{"id":383351,"date":"2024-08-04T00:01:00","date_gmt":"2024-08-03T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=383351"},"modified":"2024-08-26T11:33:42","modified_gmt":"2024-08-26T09:33:42","slug":"la-psicologia-clinica-en-el-contexto-de-las-enfermedades-cardiovasculares-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/la-psicologia-clinica-en-el-contexto-de-las-enfermedades-cardiovasculares-2\/","title":{"rendered":"La psicolog\u00eda cl\u00ednica en el contexto de las enfermedades cardiovasculares"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Los trastornos mentales aparecen con frecuencia en el contexto de las enfermedades cardiovasculares y pueden tener un impacto negativo en el pron\u00f3stico som\u00e1tico. Sin embargo, por regla general, existen enfoques eficaces para tratar estas dolencias. Deben tenerse en cuenta las recomendaciones espec\u00edficas.<\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<div class=\"cnvs-block-alert cnvs-block-alert-1669013560583\" >\n\t<div class=\"cnvs-block-alert-inner\">\n\t\t\n\n<p>Puede realizar el examen CME en nuestra plataforma de aprendizaje despu\u00e9s de revisar los materiales recomendados. Haga clic en el siguiente bot\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-a89b3969 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/academy.medizinonline.com\/course\/blutdruckeinstellung-bei-nieren-und-herzpatientinnen-kardiopsychologie\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Iniciar la prueba CME<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\t<\/div>\n\t<\/div>\n\n<p>El Sr. M. tiene 63 a\u00f1os y fue tratado de un infarto de miocardio mediante intervenci\u00f3n coronaria percut\u00e1nea (ICP). Una semana y media despu\u00e9s, comenz\u00f3 un programa ambulatorio de rehabilitaci\u00f3n cardiovascular. Durante la rehabilitaci\u00f3n, deben optimizarse los factores de riesgo cardiovascular para reducir la probabilidad de una recidiva. Esto incluye la consideraci\u00f3n de posibles factores de impacto psicosocial. Por este motivo, el cardi\u00f3logo tambi\u00e9n aborda el estado mental actual del paciente durante el examen m\u00e9dico inicial y se realiza un cribado con un cuestionario estandarizado sobre quejas psicol\u00f3gicas. El Sr. M. declar\u00f3 que padec\u00eda ansiedad parox\u00edstica recurrente, insomnio, gran preocupaci\u00f3n y bajo estado de \u00e1nimo. El cribado del cuestionario confirm\u00f3 estos s\u00edntomas y mostr\u00f3 una gravedad cl\u00ednicamente relevante en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n normal. Bas\u00e1ndose en estos resultados, el cardi\u00f3logo introdujo a la paciente en la consulta cardiopsicol\u00f3gica y, con el consentimiento de la paciente, organiz\u00f3 all\u00ed una primera consulta.<\/p>\n\n<p>La principal tarea de la atenci\u00f3n cardiopsicol\u00f3gica especializada es tratar los trastornos mentales com\u00f3rbidos en personas con enfermedades cardiovasculares para reducir el nivel de sufrimiento y mejorar el pron\u00f3stico de salud. La mayor parte del tratamiento tiene lugar en un entorno ambulatorio, aunque los centros especializados tambi\u00e9n pueden ofrecer servicios de consulta y enlace adecuados, as\u00ed como atenci\u00f3n hospitalaria.<\/p>\n\n<p>Las quejas psicol\u00f3gicas como las relatadas por el Sr. M. son frecuentes y se producen en el contexto de diversas enfermedades cardiovasculares (por ejemplo, s\u00edndrome coronario agudo o cr\u00f3nico, insuficiencia cardiaca, enfermedades ritmog\u00e9nicas, defectos cardiacos cong\u00e9nitos). Los ejemplos de casos de la cardiopsicolog\u00eda son diversos y la poblaci\u00f3n de pacientes abarca desde ni\u00f1os hasta ancianos <strong>(Resumen 1)<\/strong>. Los trastornos mentales que aparecen con frecuencia en este contexto son el trastorno de p\u00e1nico (F41.0), la agorafobia (F40.0X), los episodios depresivos (F32.XX), los trastornos de adaptaci\u00f3n (F43.2X), el trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico (F43.1), la disfunci\u00f3n auton\u00f3mica somatomorfa (F45.30) y el trastorno por estr\u00e9s som\u00e1tico (sensu DSM-5, c\u00f3digo de referencia F45.1) [1].<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1268\" height=\"924\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-380229\" style=\"width:500px\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6.png 1268w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-800x583.