Durante décadas, la prevención cardiovascular se ha centrado fundamentalmente en el colesterol. Sin embargo, una parte considerable de los pacientes sufre episodios a pesar de tener unos niveles lipídicos óptimamente controlados, lo que pone de manifiesto un riesgo residual que, cada vez más, se atribuye a la inflamación. El estudio ORFAN permite visualizar la inflamación coronaria en la tomografía computarizada, la IL-6 y la PCR de alta sensibilidad (hsCRP) resultan ser potentes marcadores pronósticos, y el concepto de Paul Ridker sobre las pacientes «SMuRF-less but inflamed» demuestra que la inflamación supone un riesgo incluso en ausencia de los factores de riesgo clásicos. Desde la identificación, el camino conduce a la intervención, con la colchicina como primer fármaco antiinflamatorio autorizado y el bloqueo selectivo de citocinas en el horizonte.
Autoren
- Tanja Schliebe
Publikation
- CARDIOVASC
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