En el tratamiento de la obesidad predominan, con razón, los criterios de valoración cardiometabólicos. Sin embargo, la dimensión psicológica no es un aspecto secundario: la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria y un estigma internalizado relacionado con el peso —que a menudo se pasa por alto— influyen, al menos en igual medida, en la carga de la enfermedad, el éxito del tratamiento y la calidad de vida. Estas tres áreas están estrechamente interrelacionadas entre sí y con la alimentación y, contrariamente a lo que en ocasiones se cree, pueden abordarse mediante medidas basadas en la evidencia.
Publikation
- Ernährung/Adipositas-Special
Temas relacionados
También podría interesarte
- Qué implican para la práctica los estudios más recientes sobre todo el espectro de la EF
Insuficiencia cardíaca: actualización de la evidencia científica de 2026
- Accidente cerebrovascular isquémico agudo
La alteplasa y la tenecteplasa se sitúan al mismo nivel
- Enfermedad renal crónica en personas con diabetes tipo 2: tratamiento optimizado basado en la evidencia
Inhibidores de SGLT-2 y agonistas selectivos del GLP-1: mejora significativa de los criterios de valoración renales
- Wearables: ¿control a través del smartwatch?
Nuevo estudio sobre la fibrilación auricular en pacientes de alto riesgo
- Deseo de tener hijos, embarazo y lactancia
Actualización sobre los medicamentos antirreumáticos
- Salud de la piel periestomal
Centrarse en las opciones de atención preventiva
- Salud mental con los agonistas selectivos del GLP-1 (GLP-1-RA)
Ventajas del semaglutido y el liraglutido
- Bronquiolitis obliterante