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-1160x845.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-120x87.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-90x66.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-320x233.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-560x408.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-240x175.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-180x131.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-640x466.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht1_NP3_s6-1120x816.png 1120w\" sizes=\"(max-width: 1268px) 100vw, 1268px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<h3 id=\"prevalencias\" class=\"wp-block-heading\">Prevalencias<\/h3>\n\n[2,3]La prevalencia anual de quejas psicol\u00f3gicas cl\u00ednicamente relevantes se sit\u00faa en torno al 40% en todos los grupos de enfermedades cardiovasculares . Hasta ahora, los estudios epidemiol\u00f3gicos se han centrado principalmente en los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos. La prevalencia de ambos grupos de trastornos es significativamente mayor en las personas con enfermedades cardiovasculares que en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n\n<p>An\u00e1lisis m\u00e1s diferenciados muestran que el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de p\u00e1nico y la agorafobia se dan con mayor frecuencia en los trastornos de ansiedad. En comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n general, la prevalencia es de 2,5 a 4,5 veces mayor [4]. Las tasas de prevalencia puntual de episodios depresivos com\u00f3rbidos son del 20% al 30% [5], lo que corresponde a un aumento de 2 a 3 veces en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n general [6].  <\/p>\n\n<p>Adem\u00e1s, los estudios indican que las tasas de prevalencia est\u00e1n relacionadas con la gravedad de la enfermedad cardiovascular. Se ha demostrado, por ejemplo, que la prevalencia puntual de trastornos depresivos en personas con insuficiencia cardiaca aumenta con el incremento de los s\u00edntomas cardiacos. Las personas con s\u00edntomas cardiovasculares leves (estadio I de la NYHA) tienen una prevalencia del 11%, mientras que las personas con s\u00edntomas cardiovasculares graves (estadio IV de la NYHA) tienen una prevalencia del 42% [7].<\/p>\n\n<h3 id=\"relevancia-pronostica\" class=\"wp-block-heading\">Relevancia pron\u00f3stica<\/h3>\n\n<p>Los trastornos mentales no s\u00f3lo est\u00e1n asociados al sufrimiento, sino que tambi\u00e9n pueden influir significativamente en el curso de las enfermedades cardiovasculares, con efectos negativos sobre la morbilidad y la mortalidad.<\/p>\n\n<p>As\u00ed, un estudio realizado con 26.641 personas demostr\u00f3 que el riesgo de muerte aumenta significativamente si los s\u00edntomas depresivos y de ansiedad est\u00e1n presentes durante los 12 meses posteriores a la supervivencia a un infarto de miocardio. El riesgo de muerte cardiovascular aument\u00f3 un 46% y el riesgo de muerte no cardiovascular un 54% [8]. Del mismo modo, las personas con insuficiencia cardiaca y s\u00edntomas depresivos com\u00f3rbidos tambi\u00e9n tienen un riesgo significativamente mayor de mortalidad y acontecimientos cardiovasculares secundarios (aproximadamente entre 1,5 y 2,5 veces mayor) [9].<\/p>\n\n[10]Adem\u00e1s, los datos metaanal\u00edticos muestran que los s\u00edntomas de depresi\u00f3n se asocian a un 57% m\u00e1s de probabilidad de acontecimientos adversos y a un 43% m\u00e1s de riesgo de muerte tras una ICP . [11]Tambi\u00e9n se ha demostrado una influencia negativa de los s\u00edntomas de depresi\u00f3n sobre la mortalidad en las operaciones de bypass aortocoronario . <\/p>\n\n[12\u201314]Junto con el impacto negativo en el pron\u00f3stico som\u00e1tico, las personas con enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales tambi\u00e9n tienen tasas significativamente m\u00e1s altas de rehospitalizaci\u00f3n y costes de tratamiento .<\/p>\n\n<h3 id=\"mecanismos-de-accion\" class=\"wp-block-heading\">Mecanismos de acci\u00f3n<\/h3>\n\n<p>Las interacciones entre los trastornos mentales y las enfermedades cardiovasculares pueden explicarse mediante procesos fisiol\u00f3gicos y conductuales<strong> (Fig. 1) <\/strong>. Los procesos fisiol\u00f3gicos asociados pueden favorecer la aparici\u00f3n combinada de enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales. Por ejemplo, un trastorno depresivo persistente puede provocar cambios en el sistema nervioso aut\u00f3nomo que conduzcan a un aumento del tono simp\u00e1tico y del nivel de cortisol, lo que tiene un efecto negativo sobre el sistema cardiovascular en t\u00e9rminos de sobrecarga. [4,15]Por el contrario, un aumento prolongado de la activaci\u00f3n del sistema cardiovascular y del sistema nervioso aut\u00f3nomo puede contribuir al desarrollo de un trastorno mental .