad [2].  <\/p>\n\n\n\n<p>En un estudio sueco de 2004, se incluy\u00f3 a un total de 844 pacientes (538 mujeres) con AR temprana y se analiz\u00f3 prospectivamente durante un periodo de 2 a\u00f1os en lo que respecta a las diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero. Los resultados muestran que las mujeres eran significativamente m\u00e1s j\u00f3venes que los hombres en el momento del diagn\u00f3stico (54,4 frente a 60,3 a\u00f1os; p&lt;0,001) &#8211; a la edad  &lt;40 a\u00f1os, la distribuci\u00f3n por sexos era pareja 5:1 de mujeres a hombres &#8211; y las mujeres tambi\u00e9n ten\u00edan valores medios de inflamaci\u00f3n m\u00e1s bajos: PCR 17 frente a 26 mg\/l (p&lt;0,001). &lt;La puntuaci\u00f3n media de actividad de la enfermedad<em> DAS28 (Disease Activity Score28 <\/em>) de las mujeres fue superior a la de los hombres en el momento del diagn\u00f3stico: 5,2 frente a 5,0 (p=0,02), y las mujeres tambi\u00e9n tuvieron una peor puntuaci\u00f3n funcional:<em> puntuaci\u00f3n<\/em>HAQ<em>(Health Assessment Questionnaire<\/em>) de 1,0 frente a 0,75 (p 0,001). &lt;Despu\u00e9s de 2 a\u00f1os, las mujeres segu\u00edan presentando una actividad de la enfermedad significativamente mayor en la DAS28 (3,6 frente a 3,1) y una peor funcionalidad medida por las puntuaciones HAQ (0,5 frente a 0,25, ambas p 0,001). Sin embargo, no hubo diferencias en los hallazgos radiol\u00f3gicos (erosiones seg\u00fan la puntuaci\u00f3n de Larsen) entre ambos sexos. Se supone que una posible raz\u00f3n de las diferencias entre sexos es una peor respuesta a la terapia dependiente del sexo (en detrimento de las mujeres), que se asocia a un aumento persistente de la actividad de la enfermedad [3].  <\/p>\n\n\n\n<h3 id=\"experiencia-y-carga-de-la-enfermedad\" class=\"wp-block-heading\">Experiencia y carga de la enfermedad<\/h3>\n\n\n\n<p>En comparaci\u00f3n con los hombres, las mujeres tienen en general una mayor sensibilidad al dolor, lo que autom\u00e1ticamente se traduce en puntuaciones de dolor m\u00e1s altas en los cuestionarios de las mujeres con AR. Por lo tanto, no es sorprendente que los s\u00edntomas de los que informan los pacientes con AR no se correlacionen necesariamente con las pruebas de inflamaci\u00f3n que pueden objetivarse mediante IRM funcional [4]. Adem\u00e1s, la puntuaci\u00f3n de actividad de la enfermedad DAS28 est\u00e1 muy ponderada por el n\u00famero de articulaciones con dolor a la presi\u00f3n. Las posibles razones del aumento del dolor y, por tanto, de la experiencia de enfermedad de las pacientes femeninas con AR son que las hormonas sexuales suelen influir en la transmisi\u00f3n, modulaci\u00f3n y percepci\u00f3n del dolor, por ejemplo, la testosterona aumenta el umbral del dolor [5]. Adem\u00e1s de la influencia de las hormonas, las mujeres tienen un mayor n\u00famero de receptores del dolor y una expresi\u00f3n diferente de estos receptores, por ejemplo en relaci\u00f3n con los receptores opioides [6]. Los estudios gen\u00e9ticos en humanos tambi\u00e9n han demostrado una implicaci\u00f3n dependiente del sexo de ciertos genes en las caracter\u00edsticas del dolor agudo y cr\u00f3nico. Adem\u00e1s, es importante se\u00f1alar que las c\u00e9lulas inmunitarias y las mol\u00e9culas asociadas, especialmente las c\u00e9lulas T, muestran diferencias cualitativas entre sexos en el dolor cr\u00f3nico [7]. [8,9]Adem\u00e1s, es muy probable que las diferencias en la percepci\u00f3n del dolor tambi\u00e9n est\u00e9n influidas por factores externos como las expectativas, los estereotipos, las diferencias culturales, las creencias sobre el dolor, las experiencias previas de dolor y el estr\u00e9s ambiental . <\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo el dolor desempe\u00f1a un papel importante en la forma en que los pacientes con AR experimentan la enfermedad y la carga de la misma, sino tambi\u00e9n los s\u00edntomas de fatiga, es decir, el cansancio excesivo. En un estudio sobre las diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero en los s\u00edntomas de fatiga en la AR, se incluyeron 228 mujeres y hombres y se