En marzo de 2026, la Comisión Federal para Asuntos de Adicciones y Prevención de Enfermedades No Transmisibles declaró inválidos los valores orientativos suizos vigentes hasta entonces sobre el consumo de alcohol de bajo riesgo y afirmó expresamente que la creencia generalizada de que una copa de vino es buena para el corazón no es cierta. De este modo, vuelve a estar sobre la mesa un tema que durante mucho tiempo se consideró zanjado. La evidencia actual ofrece un panorama matizado: en el caso de la fibrilación auricular y la hipertensión, el alcohol es un factor de riesgo que surte efecto de forma temprana, depende de la dosis y, sobre todo, es modificable, y sobre el que ya se dispone de datos de intervenciones aleatorizadas. En cuanto a la cardiopatía coronaria, los datos siguen siendo más inciertos de lo que la «leyenda del vino tinto» jamás habría permitido.
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