<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7.png\"><img decoding=\"async\" width=\"1792\" height=\"807\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-380228 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1792px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1792\/807;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7.png 1792w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-800x360.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-1160x522.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-120x54.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-90x41.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-320x144.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-560x252.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-240x108.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-180x81.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-640x288.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-1120x504.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/abb1_NP3_s7-1600x721.png 1600w\" data-sizes=\"(max-width: 1792px) 100vw, 1792px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>Otros procesos de este tipo incluyen cambios en los receptores y las funciones plaquetarias, el inhibidor-1 del activador del plasmin\u00f3geno y el fibrin\u00f3geno y los procesos de coagulaci\u00f3n asociados, la funci\u00f3n endotelial, las citoquinas proinflamatorias (por ejemplo, la interleucina-6 y la interleucina-10 ), factores gen\u00e9ticos (por ejemplo, el gen transportador de la serotonina), la reducci\u00f3n del tono parasimp\u00e1tico y la endocitosis disfuncional. [IL-6] [IL-10] [16\u201318]por ejemplo, interleucina-6 e interleucina-10 ), factores gen\u00e9ticos (por ejemplo, gen transportador de serotonina), tono parasimp\u00e1tico reducido y regulaci\u00f3n endocrina de retroalimentaci\u00f3n disfuncional en el eje hipotal\u00e1mico-hipofisario-suprarrenal .<\/p>\n\n<p>Lo mismo se aplica a los mecanismos de comportamiento que pueden darse con mayor frecuencia en ambos grupos de enfermedades y fomentar el riesgo de desarrollo o empeoramiento de la enfermedad en ambas direcciones. Algunos ejemplos son el consumo de nicotina, una dieta poco saludable, la inactividad f\u00edsica y el cumplimiento de la medicaci\u00f3n [2].<\/p>\n\n<h3 id=\"recomendaciones-de-tratamiento\" class=\"wp-block-heading\">Recomendaciones de tratamiento<\/h3>\n\n<p>Los trastornos mentales asociados a las enfermedades cardiovasculares se tratan tanto psicoterap\u00e9utica como psicofarmacol\u00f3gicamente, dependiendo del trastorno y de su gravedad. El tratamiento se basa generalmente en las directrices cl\u00e1sicas para los trastornos mentales. Sin embargo, algunos aspectos del tratamiento de este grupo espec\u00edfico de pacientes deben tenerse especialmente en cuenta y adaptarse.<\/p>\n\n<p>Si existen dudas sobre los efectos cardiovasculares adversos en el tratamiento de los trastornos mentales, es esencial consultar a especialistas en cardiolog\u00eda. Se requiere especial precauci\u00f3n en el caso de enfermedades cardiovasculares complejas. Ejemplos de estos cuadros cl\u00ednicos son la insuficiencia cardiaca grave con posible trasplante o sistemas mec\u00e1nicos de asistencia cardiaca (por ejemplo,<em> el dispositivo de asistencia ventricular izquierda, <\/em>DAVI), las arritmias malignas y los defectos cardiacos cong\u00e9nitos complejos. En estos casos, se recomienda el tratamiento en un centro especializado si existe un trastorno mental com\u00f3rbido. Esto permite un intercambio eficaz entre las distintas especialidades de la medicina cardiovascular y la psicolog\u00eda cl\u00ednica\/psiquiatr\u00eda. El personal especializado de estos centros conoce en profundidad tanto los trastornos mentales como las enfermedades cardiovasculares. Esta experiencia permite un tratamiento especializado de los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos, que se adapta a las necesidades de este grupo espec\u00edfico de pacientes tanto psicofarmacol\u00f3gica como psicoterap\u00e9uticamente. Las recomendaciones de tratamiento espec\u00edficas m\u00e1s importantes para este contexto se resumen en el<strong> Panorama 2 <\/strong>.