analizaron los posibles factores que influyen en los s\u00edntomas de fatiga. En los d\u00edas con un n\u00famero de acontecimientos positivos superior a la media, las pacientes femeninas con AR incluidas en el estudio estaban menos cansadas ese mismo d\u00eda y m\u00e1s cansadas al d\u00eda siguiente (&#8220;resaca&#8221;), mientras que esto no tuvo ning\u00fan efecto en los pacientes masculinos. [10]Para ambos sexos, los d\u00edas con un n\u00famero de acontecimientos negativos superior a la media se asociaron con un aumento de la fatiga el mismo d\u00eda y al d\u00eda siguiente . Los datos actuales de 3.685 pacientes femeninos y 1.378 masculinos con AR procedentes de la documentaci\u00f3n b\u00e1sica de los centros regionales cooperativos de reumatismo de Alemania muestran unos datos de fatiga y dolor m\u00e1s elevados en las mujeres que en los hombres. [11]Por ejemplo, el 57% de las mujeres y el 45% de los hombres declararon s\u00edntomas de fatiga de moderados a graves <strong>(Fig. 1)<\/strong>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1338\" height=\"1038\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-379633\" style=\"width:500px\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5.png 1338w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-800x621.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-1160x900.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-120x93.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-90x70.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-320x248.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-560x434.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-240x186.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-180x140.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-640x497.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_HP5_s5-1120x869.png 1120w\" sizes=\"(max-width: 1338px) 100vw, 1338px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 id=\"comorbilidades\" class=\"wp-block-heading\">Comorbilidades<\/h3>\n\n\n\n<p>En general, las comorbilidades no s\u00f3lo influyen en la elecci\u00f3n del tratamiento antirreum\u00e1tico, sino tambi\u00e9n en la respuesta a la terapia y en la evoluci\u00f3n posterior de la enfermedad. Un an\u00e1lisis de los datos del seguro m\u00e9dico de Alemania en 2015 mostr\u00f3 que, adem\u00e1s de los factores de riesgo cardiovascular, la artrosis (44%), la depresi\u00f3n (32%) y la osteoporosis (26%) eran los diagn\u00f3sticos concomitantes m\u00e1s comunes en la AR. [12]Mientras que las mujeres ten\u00edan m\u00e1s probabilidades de sufrir depresi\u00f3n, osteoporosis, artrosis e hipotiroidismo, los hombres eran m\u00e1s propensos a padecer enfermedades coronarias, diabetes, arritmias cardiacas y enfermedades vasculares <strong>(Fig. 2) <\/strong>. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5.png\"><img decoding=\"async\" width=\"1302\" height=\"1264\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-379634 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1302px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1302\/1264;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5.png 1302w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-800x777.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-1160x1126.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-120x116.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-90x87.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-320x311.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-560x544.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-240x233.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-180x175.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-640x621.