La cardiopatía coronaria sigue siendo uno de los principales retos de la cardiología. Sin embargo, la forma de diagnosticarla está cambiando rápidamente. La angiografía coronaria por tomografía computarizada (ACTC), la reserva fraccional de flujo por TC (FFR-CT), las imágenes de estrés y los nuevos biomarcadores se están fusionando para crear una vía de diagnóstico precisa e individualizada. La inteligencia artificial (IA) desempeña un papel decisivo en este sentido: mide las placas, reconoce la actividad inflamatoria y vincula los patrones de imagen con los valores de laboratorio. Al mismo tiempo, las firmas de apolipoproteína B, lipoproteína(a), proteoma y microARN proporcionan una imagen cada vez más precisa de la dinámica biológica del riesgo. Esta combinación de anatomía, función y biología definirá un nuevo estándar en 2025: pasar de la mera estenosis a la aterosclerosis activa y medible.
También podría interesarte
- Cáncer de piel blanco y negro
Biología y enfoques terapéuticos modernos
- Lo más destacado de la Reunión Anual de la AAD
Dermatitis atópica: novedades interesantes sobre los candidatos a fármacos en fase III
- Enfermedades hepáticas autoinmunes
Enfoques terapéuticos innovadores para la CBP, la CSP y la HAI: ¿qué novedades hay?
- Mielofibrosis
Mutaciones y diagnóstico molecular en la toma de decisiones terapéuticas
- La psoriasis en la era de la medicina de precisión
Terapia sistémica en pacientes con comorbilidades: ¿cuál es la mejor opción?
- El estudio AMALFI y los límites del cribado digital de la fibrilación auricular
Telemonitorización de la fibrilación auricular: ¿mucha detección, poca prevención del ictus?
- MASH
Las farmacoterapias como «punto de inflexión»: ¿cuáles son los retos que se avecinan?
- Tratamiento de la obesidad