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8.png\"><img decoding=\"async\" width=\"1254\" height=\"1144\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-380230 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1254px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1254\/1144;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8.png 1254w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-800x730.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-1160x1058.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-120x109.png 120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-90x82.png 90w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-320x292.png 320w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-560x511.png 560w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-240x219.png 240w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-180x164.png 180w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-640x584.png 640w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Ubersicht2_NP3_s8-1120x1022.png 1120w\" data-sizes=\"(max-width: 1254px) 100vw, 1254px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>En cuanto a los tratamientos psicofarmacol\u00f3gicos, son especialmente relevantes la posible prolongaci\u00f3n del intervalo QTc, los efectos sobre la anticoagulaci\u00f3n y sobre la tensi\u00f3n arterial. La prolongaci\u00f3n del intervalo QTc puede provocar en ciertos casos una fibrilaci\u00f3n ventricular potencialmente mortal debido al retraso de la repolarizaci\u00f3n ventricular. Los preparados que pueden prolongar el intervalo QTc son los inhibidores selectivos de la recaptaci\u00f3n de serotonina (ISRS), los inhibidores selectivos de la recaptaci\u00f3n de serotonina-norepinefrina (ISRSN), los antidepresivos tric\u00edclicos (ATC), los antipsic\u00f3ticos del tipo 1. y [19,20]2\u00aa generaci\u00f3n y litio . Especialmente en personas con enfermedades r\u00edtmicas subyacentes (por ejemplo, s\u00edndrome de QT largo), debe consultarse a especialistas en cardiolog\u00eda y deben realizarse los controles ECG adecuados.<\/p>\n\n<p>Debe tenerse en cuenta la anticoagulaci\u00f3n, especialmente con preparados serotonin\u00e9rgicos, ya que \u00e9stos pueden aumentar el riesgo de hemorragia debido a una reducci\u00f3n de la activaci\u00f3n y agregaci\u00f3n plaquetaria relacionada con la serotonina. Las revisiones actuales muestran que el riesgo de hemorragia aumenta entre un 35% y un 45% en las personas que toman a la vez un ISRS y un tratamiento antitromb\u00f3tico (anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios) en comparaci\u00f3n con las personas que s\u00f3lo reciben tratamiento antitromb\u00f3tico. Por lo tanto, debe tenerse precauci\u00f3n a la hora de prescribir un ISRS a personas que reciben tratamiento antitromb\u00f3tico. [21,22]En caso de anticoagulaci\u00f3n fuerte (por ejemplo, con una v\u00e1lvula cardiaca mec\u00e1nica), la coagulaci\u00f3n sangu\u00ednea debe vigilarse estrechamente durante la fase de dosificaci\u00f3n .<\/p>\n\n<p>Deben tenerse en cuenta los cambios en la presi\u00f3n arterial, especialmente con los preparados noradren\u00e9rgicos. [19]Entre ellos se encuentran los inhibidores de la recaptaci\u00f3n de noradrenalina (IRSN), los ISRSN y los inhibidores de la recaptaci\u00f3n de noradrenalina y dopamina (IRND) . Esto es extremadamente importante para las personas en las que un aumento significativo de la tensi\u00f3n arterial puede suponer una amenaza aguda, como las que padecen enfermedades del tejido conjuntivo que pueden provocar disecciones a\u00f3rticas (por ejemplo, el s\u00edndrome de Marfan).<\/p>\n\n<p>En general, no se recomienda el uso de ATC y estimulantes en personas con enfermedades cardiovasculares. Los ATC muestran un riesgo comparativamente alto de prolongaci\u00f3n del intervalo QTc. Adem\u00e1s, el efecto anticolin\u00e9rgico de estos f\u00e1rmacos puede ser perjudicial en personas con enfermedades cardiovasculares. [3,19]La raz\u00f3n principal es el posible estr\u00e9s adicional sobre el sistema cardiovascular debido a la inhibici\u00f3n del sistema parasimp\u00e1tico al bloquear el efecto de la acetilcolina sobre los receptores muscar\u00ednicos de acetilcolina, as\u00ed como los posibles cambios en la presi\u00f3n arterial y la vasodilataci\u00f3n\/constricci\u00f3n .