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb2_HP5_s5-1120x1087.png 1120w\" data-sizes=\"(max-width: 1302px) 100vw, 1302px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En una revisi\u00f3n de Albrecht et al. [13]de 2014 presentaron aspectos espec\u00edficos de g\u00e9nero en relaci\u00f3n con las comorbilidades en la AR . En este caso, la atenci\u00f3n se centr\u00f3 principalmente en el control de los factores de riesgo cardiovascular en los hombres, pero tambi\u00e9n en los acontecimientos cardiovasculares como causa m\u00e1s com\u00fan de muerte en las mujeres mayores con AR. La necesidad de profilaxis de la osteoporosis tambi\u00e9n existe en los hombres con AR y los riesgos correspondientes (por ejemplo, la terapia con glucocorticoides). El hipotiroidismo, que a menudo se da de forma concomitante en las mujeres, puede reconocerse comprobando la funci\u00f3n tiroidea.  <\/p>\n\n\n\n<h3 id=\"distribucion-de-los-autoanticuerpos\" class=\"wp-block-heading\">Distribuci\u00f3n de los autoanticuerpos<\/h3>\n\n\n\n<p>En la mayor\u00eda de los pacientes con AR pueden detectarse anticuerpos positivos en el suero al inicio de la enfermedad: Factores reumatoides (FR) y\/o anticuerpos contra los p\u00e9ptidos citrulinados (ACPA, por ejemplo, anti-CCP); estos pacientes se consideran entonces seropositivos. [14] [15]La seropositividad para el FR y\/o el ACPA se asocia a un mayor riesgo de erosividad, es decir, estos pacientes tienen m\u00e1s probabilidades de presentar un curso de la enfermedad destructivo para las articulaciones , y los pacientes con AR positivos para el ACPA tambi\u00e9n tienen un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad pulmonar intersticial (la denominada AR-ILD) . [15]El sexo masculino tambi\u00e9n se considera un factor de riesgo para el desarrollo de la AR-ILD . <\/p>\n\n\n\n[16]En un estudio sueco, se analizaron los sueros de 1600 pacientes (70% mujeres) que desarrollaron AR en el plazo de un a\u00f1o para detectar la positividad de anticuerpos anti-CCP2 y FR (IgA, IgG e IgM) . El 64% eran anti-CCP2 positivos, el 43% eran positivos para RF-IgA, el 33% para RF-IgG y el 57% positivos para IgM-RF. Las mujeres eran m\u00e1s a menudo RF-IgM positivas y los hombres m\u00e1s a menudo RF-IgG\/IgA positivos. No se encontraron diferencias de g\u00e9nero en cuanto a la positividad de CCP2-AK, pero s\u00ed en funci\u00f3n de la edad (los pacientes con AR m\u00e1s j\u00f3venes eran m\u00e1s frecuentemente positivos para CCP2). Estos hallazgos de que los ACPA est\u00e1n elevados en la AR temprana -independientemente del sexo- y de que es m\u00e1s probable encontrar subclases de FR a favor de la IgM en las mujeres e IgA\/IgA en los hombres, deben tenerse en cuenta, por tanto, en la evaluaci\u00f3n de la serolog\u00eda de anticuerpos (temprana).<\/p>\n\n\n\n<h3 id=\"utilizacion-del-sistema-sanitario\" class=\"wp-block-heading\">Utilizaci\u00f3n del sistema sanitario<\/h3>\n\n\n\n<p>Un estudio publicado recientemente, en el que participaron pacientes con AR (adem\u00e1s de artritis psori\u00e1sica y espondilitis anquilosante), investig\u00f3 el impacto del g\u00e9nero en la utilizaci\u00f3n de la asistencia sanitaria. En este estudio canadiense de cohortes, se analiz\u00f3 a pacientes con la artritis inflamatoria mencionada tres a\u00f1os antes y tres a\u00f1os despu\u00e9s del diagn\u00f3stico en lo que respecta a la frecuencia de una consulta m\u00e9dica, as\u00ed como de ex\u00e1menes de laboratorio y de imagen. El resultado para las tres enfermedades mencionadas fue que las mujeres ten\u00edan m\u00e1s probabilidades que los hombres de consultar a un reumat\u00f3logo tanto antes como despu\u00e9s del diagn\u00f3stico &#8211; y tambi\u00e9n recib\u00edan ex\u00e1menes de laboratorio y de imagen con m\u00e1s frecuencia. Aunque el estudio confirma que las mujeres se preocupan m\u00e1s por su salud, tambi\u00e9n plantea la cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 no se diagnostica antes a las mujeres una artritis inflamatoria, como la AR, lo que deber\u00eda conducir a un mejor pron\u00f3stico. [17]Por lo tanto, en el futuro deber\u00e1n desarrollarse estrategias espec\u00edficas para cada sexo tanto para el diagn\u00f3stico precoz como para el tratamiento de las artritis inflamatorias, con el fin de reducir a largo plazo la diferencia en la progresi\u00f3n de la enfermedad entre pacientes varones y mujeres con artralgias inflamatorias .