{"id":393786,"date":"2025-02-16T00:01:00","date_gmt":"2025-02-15T23:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/medizinonline.com\/?p=393786"},"modified":"2025-02-16T00:31:35","modified_gmt":"2025-02-15T23:31:35","slug":"dolor-abdominal-enfermedad-hepatica-poliquistica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medizinonline.com\/es\/dolor-abdominal-enfermedad-hepatica-poliquistica\/","title":{"rendered":"Dolor abdominal &#8211; enfermedad hep\u00e1tica poliqu\u00edstica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La poliquistosis hep\u00e1tica (PLD) se caracteriza por la presencia de m\u00faltiples quistes en el h\u00edgado, que suelen aumentar progresivamente. Es la manifestaci\u00f3n extrarrenal m\u00e1s com\u00fan de la poliquistosis renal autos\u00f3mica dominante (PQRAD). Los diversos s\u00edntomas se deben a la compresi\u00f3n de varios \u00f3rganos como consecuencia de los quistes.  <\/strong><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La prevalencia de las lesiones hep\u00e1ticas circunscritas en la poblaci\u00f3n ronda el 50%. Por lo tanto, los procedimientos de examen por imagen desempe\u00f1an un papel importante en el diagn\u00f3stico de las lesiones hep\u00e1ticas focales. La sensibilidad de la modalidad de examen y la seguridad del diagn\u00f3stico son decisivas para la selecci\u00f3n de la t\u00e9cnica de examen, que en ocasiones requiere una combinaci\u00f3n de distintos procedimientos [1]. Los procedimientos est\u00e1ndar incluyen la ecograf\u00eda, la tomograf\u00eda computerizada y la resonancia magn\u00e9tica. Los quistes pueden detectarse con una frecuencia del 7%. Su morfolog\u00eda por imagen muestra una forma redonda u ovalada, un contorno liso y un contenido homog\u00e9neo equivalente al l\u00edquido. Se presentan solitarios o m\u00faltiples, tambi\u00e9n en grupos. Tras la administraci\u00f3n intravenosa de medio de contraste, los quistes no complicados no muestran ninguna reacci\u00f3n. Los quistes cong\u00e9nitos pueden estar asociados a esclerosis tuberosa, enfermedad renal poliqu\u00edstica o enfermedad hep\u00e1tica [2].          <\/p>\n\n\n\n<p>Los quistes hep\u00e1ticos son quistes solitarios o m\u00faltiples con contenido seroso que est\u00e1n incrustados o adheridos al tejido hep\u00e1tico [3]. Suelen ser benignos y, por lo general, crecen muy lentamente. <em>El Echinococcus cysticus, el<\/em> coledocele, la met\u00e1stasis qu\u00edstica y el cistadenoma deben diferenciarse en el diagn\u00f3stico diferencial. Los quistes hep\u00e1ticos grandes de m\u00e1s de 10 cm de di\u00e1metro pueden volverse sintom\u00e1ticos debido al desplazamiento de los \u00f3rganos vecinos o a la compresi\u00f3n de los conductos biliares. Suelen causar un dolor abdominal superior poco caracter\u00edstico y posiblemente tambi\u00e9n ictericia. En raras ocasiones, puede producirse una infecci\u00f3n, una rotura o una hemorragia en el quiste hep\u00e1tico, que desencadenan entonces s\u00edntomas abdominales m\u00e1s graves.       <\/p>\n\n\n\n<p>La poliquistosis renal autos\u00f3mica dominante (PQRAD) es una enfermedad determinada gen\u00e9ticamente que tambi\u00e9n puede darse junto con la poliquistosis hep\u00e1tica (HPCP) como manifestaci\u00f3n extrarrenal de la PQRAD [4]. Si est\u00e1n presentes al menos diez quistes hep\u00e1ticos, se cumplen los criterios de la PCLD [5]. Normalmente pueden establecerse antecedentes familiares. La poliquistosis hep\u00e1tica provoca una hepatomegalia nodular progresiva en la edad adulta. A pesar de ello, la funci\u00f3n hep\u00e1tica est\u00e1 muy bien conservada y rara vez se desarrolla hipertensi\u00f3n portal. Los quistes muy grandes pueden causar dolor o s\u00edntomas debido a la compresi\u00f3n de otros \u00f3rganos. En estos casos, puede considerarse la cirug\u00eda como la marsupializaci\u00f3n o el drenaje del quiste; sin embargo, los quistes suelen reaparecer. La somatostatina puede impedir a menudo la progresi\u00f3n del quiste. Por lo tanto, en casos poco frecuentes, los s\u00edntomas significativos o los problemas de calidad de vida justifican que se considere el trasplante de h\u00edgado [6].        <\/p>\n\n\n\n<p><em>Los rayos X<\/em> no tienen ninguna importancia para la detecci\u00f3n de quistes hep\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las tomograf\u00edas computarizadas<\/em> pueden detectar con fiabilidad los quistes hep\u00e1ticos, que ya pueden diferenciarse del tejido hep\u00e1tico en las exploraciones nativas. La densidad del l\u00edquido del quiste puede cuantificarse por medici\u00f3n. Valores superiores a 0 y hasta 10 unidades Hounsfield (HE) son normales, dependiendo del contenido prote\u00ednico del l\u00edquido. Ocasionalmente, se encuentran delicadas calcificaciones en la pared. Un quiste con contenido hiperdenso tambi\u00e9n indica que ha habido hemorragia. Al igual que en la RM, la aplicaci\u00f3n intravenosa de medio de contraste no produce un aumento de la densidad ni de la se\u00f1al. Los valores de densidad de los quistes parasitarios en TC nativa son de 20 HE y superiores.      <\/p>\n\n\n\n<p>Con el uso de diferentes secuencias y agentes de contraste, <em>la resonancia magn\u00e9tica<\/em> tambi\u00e9n tiene una mayor sensibilidad y especificidad en el diagn\u00f3stico de lesiones hep\u00e1ticas que la tomograf\u00eda computarizada [5].<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ecograf\u00eda<\/em> muestra el quiste hep\u00e1tico como una masa redonda, bien definida e hipoecog\u00e9nica. Su pared es muy fina. Dado que los quistes hep\u00e1ticos s\u00f3lo provocan s\u00edntomas y molestias cuando son de mayor tama\u00f1o, suelen ser un hallazgo incidental en el diagn\u00f3stico por imagen [3].  <\/p>\n\n\n\n<h3 id=\"estudio-de-caso\" class=\"wp-block-heading\">Estudio de caso<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>El caso 1 <\/strong>muestra los hallazgos ecogr\u00e1ficos del h\u00edgado con varios quistes en una paciente de 61 a\u00f1os que refer\u00eda dolor ocasional en la parte superior derecha del abdomen. Durante la revisi\u00f3n rutinaria tras la colecistectom\u00eda y los quistes hep\u00e1ticos conocidos, se pudieron delimitar varios quistes de hasta 7 cm de tama\u00f1o, incluidos 2 hemangiomas que, en contraste con los quistes hipoecog\u00e9nicos, eran ecog\u00e9nicos <strong>(Fig. 1A y B).<\/strong>  <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1827\" height=\"882\" src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-393757\" style=\"width:500px\" srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42.jpg 1827w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42-800x386.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42-1160x560.jpg 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42-1536x742.jpg 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42-1120x541.jpg 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb1_HP1_s42-1600x772.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1827px) 100vw, 1827px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El<strong> estudio de caso 2<\/strong> documenta la evoluci\u00f3n de los controles por imagen en una paciente de 36 a\u00f1os. Dos meses antes de la RMN, experiment\u00f3 un dolor progresivo en la parte superior derecha del abdomen. Un a\u00f1o antes del control por RMN <strong>(Fig. 2A a D) <\/strong>, se le hab\u00eda extirpado quir\u00fargicamente un quiste hep\u00e1tico. Tambi\u00e9n se conoc\u00edan numerosos quistes renales en ambos lados. El considerable aumento de tama\u00f1o de los \u00f3rganos provoc\u00f3 la compresi\u00f3n del p\u00e1ncreas. Un TAC<strong> (Fig. 2E y F)<\/strong> al cabo de un a\u00f1o mostr\u00f3 una progresi\u00f3n del tama\u00f1o de los quistes sin complicaciones.     <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1978\" height=\"2560\" data-src=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-scaled.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-393758 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1978px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1978\/2560;width:500px\" data-srcset=\"https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-scaled.jpg 1978w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-800x1036.jpg 800w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-1160x1502.jpg 1160w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-1536x1988.jpg 1536w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-1120x1450.jpg 1120w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-1600x2071.jpg 1600w, https:\/\/medizinonline.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/abb2_HP1_s43-1920x2486.jpg 1920w\" data-sizes=\"(max-width: 1978px) 100vw, 1978px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Mensajes para llevar a casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Los quistes hep\u00e1ticos pueden ser solitarios o m\u00faltiples.<\/li>\n\n\n\n<li>Las im\u00e1genes transversales son esenciales para la detecci\u00f3n y el diagn\u00f3stico diferencial.<\/li>\n\n\n\n<li>El uso de medios de contraste permite diferenciar los cambios inflamatorios, parasitarios o tumorales de los quistes hep\u00e1ticos.<\/li>\n\n\n\n<li>Los quistes solitarios suelen ser asintom\u00e1ticos, pero dependiendo de su n\u00famero y tama\u00f1o, pueden causar una presi\u00f3n y un dolor considerables en la parte superior derecha del abdomen.<\/li>\n\n\n\n<li>Los quistes cong\u00e9nitos pueden estar asociados a otras enfermedades.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Literatura:  <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>H\u00f6gemann Savellano D, Kirchhoff T, Galanski M: Diagn\u00f3stico y diagn\u00f3stico diferencial de las lesiones hep\u00e1ticas focales. Radiology up2date 2004; 2: 127-146.   <\/li>\n\n\n\n<li>Ringe KI: Diagn\u00f3stico y diagn\u00f3stico diferencial de las lesiones hep\u00e1ticas focales mediante Gd-EOB-DTPA (Primovist). Radiology up2date 2016; 1: 15-30.   <\/li>\n\n\n\n<li>Blaschke J, Antwerpes F: Quiste hep\u00e1tico, <a href=\"https:\/\/flexikon.doccheck.com\/de\/Leberzyste\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/flexikon.doccheck.com\/de\/Leberzyste,<\/a>(\u00faltima consulta: 17.12.2024).  <\/li>\n\n\n\n<li>Roediger R, et al: Poliquistosis renal\/hep\u00e1tica. Clin Liver Dis 2022; 26(2): 229-243.<\/li>\n\n\n\n<li>Umutlu L: H\u00edgado: mejor diferenciaci\u00f3n mediante resonancia magn\u00e9tica. <a href=\"https:\/\/healthcare-in-europe.com\/de\/news\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/healthcare-in-europe.com\/de\/news,<\/a>(\u00faltima consulta: 17.12.2024).<\/li>\n\n\n\n<li>Marrero JA, Ahn J, Rajender Reddy K, et al: Gu\u00eda cl\u00ednica del ACG: Diagn\u00f3stico y tratamiento de las lesiones hep\u00e1ticas focales. Am J Gastroenterol 109(9): 1328-1347. <\/li>\n\n\n\n<li>Gr\u00e4ter T, et al: Quiste hep\u00e1tico y lesi\u00f3n cistoide en la equinococosis alveolar hep\u00e1tica: un estudio de cohortes retrospectivo con an\u00e1lisis de Hounsfield. Rofo 2020; 192(S 01): S15.<\/li>\n\n\n\n<li>Norcia LF, et al: Enfermedad hep\u00e1tica poliqu\u00edstica: fisiopatolog\u00eda, diagn\u00f3stico y tratamiento. Hepat Med 2022: 14: 135-161.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em><em>HAUSARZT PRAXIS 2025; 20(1): 42\u201344<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poliquistosis hep\u00e1tica (PLD) se caracteriza por la presencia de m\u00faltiples quistes en el h\u00edgado, que suelen aumentar progresivamente. 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