<\/p>\n\n<p>Se ha informado de que estimulantes como el metilfenidato, que se utilizan para tratar el trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad (TDAH), causan muerte s\u00fabita en personas con enfermedades cardiovasculares. [23,24]En consecuencia, las enfermedades cardiovasculares se consideran una contraindicaci\u00f3n, aunque estudios recientes demuestran que el riesgo puede haberse sobrestimado hasta la fecha . Alternativamente, las sustancias bupropi\u00f3n o agomelatina podr\u00edan considerarse como apoyo farmacol\u00f3gico. \u00c9stos suelen tener un efecto menor sobre los s\u00edntomas del TDAH, pero ofrecen un perfil de riesgo cardiovascular significativamente m\u00e1s favorable. [25\u201329]Sin embargo, la base de pruebas para el uso de estos preparados como alternativa para el TDAH es a\u00fan muy limitada .<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta que, seg\u00fan las directrices cardiovasculares europeas actuales, la administraci\u00f3n de ISRS, ISRSN y ATC con una recomendaci\u00f3n IIIB no est\u00e1 recomendada en personas con insuficiencia cardiaca [3]. Esto se debe a que estudios m\u00e1s amplios han mostrado un ligero aumento de la mortalidad con la administraci\u00f3n de estos preparados y ning\u00fan efecto emp\u00edricamente probado sobre los s\u00edntomas depresivos. [30\u201332]As\u00ed pues, seg\u00fan el estado actual de los conocimientos, no existe una relaci\u00f3n coste-beneficio emp\u00edrica leg\u00edtima . [28]Sin embargo, el caso individual debe considerarse siempre cuidadosamente y el beneficio potencial y el riesgo esperado deben sopesarse individualmente y de forma interdisciplinar para utilizar las mejores opciones de tratamiento posibles .<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n debe prestarse especial atenci\u00f3n al uso de ciertos elementos de tratamiento psicoterap\u00e9utico no farmacol\u00f3gico en este grupo de pacientes. [33]Esto se aplica a las terapias de exposici\u00f3n (por ejemplo, para la agorafobia, el trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico) en las que se genera una fuerte activaci\u00f3n emocional y fisiol\u00f3gica asociada a trav\u00e9s de la confrontaci\u00f3n in vivo o in situ . Esta intervenci\u00f3n no se recomienda en personas con cardiopat\u00eda coronaria y vasos no totalmente revascularizados o en personas en las que una fuerte activaci\u00f3n vegetativa pueda suponer una amenaza aguda (por ejemplo, ciertas arritmias malignas o con posibilidad de disecci\u00f3n a\u00f3rtica). En estos casos se recomienda encarecidamente consultar a un especialista en cardiolog\u00eda. Las posibles alternativas terap\u00e9uticas son los enfoques metacognitivos y las intervenciones de terapia de aceptaci\u00f3n y compromiso (ACT). [34,35]\u00c9stas se centran en cambiar la forma en que las personas afrontan los pensamientos y emociones que surgen y son fisiol\u00f3gicamente menos activadoras que las terapias de exposici\u00f3n, aunque se necesitan m\u00e1s pruebas para garantizar la eficacia emp\u00edrica de estas alternativas en este contexto .<\/p>\n\n<h3 id=\"eficacia-de-las-intervenciones\" class=\"wp-block-heading\">Eficacia de las intervenciones<\/h3>\n\n<p>Las intervenciones psicoterap\u00e9uticas no farmacol\u00f3gicas muestran un grado relevante de eficacia con respecto a los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos en esta poblaci\u00f3n de pacientes, por lo que hasta la fecha se han investigado principalmente los enfoques terap\u00e9uticos cognitivo-conductuales. [36\u201339]En cuanto a la depresi\u00f3n y la ansiedad, las revisiones muestran un efecto metaanal\u00edtico de alrededor de 0,3 (DME) en cada caso . [37]Tambi\u00e9n se ha demostrado que las intervenciones psicol\u00f3gicas pueden asociarse a una reducci\u00f3n de la mortalidad de hasta el 21% en un plazo de diez a\u00f1os . Sin embargo, el efecto de las intervenciones psicol\u00f3gicas sobre la morbilidad y la mortalidad som\u00e1ticas a\u00fan requiere m\u00e1s investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Las terapias psicofarmacol\u00f3gicas tambi\u00e9n tienen un efecto sobre los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos en este grupo de pacientes y tambi\u00e9n hay indicios de influencias positivas sobre el curso som\u00e1tico [3]. [40]Sin embargo, datos recientes tambi\u00e9n sugieren efectos potencialmente negativos de los tratamientos psicofarmacol\u00f3gicos a largo plazo sobre el sistema cardiovascular .