<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mensajes para llevar a casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Las mujeres y los hombres con AR difieren en muchos aspectos.  <\/li>\n\n\n\n<li>Desde la manifestaci\u00f3n hasta el curso de la enfermedad, pasando por la experiencia de la misma, hay muchos aspectos que tambi\u00e9n influyen en el resultado de la enfermedad.  <\/li>\n\n\n\n<li>El conocimiento de los factores que influyen en funci\u00f3n del sexo nos ayuda a evaluar mejor la respuesta a las distintas opciones de tratamiento y a mejorar la atenci\u00f3n individualizada de las mujeres y los hombres con AR.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Literatura:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Klein SL, Flanagan KL: Diferencias sexuales en las respuestas inmunitarias. Nat Rev Immunol 2016; 16(10): 626-638; doi: 10.1038\/nri.2016.90.<\/li>\n\n\n\n<li>Smolen JS, Landew\u00e9 RBM, Bergstra SA, et al: Recomendaciones de la EULAR para el tratamiento de la artritis reumatoide con f\u00e1rmacos antirreum\u00e1ticos modificadores de la enfermedad sint\u00e9ticos y biol\u00f3gicos: actualizaci\u00f3n de 2022. Ann Rheum Dis 2023; 82(1): 3-18; doi: 10.1136\/ard-2022-223356.  <\/li>\n\n\n\n<li>Tengstrand B, Ahlm\u00e9n M, Hafstr\u00f6m I: La influencia del sexo en la artritis reumatoide: un estudio prospectivo del inicio y el resultado al cabo de 2 a\u00f1os. J Rheumatol 2004; 31(2): 214-222.<\/li>\n\n\n\n<li>Schrepf A, Kaplan CM, Ichesco E, et al: Un estudio de RM multimodal de la respuesta central a la inflamaci\u00f3n en la artritis reumatoide. Nat Commun 2018; 9(1): 2243.  <\/li>\n\n\n\n<li>Aloisi AM, Affaitati G, Ceccarelli I, et al: El estradiol y la testosterona afectan de forma diferente a las respuestas conductuales relacionadas con el dolor visceral en ratas macho y hembra. Eur J Pain 2010; 14(6): 602-607.  <\/li>\n\n\n\n<li>Niesters M, Dahan A, Kest B, et al: \u00bfExisten diferencias de sexo en la analgesia opi\u00e1cea? Una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y un metaan\u00e1lisis de estudios experimentales y cl\u00ednicos en humanos. Pain 2010; 151(1): 61-68.  <\/li>\n\n\n\n<li>Mogil JS: Diferencias cualitativas entre sexos en el procesamiento del dolor: pruebas emergentes de una literatura sesgada. Nat Rev Neurosci 2020; 21: 353-365.  <\/li>\n\n\n\n<li>Gazerani P, Aloisi AM, Ueda H: Editorial: Diferencias en la biolog\u00eda del dolor, la percepci\u00f3n y las estrategias de afrontamiento: hacia tratamientos espec\u00edficos para cada sexo y g\u00e9nero. Front Neurosci 2021; 15: 697285.  <\/li>\n\n\n\n<li>Keogh E: El contexto de g\u00e9nero del dolor. Health Psychol Rev 2021; 15(3): 454-481.  <\/li>\n\n\n\n<li>Davis MC, Okun MA, Kruszewski D, et al: Diferencias de sexo en las relaciones de los acontecimientos diarios positivos y negativos y la fatiga en adultos con artritis reumatoide. J Pain 2010; 11(12): 1338-1347.  <\/li>\n\n\n\n<li>Thiele K, Albrecht K, Alexander T, et al: Documentaci\u00f3n b\u00e1sica de los centros regionales cooperativos de reumatolog\u00eda &#8211; tendencias asistenciales 2024; doi: 10.17169\/refubium-41983.<\/li>\n\n\n\n<li>Luque Ramos A, Redeker I, Hoffmann F, et al: Comorbilidades en pacientes con artritis reumatoide y su asociaci\u00f3n con los resultados informados por los pacientes: resultados de los datos de reclamaciones vinculados a la encuesta de cuestionarios. J Rheumatol 2019; 46(6): 564-571; doi: 10.3899\/jrheum.180668.<\/li>\n\n\n\n<li>[Gender-specific differences in comorbidities of rheumatoid arthritis]Albrecht K: Diferencias espec\u00edficas de g\u00e9nero en la comorbilidad de la artritis reumatoide . Z Rheumatol 2014; 73(7): 607-614.  <\/li>\n\n\n\n<li>Arnason JA, J\u00f3nsson T, Brekkan A, et al: Relaci\u00f3n entre las erosiones \u00f3seas y los isotipos del factor reumatoide. Ann Rheum Dis 1987; 46(5): 380-384.  <\/li>\n\n\n\n<li>Fazeli MS, Khaychuk V, Wittstock K, et al: Enfermedad pulmonar intersticial asociada a la artritis reumatoide: epidemiolog\u00eda, factores de riesgo\/pron\u00f3stico y panorama del tratamiento. 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