{"id":389009,"date":"2024-11-17T00:01:00","date_gmt":"2024-11-16T23:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=389009"},"modified":"2024-10-25T15:01:16","modified_gmt":"2024-10-25T13:01:16","slug":"dolor-abdominal-carcinoma-hepatocelular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/dolor-abdominal-carcinoma-hepatocelular\/","title":{"rendered":"Dolor abdominal &#8211; Carcinoma hepatocelular"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Si se sospecha cl\u00ednicamente, el carcinoma hepatocelular se diagnostica mediante par\u00e1metros de laboratorio, diagn\u00f3stico por imagen y, si es necesario, una biopsia. Los procedimientos de diagn\u00f3stico por imagen con contraste, como la ecograf\u00eda, la tomograf\u00eda computerizada y la resonancia magn\u00e9tica, desempe\u00f1an un papel especialmente importante en el diagn\u00f3stico y el seguimiento. <\/strong><\/p>\n\n<!--more-->\n\n<p>La incidencia del carcinoma hepatocelular (CHC) en Europa Occidental es relativamente baja, en torno a 5:100.000 al a\u00f1o. En amplias zonas de Asia y \u00c1frica, la incidencia es significativamente mayor, entre un 5 y un 30%, debido a la mayor prevalencia de hepatitis v\u00edricas cr\u00f3nicas y a la tendencia a una edad de aparici\u00f3n m\u00e1s temprana. [1,2] Los hombres enferman unas 3-4 veces m\u00e1s que las mujeres . Diversas afecciones preexistentes y factores de riesgo favorecen el desarrollo del CHC, como se muestra en<strong>la tabla 1.<\/strong>   <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1801\" height=\"763\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-388934\" style=\"width:500px\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26.png 1801w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26-800x339.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26-1160x491.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26-1536x651.png 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26-1120x474.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab1_OH5_s26-1600x678.png 1600w\" sizes=\"(max-width: 1801px) 100vw, 1801px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>En el carcinoma hepatocelular se distinguen tres formas de crecimiento, que se enumeran en <strong>la tabla 2<\/strong>.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27.png\"><img decoding=\"async\" width=\"1794\" height=\"639\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-388935 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1794px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1794\/639;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27.png 1794w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27-800x285.png 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27-1160x413.png 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27-1536x547.png 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27-1120x399.png 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/tab2_OH5_s27-1600x570.png 1600w\" data-sizes=\"(max-width: 1794px) 100vw, 1794px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>Todas las formas de carcinoma hepatocelular tienden a invadir los vasos sangu\u00edneos circundantes. As\u00ed, los conos tumorales pueden irrumpir en la vena porta o la vena cava inferior y obstruir el lumen de los vasos. Las met\u00e1stasis se producen relativamente tarde en el curso de la enfermedad y entonces afectan principalmente a los ganglios linf\u00e1ticos regionales, los pulmones, los huesos y las gl\u00e1ndulas suprarrenales.    <\/p>\n\n<p>Cl\u00ednicamente, al principio hay s\u00edntomas generales inespec\u00edficos como n\u00e1useas, v\u00f3mitos y p\u00e9rdida de apetito. El dolor a la presi\u00f3n en el abdomen superior derecho suele ser una expresi\u00f3n de tensi\u00f3n capsular en el h\u00edgado. En fases avanzadas, puede detectarse un tumor palpable en el abdomen superior derecho, as\u00ed como ascitis y caquexia.    <\/p>\n\n<p>En ocasiones, el carcinoma hepatocelular se manifiesta por descompensaci\u00f3n de una cirrosis hep\u00e1tica existente y\/o por s\u00edntomas paraneopl\u00e1sicos como la fiebre.  <\/p>\n\n<p>El laboratorio, el diagn\u00f3stico por imagen y posiblemente tambi\u00e9n el examen de tejidos son importantes para el diagn\u00f3stico, y el trasplante de h\u00edgado es la opci\u00f3n terap\u00e9utica de elecci\u00f3n en un enfoque curativo. La quimioembolizaci\u00f3n transarterial paliativa y la terapia antiviral concomitante para la hepatitis B y C pueden utilizarse como prevenci\u00f3n secundaria [3]. <\/p>\n\n<p>Las t\u00e9cnicas de imagen con contraste (ecograf\u00eda, tomograf\u00eda computarizada y resonancia magn\u00e9tica) muestran una delimitaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n del tumor relativamente precisas. El CHC se caracteriza por una acumulaci\u00f3n de medio de contraste (hiperperfusi\u00f3n) en la fase arterial con un r\u00e1pido lavado posterior en la fase venosa portal y venosa. Otro criterio es un tama\u00f1o de la masa &gt;1 cm. La RM tiene una mayor sensibilidad que la TC, especialmente en el caso de las lesiones m\u00e1s peque\u00f1as, por lo que la RM debe realizarse en primer lugar. En el caso de masas poco claras y peque\u00f1as (&lt;1 cm), se recomienda un examen de seguimiento al cabo de tres meses. Sin embargo, si la masa es mayor de 1 cm y presenta un comportamiento at\u00edpico del agente de contraste, se requiere una segunda exploraci\u00f3n por imagen o una biopsia para establecer un diagn\u00f3stico fiable antes de iniciar el tratamiento. Dado que los s\u00edntomas s\u00f3lo aparecen relativamente tarde, el CHC suele detectarse tarde. Actualmente, la tasa de mortalidad muestra un aumento anual del 2-3% en todo el mundo [4].       <\/p>\n\n<p><em>Los rayos X <\/em>no tienen ninguna importancia para la detecci\u00f3n del carcinoma hepatocelular.<\/p>\n\n<p><em>La resonancia magn\u00e9tica<\/em> tiene una gran sensibilidad en la detecci\u00f3n del CHC. El uso de agentes de contraste en la resonancia magn\u00e9tica para el diagn\u00f3stico del carcinoma hepatocelular es obligatorio. El objetivo de la investigaci\u00f3n actual es la utilizaci\u00f3n de secuencias de RM sin el uso de agentes de contraste [5].    <\/p>\n\n<p><em>La tomograf\u00eda computarizada<\/em> ha asumido una posici\u00f3n complementaria en el procedimiento diagn\u00f3stico. Si los hallazgos de la resonancia magn\u00e9tica no son claros, debe utilizarse la tomograf\u00eda computarizada trif\u00e1sica y\/o la ecograf\u00eda con contraste [6].   <\/p>\n\n<p>Para detectar cambios sospechosos en el CHC en una fase temprana, los pacientes de riesgo deben someterse a una ecograf\u00eda cada seis meses [7]. Dependiendo de su tama\u00f1o, el CHC suele visualizarse con un patr\u00f3n de eco mixto, seg\u00fan el cual las lesiones de CHC m\u00e1s peque\u00f1as de menos de 3 cm suelen visualizarse de forma hipoecog\u00e9nica. La hipervascularizaci\u00f3n puede demostrarse mediante ecograf\u00eda Doppler y Doppler de potencia. La hipervascularizaci\u00f3n arterial y el r\u00e1pido lavado posterior pueden mostrarse con ecograf\u00eda con contraste.   <\/p>\n\n<h2 id=\"estudios-de-caso\" class=\"wp-block-heading\">Estudios de caso<\/h2>\n\n<p><strong> El caso 1 <\/strong>muestra la progresi\u00f3n del carcinoma hepatocelular en una paciente de 68 a\u00f1os. El diagn\u00f3stico inicial se realiz\u00f3 en abril de 2022. Las medidas de tratamiento incluyeron TIPPS y quimioembolizaci\u00f3n. El seguimiento mediante TC posterap\u00e9utico en febrero de 2024 demostr\u00f3 no s\u00f3lo un CHC sino tambi\u00e9n una esplenomegalia significativa y una circulaci\u00f3n portocava circundante <strong>(Fig. 1A a C).<\/strong>   <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"2188\" height=\"1683\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-388936 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 2188px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 2188\/1683;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27.jpg 2188w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-800x615.