<\/p>\n\n[41]Los datos actuales no muestran ninguna superioridad general de una de las dos formas de tratamiento (farmacol\u00f3gico frente a no farmacol\u00f3gico) en personas con enfermedad cardiovascular y trastornos mentales com\u00f3rbidos . Por lo tanto, el mejor tratamiento posible debe seleccionarse en consulta con la persona afectada y en un di\u00e1logo interdisciplinar, teniendo en cuenta los s\u00edntomas individuales, las condiciones contextuales y las recomendaciones terap\u00e9uticas pertinentes. Un tratamiento flexible e integrador con una buena y regular evaluaci\u00f3n de los progresos es de vital importancia.<\/p>\n\n<h3 id=\"resumen\" class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h3>\n\n<p>Los trastornos mentales se dan con relativa frecuencia en personas con enfermedades cardiovasculares. Los trastornos mentales son relevantes desde el punto de vista pron\u00f3stico y pueden tener un impacto negativo en el curso de las enfermedades cardiovasculares. Las interacciones entre los trastornos mentales y las enfermedades cardiovasculares se deben a procesos fisiol\u00f3gicos (por ejemplo, procesos hormonales e inflamatorios) y conductuales (por ejemplo, conducta de ejercicio, consumo de sustancias). El tratamiento de los trastornos mentales en personas con enfermedades cardiovasculares puede llevarse a cabo tanto farmacol\u00f3gica como psicoterap\u00e9uticamente, por lo que deben tenerse en cuenta las recomendaciones de tratamiento espec\u00edficas y los acuerdos interdisciplinarios. Especialmente en el caso de las enfermedades cardiovasculares m\u00e1s complejas y los trastornos mentales com\u00f3rbidos, el tratamiento debe llevarse a cabo en centros especializados siempre que sea posible. Gracias a su enfoque especializado, estos centros facilitan la colaboraci\u00f3n interdisciplinar y pueden ofrecer opciones de tratamiento m\u00e1s espec\u00edficas para este grupo de pacientes. Las intervenciones psicoterap\u00e9uticas y psicofarmacol\u00f3gicas son eficaces para reducir las quejas psicol\u00f3gicas. Ambos enfoques terap\u00e9uticos tambi\u00e9n mostraron indicios iniciales de efectos positivos en el curso cardiovascular.<\/p>\n\n<p><strong>Mensajes para llevar a casa<\/strong><\/p>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Los trastornos mentales aparecen con frecuencia en el contexto de las enfermedades cardiovasculares.<\/li>\n\n\n\n<li>Los trastornos mentales pueden tener un impacto negativo en el pron\u00f3stico som\u00e1tico.<\/li>\n\n\n\n<li>Existen enfoques eficaces para tratar las dolencias psicol\u00f3gicas.<\/li>\n\n\n\n<li>Deben tenerse en cuenta recomendaciones espec\u00edficas a la hora de tratar dolencias psicol\u00f3gicas.  <\/li>\n\n\n\n<li>Las personas con enfermedades cardiovasculares complejas y trastornos mentales com\u00f3rbidos deben ser tratadas en centros especializados.<\/li>\n<\/ul>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Literatura:<\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Herrmann-Lingen C, Albus C, Titscher G: Psychokardiologie. Ein Praxisleitfaden f\u00fcr \u00c4rzte und Psychologen K\u00f6ln: Deutscher \u00c4rzte-Verlag. 2008.<\/li>\n\n\n\n<li>Albus C, Waller C, Fritzsche K, et al.: Significance of psychosocial factors in cardiology: update 2018: Position paper of the German Cardiac Society. Clin Res Cardiol 2019; 108(11): 1175\u20131196.<\/li>\n\n\n\n<li>Visseren FLJ, Mach F, Smulders YM, et al.: 2021 ESC Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. Eur Heart J 2021; 42(34): 3227\u20133337.<\/li>\n\n\n\n<li>Pedersen SS, Von K\u00e4nel R, Tully PJ, Denollet J: Psychosocial perspectives in cardiovascular disease. European journal of preventive cardiology 2017; 24(3_suppl): 108\u2013115.<\/li>\n\n\n\n<li>Gold SM, Kohler-Forsberg O, Moss-Morris R, et al.: Comorbid depression in medical diseases. Nat Rev Dis Primers 2020;6(1): 69.<\/li>\n\n\n\n<li>Wittchen HU, Jacobi F, Rehm J, et al.: The size and burden of mental disorders and other disorders of the brain in Europe 2010. Eur Neuropsychopharmacol 2011; 21(9): 655\u2013679.<\/li>\n\n\n\n<li>Rutledge T, Reis VA, Linke SE, et al.: Depression in heart failure a meta-analytic review of prevalence, intervention effects, and associations with clinical outcomes. J Am Coll Cardiol. 2006;48(8):1527-37.<\/li>\n\n\n\n<li>Lissaker CT, Norlund F, Wallert J, et al.: Persistent emotional distress after a first-time myocardial infarction and its association to late cardiovascular and non-cardiovascular mortality. Eur J Prev Cardiol 2019; 26(14): 1510\u20131518.<\/li>\n\n\n\n<li>Sbolli M, Fiuzat M, Cani D, O\u2019Connor CM: Depression and heart failure: the lonely comorbidity. Eur J Heart Fail 2020; 22(11): 2007\u20132017.<\/li>\n\n\n\n<li>Zhang WY, Nan N, Song XT, et al.: Impact of depression on clinical outcomes following percutaneous coronary intervention: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open 2019; 9(8): e026445.<\/li>\n\n\n\n<li>Geulayov G, Novikov I, Dankner D, Dankner R: Symptoms of depression and anxiety and 11-year all-cause mortality in men and women undergoing coronary artery bypass graft (CABG) surgery. J Psychosom Res. 2018; 105: 106\u2013114.<\/li>\n\n\n\n<li>Frasure-Smith N, Lesp\u00e9rance F, Gravel G, et al.: Depression and health-care costs during the first year following myocardial infarction. Journal of Psychosomatic Research 2000: 471\u2013478.<\/li>\n\n\n\n<li>Jha MK, Qamar A, Vaduganathan M, et al: Detecci\u00f3n y tratamiento de la depresi\u00f3n en pacientes con enfermedad cardiovascular: Revisi\u00f3n del estado del arte de la JACC. J Am Coll Cardiol 2019;73(14): 1827-1845.<\/li>\n\n\n\n<li>Vaccarino V, Badimon L, Bremner JD, et al.: Depression and coronary heart disease: 2018 position paper of the ESC working group on coronary pathophysiology and microcirculation. Eur Heart J 2020; 41(17): 1687\u20131696.<\/li>\n\n\n\n<li>Hare DL, Toukhsati SR, Johansson P, Jaarsma T: Depression and cardiovascular disease: a clinical review. Eur Heart J 2014; 35(21): 1365\u20131372.<\/li>\n\n\n\n<li>Meyer T, Stanske B, Kochen MM, et al: Niveles s\u00e9ricos de interleucina-6 e interleucina-10 en relaci\u00f3n con las puntuaciones de depresi\u00f3n en pacientes con factores de riesgo cardiovascular. Behav Med 2011;37(3): 105-112.<\/li>\n\n\n\n<li>Liu RH, Pan JQ, Tang XE, et al.: The role of immune abnormality in depression and cardiovascular disease. J Geriatr Cardiol 2017; 14(11): 703\u2013110.<\/li>\n\n\n\n<li>Grippo AJ, Johnson AK: Stress, depression and cardiovascular dysregulation: a review of neurobiological mechanisms and the integration of research from preclinical disease models. Stress 2009; 12(1): 1\u201321.<\/li>\n\n\n\n<li>Pina IL, Di Palo KE, Ventura HO: Psychopharmacology and Cardiovascular Disease. J Am Coll Cardiol 2018; 71(20): 2346\u20132359.<\/li>\n\n\n\n<li>Mehta N, Vannozzi R: Lithium-induced electrocardiographic changes: A complete review. Clin Cardiol 2017; 40(12): 1363\u20131367.<\/li>\n\n\n\n<li>Nochaiwong S, Ruengorn C, Awiphan R, et al.: Use of serotonin reuptake inhibitor antidepressants and the risk of bleeding complications in patients on anticoagulant or antiplatelet agents: a systematic review and meta-analysis. Ann Med 2022; 54(1): 80\u201397.<\/li>\n\n\n\n<li>Rahman AA, He N, Rej S, et al.: Concomitant Use of Selective Serotonin Reuptake Inhibitors and Oral Anticoagulants and Risk of Major Bleeding: A Systematic Review and Meta-analysis. Thromb Haemost 2023; 123(1): 54\u201363.<\/li>\n\n\n\n<li>Garcia-Argibay M, Burkner PC, Lichtenstein P, et al.: Methylphenidate and Short-Term Cardiovascular Risk. JAMA Netw Open 2024;7(3): e241349.<\/li>\n\n\n\n<li>Jackson JW: The cardiovascular safety of methylphenidate. BMJ 2016; 353: i2874.<\/li>\n\n\n\n<li>Verbeeck W, Bekkering GE, Van den Noortgate W, Kramers C: Bupropion for attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) in adults. Cochrane Database Syst Rev 2017; 10(10): CD009504.<\/li>\n\n\n\n<li>Salardini E, Zeinoddini A, Kohi A, et al.: Agomelatine as a Treatment for Attention-Deficit\/Hyperactivity Disorder in Children and Adolescents: A Double-Blind, Randomized Clinical Trial. J Child Adolesc Psychopharmacol. 2016;26(6): 513\u2013519.<\/li>\n\n\n\n<li>Niederhofer H: Treating ADHD with agomelatine. J Atten Disord 2012; 16(4): 346\u2013348.<\/li>\n\n\n\n<li>Ladwig KH, Baghai TC, Doyle F, et al.: Mental health-related risk factors and interventions in patients with heart failure: a position paper endorsed by the European Association of Preventive Cardiology (EAPC). Eur J Prev Cardiol 2022; 29(7): 1124\u20131141.<\/li>\n\n\n\n<li>Behlke LM, Lenze EJ, Carney RM: The Cardiovascular Effects of Newer Antidepressants in Older Adults and Those With or At High Risk for Cardiovascular Diseases. CNS Drugs 2020; 34(11): 1133\u20131147.