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-1160x892.jpg 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-1536x1181.jpg 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-1120x861.jpg 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-1600x1231.jpg 1600w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb1_OH5_s27-1920x1477.jpg 1920w\" data-sizes=\"(max-width: 2188px) 100vw, 2188px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><strong>El caso 2<\/strong> muestra el seguimiento de un CHC bajo tratamiento con sorafenib. La RMN de abril de 2015 mostr\u00f3 un tumor bifocal en el l\u00f3bulo derecho e izquierdo del h\u00edgado. La RM de seguimiento 1 a\u00f1o despu\u00e9s demuestra una necrosis creciente de las masas con un tama\u00f1o tumoral casi sin cambios <strong>(Fig. 2A a C).<\/strong> <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"2199\" height=\"1615\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-388937 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 2199px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 2199\/1615;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28.jpg 2199w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-800x588.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-1160x852.jpg 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-1536x1128.jpg 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-1120x823.jpg 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-1600x1175.jpg 1600w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/abb2_OH5_s28-1920x1410.jpg 1920w\" data-sizes=\"(max-width: 2199px) 100vw, 2199px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p><strong>Mensajes para llevar a casa<\/strong><\/p>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><br\/>La incidencia del carcinoma hepatocelular en Europa Occidental es baja.<\/li>\n\n\n\n<li>Los hombres se ven afectados con m\u00e1s frecuencia que las mujeres.<\/li>\n\n\n\n<li>Varias afecciones preexistentes y agentes nocivos como las hepatitis virales B y C y el abuso del alcohol aumentan significativamente el riesgo de desarrollar un CHC.<\/li>\n\n\n\n<li>Existen diferentes formas de crecimiento.<\/li>\n\n\n\n<li>Suele ser necesaria una combinaci\u00f3n de pruebas de laboratorio, diagn\u00f3stico por imagen y, ocasionalmente, una biopsia para realizar un diagn\u00f3stico.<\/li>\n<\/ul>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Literatura:  <\/p>\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Burgener FA, et al: Diagn\u00f3stico diferencial en resonancia magn\u00e9tica. Georg Thieme Verlag Stuttgart, Nueva York: 2002; pp. 500-502.<\/li>\n\n\n\n<li>Hircin E, et al: Carcinoma hepatocelular. <a href=\"https:\/\/flexikon.doccheck.com\/Hepatozellul%C3%A4res_Karzinom\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/flexikon.doccheck.com\/Hepatozellul\u00e4res_Karzinom,<\/a>(\u00faltimo acceso 03.07.2024)<\/li>\n\n\n\n<li>Urbanek P, Hribek P: El carcinoma hepatocelular desde el punto de vista del gastroenter\u00f3logo\/hepat\u00f3logo. Clinical Oncol 2020 Oto\u00f1o; 33(Suplemento 3): 34-44.   <\/li>\n\n\n\n<li>Wang W, Wie C: Avances en el diagn\u00f3stico precoz del carcinoma hepatocelular. Genes Dis. 2020; 7(3): 308-319.    <\/li>\n\n\n\n<li>Niendorf E, et al: RM realzada por contraste en el diagn\u00f3stico del CHC. Diagnostics (Basilea) 2015, Sep 21; 5(3): 383-398.  <\/li>\n\n\n\n<li>Directriz S3 Diagn\u00f3stico y terapia del carcinoma hepatocelular y del carcinoma biliar, 2021. <a href=\"https:\/\/leitlinienprogramm-onkologie.de\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/leitlinienprogramm-onkologie.de,<\/a>(\u00faltima consulta: 03.07.2024)  <\/li>\n\n\n\n<li>Lincke T, Boll D, Zech C. Radiology up2date 4; 2016: 295.<\/li>\n\n\n\n<li>Fu Y, et al: C\u00e1ncer de h\u00edgado asociado al alcohol. Hepatology 2024, 12 de abril. doi: 10.1097.<\/li>\n\n\n\n<li>Smith M, Tomboc PJ, Markovich B: Carcinoma hepatocelular fibrolamelar. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 ene, 2022 sep 26.<\/li>\n<\/ol>\n\n<p><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>InFo ONCOLOG\u00cdA Y HEMATOLOG\u00cdA 2024; 12(5): 26-28<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si se sospecha cl\u00ednicamente, el carcinoma hepatocelular se diagnostica mediante par\u00e1metros de laboratorio, diagn\u00f3stico por imagen y, si es necesario, una biopsia. 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