<\/li>\n\n\n\n<li>He W, Zhou Y, Ma J, et al.: Effect of antidepressants on death in patients with heart failure: a systematic review and meta-analysis. Heart Fail Rev 2020;25(6): 919\u2013926.<\/li>\n\n\n\n<li>Angermann CE, Gelbrich G, Stork S, et al.: Effect of Escitalopram on All-Cause Mortality and Hospitalization in Patients With Heart Failure and Depression: The MOOD-HF Randomized Clinical Trial. JAMA 2016; 315(24): 2683\u20132693.<\/li>\n\n\n\n<li>O\u2019Connor CM, Jiang W, Kuchibhatla M, et al.: Safety and efficacy of sertraline for depression in patients with heart failure: results of the SADHART-CHF (Sertraline Against Depression and Heart Disease in Chronic Heart Failure) trial. J Am Coll Cardiol 2010; 56(9): 692\u2013699.<\/li>\n\n\n\n<li>Bandelow B, Aden I, Alpers GW, et al.: Deutsche S3-Leitlinie Behandlung von Angstst\u00f6rungen, Version 2 (2021). 2021.<\/li>\n\n\n\n<li>Wells A, Reeves D, Heal C, et al.: Evaluating Metacognitive Therapy to Improve Treatment of Anxiety and Depression in Cardiovascular Disease: The NIHR Funded PATHWAY Research Programme. Front Psychiatry 2022; 13: 886407.<\/li>\n\n\n\n<li>Rashidi A, Whitehead L, Newson L, et al.: The Role of Acceptance and Commitment Therapy in Cardiovascular and Diabetes Healthcare: A Scoping Review. Int J Environ Res Public Health 2021;1 8(15).<\/li>\n\n\n\n<li>Reavell J, Hopkinson M, Clarkesmith D, Lane DA: Effectiveness of Cognitive Behavioral Therapy for Depression and Anxiety in Patients With Cardiovascular Disease: A Systematic Review and Meta-Analysis. Psychosom Med 2018; 80(8): 742\u2013753.<\/li>\n\n\n\n<li>Richards SH, Anderson L, Jenkinson CE, et al.: Psychological interventions for coronary heart disease. Cochrane Database Syst Rev 2017;4(4): CD002902.<\/li>\n\n\n\n<li>Chernoff RA, Messineo G, Kim S, et al.: Psychosocial Interventions for Patients With Heart Failure and Their Impact on Depression, Anxiety, Quality of Life, Morbidity, and Mortality: A Systematic Review and Meta-Analysis. Psychosom Med 2022; 84(5): 560\u2013580.<\/li>\n\n\n\n<li>Das A, Roy B, Schwarzer G, et al.: Comparison of treatment options for depression in heart failure: A network meta-analysis. J Psychiatr Res 2019; 108: 7\u201323.<\/li>\n\n\n\n<li>Cao H, Baranova A, Zhao Q, Zhang F: Bidirectional associations between mental disorders, antidepressants and cardiovascular disease. BMJ Ment Health 2024; 27(1).<\/li>\n\n\n\n<li>Zambrano J, Celano CM, Januzzi JL, et al.: Psychiatric and Psychological Interventions for Depression in Patients With Heart Disease: A Scoping Review. J Am Heart Assoc 2020;9(22): e018686.<\/li>\n<\/ol>\n\n<p><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>CARDIOVASC 2024; 23(2): 8\u201312<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los trastornos mentales aparecen con frecuencia en el contexto de las enfermedades cardiovasculares y pueden tener un impacto negativo en el pron\u00f3stico som\u00e1tico. Sin embargo, por regla general, existen enfoques&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":383372,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pmpro_default_level":"","cat_1_feature_home_top":false,"cat_2_editor_pick":false,"csco_eyebrow_text":"Cardiopsicolog\u00eda","footnotes":""},"category":[11552,11324,11475,22619,11288,11435],"tags":[76644,14756,14972],"powerkit_post_featured":[],"class_list":["post-383351","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-rx-es","category-cardiologia","category-estudios","category-formacion-cme","category-medicina-interna-general","category-psiquiatria-y-psicoterapia","tag-cardiopsicologia-es","tag-depresion","tag-trastornos-mentales","pmpro-has-access"],"acf":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-11 04:13:12","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"wpml_current_locale":"es_ES","wpml_translations":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=383351"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383351\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":384375,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383351\/revisions\/384375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/383372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=383351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category?post=383351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=383351"},{"taxonomy":"powerkit_post_featured","embeddable":true,"href":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/powerkit_post_featured?post=383351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}